<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869</atom:id><lastBuildDate>Wed, 21 Mar 2012 07:06:16 +0000</lastBuildDate><category>sexo</category><category>hetero</category><category>pareja</category><category>relatos eroticos</category><category>amateur</category><category>fantasias</category><category>esclavo</category><category>pasion</category><category>fetichismo</category><category>fotos</category><category>leona</category><title>Sexo gratis</title><description>Tentalis.com - Relatos Eroticos</description><link>http://blog.tentalis.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Blogmaster)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-6114787809755638402</guid><pubDate>Wed, 18 Jan 2012 15:48:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-18T07:50:15.950-08:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>leona</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>esclavo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fetichismo</category><title>Leona y su esclavo</title><description>Leona sabe dominar a su esclavo en este video.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="434" height="344"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="AllowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;param name="movie" value="http://embed.redtube.com/player/"&gt;&lt;param name="FlashVars" value="id=72052&amp;amp;style=redtube&amp;amp;autostart=false"&gt;&lt;embed src="http://embed.redtube.com/player/?id=72052&amp;amp;style=redtube" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" flashvars="autostart=false" pluginspage="http://www.adobe.com/shockwave/download/download.cgi?P1_Prod_Version=ShockwaveFlash" type="application/x-shockwave-flash" width="434" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-6114787809755638402?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2012/01/leona-y-su-esclavo.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-3080781633235280538</guid><pubDate>Sun, 14 Nov 2010 11:11:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-11-14T03:12:54.964-08:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sexo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fantasias</category><title>Provocación</title><description>Me colé entre la multitud, era domingo y había mucha gente. Consigo abrirme paso y allí me senté, en primera fila, justo en el extremo, al lado del pasillo, desde allí él me vería mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo llevaba puesto un vestidito de color tierra abotonado hasta la altura de las caderas, sin mangas y de cuello camisero, era corto, muy corto ya que al sentarme se subía dejando ver mis largas piernas; quizás era demasiado provocativo para la ocasión, pero me apetecía llamar su atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena la música, ¡ya sale!, todo el mundo se pone en pie para recibirlo. Va acompañado de dos chavales que permanecen a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él es bastante joven, al menos eso parece, no creo que tenga más de treinta, yo tengo treinta y ocho, pero no importa, mi aspecto es más juvenil que muchas de las mujeres de mi edad que están por aquí sentadas, quizás sea por mi forma de vestir, o porque mi pelo largo y rizado suelo llevarlo suelto y algo alborotado, o quizás porque no me gusta llevar mucho maquillaje, creo que todo en conjunto hace que aparente unos añitos menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él es alto, delgado y de piel bastante morena, su cabello de color negro hace que contraste con sus ojos azules. Es bastante atractivo, llevo semanas viniendo a este lugar sólo para verle, sentándome en primera fila para llamar su atención, pero hoy por fin estoy decidida, hoy me acercaré a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía mucho calor, saqué mi abanico del bolso, desabroché un botón del vestido dejando al descubierto mi canalillo, y comencé a abanicarme. El vaivén del abanico hacia mover la tela de mi vestido, abriendo aún más el escote y dejando ver la puntillita de mi sujetador negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Me ha mirado!, sé que me ha visto, mientras se estaba dirigiendo al público asistente a fijado su mirada en mí, yo he separando mis piernas para cruzarlas después, un estilo a Sharon Stone en "Instinto básico", y al igual que ella yo tampoco llevo braguitas, quería llamar su atención, el hecho de que me haya mirado me pone y no he podido evitar morderme el labio inferior en señal de excitación; él por un instante se quedó callado, tuvo que apartar su mirada para poder continuar. Sé que lo he puesto nervioso, y eso me excita aún más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento húmeda. Cierro los ojos, quiero imaginármelo, fantasear con él; me lo imagino diciéndome "te deseo" he inclinando su cabeza para comer mis pechos, los siento duros e hinchados. Abro los ojos para observarlo de nuevo, ¡es tan guapo!, y me fijo en sus manos, parecen fuertes, grandes y de dedos largos;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro los ojos y me imagino sus manos recorriendo mi cuerpo, comenzando por mis pechos y siguiendo hacia abajo hasta alcanzar mi rajita, acariciando mis labios, suavemente, colándose entre ellos para detenerse en el clítoris, que en estos momentos puedo sentirlo grande, y deslizándose hasta llegar a mi vagina haciéndome estremecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la vez que lo imagino, mis manos acarician disimuladamente mi cuerpo. He puesto mi bolso encima de mis piernas para disimular mejor como a través del vestido toco ligeramente mi sexo. Me siento muy húmeda. Estoy muy caliente. Mi respiración se acelera. Un calor sofocante se ha apoderado de mí y me abanico con más fuerza. Intento disimular mi excitación. La respiración se me corta por unos instantes acabando en un profundo suspiro. Por suerte el acto ha llegado a su fin y la gente ya en pie se dirige a la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo permanezco sentada, aún no puedo ponerme en pie, espero a que se haya ido todo el mundo y me decido a hacer realidad mis fantasías dirigiéndome a la habitación en la que él se encuentra. Esta sólo, no oigo hablar a nadie asique entro sin llamar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se encuentra de espaldas, por lo que al oír mis pasos se gira sobresaltado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué deseas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ti. –Le digo con una mirada dulce a la vez que sensual, mientras me dirijo hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi corto camino hacia él me deshago de mi bolso dejando mis manos libres, me paro a escasos centímetros de él y sin darle tiempo a reaccionar lo beso suavemente en los labios a la vez que con mis manos rodeo su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él echa un paso atrás apartándose de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué hace? Como se atreve?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no voy a dejar que me rechace, sé como me ha mirado antes, sé que le gusto. Desabrocho los botones de mi vestido dejando al descubierto mi sujetador y seguidamente mis pechos. Él aparta su mirada. Pero yo me acerco aún más a él y comienzo a desabrochar su camisa negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, por favor, no haga e……..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo dejo hablar, lo beso, muerdo ligeramente sus labios e intento con mi lengua abrirme paso en su boca a la vez que lo acaricio, pasando mis manos por sus hombros y sus fuertes brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Relájate. Nadie se va a enterar. Disfruta del momento. Deséame!, como yo te deseo a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cojo sus manos y las acerco a mis pechos; por supuesto, él las retira e intenta retroceder, pero tropieza con una robusta mesa que se lo impide. Yo aprovecho ese instante para dejar caer mi ropa y quedarme totalmente desnuda frente a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerco de nuevo, y vuelvo a besarlo apasionadamente…, su cuello, su boca….; mis pechos desnudos rozan su cuerpo y noto como cada vez están más duros,……&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor! Apártate! No sigas!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin hacer caso a sus palabras desabrocho su pantalón y lo dejo caer a la altura de los tobillos,…..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te das cuenta que yo no puedo hacer esto contigo? Yo no soy el hombre adecuado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él cada vez ofrece menos resistencia. Meto mi mano en sus calzoncillos y…. uff ¡ realmente la tiene dura!. Sin dudar un momento saco su polla y la acaricio suavemente; retiro el prepucio hacia atrás y paso mi lengua por su glande, saboreando; la meto en mi boca delicadamente para no dejar de chuparla. Oigo como él suelta un suspiro profundo, lo miro y veo su rostro muy excitado, su respiración se acelera y sus manos cogen suavemente mi cabeza para que mi velocidad aumente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo también estoy muy excitada y con una mano no dejo de acariciar mi sexo, pero no me basta, necesito sentir sus manos, su lengua, necesito su polla dentro de mí, asique me incorporo, cojo sus manos y las acerco a mi sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de aquí ya no hay palabras de rechazo, todo está en silencio, sólo se escuchan mis gemidos mezclados con su respiración profunda. Por fin es mío!, por fin se entrega a mí!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento como sus dedos recorren mis labios, como salen y entran de mi vagina. Que excitación!. El hecho de hacerlo con él, me pone a mil. No es la persona adecuada, ya lo sé, pero eso me da aún más morbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesito sentir su boca en mi sexo, asique me subo en la mesa, apoyo mis talones en ella y le cojo su cabeza acercándola a mi sexo, invitándole a probarlo; él se queda mirándolo fijamente, sin hacer nada, como si fuera la primera vez que ve el sexo femenino, asique decido abrírselo bien con mis dedos, separando bien mis labios, me inclino hacia atrás sobre la mesa y comienzo a masturbarme yo sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy muy excitada y mis caderas empiezan a moverse sin control. Mis gemidos salen de mi boca cada vez más fuertes. Él me mira a la cara, con asombro, como si nunca hubiera visto a una mujer excitada; sé que él también lo está, lo sé porque su mano no deja de acariciar suavemente su pene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fóllame!!. Necesito sentirte dentro!. –Le digo en un tono casi desesperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me inclino hacia delante, cojo su polla y la acerco a mi sexo dejando que roce suavemente mi vagina. Él no hace nada para evitarlo, pero su cabeza gira de un lado a otro en sentido negativo. Rodeo con mis piernas su cintura intentando acercarlo más a mí, e intento meter su polla en mi vagina, él se resiste ligeramente, intenta echarse hacia atrás pero yo con mis piernas lo empujo hacia delante y su polla entra en mí con una fuerte embestida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encanta!, sé que me desea, pero su condición no le permite practicar sexo. Sin embargo sus ojos están llenos de deseo y en su rostro puede verse plasmada la excitación que siente en este momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos! No pares ahora! Muévete!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi sin poder evitarlo empieza a moverse lentamente, siento su pene a punto de estallar dentro de mi vagina, el placer me invade, mis caderas no dejan de moverse casi involuntariamente, no tengo control sobre mi y alaridos de placer salen de mi boca; él embiste con fuerza una y otra vez cada vez más rápido, hasta que su musculatura se tensa y un profundo gemido sale de su boca; siento como su semen caliente me llena por dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uuuffff, ¡ha sido maravilloso!; me incorporo, me aferro a él y un húmedo y largo beso pone fin a mi fantasía hecha realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no, Dios mío, Dios mío, que he hecho, noooo, Señor….-grita nervioso mientras se viste apresuradamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin decir nada más sale rápidamente de la habitación y yo acabando de abrochar mi vestido salgo detrás de él; lo observo durante un instante y me dirijo a la salida, sin decir palabra, cuando veo que se arrodilla y entrecruzando sus manos en actitud de suplica dice dirigiéndose hacia el Santísimo Cristo del Perdón:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señor mío, Dios mío, perdóname, te he traicionado, he traicionado tu confianza en mí, no merezco ser siervo tuyo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-3080781633235280538?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2010/11/provocacion.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-4833324330682225364</guid><pubDate>Sun, 14 Nov 2010 11:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-11-14T03:09:38.281-08:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fotos</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>amateur</category><title>Las fotos robadas de mi cuñada Mary en el médico</title><description>Vivo en una ciudad turística del sur cuyo nombre me callaré por prudencia, y la constructora para la que trabajo obtuvo en concurso una obra en la capital de España. Como ningún supervisor se ofreció voluntario para ir, los jefes optaron porque los dos mas jóvenes nos turnásemos en comisión de servicio por periodos de tres meses. Así que de la noche a la mañana y con harto dolor de Margarita, mi mujer, me vi disfrutando a solas de un apartamento de la empresa en pleno centro de Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se que esto sería el sueño de cualquier hombre casado, pero no van por ahí los tiros, pues la verdad es que me pasaba el dia en la obra y por la noche no me quedaban ganas de salir a ligar o simplemente para irme de putas. O sea, un asco. El caso es que la empresa había contratado para los técnicos y sus familias una póliza de salud muy buena, en concierto con las mejores clínicas de Madrid, y que contaba con los mas afamados especialistas de España. Y aquí es cuando entra mi cuñada en la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mary a sus treinta y cinco años es una experta en médicos, o mejor dicho: es hipocondríaca total y donde realmente disfruta es en la consulta de un galeno. Por aquella época se quejaba todo el rato de unas molestias intestinales que, en su imaginación, atribuía a algo mas grave, amargando a toda la familia con sus dolencias ficticias. Mi mujer, harta de la situación, le propuso utilizar su tarjeta de la mutualidad para que la reconocieran haciéndose pasar por ella y aprovechando mi estancia en Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho y hecho: pedí cita para el especialista y me la dieron para primera hora del jueves de la semana siguiente, quedando en que yo la recogería en la estación del AVE y la llevaría en mi coche al reconocimiento. Me largé de la obra, argumentando que tenía que hacer unas cuantas gestiones burocráticas, y conseguí llegar puntualmente a la estación a pesar de los atascos de tráfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mira! Cuando la vi dirigiéndose hacia mi Audi, agitando la mano para saludarme, me pregunté si esa era mi cuñada o una aparición. No parecía para nada enferma. Se había colocado una blusa muy elegante y una faldita negra, cortita y ajustada, que atraía la mirada de los hombres como un imán, pues se pegaba a sus nalgas y a sus caderas como un guante. Dos tios que iban detrás de ella no paraban de mirarle el culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola Gonzalo (me plantó dos sonoros besos mientras me abrazaba) ¿llevas mucho rato esperándome?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola cuñada, acabo de llegar (dije mirándola de arriba abajo golosamente sin poder evitarlo) ¿Cómo te encuentras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fatal, el dolorcito en el vientre no se me quita ni con los calmantes que me estoy tomando&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues venga, dame la maleta y vamos a que te vean&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sostuve la puerta un momento mientras ella subía al coche, mas por verle bien las cachas que por galantería, y me puse al volante. Mi cuñada siempre ha sido mi debilidad. Está buenísima, con esa figura de mujer agil y juvenil, con ese culo y esos pechos no muy grandes que hacen que le caiga bien cualquier vestido que se pone, con esas piernas largas y fuertes y esos taconazos que se gasta. Durante todo el trayecto estuve mas pendiente de sus finas medias que del tráfico, cambiando de marchas constantemente para rozarla con mis nudillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, normalmente, deja que la sobe un poco con la mayor naturalidad. En todas las reuniones familiares me saluda con efusivos abrazos, aplastando sus tetas contra mí y besándome a la menor ocasión, además parece divertida cuando me sorprende mirándola con ojos de cordero degollado, embobado con su escote o sus piernas, así que no parecía molesta con mis roces. Es mas, cuando llegamos a la consulta y tomamos asiento en la sala de espera, se pegó a mí como una lapa y no paró de masajearme la rodilla todo el rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Estás nerviosa cuñada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, bastante nerviosa. ¿tu crees que me pedirán el dni?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu tranquila, yo le doy a la enfermera la tarjeta de Marga, y si te pide el dni le digo que me olvidé traerlo y que es culpa mía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah oye, otra cosa: si el especialista tiene que reconocerme no pases, que me muero de vergüenza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale vale, pero no olvides que tengo que aparentar que soy tu marido. Te lo digo porque tampoco pasa nada porque te vea en ropa interior ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uy por dios, que corte. (En ese momento nos llamó la enfermera)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Doña Margarita? Pase por favor, don Antonio les espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despacho del médico estaba amueblado a la antigua, presidido por un escritorio con solera. La camilla para los reconocimientos estaba a la vista, sin biombo ni tabique que la ocultara, y esto hizo que instantaneamente fuese consciente de la oportunidad que se me presentaba. ¡De esta no se escapaba Mary! Tanto tiempo soñando con la ocasión de tener un avance con ella y había llegado la hora. Sería muy raro que un especialista en digestivo no le hiciera un reconocimiento a fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Antonio resultó ser un hombre maduro y distinguido. Nos saludó muy amablemente y durante un rato estuvo haciéndonos preguntas y escribiendo anotaciones en una ficha. Mi cuñada iba haciendo un relato pormenorizado de todas sus molestias y dolencias mientras el parecía escucharla interesado y paciente. De vez en cuando me miraba y yo asentía con un movimiento de cabeza, haciendo el papelón de marido preocupado. Por fin se levantó y pronunció las palabras que yo llevaba todo el rato queriendo oir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por favor, vaya a la camilla y descúbrase. Vamos a hacer una primera exploración&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cortesmente, se giró dándonos la espalda, mientras rebuscaba entre los frascos de una vitrina y se calzaba unos guantes de latex con parsimonia, haciendo tiempo para que ella se desabrochara la blusa y mostrara el bonito sujetador blanco que se había puesto. Sin pensármelo dos veces agarré el móvil y lo escondí en la mano, Mary no se iba a librar de que le hiciera una cuantas fotos para mi uso personal. La auscultó con el fonendo por el pecho y la espalda concienzudamente y luego le pidió que se sentara en la camilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella mientras tanto se quitó el sujetador y dejó libres dos tetas preciosas, pequeñas y redondas, que hicieron que un cosquilleo familiar empezara a correr desde la base de mis testículos hasta el ombligo, haciéndome temer una erección inoportuna, porque viéndola allí sentada con los pechos al aire y una minifalda que no podía tapar sus braguitas blancas a ver quien era el guapo que resistía. Madre mia, que cuerpazo tiene la tia, pero calma Gonzalo, me dije, esto no ha hecho mas que empezar. Efectivamente, a continuación se quitó la falda y se acostó boca abajo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Antonio le bajó las bragas para tomarle la temperatura y descubrió su culito y la rajita del pepe, el cosquilleo de los testículos se convirtió ya en una punzada en el nabo que, comenzó a hincharse. Pero fue cuando ella misma se las quitó del todo y quedó desnuda y tendida boca arriba en la camilla, cuando me empalmé como si fuera un toro en celo. ¡Que culazo y que coño mas bien puesto tiene mi cuñada! pensé mientras sentado en un taburete esperaba las órdenes del médico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía el bello púbico muy cuidado y recortado pero abundante, además pude comprobar que era rubia natural y que los labios menores le sobresalian un poco, el color era sonrosado y daba sensación de humedad. Con disimulo dirigí el objetivo de la cámara del móvil hacia ella y seguí retratándola para la posteridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguna vez hubo en el mundo un voyeur mas feliz, ese fuí yo. En el momento en que mi cuñadita se abrió de piernas para que el doctor la penetrara con sus dedos, exponiendo su vagina a mi vista de pervertido, me quedé sin respiración. Recordé cuantas veces me había pajeado viéndole las bragas en sus descuidos al sentarse, o sus escotes al inclinarse, o esos bikinis que usaba en verano. Eran tantas las veces que había fantaseado con ella, que ahora se me juntaban de golpe todas las emociones reprimidas y me cortaban la respiración como a un mozalbete enamoriscado. Aproveché la ocasión y dispare dos veces mas, y esta vez enfoqué con toda la impunidad del mundo, pues nadie me veía. Ya tenía carnaza para mil pajas mas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor procedió despues a realizar un palpo rectal, (para ello Mary se tuvo que colocar en pompa) introduciéndole el dedo índice por el esfinter y tanteando dentro de su cavidad anal. Ella no parecía estar pasándolo muy mal, pues su expresión era placentera y sus ojos un poco entrecerrados mantenían la mirada perdida, pero cuando desvió su vista hacia mí y me sorprendió mirándola, se puso colorada como un tomate. La verdad es que era una postura vergonzante para una mujer, máxime con un hombre maduro trasteándole a placer por la entrepierna y su cuñado favorito contemplando la escena embelesado. Yo también hubiera enrojecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pobre don Antonio, viendo la turbación que "mi esposa" demostraba, procuró abreviar el examen todo lo que pudo, pero aún quedaba lo peor. El hombre me miraba de vez en cuando, como pidiéndome perdón, pero eso no me impidió seguir con las fotitos. A continuación le inyectó un enema opaco para verla por la pantalla de rayos. Impregnó con vaselina una cánula, que parecía mas un cipote que otra cosa, y separando bien las nalgas se la introdujo a mi cuñada por el ojete. Hizo un gesto de dolor cuando sintió aquel artilugio entrando dentro de ella, pero luego se relajó al sentir el líquido fluyendo mansamente por su interior, quedando empalada y sumisa sobre la camilla. En fin, una mañana inolvidable.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando salimos de la clínica casi respiré aliviado. Había tenido que anudarme el jersey a la cintura para tapar mi erección y era tanta la excitación que sentía, que mi sistema nervioso pedía a gritos una tregua. Mi cuñada no hacía mas que resoplar, síntoma de que también iba mas alterada de la cuenta, y su sofoco no había cedido aún cuando llegamos al coche. Ninguno de los dos sabíamos que decir, pero cuando me quité el jersey para sentarme sus ojos fueron automáticamente al bulto sospechoso de mi bragueta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Coño Gonzalo, se ve que has disfrutado de lo lindo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siento, no he podido evitarlo, uno no es de piedra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y tus tejemanejes con el movil? ¿Crees que no me he dado cuenta?......a ver, enséñame las fotos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero que fotos ni que fotos, yo no te he hecho ninguna foto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que me enseñes las fotos ¡leche!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, joder, cuando lleguemos al apartamento te las enseño, pero ahora vamos a buscar una farmacia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos a comprar el enema que el médico le había recetado, pues al día siguiente tenía que hacerse unas radiografias. Todo el día a dieta blanda y por la noche limpiar el intestino para llegar en ayunas a radiología. Menudo plan tenía mi pobre cuñada por delante. Estuvo sin hablarme durante todo el trayecto hasta mi casa y mientras subíamos en el ascensor ni me miró. Yo intuía que se debatía entre el enfado por el mal rato de la consulta y la satisfacción de comprobar que me había excitado como un borrico viendo su cuerpo. Al final ganó la segunda opción pues cuando despues de colocar sus cosas en el armario y vaciar la maleta me exigió que le enseñara el movil, no pudo contener la risa viendo las fotos de mis pecados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que pedazo de sinverguenza estás hecho (su sonrisa contradecía sus palabras de enfado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trae, que las voy a borrar. Ha sido una chiquillada y no quiero que te cabrees conmigo (pero ella seguía mirando la pantalla y sonriendo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero que guarros sois los hombres ¿de verdad que te pongo tanto como para hacer esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu sabes que siempre me has puesto a cien&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anda ten, no hace falta que las borres. Me hace ilusión saber que te la pelas a mi salud&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me devolvió el teléfono a la vez que me echaba de la habitación para cambiarse de ropa y ponerse cómoda. Al rato salió vestida con una batita muy corta que apenas le tapaba los muslos y que en cualquier otra ocasión me hubiera echo babear pero que no me produjo mucho efecto en ese momento, porque acababa de cascármela en el baño. Pasamos el resto del día viendo la tele o leyendo revistas en el saloncito, pues como ella tenía que seguir la dieta no pude invitarla a tomar algo por ahí y eso fue un suplicio para mi. ¿Os imaginais esa mujer sentada en mi sofá, con esa batita y esas piernas al aire, despues de haberla visto desnudita por la mañana? todos los mirones me comprenderán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo espiaba cada movimiento de mi cuñada y cada cambio de postura con el rabillo del ojo y pienso que ella también se había puesto muy caliente con la situación que estábamos viviendo. Digo esto porque fueron muchas las ocasiones en que "descuidadamente" separó las piernas dejándome ver sus braguitas y muchas las veces que se aflojó el cinturón del batín y sus tetas estuvieron a punto de salirse. Ademas cada viaje que hacía a la cocina o al baño fueron acompañados por mi parte, de una apreciativa mirada al contoneo de sus caderas y a las formas de su trasero remarcadas en el tejido de la bata. Eso no había cuerpo humano que lo resistiera, a mi me iba a dar algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de cenar fue cuando se desató toda la tensión acumulada durante el día. Mary, con el prospecto del enema en las manos empezó a estudiar el modo de empleo y abriendo el paquete depositó todo los accesorios sobre la mesa. Ponía que se debía diluir el producto en agua y verterlo en la bolsa. De ésta salía un tubito terminado en un pitorro que había que introducir por el ano y luego dejar que todo el líquido fuera penetrando en los intestinos. Ah, también se podía calentar un poquito el agua para que no resultara tan desagradable. ¡Genial!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué me tengo que meter otra vez esto por el culo? (me enseñaba la cánula con incredulidad)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues esta mañana no parecías muy molesta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que un médico sabe como hacer estas cosas, pero hacerlo una sola……&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira te metes en la bañera, cuelgas la bolsa de la barra de la cortina, te agachas todo lo que puedas y este tubito te lo introduces por detrás. Solo serán unos minutos. (sopesaba el artilugio en sus manos con aire preocupado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a poder, es muy complicado ¿a ti te importaría ayudarme con esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¡¡¡¿Queeee? ¿había oido bien? ¿Mi cuñada me estaba preguntando si me importaría ayudarla a ponerse una lavativa anal? ¿qué si me importaría?!!!!. No podía creérmelo, debía ser un sueño. Me entró un temblor nervioso en las piernas y en las manos y tuve que ejercer todo el autocontrol que pude para no dar un salto de alegría. Sin dejar traslucir mi excitación le respondí con tono casi indiferente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro mujer, como no voy a querer ayudarte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Que desagradable, por dios! Bueno deja que me lo piense, porque me resulta muy embarazoso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuimos al cuarto de baño, donde preparó todo lo necesario mientras yo la miraba expectante. Diluyó el polvo en agua calentita y colgó la bolsa de la barra de la bañera, comprobando que quedaba muy arriba y la cánula no alcanzaba la altura apropiada. Eso parece que terminó de decidirla, pues si yo sostenía la bolsa todo resultaría mas fácil. Resignadamente me preguntó si podíamos empezar y yo frotándome mentalmente las manos le dije que adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que sensación de intimidad mas placentera me invadió cuando se despojó del batín y se quedó solo con las braguitas. Allí, los dos solos en el pequeño baño, con ella desnudándose delante de mi. La luz cálida del halógeno le daba un tono dorado a su piel y vi que tenía los pezones erizados. Deslizó por las piernas abajo la única prenda que la protegía de mi satirismo y se descalzó las zapatillas, metiéndose en la bañera completamente desnuda. Por fin la tenía a mi merced.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puso de rodillas y se inclinó hasta apoyar la cabeza en las manos, separando mucho los muslos para dejar bien abierto el trasero. Yo, relamiéndome, cogí un tubito de vaselina que tenía en el romy y le pregunté: ¿Te unto con esto para que te entre mejor? y como ella asintió aproveché la ocasión para hacer algo que mi mujer me tiene vetado. Con el índice derecho bien embadurnado fuí engrasando el boquetito. Al principio dibujando circulos alrededor y luego metiéndolo y sacándolo por el esfinter. Como no protestaba pasé la otra mano por debajo y la agarré por la entrepierna, como si lo hiciera para evitar el zarandeo de su cuerpo, pero la mano tonta buscó como por casualidad la convergencia de sus labios, allí donde habita el placer de las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ay ay ay ay.....Gonzalo....ay ay....no te pases (me lo dijo en un susurro pero de una manera perfectamente audible)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te hago daño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, no me haces daño, pero....creo que ya estoy lista.....anda ponme el enema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo suavemente que pude le enchufé el tubo y levanté la bolsa para que empezara a fluir el líquido. Era bastante, como un litro o así, y percibí que a medida que le iba entrando por el culo, a mi cuñada le iba aumentando también la excitación. Puede ser que la opresión en su interior tuviera algo que ver, o que sintiera placer por exhibirse de esta manera ante un hombre de su familia, pero el caso es que su vagina (perfectamente visible para mi por la postura) comenzó a destilar jugos y a enrojecer. Ademas, si bien al principio se le escapó algun "humm" o "ay" atribuible a molestias por la lavativa, cuando ya estaba acabando eran bastante apreciables sus esfuerzos por reprimir los gemidos y la agitación de su respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuñada ¿que te ocurre, te sientes mal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ayyy...que va chiquillo, no sabes como me estoy poniendo de burra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que me faltaba a mi es que tu me digas eso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ay ay ay ay, que gusto niño! Ni me imaginaba que se pudiera sentir esto por el culo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tenía el miembro como una estaca (imaginaos la situación), mi cuñada abierta de patas, de rodillas y con el coño mojado, gimiendo como una ternera novicia. No lo pensé dos veces y me quité los pantalones y los calzoncillos simultaneamente, entrando en la bañera como un toro. La agarré por las caderas y sin necesidad de apuntar coloqué la punta del nabo en su cálida vagina, y apreté con todas mis ganas. No padezco eyaculación precoz, pero los treinta segundos que tardé en follármela me parecieron una hora, estallé como un cohete, me corrí, exploté dentro de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuí rápido en retirarme (afortunadamente), pues Mary al sentirse empalada por sus dos orificios no pudo aguantar mas. Si ya estaba orgasmando cuando yo la penetré, mi corrida fué el detonante y de golpe vació con fuerza su intestino por detrás y su corrida por delante, quedando hecha un asquito. Yo, que no soy muy escrupuloso, con el teléfono de la ducha la limpié y la aseé con todo el cariño del mundo. Fuí todo lo dulce y agradecido que pude cuando la besé y la llevé en brazos hasta su cama. Del resto de la noche no os voy a contar mas (por hoy ha sido suficiente), solo os diré que mi cuñada no ha vuelto a necesitar un médico y que cada vez que coincidimos en una fiesta familiar o en otras circunstancias nos abrazamos de una manera muuuuuuuuy cálida y solo nosotros sabemos porqué.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-4833324330682225364?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2010/11/las-fotos-robadas-de-mi-cunada-mary-en.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-8154505618835740946</guid><pubDate>Tue, 02 Nov 2010 03:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-11-01T20:26:37.485-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>hetero</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sexo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>pareja</category><title>Maravilloso sobón</title><description>Autor &lt;span class="autor"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;abe21abe21&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;Chica joven, bien parecida, autobús lleno de gente. Raro es el día que no me meten mano. Un roce en las tetas, un toqueteo en en culo. Los más osados hasta me arriman la cebolleta, como se dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces los miro con mala cara, pero generalmente me muevo de sitio. Malditos sobones. Ojalá pudiese ir a la facultad en coche. Así me librará de todos esos tocones. Una vez estuve a punto de darle una bofetada a uno que se pasó más de la cuenta, pero no lo hice, por no armar un espectáculo. Pero un pisotón sí que se llevó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cinco días a la semana, dos veces cada día, sufría ese suplicio. La mayoría de la gente son también estudiantes. Pero hay de todo. Y los más sobones suelen ser los tipejos más desagradables. Desde que los veo me intento alejar de ellos. Las raras veces que hay un sitio libre, me lanzo hacia él como si fuera una tabla de salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no sé que me pasó ese día. Era un día normal, como otro cualquiera. Me desperté a mi hora, me duché, un desayuno rapidito y a esperar el autobús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, a rebosar. A empujones me coloqué cerca de una ventana. Repito que aún no sé que me pasó, pero cuando sentí una mano que me rozaba el culo, no hice nada. Seguí mirando por la ventana. Fue un roce de tanteo. Yo era ya una experta en esos roces. Si miraba al tipo ponía cara de haber sido sin querer. Como diciendo que con tanta gente y tantos empujones había sido un accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo miré. Un segundo roce de tanteo. Yo seguí mirando por la ventana. El tercer toque yo no era de tanteo. Dejó su mano en mi culo Ahí es cuando yo tenía que echarle una de mis miradas asesinas, o moverme de sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día, me quedé. Ese día no hice nada cuando la mano empezó a acariciar mi culo. Se movía por las nalgas, apretándolas con suavidad. Él se acercó más a mí. Pude oler su perfume.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus sobeteos se hicieron más profundos. El pantalón negro que llevaba ese día era de tela fina, así que el podría notar mis pequeñas bragas. Me agarró el culo y sus dedos apretaron justo en medio. Empezó a subir y bajar la mano. Uno de sus dedos recorría la rajita de mi culo, apretando. Rozó mi ojete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello me estaba gustando. Noté que mi coñito se empezaba a mojar. Joder, un desconocido me estaba metiendo mano en el autobús y me estaba poniendo cachonda. Tenía que haberle parado los pies. En vez de eso, meneé el culito, buscando su dedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mano lentamente rodeó mi cadera y pasó hacia adelante. Él se pegó a mi. Sentí su polla dura apretarse contra mi culo. El corazón me empezó a latir con fuerza. Los pezones de me pusieron como piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Restregó su dura polla contra mi al tiempo que su mano acariciaba mi pubis sobre el pantalón. Después la bajo y atrapó mi coño con ella. Sus dedos apretaron, haciendo que mi braga se metiera en mi mojada rajita. Sentí mucho placer. Empezó a mover su mano y sus dedos como si me hiciera una paja, pero sobre el pantalón. Era delicioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lástima que llegué a mi parada. La gente empezó a bajar y yo me dirigí a la puerta, sin mirar atrás. No pude resistir la tentación. Cuando salía por la puerta, giré la cabeza y miré en dirección hacia donde yo estaba. Había varios hombre. Ninguno me miraba. Podría ser cualquiera de ellos. Uno era un jovenzuelo. Otro un tipo de mediana edad, con bigote y calvo. Detrás había otro, perno no lo veía bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré en la facultad y me dirigí rápidamente al baño. Mi coño chorreaba. Necesitaba una buena y relajante paja. Cerré la puerta, me bajé los pantalones hasta la rodilla y allí mismo, de pie, me toqué hasta correrme. Fue un largo y placentero orgasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de la mañana lo pasé nerviosa. ¿Qué pensaría ese hombre de mi? Lo dejé meterme mano a gusto. Me puso cachonda perdida, hasta el punto de tener que masturbarme en uno de los baños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje de vuelta a casa fue normal. No me sobó nadie. Y si lo hubiesen hecho, me habría movido de sitio. Lo de la mañana sólo había sido un momento de debilidad. Soy una chica decente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, estaba agarrada a una de las barras del autobús. Un toque en mi culo. Me moví, molesta. Asquerosos sobones. No fue hasta dos días después hasta que pasó otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba yo, como casi siempre, de pie, agarrada esta vez a uno de los asientes con una mano y sosteniendo unos libros con a otra. Y entonces lo olí. Era el mismo perfume que la otra vez. Él estaba detrás de mí. Mi corazón se aceleró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Me reconocería? ¿Lo volvería intentar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta no tardó en llegar. Su mano se posó en mi culo. Ese día vestía yo una fina falda a medio muslo, y unas preciosas botas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue un toque de tanteo. Dejó la mano. Y yo no hice nada. Bueno, sí que hice. Me empecé a mojar, sobre todo cuando empezó a mover su mano sobre mis nalgas, acariciándolas. Había mucha gente a nuestro alrededor, todos apiñados unos contra otros. Se las arregló para bajar su mano hasta mi muslo, y bajar por la falda hasta rozar mi piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me estremecí. No entendía porque lo dejaba tocarme. Pero lo hice. Le permití acariciar la piel de mi muslo. Se pegó a mí. Volví a sentir su dura polla contra mi culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autobús hizo una parada. Mucha gente se bajó y otra subió, obligándonos a los demás a movernos. Él me guió hacia la ventana, hasta una zona detrás del la última butaca. El autobús en la parte de atrás no tenía sitios para sentarse, sino para ir de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encontré pegada a la ventada, en él pegado a mi. Su olor me llenaba los pulmones, y su mano volvió a mi pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subió lentamente sobre mi falda, por un lado, hasta mi cadera. Pasó, como la otra vez, su mano hacia adelante. Allí, en aquel rincón, nadie nos veía. Nuevamente su mano acarició mi pubis, y nuevamente, bajó hasta atrapar mi coño. Empecé a menear mi culito contra su polla. Mi coñito era un lago, y el apretaba mis bragas contra mi vulva, mojándolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me empecé a excitar de verdad fue cuando su mano empezó a bajar, lentamente, hasta llegar al final de la falda. Sentí las yemas de sus dedos recorrer el dobladillo de la tela, y después, lancé un pequeño suspiro cuando su mano empezó a subir, por dentro de la falda, levantándola al subir. Gracias al sitio, nadie podía ver la operación, pero yo la podía sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La subió lentamente, por la cara interna del muslo. Era suave y cálida. Empecé a respirar más fuerte. Noté que mis mejillas se ponía rojas. Pasaba mi lengua por mis resecos labios. Cuando su mano llegó a mis bragas, cerré los ojos. Sentí como la recorrió. Se dio cuenta de lo mojada que estaba. De lo cachonda que me había puesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su dedos recorrieron la rajita de mi coño, aún sobre las bragas. El placer es muy intenso. No sólo por la caricia en sí, sino por el lugar, un autobús lleno de gente, y por ser un completo desconocido el que ahora subía la mano y la metía por dentro de las bragas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí sus dedos enredarse en mi vello púbico. En pocos segundos bajaron. Sus dedos recorrieron ahora directamente mi coño. Su dedo corazón bajó por mi raja. mientras que con los otros dos separaba los labios. Aquel hombre era un experto. Movía su dedo con suavidad, arriba y abajo, frotando mi clítoris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me iba a hacer correr. Estaba a punto cuando el autobús se paró. Era mi maldita parada. Pero me iba a correr. Mi cuerpo se empezó a tensar. Las puertas del vehículo se abrieron justo cuando mi cuerpo estallaba. Me mordí el labio inferior con fuerza para no gritar. Sus dedos quedaron mojados de mi jugos, y no pararon de frotar durante todo mi largo y extenuante orgasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las piernas me temblaban. Me tuve que agarrar con fuerza para no caerme. Los libros que llevaba en mi mano casi se me caen al suelo. Tenía los ojos cerrados. Oí las puertas cerrarse y el autobús arrancó. Aún me estaba reponiendo del inmenso placer que él me había dado cuando desapareció. Sacó su mano, se despegó de mí y se separó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me bajé en la siguiente parada. Tendría que caminar más de 10 minutos hasta la facultad. Al salir del autobús, lo busqué con la mirada. Nadie me miraba. Nadie excepto un hombre. Tenía los ojos clavados en mi, y una sonrisa en la boca. Tendría sobre 40 años. Normal de aspecto. Bien vestido, afeitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré como el autobús se marchaba. No sé si era él o no. Podría ser simplemente un mirón. Pero algo me decía que sí era él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de emprender la caminata me senté en el banco de la parada. Aún tenía escalofríos de placer. Me sentía mojada. Había sido sin duda uno de los mayores orgasmos de mi vida. Cuando me levanté para emprender el camino, un papel cayó de entre las hojas de uno de los libros. Extrañada, me agaché y lo cogí. Era una nota escrita a mano:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Te espero esta tarde en el cine Paradiso, sala 5. Sesión de las 7".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me lo podía creer. El muy descarado me citaba en un cine. Por supuesto, me dije que no iría, pero mi coño mojado decía que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiré la nota y me dirigí a clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una mañana perdida. No estaba concentrada el los profesores. Mi mente estaba en otra parte. Me decía que no podía ir. Que podría ser un psicópata, un asesino, un violador. Por otra parte, me decía que el cine era un sitio público. Si intentaba algo malo podría gritar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me decidí. No iría. Me olvidaría de todo el asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las siete menos cinco estaba comprando una entrada para la sala 5. Era un película iraní.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la entrada en la mano y el corazón como loco, miré a mi alrededor, buscándolo. No lo vi. De todas maneras, el tipo que vi al bajar podría no ser él. Estuve a punto de no entrar, de marcharme, pero al final, entré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sala era pequeña. Me imagino que ese tipo de películas no atraen a mucho público. Por eso la eligió, imagino. Fui la primera en entrar. Me senté en el centro de la fila, casi al final de la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que entraba alguien, lo miraba con atención. Casi todos hombres y algunas parejas. Cuando se apagaron las luces y empezó la proyección, en la sala no habría más de 20 personas. Yo estaba sola en mi fila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Joder, Maripuri. ¿Qué coño haces aquí, en un cine, esperando a un posible maníaco? Mejor te levantas y te largas. Aún estás a tiempo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no me levanté. La película era un verdadero royo, que me perdonen los iraníes. De todas maneras no la miraba. Miraba a los pocos espectadores, esperando a que alguno se levantara y se acercara a mi. Ninguno se movió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y si todo había sido una broma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luz. Se había abierto la puerta de la sala. A luz de la proyección vi como un nuevo espectador se sumaba a nosotros. Empezó a subir las escaleras. A cada paso que daba, mi corazón latía un poco más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subió y subió. Llegó a mi fila. Mi corazón estaba ya desbocado. Empezó a acercarse. Yo no lo miraba, mis ojos estaban fijos en el desierto que se proyectaba en la pantalla. Se sentó a mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era él. Su olor era inconfundible.  No tardó en poner su mano en mi rodilla. Fue como si una corriente eléctrica recorriera mi cuerpo. Yo miraba la pantalla mientras su mano subía por mi muslo, por debajo de la falda. Abrí las piernas. Yo sabía por qué estábamos los dos allí, así que le facilité las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a mi coño. Empapado, palpitante. No se anduvo con rodeos. Metió la mano por debajo y me hizo una maravillosa paja, pasando sus dedos por la raja de mi coño. Llegó incluso a meterlos en mi vagina. Iba de mi clítoris a mi vagina una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tenía mis manos apoyadas en los apoyabrazos. Cuando me corrí las aferré con fuerza mientras estallaba de placer. Intenté no gemir, pero de mi garganta se escapó un suspiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez, me habló. Acercó su boca a mi oreja y susurró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quítate las bragas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su voz era grave y autoritaria. Le obedecí. Levanté el culo de la butaca y me las bajé. Luego la llevé hasta mis tobillos. En la penunbra de la sala vi como acercaba una mano, pidiéndomelas. Se las dio y él se las guardó. como un trofeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me atreví a mirarlo. Era el hombre que me había sonreído por la mañana. Nuestras miradas se encontraron en la semi oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mano derecha fue hasta mi rodilla. La cogió y me levantó la pierna, poniéndola sobre el apoyabrazos. Me moví hacia adelante, dejando mi culo al borde del asiendo. Estaba casi recostaba. La otra pierna la separé. Estaba totalmente expuesta ante él. La falda se me había subido. El terminó de levantarla. Mi coño desnudo quedó a su alcance. Allí no daba la luz de la pantalla y casi no se veía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero se olía. Su perfume se mezcló con el aroma de mi coño. Mi reciente corrida y los jugos que aún fluían hacían que mi sexo oliese. A hembra en celo. Él lo notó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ummmm que bien hueles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí que metía uno o dos dedos en mi vagina. Y luego, a la luz que se reflejaba desde delante, vi como se los llevaba a la boca, como los lamía y chupaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y sabes mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus dedos volvieron a mi coñito. Mirándome volvió a masturbarme. Fue una paja lenta y muy placentera. Iba de iba de mi pepitilla a mi vagina. Metió dos dedos dentro, y frotó mi clítoris con su pulgar. Me corrí mirando sus ojos. Brillaban a la luz de la pantalla. Y mi cuerpo se tensó sobre el asiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No paró. Siguió tocando, acariciando. Yo quería más. Más orgasmos. El tercero no tardó en llegar, haciéndome ver las estrellas. Ese hombre sabía como hacerme vibrar. Mi coño no dejaba de soltar olorosas jugos, que él esparcía con sus dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, algo nuevo. Bajó sus dedos hasta mi culito. Con tantos jugos estaba lubricado, y no le costó introducir un dedo en mi ano. Eso era nuevo para mi. Nuevo y muy...rico. Me folló suavemente con ese dedo. Me dio un suave placer, aumentado cuando llevó la otra mano a mi coño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El placer fue aumentando, poco a poco. Me mecía en esa butaca, sintiendo sus dedos recorrer mi vulva y también penetrando mi culito. Cuando un segundo dedo acompaño al primero en mi ano, no pude soportar tanto placer y volví a correrme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Agggggggg que ...rico.... - le susurré mientras mi cuerpo entero era atravesado por el placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los espasmos de mi orgasmo hacía que mi esfínter apretara más sus dedos, notándolos más. Fue un fuerte orgasmo, que me dejó sin fuerzas. La pierna que tenía sobre el reposa brazos se cayó al suelo. Si no me agarra, me hubiese caído yo también al suelo. Me senté mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los ojos entornados, lo miré. ¿Y él? En el autobús me pegó al culo su polla bien dura. Seguro que ahora también la tenía dura. No era justo. Me había hecho correr cuatro veces esa tarde y no me había pedido nada. Alargue la mano más cercana y la llevé a su polla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí la tenía dura. Muy dura. La recorrí sobre el pantalón. Parecía una buena polla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sácamela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido que hizo su bragueta al bajarle me erizó el vello. Metí la mano. La recorrí sobre el calzoncillo, apretándola. Era gorda, y bastante larga. Más que la del par de jovencitos con los que me había acostado. Se la saqué. Empecé a acariciarla con la mano, arriba y abajo. Me encantó su tacto, caliente  suave. Pero no la veía. Estaba muy oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me propuse hacerle una buena paja, para devolverle el placer que él me había dado. Empecé lentamente, apretando. Sus ojos, que reflejaban la película iraní, me miraban. Tenía aquella sonrisa que vi esa mañana al bajar del autobús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aceleré la mano. Cuando el empezó a gemir me sentí muy bien. Me estaba mojando otra vez. Aquella polla en mi mano me estaba volviendo loquita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ummm que bien lo haces...me vas a hacer correr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu me has hecho correr a mi hoy cinco veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero si me corro así lo voy a manchar todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía razón. Si esa polla empezaba a disparar, sus pantalones quedarían hechos un desastre. Una vez le hice una paja a un novio en el coche. Usamos un pañuelo para recoger la corrida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tienes un pañuelo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aggg no..no tengo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Joder, yo tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu boca es preciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé parada. Pretendía correrse en mi boca. Es algo que nunca había hecho. Mamadas sí, pero como preliminares antes de follar. Me había dado mucho placer con sus dedos, pero eso me parecía demasiado. Al fin y al cabo no lo conocía de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En la boca no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Joder, pues no puedo más. Tu manita me tiene a punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acercate al borde del asiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo hizo, y abrió las piernas. Apunté la polla hacia adelante y se la casqué con más fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se corrió. Uf, vaya corrida.  El primer chorro pasó por encima de la butaca de delante. Menos mal que no había nadie. Bajé un poco la polla y los siguientes se estrellaron contra el respaldo y finalmente, cayeron en el suelo. El no dejó de dar apagados gruñiditos de placer con cada chorro. El olor del su semen se mezcló con el de mi coño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí un rato más acariciando su polla, que perdió un poco de su dureza tras su tremendo orgasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te ha gustado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo creo, preciosa. ¿Nos vamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se guardó la polla en los pantalones y se levantó. Lo seguí. A pesar de todo lo que había pasado entre nosotros casi no conocía su aspecto. Cuando salimos de la sala, al fin pude verle bien. Era un tipo normal, ni guapo ni feo. Sus ojos sí que eran muy bonitos, entre marrón claro y verdes. Me miraba. Me sentí un poco cohibida. Me acabada de hacer correr 4 veces y yo una a él y ahora me sentía cohibida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres tomar algo? - me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuimos a una cafetería cercana. Pedimos unos refrescos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-María. ¿Y tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que te dedicas a meterle mano a las chicas en el autobús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jajaja. No creas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No? Venga hombre. Dime ahora que yo he sido la primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La primera que se deja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mierda. Me pude roja, como una niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creas que soy una zorra que se deja meter mano por el primero que pasa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la primera vez que...me pasa esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te arrepientes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni yo. Oye María...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dime&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes que me gustaría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi corazón se aceleró. Me imaginé que ir de compras no sería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Comerte el coño. Es mi especialidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Joder, Carlos. Eres directo, ¿eh?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jajaja. Para que andarnos con rodeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un descarado, pero me gustó que fuera así. Y a mi chochito también. Se mojó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuándo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora. Me encantó como sabía. Muero de ganas por pasar mi lengua por esa jugosa rajita que tienes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me estás calentando,  bribón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esa es mi intención, preciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tan bueno eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo comprobarás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A donde me llevarás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mi casa no puedo. Está mi mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Eres casado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Coño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jajajaja. ¿Te importa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ummmm pues...no, la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos a mi coche. Iremos a un sitio tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tienes coche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y entonces por que coges el autobús?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues...para meterte mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jajajaja. Eres un pervertidillo, según veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creas. Soy un tipo normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pagó los refrescos y nos dirigimos al parking. Tenía un buen coche. Me abrió la puerta y subí. Arrancó y salimos a la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora es cuando me das un golpe, me violas y me cortas el cuello, ¿No?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ummmm has visto muchas películas. No soy nada violento. No le haría daño a ni a una mosca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espero no aparecer en el periódico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquila. Te aseguro que soy un buen tío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí sí, que le pone los cuernos a su mujer y se dedica a meterle mano a las jovencitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Coño, visto así hasta me doy miedo a mi mismo! Jajajaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me reí también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Estás loca de remate, Maripuri. Aún estás a tiempo de salir corriendo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de salir corriendo, abrí las piernas cuando el metió su mano por debajo de mi falda. Cuando llegó a mi coño, lo encontró mojadito y babosito. Lo recorrió con sus dedos, haciéndome gemir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba claro que estaba loca. Una chica en su sano juicio no habría subido a ese coche. Bueno, ni siquiera hubiese ido al cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, dio un frenazo y aparcó a un lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Joder, que suerte. Espera un momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió del coche. No sabía a donde diablos iba. Lo seguí con la mirada y vi como entraba en una farmacia. Al poco salió con una bolsita. Entró al coche y arrancó, dejando la bolsa sobre el salpicadero. Dentro había una caja de condones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye, no habíamos hablado de follar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-María, está claro que te voy a follar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues no lo tengo yo tan claro, Carlitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres que saque la navaja?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Di un respingo y casi doy con mi cabeza contra el techo del coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jajajaja. Que es broma, tonta. Soy un caballero, créeme. No pasará nada que no quieras que pase, eso te lo puedo asegurar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cabrito. Casi se me sale el corazón por la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos el camino. No sé a donde me llevaba. Salimos de la ciudad y se metió por una carretera oscura. Debería haberme asustado, pero no sé porqué, confiaba en él. No parecía un psicópata Aunque los peores son esos, los que no lo parecen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se metió por un camino de tierra y paró en un sitio oscuro. No se veían casas alrededor. Era el picadero perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A cuántas has traído aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No son tantas. A la mayoría las tengo enterradas por los alrededores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Capullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jajajaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió la puerta y se bajó. Vino hacia mi lado y abrió. Me tendió la mano y me ayudó a salir. Pasamos a los asientos de atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba oscuro, como en el cine. Pero ahora estábamos solos. Ahora estaba en sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llevaba varios días mirándote en el autobús. Incluso te rocé un par de veces, pero siempre te movías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que me tienen frita todos esos sobones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El día que no te moviste no me lo podía creer. Lástima que llevaras pantalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me pusiste muy cachonda ese día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí su mano empezar a acariciar mi rodilla, subir lentamente por mi muslo, meterse bajo la falda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí..cuando me bajé del autobús fui corriendo al baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te tocaste por mi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mano llegó a mi coño. Con delicadeza pasó un dedo a lo largo largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ummm, sí, me toqué por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó más a mi. Por primera vez sus labios rozaron mi piel. Fue un suave beso en mi mejilla. Su aliento era fresco. Me estremecí y giré la cabeza hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era la primera vez que me besaban. Pero lo pareció. Ese hombre tenía algo que me hacía sentir diferente en sus manos. Sus labios se rozaron con los míos, casi sin rozarlos, hasta que nos fundimos en un largo beso. Sin dejar de acariciar mi coñito. Su lengua en mi boca me hizo temblar de deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se separó, dejándome con la boca entreabierta, anhelante de más caricias, de más besos. Con suavidad me echó hacia atrás, haciéndome apoyar contra la puerta del coche. Con sus manos separó mis piernas, subió mi falda y se agachó. Sentí sus labios en una de mis rodillas. Me recorrieron escalofríos de placer. Algo húmedo y caliente empezó a acercarse a mi coñito. Me besaba y lamía cada centímetro de piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez me comieron el coño. Cuando su lengua recorrió mi húmeda rajita, me di cuenta que lo de aquella vez fue una simple caricia con lengua. Ahora supe de verdad el placer de que un hombre te haga el amor con su lengua. Estaba oscuro, pero aún así cerré los ojos. Aquella maravillosa lengua acariciaba cada pliegue de mi sexo lentamente. Sentía también su cálido aliento, que aumentaba el placer que recorría todo mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis flujos o dejaban de manar. Y él los recogía con su lengua. De vez en cuando besaba mis ingles, una a una, para volver otra vez a mis labios. Pero evitaba tocar mi clítoris. Cada vez que su lengua llegaba cerca lo rodeaba, lo sorteaba. Yo levantaba mis caderas intentando llevarlo hasta su boca, pero no lo conseguía. El placer subía y subía, pero no estallaba. Se acumulaba. Era como una presa a punto de reventar. Mis manos fueron a su cabeza para apretarlo contra mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando sus labios por fin atraparon mi inflamado clítoris entre ellos y su lengua le dio suaves golpecitos, la presa reventó. El orgasmo que atravesó mi cuerpo fue tan intenso, mis músculos se tensaron de tal manera que llegaron a dolerme. Me quedé sin respiración, con el culo levantado del asiento. A los pocos segundos el aire llenó mis pulmones y pude gritar, recorrida por espasmos de placer, restregando mi coño por su cara, llenándosela de mis caldos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás había sentido nada así. Me había dicho que era su especialidad. Y tenía razón. No fue sólo lo bien que lo había hecho. Fue lo que hizo después. Mi orgasmo había sido tan fuerte que toda mi vulva había quedado muy sensible. Un simple roce casi me dolía. Él lo sabía y por eso dejó de lamerme, pero no de estimularme. Se dedicó a besar mis ingles, la cara interna de mis muslos, a echar su cálido aliento sobre mis labios. Consiguió que la sensibilidad desapareciera poco a poco, pero no la excitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los besos se acercaron poco a poco otra vez a mi rajita. Me dio un lametón de tanteo. Gemí de placer, pero no aparté su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo volvió a empezar. Su maravillosa lengua, ayudada ahora por sus dedos, me llevaron lentamente a un nuevo orgasmo, tan arrollador y placentero como el primero. Esta vez si pude gritar mi placer. El dejó de lamerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te gusta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Agggg Carlos, me vas a matar de tanto placer... Para ya...no puedo más&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que puedes más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía razón. Si hubiese seguido seguramente me hubiese hecho correr una y otra vez, pero yo ya estaba más que satisfecha, así que con suavidad aparté su cabeza de entre mis piernas y me incorporé. En seguida me besó la boca. Olía y sabía terriblemente a mi coño, pero no me importó. Lo besé con pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí contra mi muslo la dureza de su polla. Llevé una mano y agarré sobre el pantalón. Le bajé la cremallera y se la saqué. Caliente, dura. Su punta estaba mojada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-María...Te deseo...déjame follarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si algún hombre se merecía follarme bien follada era, sin duda, ese hombre. Pero estaba agotada, echa polvo. Me sentí un poco mal, pero de verdad que no podía más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos...de verdad que te mereces eso y más, pero estoy agotada. No puedo con mi alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y me vas a dejar así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te hago una paja?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Con la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era justo. El me había comido el coño maravillosamente. Qué menos que devolverle un poco de ese placer. Sé que no estaría a su altura. Mi experiencia chupando pollas era muy escasa, pero iba a poner toda mi voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agaché mi cabeza hasta que la punta de su polla rozó mis labios. Apenas la veía, pero la sentía, la olía y la saboreaba. Le pasé la lengua alrededor de la punta. El sabor del líquido que rezumaba llenó mi boca. No era desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puso sus manos sobre mi cabeza, pero no apretó como hacían los otros a los que se las había chupado. Sólo me acarició con suavidad. No me sentí forzada, así que pude disfrutar de la sensación que su polla producía en mi boca. Y me gustó. Yo llevaba el ritmo. Cuando él empezó a gemir, me hizo sentir orgullosa. Sólo podía meterme media polla en la boca. Era muy gorda para mi. Me estaba encantando hacerle aquella mamada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerré los ojos y disfruté de las sensaciones, de sus caricias en mi cabello, de sus gemidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ummmm María...que rico....me encanta tu boquita, tan caliente y húmeda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso me subió la autoestima. Quería demostrarle que no sólo él podía matarme de placer. Que yo también era capaz de darlo. Me ayudé de una mano. Subía y bajaba mi boca a lo largo de la polla, seguida de mi mano. Él empezó a moverse, a gemir más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y una vez más me demostró que era un caballero. En el cine le había dicho que en la boca no. Nunca había permitido a nadie correrse en mi boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aggg María..estoy a punto de correrme....sigue con...la ...mano...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí, pero con la boca. Sabía que se iba a correr, que su espeso semen me iba a llenar la boca, pero seguí mamando. Empezó a temblar, su polla se puso rígida y un potente chorro se estrelló en mi paladar, para luego repartirse por mi lengua. Fue seguido de varios más. La boca se me fue llenando. No había espacio para su leche y su polla. Cuando yo me había corrido en su boca, el no había escupido. Se había bebido todo lo que yo le dí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice lo mismo. Me tragué su caliente semen. Sentí como bajaba por mi garganta. Seguía corriéndose, gimiendo de placer. Y yo seguí tragando. Mi boca se llenó de sus sabor. No era un sabor agradable, pero tampoco era asqueroso. Aún así, lo  trague con gusto, porque sabía que él estaba disfrutándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su polla dejó lanzarme leche. Yo seguí chupando, ahora más despacito. Oía su respiración, agitada. Se la lamí con cariño, para dejársela limpita de todo rastro de semen. Le di un último beso en la punta antes de levantar la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me besó, con mucha dulzura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lo he hecho bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Bien? Ha sido la mejor mamada de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No exageres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No exagero. Creí que me ibas a vaciar todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoyé mi cabeza en su pecho. Me estuvo acariciando largo rato. Me olvidé de todo, hasta que al rato me di cuenta de que era tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es muy tarde. Mis padres se van a preocupar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te llevo a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el camino de regreso casi no hablamos. Pero él no dejaba de mirarme. Me dejó en la puerta de mi edificio. Antes de bajarme, le di un beso en la boca. Luego salí corriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras subía en el ascensor, pensé en todo lo ocurrido. Me reí yo sola cuando me di cuenta de que no llevaba bragas. Se las llevó como un trofeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi madre le dije que me había entretenido con las amigas y que se me había ido el santo al cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Joder, niña. Hace años que existen los móviles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento mami.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, acurrucada en mi cama repasé todos los acontecimientos de ese día. Me dije que esta loca por lo que había hecho. Ir al encuentro de un desconocido. Primero a un sitio público. Mal, pero podría haber salido corriendo si pasaba algo raro. Pero después me subí a su coche y fui con él a un descampado. Por menos de eso los americanos hacen una película de terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no me arrepiento. No había gozado tanto en mi vida. Y Carlos eran un buen tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dormí con una sonrisa en los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, lo busqué en el autobús. Pero no lo vi. Me sentí triste. No sabía donde vivía. Ni su teléfono. Sólo su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco apareció al día siguiente, ni al otro. Llegó el fin de semana, y nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes, ya no lo busqué. Me dije que sólo fue algo maravilloso que me pasó, algo para recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tocaron el culo. Iba a darme la vuelta para echarle al tocón una mirada asesina cuando hasta mi nariz llegó su olor. Era Carlos. El corazón se me aceleró. Mi cuerpo empezó a temblar de emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mano, su maravillosa mano acarició sabiamente mi culito. Poco a poco nos acercamos a nuestro rincón, en donde sus caricias se intensificaron. Sentí su dura polla pegarse a mi culo, su aliento en mi cuello, y su mano posarse sobre mi coño. Apretó un dedo sobre mi raja, metiendo la braga entre mis ya empapados labios. Yo meneé mi culito, dándole la bienvenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día desgraciadamente llevaba pantalones, así que su mano no pudo tocarme directamente como el otro día. Pero me puso muy cachonda. Mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autobús paró. Era mi punto de bajada. Ya había hecho una locura por él. Ahora iba a hacer otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me di la vuelta. Nuestras miradas se encontraron. Acerqué mi boca a su oreja y le susurré:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si quieres follarme, sígueme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí del autobús. Sabía que pocos pasos por detrás de mi el me seguía. Entre tanta gente pasamos desapercibidos. Me dirigí a la segunda planta, en donde estaban los alumnos de los cursos superiores, que eran menos, por lo que allí había mucha menos gente. Me metí en uno de los baños comprobando que nadie miraba. Oí sus pasos tras de mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me había dicho que su especialidad era comerme el coño, pero su manera de follar no tenía nada que envidiarle. Me echó los dos mejores polvos de mi vida. Al menos hasta ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, han venido muchos más. Casi siempre en sitios en donde nos pueden pillar. Es el mejor amante que he tenido y sin duda el mejor que tendré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía me sigue metiendo mano en el autobús. Ahora siempre voy con falda para que me pueda tocar a fondo. Más de una vez me he pasado de parada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el gustazo no me lo quita nadie&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visita mi blog: http://abe21abe21.wordpress.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-8154505618835740946?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2010/11/maravilloso-sobon.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-6971145246504690</guid><pubDate>Sat, 03 Oct 2009 19:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-03T12:58:04.974-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>relatos eroticos</category><title>Las aventuras de una madre</title><description>Hola, mi nombre es Jorge, no es real por supuesto y aunque suena un tópico, lo que os relatare y en sucesivos relatos, son reales, no hace falta que me crean aunque espero que les resulten entretenidos, evidentemente he cambiado nombre y omitiré decir ciudad y lugares en concreto. Lo que os contare hoy es en parte visto y contado por la protagonista en persona tras diversos interrogatorios (agradables claro jeje). Todos estos relatos se podrían catalogar como infidelidad, no consentido y amor filial, y seguro que algo de dominación y fetichismos, intentare encuadrarlos en donde mejor corresponda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para empezar deciros que mi madre se llama Lara, mide aproximadamente un metro setenta y cinco, es morena y su figura es atlética sin necesidad de ir a gimnasios, lo que hace que sea la envidia de algunas vecinas y la fantasía de muchos vecinos, que decir que sus pechos sin llegar a ser grandes son bastante apetecibles, todo esto para una mujer de 40 años, que es en el momento en el que sucede todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que era joven siempre me he sentido atraído por las mujeres maduras, y supongo que todo es a raíz de mi referencia mas cercana, mi madre Lara, que desde siempre ha vestido de forma muy elegante y coqueta, sin tapujos para mostrar su bella figura a la gente, a pesar de ser mujer casada y con hijo. Eso añadido a la explosión de hormonas y que ella anduviera por casa desnuda delante mío no ayudaba mucho hasta que tuve la certeza de que tendría que acabar poniéndola a cuatro patas y montarla como a la yegua caliente que descubrí mas adelante que era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando yo ya contaba con 20 años después de muchos espiando a mi madre a escondidas, sacarle fotos y fantasear con ella, ya casi lo daba todo por perdido, hasta que un día que salía de clases mas temprano de lo habitual, llegue a casa sin hacer mucho ruido, aunque hubiera dado igual pro los ruidos que oía en mi propia casa, tenso y nervioso al reconocer la voz de mi madre me dirigí rápidamente pero con cuidado hacia el origen del alboroto, lentamente ahora y con un extraño presentimiento me acerque sigilosamente a la habitación de mis padres con la puerta entreabierta y me asome... lo que vi y lo que sucedió previamente contado pro mi madre os lo relatare ahora mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara como todos los días después de sacar a la mascota a pasear, se arregló para salir de compras, como todas las mañanas sus tacones altos. Falda corta, blusa ajustada y escotada. A ella siempre la ha gustado provocar y últimamente con su marido no ha tenido mucho sexo, por lo que diversas ideas la cruzaban pro la mente cada vez que se cruzaba con un vecino o algún joven atractivo, también en su mente ha cruzado la idea el cuerpo de su hijo al que mas de una vez lo ha visto desnudo en la ducha y que sin tener un cuerpo escultural, ha heredado de ella su capacidad de mantenerse en forma sin muchos esfuerzos, ya que concentrado en los estudios poco tiempo para deportes tenia, ella sabia muy bien que su hijo la miraba desde hace tiempo de otra manera, y sabia que la había fotografiado mientras fingía estar dormida, lejos de enfadarse la hizo sentir alagada y excitada. Tras pensarlo detenidamente este día decidió salir al mercado sin uno de sus tangas, aunque los que tenia era diminutos como si no llevara nada, la sensación de no llevar nada debajo la hizo bullir en su interior, además pensó que siendo verano una prenda menos la haría pasar menos calor, aunque el calor que sentía no era externo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No les aburriré con los detalles de ir al mercado, la pescadería etc, solo que cada vez que se cruzaba con algún vecino o amigo se sentía muy caliente ante la perspectiva de ser pillada, si una ráfaga de viento la levantaba un poco la falda, con esa calentura, respiración agitada y varias pesadas bolsas que sujetaba cansadamente, la hacia sentir bien húmeda en todo su cuerpo. Ya de camino a casa a lo lejos pude ver un grupo de muchachos sentados en la fresca sombra del portal, las clases en aquel momento no habían terminado por lo que sin duda eran un grupito de muchachos de no muy buena fama, por lo que llego a adivinar mientras mas se acercaba a ellos por su forma de hablar y vestir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Situándose entre ellos, dejo las bolsas en el suelo, ellos estaban sentados a ambos lados y sintió rápidamente las miradas lascivas de ellos. Lara mientras rebuscaba entre su bolso las llaves, algo ya nerviosa y extrañamente muy excitada, la gustaba que la miraran pero esa panda de rufianes se la estaba comiendo con los ojos y lanzando obscenos piropos del tipo "que culito mas rico tienes" o "ya te haría sudar yo", hacia oídos sordos pero su vagina prácticamente chorreaba de excitación, nunca había pensado en serle infiel a su marido, pero las semanas sin sexo acumulado y su afición a ser observada produjo en ella unas ganas terribles de ser penetrada. Con apenas el rabillo del ojo pudo observar como uno de los chicos miraba debajo de su falda lo que rápidamente fue a decírselo al que parecía el jefe de la pandilla, un chico mas mayor que ellos, se oyeron murmullos a su alrededor cuando por fin Lara encontró las llaves, las saco y se puso a abrir la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quiere que la ayudemos a subir las bolsas? - la pregunto el líder del grupo mientras se A&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Lara le pillo por sorpresa ese cambio de actitud mas educado, y no mas el hecho de que estuviera casi rozándola el cuerpo a su espalda. Meditando unos segundos pensó que las bolsas pesaban demasiado, sobretodo para subir a un cuarto sin ascensor, el último piso y pensaba que eran los típicos chavales que mucho hablan y después se acobardaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eres muy amable, pero es un cuarto piso a donde voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No nos importa, ¿verdad chicos? - su pandilla coreo a unísono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno pues muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente todos se levantaron, eran cinco bolsas para cinco chicos, lo que resultaba ideal. Abriendo la puerta del portal ella lo cruzo seguido de su particular grupo de porteadores, su aspecto era de lo más variopinto, el más joven tendría unos catorce años, y el mayor ya debía tener los dieciocho o diecinueve, vestían con pantalones cortos algo sucios tanto como sus camisetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara en ese momento subía la primera las escaleras, y no la importo darles un pequeño espectáculo de piernas y de vez en cuando de su trasero debajo de la falda, la idea de que la estaban mirando la humedeció más todavía y pensó que ya que cargaban con sus pesadas bolsas podría darles ese capricho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al último piso, Lara les agradeció la ayuda y se dispuso a abrir la puerta cuando sintió una mano en su cuello y como un cuerpo la atrapaba contra la puerta todavía cerrada, sentía el desagradable aliento del jefe de la pandilla cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Un gracias y ya esta? ¿no nos vas a invitar a tu casa y agradecernos la ayuda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara ahora aterrorizada no sabia que hacer, su juego de seducir y marcharse no había resultado como había pensado, y ahora se encontraba en una situación muy precaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente sintió una mano entrar por debajo de su falda y con excesiva facilidad la metió los dedos en su húmeda vagina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Menuda puta que eres saliendo a la calle sin bragas y mostrándoselo a menores. Nos vas a dejar entrar o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabia ella que esa pregunta iba con segundas, y lo mas fácil que podía haber hecho era gritar y que los vecinos alarmados salieran a ayudarla, pero su cuerpo no decía lo mismo, al sentir como la penetraba esos dedos una oleada de placer la recorrió todo el cuerpo y su mente se lleno de imágenes de sexo desenfrenado, la rudeza con la que la hablaba la calentaba mas y en lugar de evitar esa situación lo que hizo fue soltar un pequeño gemido y girar la llave para abrir la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos entraron detrás de ella, Lara casi jadeaba, su corazón iba a mil por hora por la situación, un grupo de desconocidos casi todos menores, con ganas de hacer quien sabe que con ella en su propia casa. Por extraño que parezca no dejaron la compra en cualquier lugar si no que fuero a la cocina y lo dejaron bien colocado sobre la mesa, para luego centrar su atención en ella. Dos de ellos que no llegaban tener diecisiete años la empezaron a masajear el culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, ahora tenemos que cobrar el servicio, donde quieres que te follemos. -dijo el mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo general alguien tan directo y con una actitud tan arrogante y despreciativa la haría hervir de furia, pero en ese momento hervía por otras razones, sin dudarlo mas se dirigió al dormitorio. Al momento la rodearon y medio cerraron al puerta como si ahora quisieran algo de intimidad, multitud de manos tocaban su cuerpo y la hicieron gemir, su vagina fue el principal objetivo de su atención, manipulándolo abriéndolo y estirando sus labios vaginales, lentamente la fueron quitando la ropa, ella se dejaba hacer dócilmente como una esclava con sus amos, al quedar completamente desnuda no tardaron en halagarla y decir lo buena que estaba y mientras la penetraban con dedos todos sus orificios otros la masajeaban sus pechos o directamente ya se lo lamían. Lara con los ojos cerrados disfrutaba con cada caricia, aunque muchas de ellas algo brutas, como cuando la intentaron penetrar su ano con los dedos sin lubricar con nada, o cuando la metían los dedos en la boca hasta provocarla la arcada. Pero ella lo disfrutaba con gemidos y acariciando a su amantes,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A estas alturas ya todos se habían desnudado, la variedad de penes era igual que la de cuerpos que la rodeaban, ella siempre había sentido excitación por los penes largo y duros, pero la colección que tenia delante la volvió loca, el mas joven de todos, el de catorce, con su edad tenia un pene normalillo, los dos chicos que la tocaron el culo en el pasillo tenían ya unos rabos de adulto, aunque no eran precisamente de gran tamaño eran muy parecido al de su marido. Otro de los jóvenes era bastante obeso, con una prominente barriga pero que a pesar de ella podía ver su pene semierecto, que para su sorpresa era el mas largo hasta ahora de todos y con un grosor considerable. Girando lentamente vio la "herramienta" del líder de la manada, Creía que el pene del gordo era el mas largo pero este era algo animal, un rabo de algo mas de veinte centímetros, musculado y con gruesas venas como cables rodeándolo, rematado en un grueso glande brillante, ya estaba erecto y palpitante lo que hizo enloquecer a Lara, en el fondo ella pensó desde el principio que debía de ser medio marroquí o algo pro su tez morena y su forma de hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inconscientemente se arrodillo delante de todos ellos y con sus finos dedos empezó a masturbarles alternando mientras la rodeaban con sus pollas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vamos zorra, usa esa linda boca que tienes. - dijo uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el principio se dio cuenta que no eran muy aficionados a las duchas y su olor a suciedad, sudor y semen seco lejos de provocarla repulsión la atrajo mas como si fuera una hembra atraída por el olor a macho, abrió su boca con sus labios maquillados y se engullo primero la del jefe, el cual rápido la agarro de la cabeza para intensificar la mamada y provocando obscenas aclamaciones. Nunca había mamado una polla, ni siquiera a su marido, pero tras ver varias películas a escondidas en el ordenador de su hijo mas o menos sabia como se hacia. Metía todo el pene hasta tocar la campanilla, y luego con su lengua masajeaba todo su tronco hasta volver a sacarla y chupetear el glande a la vez que masturbaba y masajeaba huevos, y por los gemidos y palabras del macho que tenia delante no parecía hacerlo mal. Fue alternando pollas en su boca para mantener contentos a los demás, la que mas le costo fue con el chico gordo ya que su grosor la hacia casi imposible metérsela entera, y especial morbo le dio cuado llego el turno al chico de catorce con su cara aniñada dándola embestidas en su boca desesperado. No tardo en saborear sus líquidos preseminales y llego un momento en que entre todos la alzaron y la tumbaron sobre la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara supo que llego la hora de que la follaran, algo que no la disgusto lo mas mínimo ya que durante las mamadas, ella se estuvo masturbando alternando entre acariciar pollas y acariciar su clítoris. Regueros de fluidos empapaban sus piernas y como adivino, el honor de meterla primero le correspondía al mayor del grupo. Sin perder tiempo se coloco sobre ella, con su pene apuntándola amenazadoramente, ella abrió los brazos dándole la bienvenida y la penetro salvajemente como correspondía a un tipo con ese aspecto. Su pene salía y entraba con suma facilidad, mientras ella gritaba y gemía sin preocuparse de que los vecinos pudieran oírla. El cuerpo del muchacho se movía de maravilla sobre ella, sus músculos color canela marcados le daba un toque exótico, mientras el la insultaba y la morreaba o mordía sus pechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Menudo pedazo e zorra eres, te gusta follarte a menores ¿eh? que dirá tu marido con los cuernos que le estas poniendo, todas sois unas putas calentonas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara solo jadeaba y saboreaba la saliva de el, le rodeo la cintura con sus piernas, que por alguna razón todavía seguía llevando los tacones en sus pies, y vio como el resto de la pandilla los observaban y masturbaban su alrededor, extendió sus manos para acariciar sus pollas y vio como uno de ellos lo grababa todo en video con su móvil, aquello fue la gota que colmo el vaso y pensar que los amigos de ellos verían como se la follan o que incluso lo pondrían en alguna pagina web la provoco un orgasmo que no había tenido en años de matrimonio. Empezó a contorsionarse y tener espasmos mientras emitía ruidos como si se estuviera asfixiando, el orgasmo no terminaba ya que su vagina seguía siendo taladrada de forma brutal haciéndola gritar como si la estuvieran desgarrando viva. Mientras el seguía empujando y entre los alaridos de ella y la vagina contrayéndose masajeando mas su pene no pudo evitar correrse dentro de ella mientras golpeaba su útero y llenándolo de su espeso semen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sintió perfectamente entre los segundos de intenso placer que le provoco el orgasmo, como se estaba corriendo dentro, sabia perfectamente que todavía podía quedar embarazada pero no hizo ningún movimiento para detenerlo, esa sensación fue la mejor de todas, que un jovencito, desconocido, de mala vida la pudiera haber dejado embarazada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Genial, a esta puta la encanta que la llenen, venga chicos toda vuestra. - dijo su jefe resollando por el esfuerzo, mientras cogia la cámara digital que otro de sus compañeros había sacado y continuaba la grabación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su lugar lo ocupo el chico gordo, y en lugar de subirse sobre ella la dio media vuelta poniéndola a cuatro patas, Luego se acomodo entre sus nalgas y Lara noto la enorme barriga de el situarse encima de su duro traserito, y el glande pinchar en su vagina intentando meterla, lo cual ella lo ayudo agarrándole la polla desde abajo y enfilándola hacia su entrada. No dudo un momento en penetrarla, si con el anterior sentía como llegaba hasta su útero con este su vagina se tubo que dilatar al máximo, haciéndola soltar quejidos que rápidamente se convirtiendo en gemidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus embestidas no eran rápidas pero si mas duras, lo que la hacia dar gritos cada vez que empujaba con todo su peso, sus huevos de toro chocaban contra su delicada piel mientras el la agarraba del pelo tirando hacia atrás, momento en el que uno de los chicos, que también captaba en imágenes la escena aprovecho para meter su pene en la boca de la vapuleada madre, lo que le ofreció un excelente plano en primera persona de la mamada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto llegaron los azotes y pellizcos en los pezones ya que no desaprovecharon la oportunidad de tratarla así mientras ella se dejaba hacer dócilmente. Sus gemidos ahogados por la polla del muchacho en su boca se hicieron mas intensos al tener otros dos orgasmos, hasta que el tipo gordo se corrió también dentro de ella. El dejo su cuerpo sudoroso recostado sobre la espalda de ella mientras recuperaba el aliento y luego se separo. El chico al que estaba chupando la polla se coloco debajo de ella y el otro que faltaba detrás, no adivino que la harían hasta que noto los escupitajos del otro sobre su ano, y mientras el de abajo la penetraba sintió como la invadía con dedos su otra entrada. La sensación fue dolorosa para ella y placentera para el grupo que lo observaba con sadismo, hasta que considero su intruso que ya lo tenía lo bastante dilatado y forzó su pene para penetrarla. Ella se quejo y lloro mientras la violaban, por primera vez se resistió y los otros acudieron a sujetarla, hasta que se la metieron hasta el fondo los dos, y ella solo hacia que agitarse y sollozar, pero el intenso dolor se fue convirtiendo en cosquilleo y luego en placer, disfrutando de la nueva experiencia, aunque seguía moviéndose con violencia para que siguiera el juego de la violación que la excitaba y la siguieran sujetando con fuerza e insultándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante varios minutos estuvieron follandola así, con diferencia eran los que mas aguante tenían y arrancándola gritos de placer se corrieron también dentro de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya exhausta quedaba el mas pequeño de todos, con timidez se acerco a ella, con cariño le acogió entre sus brazos y su pequeño pene empezó a frotarse en su abdomen, pese a algunas bromas de sus "amigos" el no se separo y Lara con cuidado se fue colocando sobre el a horcajadas y hábilmente se la fue metiendo y cabalgando al jovencito. Ella disfruto con la cara de placer que tenia el chaval mientras la fotografiaban y grababan, a la vez que la llamaban "pervertida" y "follaniños".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No duro mucho ya que la sobrexcitación del chaval le hizo rápidamente acabar, aunque ella no sabría si fue semen u otros fluidos por su corta edad, pero aunque no durase mucho, con su vagina hipersensible y la excitación la hizo tener varios orgasmos mas dejándola rendida sobre la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante un rato descansaron mientras ellos comentaban y se enseñaban las fotos y videos, Lara podía oír perfectamente sus propios gemidos y gritos, y las suplicas de que quería mas, cosa que no recordaba haber hecho, entre comentario y gemido grabado ella volvió a excitarse e incorporándose de nuevo sobre la cama se dirigió a ellos abriendo sus piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Queréis sacar buenas fotos? aprovechad ahora que podéis - no podía creer ella lo que estaba diciendo pero su coño palpitante y rebosando leche con su cuerpo todavía sufriendo los efectos de los orgasmos hicieron hablar por ella y poco la importaban las consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin perder tiempo todos sacaron sus móviles y la cámara que tenían ya preparada, y empezaron a sacar imágenes, Ella por su parte hacia poses como si fuera una actriz porno para una revista, abriendo su vagina para que fotografiaran su contenido, ponía su culo en pompa, se abría de piernas, toda pose morbosa que se le pasaba por la mente, mientras a cada fotografía se fueron animando mas y sus pollas ya duras de nuevo empezaron a seguir fotografiando con sus pollas metidas en su boca o en su coño, sin llegar a follarla pero si masturbándose y frotando sus penes en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que llego la primera corrida, directa a su boca, ella no dudo ningún momento en beber el liquido y tragarlo explícitamente para las fotos. La lluvia de semen continuo, en sus pechos culo, vagina, prácticamente la cubrieron de semen y ella dócilmente se dejaba fotografiar, animándoles ha hacer mas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También empezó a caer sobre ella otra lluvia, mas doradas se dio cuenta por la abundancia de ella en su espalda y al darse la vuelta empezó a ser regara en su cara, no la disgusto a esas alturas y empezó a abrir la boca y lamerlo, todos miraban alucinados y lo mas suave que la llamaron fue "cerda", ella ya no pensaba, solo quería complacer mientras lo grabaron todo con detalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La volvieron a follar por turnos durante una hora mas hasta que decidieron que por hoy era bastante, se fueron vistiendo y la dejaron ahí tirada, no sin antes el mayor de todos pedirla el móvil para quedar mas veces a lo que Lara accedió sin rechistar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí estaba tirada sobre la cama, oliendo a semen y orina con la cama ella un asco, ella pensando en lo que tendría que limpiar antes de que llegara su marido a la noche. Y mientras pasaba el tiempo empezó a arrepentirse de lo que había hecho, tan profundamente que casi se pone a llorar, como podía haber permitido serle infiel a su marido, y haberse entregado de forma tan fácil y sumisamente a esa panda de rufianes, que encima les había dado el numero de teléfono, debía cortar con eso ya, jamás debería volver a pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumida en su pensamientos no se dio cuenta que su hijo se había metido en su dormitorio, desnudo y se tumbo sobre ella antes de que pudiera reaccionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¡Hijo!!! pero que demonios haces, ¡¡¡apartate de mi!!!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso no se lo dijiste a ellos mientras te usaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara se quedo muda de terror, su hijo la había visto, pero cuanto, no había oído la puerta abrirse, ¿vería solo irse a los chavales y ella desnuda llena de fluidos?, ¿o la habrá visto comportarse como una puta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que pudiera reaccionar sintió como su hijo se la metía, ella forcejeo y el la tapo la boca con al mano, mientras se movía sobre ella, sin que pudiera hacer nada por el cansancio y por la vuelta de las sensaciones placenteras que había sentido pocos minutos antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su vagina estaba todavía indundada lo que no pareció importarle al hijo, y mientras la montaba el la susurraba al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Llevo años con ganas de hacerte esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se retorcía espantada de lo que estaba oyendo pero a su vez no podía evitar soltar un gemido de gusto, había visto la polla en varias ocasiones en la ducha, a veces por accidente y otras espiando con curiosidad, y sabia que también estaba bien formada y tenia un buen tamaño, pero sentirlo dentro la hizo que su mente se bloqueara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- He visto como te ofrecías a ellos y se corrían sobre ti, te gusta mucho follar, ¿desde cando haces esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supo que responder, aunque pudiera tenía la boca tapada, mientras el ante el cese de resistencia de su madre comenzó a acariciarla los senos con cuidado ya que estaban enrojecidos por el trato que fueron sometidos por sus amantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que dirá papa cuando se lo cuente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella abrió mucho los ojos y sollozando suplico apenas audible que no le contara nada, mientras el aceleraba el ritmo. Su hijo retiro la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por favor hijo no digas nada, te lo suplico, me arrepiento mucho no volverá a pasar... uumh...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella gimió involuntariamente y se dio cuenta, su hijo no había parado de penetrarla y ya sentía oleadas de placer recorrer su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No diré nada, pero no puedes negar que te encanto lo que hiciste&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ay no... Lo volveré ha hacer... ummh porfavor... aah... para...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si lo volverás ha hacer... mmh pero te ayudare y no diré nada, pero también debes dejarte que te folle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara no podía creer lo que decía su hijo, sintió una inmensa pena pero que rápidamente fue sustituida por placer, no podía dejar que su marido se enterase, pero tenia tantas ganas de sexo, desde siempre lo había tenido y no podía aguantar mas, esos niñatos fueron la gota que colmo el baso y ahora su hijo estaba sobre ella cometiendo incesto, una sensación que la empezó agradar, ya su cuerpo no se resistía sino que acompañaba sus movimientos con su hijo, no podía resistirlo, pensó la propuesta de su hijo entre gemidos mientras el disfrutaba de su cuerpo, sabia que se arrepentiría pero no podía dejar de disfrutar y accedió. Se sentía sucia una mala madre por disfrutar de su hijo y una mala mujer por disfrutar de otros hombres, y durante mucho tiempo sentiría una profunda vergüenza hasta que le fue cogiendo gusto a su situación morbosa, y las que vendrían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así entre gemidos su hijo acabo corriéndose dentro de ella mientras a su vez tenia un intenso orgasmo haciéndola gritar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de varios minutos descansando ambos se pusieron a limpiar la habitación y continuar aparentemente con su vida normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí esta el final del primer relato, lo he puesto a modo de tercera persona mas fácil de leer ya que al ser dos versiones contadas una por mi madre y lo que pensaba y otra por lo que ví, amen de alguna libertad de acontecimientos porque la memoria no es perfecta. Espero que hayan disfrutado y espero no tardar en continuar las aventuras con mi madre de estos últimos años, ya que son unas cuantas interesantes, como detalle deciros que nunca llamaron a mi madre, ya que este grupito como bien adivino mi madre desde el principio no era unos angelitos y a los pocos días leímos en los periódicos que esa banda había sido arrestada por robos y agresiones y sus integrantes enviados a correccionales y el mayor a la prisión por un lío de drogas, así que posiblemente seria su ultimo polvo antes de un largo periodo de abstinencia forzada ( o no ;) ya veréis).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dudéis en dejar comentarios, tanto para bien como para mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor&lt;br /&gt;Korult korultfiore@yahoo.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-6971145246504690?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/10/las-aventuras-de-una-madre.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-1725072393077901104</guid><pubDate>Sat, 03 Oct 2009 19:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-03T12:59:28.263-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>relatos eroticos</category><title>Dominado por mis compañeras</title><description>Esta historia tubo lugar ya hace algún tiempo, por entonces tenia yo 25 años, y terminados mis estudios decidí buscar trabajo, al final, encontré uno diseñando paginas Web en una empresa, aunque me tuve que desplazar a otra ciudad y como el sueldo era bueno, no me importo mucho irme a un lugar donde no conocía nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra de las cosas buenas del trabajo, es que era una empresa pequeña, propietaria de una pequeña empresaria aunque al parecer bastante adinerada, y que tenia la oficina montada en su propia casa, un pequeño chalet en un pueblo en las afueras de la ciudad, con lo que podíamos trabajar en una de las habitaciones de la casa, evitando las aglomeraciones del centro de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuado llegue a la casa en la que se suponía que tenia que empezar mi trabajo, llamé al timbre y esperé, al poco se abrió la puerta, apareció una mujer de unos 40 años aunque de muy buen ver, rubia, con una melena hasta los hombros y con ojos oscuros, no llevaba maquillaje, tan solo un pintalabios rosa, muy tenue, vestía una falda larga azul y una camiseta de algodón blanca, y lo primero que me llamo la atención, fue que se adivinaba fácilmente, que no llevaba sostén, sus pechos que aunque un poco caídos eran de un tamaño bastante generoso y se movían libremente debajo de su camiseta a cada movimiento que su cuerpo hacía, dejando además adivinar ligeramente la forma de sus pezones, debajo de la tela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se si se dio cuenta de cómo la había mirado, Me rehice rápidamente he intente no observarlos más diciéndome a mi mismo, que no quedaría bien que me clasificaran como un miró el primer día, y pensé que al trabajar en una vivienda particular quizás el ir de traje al trabajo estaba de mas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola, supongo que eres Juan el nuevo ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si eso es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno pues yo soy Mónica soy dueña de la empresa, si quieres pasar, te enseño todo esto un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre con ella, y mientras íbamos hacia la sala de trabajo, me siguió comentando&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno Juan pues como vas a ver la nuestra es una pequeña empresa, trabajamos aquí en mi casa, que esta bastante aislada y así no nos molesta, nadie como observaras aquí tenemos un tono muy desenfadado, somos como una pequeña familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que suerte que vas a tener, (Mónica mientras sonreía), ya verás vas a estar trabajando con cuatro chicas para ti solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido entramos en una sala donde estaban trabajando mis compañeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haber chicas os presento a vuestro nuevo compañero Juan,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan, estas son tus otras tres compañeras Laura, Elena y Marta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola Juan. Saludaron mis compañeras, y se levantaron para saludarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura era alta, con una melena negra, ojos azules y piel bronceada, tendría mas o menos diecinueve años, me sorprendió como bestia, una falda bastante corta, que dejaba ver unas piernas perfectas, y un TOP bajo el que se adivinaban unos pechos pequeños pero firmes, vamos que me quedé mirándola bastante impresionado (si que tienen un ambiente desenfadado pensé yo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena por su parte, de pelo rizado, llevaba unos pantalones bastante ajustados, que marcaban perfectamente las curvas de su culo, además su camisa, con algunos botones sueltos, dejaba ver el nacimiento de unos pechos generosos y redondos, a los que no pude evitar desviar la mirada, cuando me la presentaron, tendría unos treinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta era la excepción de aquel grupo de mujeres, tendría también más o menos mi edad, algún michelín sobresalía en su cintura, y daba la impresión de que no se arreglaba mucho, tenía el pelo castaño un poco por debajo de los hombros, bestia con ropa bastante normal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola salude yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno (dijo Mónica) Juan pues ya nos conoces a todas, somos todas muy buenas amigas y nos apoyamos mucho, espero que encajes bien aquí, ahora ven y ten pondré al día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco con el paso de los días fui cogiendo el ritmo al trabajo, al cabo de un mes, y para evitarme desplazamientos, Mónica me ofreció en alquiler una pequeña casita en el propio pueblo, más barato que el alquiler que tenia entonces, daba la casualidad de que era propietaria de unas pequeñas casas, que alquilaba a veraneantes pero el resto del año las tenia vacías y había aprovechado para alquilarlas por un bajo precio a mis compañeras y a mi que nos descontaba del sueldo, como el precio era muy bajo acepte encantado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue al cabo de un par de meses cuando todo cambió. Laura propuso hacer una cena con lo que todos fuimos a la ciudad y estuvimos de fiesta, poco a poco la gente se fue retirando, y al final, solo quedamos yo y Marta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para entonces ya habíamos tomado unas cuantas copas, Marta y yo estábamos charlando, aunque yo tampoco es que pusiera mucha atención en la conversación, sino que estaba pensando en los modelitos que habían llevado Mónica, Laura y Elena y de los que no había podido quitar los ojos. Poco a poco Marta se fue acercando a mí, pero yo no prestaba atención, sin embargo llegado un momento Marta me besó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He que estas haciendo dije yo sorprendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta se me quedo mirando, luego con una voz muy nerviosa, me dijo que le gustaba, y que por favor no me enfadase, que le diera una oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira Marta, sinceramente no eres mi tipo (respondí bastante cortante)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que pasa dijo Marta ¿Que como no soy tan guapa como Laura y Elena pasas de mi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con quien quiera estar es mi problema, lo tienes claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta se me quedo mirando y poco a poco su cara de sorpresa paso mostrar enfado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabes, pensaba que eras una persona más decente y que valoraba mejor a las personas, que sepas que esto no va a quedar así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enfádate si quieres ya te contentarás (le conteste yo con arrogancia, y acto seguido me fui)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que razón tenía, al día siguiente las cosas empezaron a cambiar drásticamente en la oficina, nadie hablaba conmigo, si no era en un tono cortante para pasarme trabajo, empezaron a caerme todos los marrones, y me tenía que quedar hasta tarde para poder terminar las cosas. Deduje, que Marta había contado a sus compañeras lo que había pasado, y claro al ser yo el nuevo, y ellas ser tan amigas, habían decidido, hacerme la vida imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco opte por buscar un nuevo empleo en la ciudad, sin embargo había subestimado hasta donde llegaban las relaciones de Mónica con el resto de empresas de informática en la ciudad, todas se negaban a darme trabajo al poco de contactar con ellas, estaba claro que no me lo iban a poner fácil. Al final tome una decisión y lo comente a Mónica que regresaba a mi ciudad y dejaba el trabajo, a lo que ella contesto un Muy bien, como si no fuera con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último día Mónica me pidió que terminara todo lo que tenía abierto antes de marcharme, era bastante trabajo con lo que me tuve que quedar hasta tarde y me quedé solo, en la habitación, al final cuando terminé, antes de irme por fin de ese lugar, fui al baño a mear, no cerré la puerta, mientras estaba en el baño pensé, - Bueno ya se acabo esta mierda, fue en ese momento cuando barias manos me inmovilizaron rápidamente, y antes de que me diera cuenta, echaron mis brazos hacia atrás y note el ruido de unas esposas al cerrarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joder, que mierdas pasa, grite yo. Sin darme cuenta que con todo el barullo me había meado en los pantalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, bueno…. pero que te pensabas, que después de lo que le hiciste a Marta te íbamos a dejarte irte de rositas (oí decir a Mónica a mis espaldas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que te creías que no me di cuenta el primer día como me mirabas las tetas, hemos estado pensando que hacer contigo, y al final hemos decidido que ya que parece que solo valoras a las chicas por su cuerpo, vamos a hacer de ti nuestra putita particular, para que veas como es ser una mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Dejarme en paz! vale, no voy a ser vuestra puta ni nada,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He intente zafarme, sin embargo Laura y Elena, me tenían bien sujeto por los brazos, y al estar esposado, no podía hacer mucha fuerza, justo en ese momento, Marta se puso delante de mí, y me propinó rápidamente un fuerte rodillazo en los huevos, el dolor recorrió todo mi cuerpo, y de no ser porque me tenían sujeto, habría caído de rodillas al suelo, al primer golpe le sucedieron otros dos, que me arrancaron unos gritos, notaba como mis huevos palpitaban mandando señales de dolor a todo mi cuerpo, lágrimas pugnaban por salir de mis ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Por favor para¡ grite, el tono de súplica en mi voz, no paso desapercibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira se te portas bien y colaboras no te pegaremos más, ¿lo entiendes? Susurro Elena a mi oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo moví la cabeza afirmativamente, aquella situación no me hacía ninguna gracia, pero mucho menos gracia me hacían los rodillazos de Marta, con lo que deje de revolverme he intente tranquilizarme. Mientras Marta tomó unas tijeras de unas bolsas que habían traído, y regreso a donde mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mira que guarro eres, te has meado encima, habrá que quitarte esa ropa, de todas formas (dijo con una risita) ya no te va a hacer falta ropa de chico en un tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido empezó a cortar mi camiseta, poco a poco la tela se iba abriendo al paso de las tijeras, al final Mónica dio un fuerte tirón desde atrás, oí como las pocas costuras que quedaban se desgarraban y los restos de la camisa acabaron en el suelo, siguieron con mi pantalón, quedando en calzoncillos, enseguida note como introducían las tijeras por la raja de mi culo he iban cortando la tela, momentos después, estaba completamente desnudo ante ellas. La verdad es que me dio bastante vergüenza, para empeorar la situación y debido al miedo provocado por todo, mi poya estaba reducida a su tamaño más mínimo, todas se rieron al unísono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ja, pero míralo y con esa cosita esperas hacer algo, dijo Laura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, la verdad es que estas bastante delgado, con un poco de trabajo vas a poder pasar por toda una putita, pero antes tenemos que empezar por eliminar todos esos pelos que tienes por el cuerpo comento Mónica, - Marta trae la cera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por favor parar ya, he aprendido la lección, venga (dije yo a la desesperada)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni se te ocurra moverte o prefieres que sigamos dándole el tratamiento a tus huevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minutos después casi todo mi cuerpo estaba cubierto de cera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno pues va siendo hora de empezar, prepárate oí decir a Mónica mientras se preparaba para retirar la cera de una de mis axilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vamos no podéis hacerme esto como voy a ir si un pelo por el cuerpo no ..!Ahhhhhh!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude terminar la frase, un tremendo dolor me izo gritar, note como los pelos se mi axila se iban arrancando al retirarse la cera de mi piel, me ardía la piel y apretaba los dientes como un poseso, sin dejar recuperarme continuaron con mi otra axila y mis piernas, yo pensaba que era imposible que aquello doliese más, sin embargo estaba equivocado, un gritos aún mayores salieron de mi boca, cuando retiraron la cera de mi culo y mi zona púbica, me di cuenta de que estaba llorando, y mi saliva goteaba por la comisura de mis labios, baje la mirada y vi mi cuerpo sin un solo pelo, como si aún no hubiese llegado a la pubertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira como lloras me dijo Mónica mientras cogía mi cara con sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan macho y no aguantas una mísera depilación, la verdad es que no has quedado mal, ahora ya no se te ve tan macho he, pero si pareces un adolescente, pero aún quedan un par de cosas por hacer, primero voy a arreglarte esas cejas, mientras Elena y Laura te preparan, y Marta de da crema hidratante, no queremos que se estropee la piel de nuestra putita, dijo con malicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me deje hacer, no solo quería que aquello terminara, notaba pequeños tirones en mis cejas, al mismo tiempo que las manos de Marta recorrían mi cuerpo, aplicando la crema que alivio bastante mi piel, pude notar como se detenía a tocar mis huevos y como metía la mano por la raja de mi culo, de repente note unos pinchazos en mis orejas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te preocupes oí decir a Elena son para los pendientes las putas como tu tienen que llevarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundos después pude ver por el rabillo de mis ojos, como unos enormes aros colgaban de mis orejas, después, me pusieron una peluca, y comenzaron a maquillarme, mientras, Marta, me puso un tanga, y unas medias, noté como la suave tela de las prendas, pasaba por mi piel libre de pelos, y quede muy sorprendido al notar cierta sensación de placer al contacto de mi piel con esas ropas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira dijo Marta entre risas, parece que te gusta vestir de mujer quién lo iba a decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Note que mi poya se había puesto dura y se notaba el abultamiento bajo la tela del tanga, mi cara se puso roja de vergüenza, mientras oía las risas de las chicas, yo era un chico, ¿cómo podía traicionarme a si mi cuerpo? y sin embargo me sentía a gusto con aquellas ropas. Para terminar procedieron a aplicar pegamento en unas prótesis que simulaban unas tetas, y me las pusieron, luego maquillaron toda la zona, la verdad es que parecían bastante reales, y notaba el peso añadido a mi cuerpo, al moverme, después me arreglaron las uñas de los pies y manos y las pintaron de un rojo chillón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno pues ya estas, es hora de que te veas me susurró Laura al oído, mientras Mónica te irá sacando algunas fotos, estas tan bonita…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientas oía el ruido de la cámara, me pusieron delante del espejo, me quede de piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquél no era yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero que me habéis hecho gemí yo, no voy a poder salir a la calle, (por respuestas solo oí risas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora tenia una larga melena negra, mis cejas eran dos finas líneas nada que ver con las que tenía antes y me habían maquillado como un putón, llevaba un tanga negro y medias, y mis manos atadas a la espalda, hacían que mi torso se echara hacia delante, acentuados mis dos nuevas tetas, si embargo algo estaba cambiando en mi interior, al momento de observarme no pude evitar pensar, joder que buena estoy, refiriéndome a mi en femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabes creo que a partir de ahora te llamaremos Sara, bueno ahora que ya eres una mujer, y que parece que te gusta comento Mónica, vamos a hacer sentirte como tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente conecto una especie de mangeta al grifo del lavabo y se dirigió con ella a mi culo, apartando la tira de mi tanga y dejando mi ano al descubierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espera que vas a hacer, por favor mi culo no ahggg. (un ahogado grito broto de mi boca cuando note como la mangeta entraba dentro de mi culo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tranquilo es algo necesario para que podamos continuar, y acto seguido abrió el grifo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente mis tripas empezaron a llenarse de agua, yo, tenia el vientre liso sin embargo ahora apareció una pequeña barriguita, cuando pensaba que iba a reventar, Mónica cerró el grifo, saco la mangueta y me puso un tapón en el culo, yo lloraba de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por favor dejarme echar esto fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira si quieres que te deje vaciarte tienes que prometer portarte bien, porque si no estas fotos que te hemos hecho van a llegar a mucha gente lo entiendes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si por favor haré lo que queráis le respondía a Mónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al momento sentí como Elena soltaba mis manos, instintivamente, me las lleve a mi "nueva tripa" oí la voz de Laura acompañada de unas risas y el sonido de la cámara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirar, la putita parece que esta embarazada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello les izo mucha gracia me pidieron que adoptara poses de embarazada, y a sus cámaras de fotos se sumo una de video, a demás, como me encontraba mal con tanta agua tenia cara de sofocado, con lo que parecía de verdad que estuviese embarazada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la sesión de fotos, lentamente Mónica me condujo al bater, la piernas me temblaban un poco, cuando ya estuve sentado yo mismo metí mi mano en el culo y me quite el tapón, por alguna extraña razón aproveche para meterme un dedo ahora que lo tenia abierto y note cierto placer, luego note como el agua empezaba a salir de mi cuerpo, ni siquiera me había bajado el tanga, pero que mas daba, me sentía aliviado, notaba como poco a poco me iba vaciando y una sensación de tranquilidad me invadía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno ahora ya meas como una chica, me dijo Mónica cuando termine, ahora te haremos sentir como tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto me levantó me quito el tanga agarro mi poya y empezó a masturbarme, para mi sorpresa solté un gemido cuando note como dos de sus dedos entraban por mi culo y se empezaban a mover por mi interior me estaba excitando como no había echo nunca, y sin darme cuenta empecé a acompasar el movimiento de mi culo al de sus dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirar como le gusta, comento Marta,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esto Laura se puso delante de mí iba completamente desnuda, me fijé en su coño sin un solo pelo y sus pequeños pechos firmes y erectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A que esperas? me dijo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me lance a estrujar y chupar como un poseso esos pechos, aquello fue demasiado para mí, me corrí abundantemente en la mano de Mónica, soltando unos gemidos bastante femeninos oleadas de placer recorrieron mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira que cochina me has manchado las manos ¡límpialas!, me dijo acercándolas a mi boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para entonces a mi todo me daba igual, tome su mano con las más y chupe de sus dedos uno por uno con avidez mi propio esperma, tomándome mi tiempo, y degustándolos como si fuera un manjar, ¿Qué me estaba pasando?. Luego para mi sorpresa exclame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mónica sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos aquí un juguetito, que creo que te va a gustar, dijo, y tomo un consolador de la bolsa mientras lo untaba en vaselina, además es especial, ves este botoncito de la base, lo aprietas, suelta un un gel que simula esperma y con el que hemos rellenado su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensarlo se lo arrebate de las manos, me deje caer en el suelo de espaldas abrí mis piernas y me dispuse a meterme el juguete por mi culo, sin embargo Elena lo tomó rápidamente de mis manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tranquila, tu déjanos a nosotras, y acto seguido empezó a introducirlo poco a poco por mi ano,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ufff&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gemí yo cuando note como las paredes de mi ano se estiraban en un intento de dejar pasar el consolador, al mismo tiempo Marta empezó a masturbarme otra vez, y mientras Mónica se quito su camiseta y dejo que sobara sus tetas, esas que yo había estado mirando el primer día, poco a poco la excitación fue invadiendo todo mi cuerpo, llego el momento en que vi que iba a correme de nuevo, en ese instante mi mano agarro la de Elena y para su sorpresa y la obligué a bombear con mas fuerza en mi interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Sigue, sigue! gritaba yo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me corrí por segunda vez, justo en el momento en que Elena pulso el botón del consolador, y note como se vaciaba en mi interior, oleadas de placer me embargaban, ahí estaba yo tirado en el suelo, manchado con mi propio esperma, y con mi culo totalmente abierto y palpitando como si aún no hubiese tenido suficiente, segundos después empezó a brotar de el un líquido blanco con el que el consolador había llenado mi interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude observar como las chicas estaban bastante sorprendidas, mientras que reemplazaba el consolador con mis dedos, con los que seguía tocando en mi interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno creo que por hoy es suficiente comento Mónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre todas me agarraron y me llevaron a la ducha, yo estaba exhausto, mis piernas me temblaban, y casi no me tenía en pié&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me dejé hacer, después me pusieron unas bragas, un camisón me llevaron a una cama donde dormí tranquilamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se agradecen comentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor&lt;br /&gt;strkt1&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-1725072393077901104?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/10/dominado-por-mis-companeras-de-trabajo.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-5490886089463034863</guid><pubDate>Sat, 26 Sep 2009 16:27:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-26T09:28:25.738-07:00</atom:updated><title>Mera Coincidencia</title><description>Te desperté lamiéndote el coñito a las 6,30 de la mañana, como todos los días, porque tenemos un despertador con unos pequeños auriculares con los que yo duermo abrazado a ti, para que al sonar sólo lo oiga yo, sólo me despierte yo, y pueda así sorprenderte despertándote lamiéndote el coñito, si amaneces boca arriba. O lamiéndote el culo, si amaneces boca abajo. Y cuando conseguí que te despertaras, me relamí con los jugos mañaneros de tu primer orgasmo del día sobre mi cara y tú me diste un tierno beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días, mi pricesita yoli –me dijiste sonriéndome&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo ya supe lo que tenía que hacer, por lo que me levante, me puse las bragas que tú desechas por usadas y que siempre llevo tanto para estar por casa como para salir a la calle debajo del pantalón y me dirigí a la cocina para prepararte el desayuno y llevártelo a la cama. Me costaba trabajo llevar el cinturón de castidad CB-3000 debajo de las bragas porque asomaban, pero con la práctica iba cogiendo experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras tú desayunabas yo me dediqué a sacar tu ropa de los armarios, la ropa que ibas a lucir esa mañana para ir a trabajar porque tú eres la que trabajas, mientras que yo soy el "amo de casa" y me dedico a las tareas domésticas y la compra. Es lo lógico, lo justo y cabal. Pero mientras lo hacía oí que me llamabas y acudí en el acto a tu lado, arrodillándome al lado de la cama para saber que querías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lleva las manos a la espalda –me dijiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo ya supe que me venían algunas hostias dadas por ti con severidad y estricta disciplina, aunque no supiera por qué. Porque tú puede castigarme porque sí, porque te da la gana, porque le apetece o se le encapricha sin tener que darme explicación alguna y aunque haya sido muy bueno y la haya hecho muy feliz. De hecho, a veces me castigas cuando mejor me porto para hacerme ver que tu poder sobre mí es total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y además todos los días me das 12 correazos o latigazos en el culo, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra, para mantenerme despierto, atento y recordarme cuál es mi situación de sumiso cornudo, de perra cornuda y de princesita yoli. Para demostrarme cuál es tu poder sobre mí. Y sin tener que justificarte y es un derecho tuyo que tenemos en el contrato de cornudo sumiso que firmamos. Si a ti se te olvidara darme estos azotes fijos, y diario, pase lo que pase, el contrato podría quedar disuelto y sin valor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no se le olvida y más tarde o más temprano, me los da siempre. Pero esta vez eran bofetadas por capricho, sin necesidad, porque sí, porque te apetecía. Yo jamás te pregunto por qué me castigas o por qué me ibas a dar esas bofetadas porque sé que ese es tu derecho y no tienes que justificarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que puse las manos en mi espalda y me diste cuatro hostias que me voltearon la cara, con una pausa entre ellas para que yo te besara la mano tras cada guantazo, te diera las gracias y te dijera que te amaba. Así cuatro veces. Y cuando me diste la última me volviiste a ofrecer la mano, te la besé, te di las gracias, te dije que te quería y tú me contestaste que también me amabas y me diste un tierno beso en los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te quiero mucho, mi princesita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me diste otro tierno beso tierno, porque los apasionados y fogosos los dejas para tu amante fijo; un negro que se llama Abel, de tu edad, con una gran polla y con el que sulees follar los martes porque te vuelve loca en la cama, mientras yo os observo y disfruto al verte a gozar y ser feliz. Tienes un amante fijo con el que me pones los cuernos, porque tú no eres una puta y no folla scon todos o con muchos. Eso me dijiste al principio de nuestra relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de advertir que yo jamás he follado con ella. Nunca. Siempre he sido consciente de que su coño es sagrado para mí, mi altar mayor y meter mi polla en él lo profanaría. Ella me dijo que a lo mejor cada tres meses hacíamos el amor, pero ella no ha vuelto a decir nada de eso y yo no sé lo he preguntado, por loq eu sigo sin follar con ella. Me siento además dichoso de no haberlo hecho, de no haber profanado su coño al meter ahí mi polla y de que siga siendo sagrado para mí. Inaccesible, sagrado, como un santuario en el que no soy digno de entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me mantengo además en castidad con el cinturón CB-300 que ella me pone y me quita a su capricho, y sobre todo el día de mi ordeño. Cada 15 días aproximadamente me ordeña con una masturbación prostática porque como no es bueno que las pelotas estén llenas de semen mucho tiempo (no lo recomiendan los médicos), cada 15 días ella me pone a cuatro patas, coloca un tazón bajo mi pito (yo tengo pito y los demás hombres polla), y se pone un guante y me mete un dedo en el culo para presionar hacia abajo, hacia la próstata y conseguir así una eyaculación que no tiene orgasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así me vacía y yo sigo excitado y sin haber gozado, pese a que me he corrido, para mantenerme en permanente estado de sumisión porque es sabido que el hombre tras el orgasmo pierde interés por la mujer y deja de desearla. Al correrme sin orgasmo, consigue vaciarme las pelotas, pero yo sigo encadenado a ella por un deseo insatisfecho que me hace más sumiso porque es constante, incondicional y sin pausa ni interrupción alguna. Así consigue que la desee las 24 horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra forma de satisfacerme (así fue la última vez), es por medio de la la puta maricona micro pito de 8 cm y marido cornudo consentido de AMA LAURA. Mi Ama María me dijo que hasta que nos casáramos la única mujer que me daría placer sería ella, la puta cornuda de noelia, y así ha sido. Cuando vienen de visita y mi Ama quiere satisfacerme, vaciarme las pelotas llenas de semen, y no tienes ganas de la masturbación prostática, me permite que disfrute del marido cornudo, de noelia, la puta maricona micropito de 8 cm, que me da placer con su boca, me lame los huevos, me los besa, me chupa la polla y cuando mi Ama me lo autoriza, me levanto y me follo su boca, corriéndome en ella. Esta es la única mujer que he conocido hasta ahora y me imagino que será la única el resto de mi vida, porque aunque yo soy sumiso de mi Ama, noelia es mi sumisa y para él soy su Ama Yoli. Es un tío femenizado con el que me está permitido gozar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de advertir que debido a que le llevo muchos años de diferencia a mi a¡Ama María, dentro de poco no necesitaremos el cinturón de castidad porque ya no se me podrá empinar, aunque eso a ella le dará igual porque nunca he follado con ella, ya digo, y probablemente nunca lo haga. Es probable que me muera sin haber follado con ella, pero no me importa. Mi placer es ser su sumiso. y seguiremos igual que ahora, pero ella tendrá aún más motivos para ponerme los cuernos y quizás ya no haga falta el cinturón de castidad para que no podré masturbarme y correrme. Será todo aún más fácil conforme me vaya haciendo más viejo y más impotente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco puedo tocarle jamás los pechos. Ella suele ir por casa con ellos al aire para que se los vea, pero es mi fruto prohibido, no puedo tocarlos, ni besarlos. Nunca. Si alguna vez la veo tan excitante y atractiva que me abalanzo sobre ellos para darles un beso en los pezones, ella me deja, pero al rato me aparta, me dice que ponga las manos en la espalda y yo ya sé que me vienen las hostias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y recibo automáticamente cuatro hostias en mi cara que me la voltean. Primero me da una y le digo que la amo, luego otro y le doy las gracias, luego otra y le digo que la amo y luego la última y le doy las gracias. Y luego, después del castigo, le beso la mano con la que me ha abofeteado y ella me besa en los labios con ternura y me dice que me quiere. Siempre que em castiga, dura y severa, me trata luego con mimo y ternura y me dice que me quiere. Siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque sus tetas son mi fruto prohibido, no puedo tocarlas, besarlas ni rozarlas, aunque su amante, por supuesto, puede chuparlas, besarlas, mamarlas y acariciarloa todo lo que quiera. De hecho ella le dice muy a menudo y delante de mí, que lo haga para que vea que lo que para mí está prohibido, es mi fruto prohibido, para otros machos es accesible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso me hace sentirme más sumiso y desearla más porque está por casa siempre con los pechos al aire para que la desee y la vea allí altiva en su majestad, sin poder alcanzarla Eso me hace ser más sumiso y desearla más aún. Aunque a veces, cuando cuando deseo que me castigue, que me pegue, me acerco a ella de rodillas si está sentada y se los beso y chupo, aunque ya sepa lo que me espera. Ella me deja un rato que disfrute mientras me anuncia el castigo que voy a recibir por ello en cuanto termine. Generalmente son unas cuantas hostias que me voltean la cara, ya digo, pero también pueden ser correazos en mi culo de puta perra cornuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero me he distraído al contar este día y vuelvo a la habitación de mi Ama María donde después de recibir sus cuatro hostias "porque sí", "porque puedo hacerlo y ese es mi poder", según me recordó, volví a seguir preparándole la ropa y los utensilios que usa para la ducha. Yo la ayudo a ducharse, de hecho la lavo con mis manos procurando no tocar sus pechos, y eso me hace excitarme y desearla más al acariciar su cuerpo con el jabón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos días y si tiene ganas, me ducho con ella, pero no para lavarme a su lado, sino para arrodillarme y beber su adorada orina que ella tiene a bien vaciar en mi boca en una lluvia dorada que me trago casi enterita. Y luego la seco, aunque los sobacos se los he de secar con mi lengua y a veces incluso también se los seco con ella, aunque no se haya duchado, si le apetece. Sus sobacos y su culo con las partes de su cuerpo en las que puedo meter la lengua siempre que quiera y sin necesitar su permiso. Puedo lamerle el culo y los sobacos cuando me apetezca, si a ella le apetece, claro, pero sin pedirle permiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de secarla con la tolla y la lengua, se va a desayunar lo que ya le he preparado, mientras yo permanezco a su lado y la veo comer. Y luego se le levanta, se sienta en nuestra cama y le seco el pelo, la ayudo en su maquillaje y a vestirse, a colocarse las prendas que ella me ha dicho la noche anterior que le prepare, en especial si luce botas de cuero porque entonces sí que la ayudo a ponérselas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como medida de gracia ella me deja que le elija la ropa interior que se pone cada día, y eso me emociona porque me encanta la lencería y verla con ella puesta. Siempre lleva tangas preciosos que resaltan su cuerpo y su culo respingón, porque es alta, tanto como yo pues mide 1,85 (yo mido 1,82) y tiene un tipazo de una modelo de alta costura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego se marcha al trabajo en el que entra a las 8 de la mañana y yo la despido de rodillas en la puerta con un tierno beso que ella me da, si quiere, o besándole las manos para desearle que tenga un buen día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hoy viene mi madre, así que prepárate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando viene su madre a casa es un día especial porque mi suegra sabe de nuestra relación, de nuestro estilo de vida de dominación femenina y de los cuernos que me pone. Al principio se extrañó cuando lo supo, pero su madre es tan inteligente como ella y comprende que nuestro estilo de vida es una decisión mutua que nos hace a los dos felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y yo sólo quiero ver feliz a mi hija –me dijo un día mi suegra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que me apliqué en limpiar la casa por todos los rincones para dejarla bien limpia y que mi suegra se sintiera orgullosa de mí, de su yerno cornudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué suerte tienes, hija –le dijo un día-. Tienes marido, criada y un hombre que te consiente y te permite gozar con otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo sonreía porque me sentía orgulloso de ser ese hombre. He de reconocer que al saberl nuestro tipo de relación, su madre es para mí también como un Ama, es decir, que tengo que tratarla con la misma devoción y respeto que a la hija, por lo que a ella la llamo de usted (aunque esa casi de mi edad) y me comporto con ella muy sumiso trayendo todo lo que me pide o obedeciendo sus órdenes cuando lo considera oportuno. A veces pasa el dedo por un mueble y ve polvo y se lo dice a su hija para que me castigue. Pero es una mujer muy simpática y dulce que me trata de maravilla y que me comprende y nos comprende. Y me quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que me dispuse a limpiar la casa, a lavarle a ella sus prendas de ropa interior de rodillas en el bidé y a prepararlo todo para cuando viniera su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su madre ha venido antes que ella y cuando ha entrados se ha sentado en el sofá y yo le he traído un refresco que me pedido. Su madre me quiere mucho porque dice que hago muy feliz a su hija, que nunca la había visto tan feliz desde que rompió con aquel novio desdichado que la engañó. Y yo le doy las gracias por la confianza, aunque cuando me pregunta cuánto tiempo hace que no... me pongo rojo. Porque sé que ella sabe que nunca lo hemos hecho, que ella nunca ha follado conmigo porque aunque al conocernos me dijo que lo haríamos cada tres meses, ella no ha vuelto a decirme nada y yo no se lo he recordado. Y además no me hace falta. Y mi suegra lo sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Disfrutas más viéndola a ella gozar, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, señora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eres un buen marido cornudo, no hay duda y me consta que mi hija te quiere mucho y te respeta, pese a vuestro estilo de vida. Si yo hubiera podido, encontrar un hombre como tú me hubiera casado con él sin dudar, porque lo tuyo es amor de verdad. Amor total y absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, señora, es cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque es cierto de verdad, pues lo que siento por mi Ama María es devoción y mi placer es un placer místico que es más profundo incluso que el vulgar orgasmo pues me lleva a la "zona de sumisión" en la que eres feliz y sientes mucho placer aunque no folles y estés en castidad. Es el "subespacio de la sumisión" que se le llama en la técnica D/s, en el que sientes un placer muy fuerte con el sólo hecho de estar en castidad y en sumisión por la mujer que amas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eres como los monjes de clausura que sienten placer encerrándose para alabar a su Dios, en este caso, tu Diosa es mi hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, señora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuándo ha sido la última vez que te ha puesto los cuernos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El martes, señora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y gozaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mucho, sobre todo el verla correrse como una loca en los brazos de otro, de un negro, que además es más humillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eres un buen muchacho y un buen marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias, señora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ven que te ponga bien las bragas, porque el tanga es tan pequeño que se te sale la polla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me arregló mi braguita con mucho cariño y me dijo que fuera por el delantalito de doncella francesa. Un minúsculo delantal que me pongo para hacer las tareas domésticas o cuando viene alguna visita de confianza, y que apenas tapa la braga y deja el culo libre. Y me lo puso y arregló para que me quedara mono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eres un buen yerno y sé que quieres mucho a mi hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, señora, la amo con toda mi alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo sé, cornudo, lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando terminó de arreglarme la braguita y el delantal, le besé las manos para darle las gracias por haber parido una hija como la suya que me hacía muy feliz siendo estricta, severa, pero cariñosa y tierna, muy cariñosa, porque me dominaba con ternura y cariño, y no necesitaba levantar la voz, ni chillar. Sabía hacerse obedecer sin levantar la voz, como las buenas amas, y todo me lo decía con suavidad y cariño. Era imposible no obedecerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así estuvimos, charlando de nuestras cosas, hasta que a las 4 llegó su hija. Ella sale a las 3,30, pero llega sobre esa hora. Y esa hora más o menos llego su hija, mi Ama María, a la que recibí en la puerta de rodillas para besarle las manos. Sólo le besé las manos porque estaba su madre, porque cuando estamos solos y viene de la calle, sé que tengo que lamerle el coño o el culo, según ella me diga. A veces en la misma puerta se baja las bragas y me lo ofrece para que se lo lama y se relaje así del estrés del trabajo. Otras veces se sienta en el sofá de la salita donde le quito los zapatos y le lamo los muslos y el coño para relajarla, para quitarle el estrés del trabajo y que se descanse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y descansa porque casi siempre se corre sobre mi cara y yo le lamo los jugos de su coño con avaricia. A veces noto como si aparte de los jugos de ella hubiera algo más, el semen de algún tío, pero sé que no es así porque ella me lo habría dicho y además sólo folla con uno ,. con su amante Abel, porque ella siempre me ha recordado que no es una puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si le saliera un ligue en el trabajo o en la calle y follara con él, me lo diría porque tenemos tanta confianza que no me oculta nada. Y además le gusta contármelo todo, si hay algún chico que le gusta, si se excita con algún otro del trabajo o si ha follado con alguno en un polvo rápido, en un rollo de una noche. Pero no suele ser el caso porque me es fiel y sólo folla con Abel que viene todos los martes. Pero puede hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi Ama María ya viene comida pues lo hace en el trabajo, por lo que como yo también he comido antes de que ella venga, la acompañé al dormitorio detrás de su madre y allí, delante de mi suegra, le quité los preciosos zapatos, la falta, la blusa y toda la ropa que llevaba y la acompañé a la ducha donde la volví a duchar, secar y llevar en brazos al dormitorio donde se puso un picardías muy sexy de los muchos que tiene y que suele usar por casa para que al verla, me tenga siempre excitado y en ardiente deseo por ella. "Quiero que tu deseo por mí sea constante, continuo y que no para nunca", me dijo un día. Y lo consigue porque entre la castidad y sus ropas tan sexys estoy todo el día excitado y deseándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre se deja los pechos al aire para que pueda desearlos y caer en el pecado, en besar o lamer mi fruta prohibida, pero como estaba su madre no se bajó la parte de arriba como hace siempre para provocarme. Y les preparé el café y se pusieron a hablar de sus cosas. Luego se fueron de compras y yo tuve que seguir con la limpieza de su ropa interior, arreglando la casa y poniéndome la ropa de calle para hacer la compra, aunque por debajo del pantolón llevaba las brgas que ella ya no usa proque siempre he de llevarlas pues cuando empezamos a vivir juntos ella tiró mis calzoncillos a la basura y me dijo que si volvía a sorprenderme sin bragas, me castigaría con el mayor de los castigos que se le ocurriera por falta muy grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jamás volverás a llevar calzoncillos de hombre y siempre, siempre, llevarás bragas, como mi putita sumisa que eres. Las llevarás incluso en la mortaja, para que te entierren con ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía recordaba estas palabras que me dijo muy seria cuando bajaba al súper con mis bragas, para comprar las provisiones que ella me había dejado escritas en una nota, junto al dinero, porque he de aclarar que aunque tenemos separación de bienes, es ella la que maneja el dinero, la que administra la casa y la que tiene la titularidad de todos los recibos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teléfono, el agua, el alcantarillado y todo lo demás está a su nombre porque ella es el "hombre de la casa" y yo la putita sumisa. Yo no tengo recursos porque no trabajo, cobro una pequeña pensión por accidente laboral que ella administra y cuando necesito algo, algún dinero o ropa, es ella la que me lo compra y administra. Yo nunca dispongo ni de un euro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvieron tarde, por la noche, porque mi Ama María se quedó de copas con unas amigas. Me llamó y me lo dijo para avisarme, siempre lo hace, y que no la esperara despierto. Se había encontrado con unas amigos y amigos y se iba de juerga con ellos. "Te quiero", me dijo al despedirse. Y yo le preparé la cama y le alisé las sábanas, para cuando volviera, por si venía acompañada, y me quedé viendo la televisión y navegando por Internet, buscandole pollas gordas grandes que a ella le gustan o redactando este diario para publicarlo al día siguiente, como es mi deber y mi placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando regresó la recibí en la puerta, se bajó las bragas y me ofreció su coño para que se lo lamiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hoy te lo traigo mojado porque me han presentado a un macho que está muy bueno y al hablar con él me he mojado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y era cierto: lo traía mojado, oliendo a hembra excitada ante un macho y con los jugos mojándole la braguita que yo lamí y relamí hasta dejárselo bien limpio y seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero no te preocupes porque no he follado con él. No soy una mujer fácil, ni para ti ni para nadie. Conmigo no folla todo el mundo y soy muy selecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo sé, mi Ama, una Diosa como tú no folla con cualquiera. Eso es un privilegio que muy pocos conocen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me dio un tierno beso en los labios y me dijo que me quería. Esa noche dormí abrazado a ella por detrás y sin el cinturón de castidad. A lo cucharita, porque quería premiarme porque le había dicho su madre que me había portado muy bien con ella. Y pude pasar parte de la noche oliendo su pelo, sintiendo mi pito pegado a su culo y procurando no moverme para no despertarla, pese a mi evidente estado de excitación al estar con mi pito pegado a su culo y oliendo el olor de su pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le susurré al oído que la quería, que la amaba, que era el sentido de mi vida porque sin ella nada lo tenía y me quedaba vacío pues yo había vuelto a nacer al conocerla a ella y tenía una nueva vida dedicado a ella, en la que era inmensamente feliz. Ella me había dado una nueva vida de dicha y felicidad y por eso era suyo, porque era obra suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo sé, cornudo mío. Lo sé. Yo también te amo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me quedé durmiendo dándole las gracias a Dios por haberme dado una mujer como ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sumis&lt;br /&gt;sumisocornudo@gmail.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-5490886089463034863?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/mera-coincidencia.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-3743432995455825106</guid><pubDate>Sat, 26 Sep 2009 16:26:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-26T09:26:56.472-07:00</atom:updated><title>Después de la boda</title><description>Cogí su mano sin demora y empezamos a andar hacia su dormitorio. Era algo morboso estar junto a mi  madre y dirigiéndome con ella irremediablemente hacia la lujuria con la polla empinada, viendo sus tetas moverse de un lado a otro y sabiendo que sus pies estaban pringados del semen que acababa de arrojar. Yo era en aquel momento el dueño de su amplio culo, de sus grandes pechos, de sus generosos muslos blancos y, sobre todo, de su negra entrepierna, donde ya había introducido mi virilidad, marcando así mi territorio y ofreciéndole humildemente mis favores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a su dormitorio, mamá se sentó en una silla que tenía frente a la cama y cruzó las piernas de forma sexi, moviendo los pies de forma que el conjunto que formaban con sus sandalias resultara sugerente. Desde luego, si lo que pretendía era calentarme aún más, lo logró con creces, porque se me empinó aún más; tanto, que pensé que no podría contenerme y que me abalanzaría sobre ella para poseerla como un animal. Me pregunto ahora si no era eso precisamente lo que pretendía... Yo, desde luego, me quedé allí mirándola sin hacer nada hasta que volvió a poner los pies en el suelo y pude apreciar bien cómo mi esperma blancuzco brillaba entre sus dedos y junto a las tiras del empeine y cómo se alternaba con el morado oscuro de la pintura. ¡Santo cielo!, ¿cómo podía una cuarentona tener aquellos pies de adolescente cachonda e inexperta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá se quedó mirándome un poco mientras yo observaba atentamente también sus tetas, que eran ya colgonas, pero de una forma agradable. Era evidente que a ella le atraía mi cuerpo delgado, aún no de hombre totalmente, pero desde luego ya no de niño. Mi rabo destacaba mucho, siendo más grande de lo que correspondía a un cuerpo como el mío, y mamá no dejaba de analizarlo con sus ojos brillantes, admirando lo empinado que estaba y recordando el placer que le había dado minutos antes. Sabía muy bien que ahora le pertenecía y estoy seguro de que se complacía en pensar que su coño húmedo y hambriento iba a ser el receptor de mi furia viril adolescente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora eres tú quien me come con los ojos, ¿verdad? -le pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá salió de sus ensoñaciones y sonrió sonrojada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, no me puedo creer que esto esté pasando -dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te arrepientes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No!, ni mucho menos, cariño. Es sólo que se han unido varias cosas que deseaba en una sola. Yo llevaba demasiado tiempo sin sexo, había siempre deseado que me lo hiciera un chico bien dotado y encima me gustabas tú mucho aunque fuera tu propia madre. Y ya ves... aquí estamos los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú siempre me has puesto muy cachondo, mamá. A veces creo que lo hacías a propósito...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que era a propósito -reconoció riéndose-. Me encantaba pensar que te las hormonas se te volvían locas por dentro y que te hervía la sangre de deseo. Sabía lo dura que te la ponía y no te puedes imaginar la de veces que he tenido que masturbarme para enfriarme...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Joder!, mi madre había hecho todo aquello... Yo alucinaba escuchándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sorprendido? -me preguntó-. ¿A que no te esperabas que tu propia madre se metiera dedos pensando en ti y fantaseando con tu cuerpo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No... desde luego que no... Pero, ¿desde cuándo lo haces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Desde un año antes de separarme de tu padre, desde que tenías quince años y te pusiste tan guapo. ¿Recuerdas aquella vez que entré en el baño por equivocación y te vi desnudo con dieciséis años?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Moví la cabeza afirmativamente. Recordaba muy bien aquel día y la vergüenza que pasé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues aquélla fue la gota que colmó el vaso. Noche tras noche durante semanas no dejé de masturbarme pensando en tu cuerpo y en dejarte meterte entre mis piernas. Estuve a punto en varias ocasiones de liarme con tipos por la noche, pero todos me parecían babosos y patéticos a tu lado, ¿comprendes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo entiendo muy bien porque yo también me he masturbado pensando en ti, en tus tetas y en tu culo. Estaba deseando podértela meter y me la meneaba dos y tres veces al día... -dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi cielo, eso ya no vas a tener que hacerlo más. Ahora tienes a tu madre para quedarte bien a gusto cada vez que se te empine. Mis tetas y mi chocho son tuyos ahora...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá se puso de pie entonces y yo me acerqué a ella despacio. Nuestros cuerpo entraron en contacto primero por la boca, porque nos fundimos en un beso húmedo y profundo, y luego por el pecho y por abajo, porque mi erección golpeó su vello púbico. Nuestras lenguas se entrelazaban mientras sobábamos nuestros cuerpos con las manos, torpemente a veces y con destreza otras. Mamá movía sus caderas hacia delante para que mi polla hiciera mayor presión contra su vulva. Aquello nos estaba poniendo tan increíblemente calientes que nos tiramos sobre la cama y seguimos morreándonos y magreándonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esa forma estuvimos un buen rato. Mamá acabó masturbándome despacio y yo pasando dos dedos por su raja y luego metiéndolos asombrado de lo fácil que era gracias a su lubricación. A ella le encantaba que le acariciara el coño y que le metiera aquellos dos dedos, así que no paré durante varios minutos hasta que se corrió, sobre todo gracias a la atención especial que presté a su clítoris. Mamá se sentó entonces sobre la cama con las piernas flexionadas delante del resto de su cuerpo y sus pies sexis, aún con las sandalias puestas, junto a mí. Yo me senté también, aunque con las piernas cruzadas como los indios y la espalda apoyada en el cabecero de la cama. Mi rabo seguía completamente erguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres guapísimo, cielo -me dijo mamá mirándome con ternura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sonreí, aunque seguía confuso por todo lo que estaba sucediendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora te voy a hacer otra cosa que te va a gustar... -dijo mamá después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puso de rodillas en la cama y avanzó a cuatro patas hacia mí, dejando que sus tetas se balancearan de lado a lado mientras lo hacía. Luego, acercó la cara a mi pecho y me dio un beso en él. Lentamente, recorrió mi abdomen dándome pequeños besos hasta llegar a mi vello púbico, donde levantó la cara. Entonces sucedió algo que ni en mis fantasias más atrevidas hubiera imaginado... mi madre se puso a chupármela. Comenzó rodeando con sus labios mi bálano reluciente y enrojecido, saboreando despacio los líquidos previos a la eyaculación que había segregado. Luego, con la delicadeza que sólo una madre puede tener con su hijo, bajó más hasta meterse la mitad de mi miembro en la boca. Después, mientras yo sentía el suave roce de sus tetas en los muslos, empezó a subir y a bajar la cabeza lentamente, con un esmero admirable. Las sensaciones de aquellos momentos eran indescriptibles y aún lo siguen siendo, ¿o es que se puede describir lo que se siente al tener a alguien sexi haciéndote una mamada y que encima ese alguien sea tu madre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cabeza se movía de arriba hacia abajo despacio, sus labios rozaban y apretaban bien mi rabo y sus tetas acariciaban mis muslos de la manera más erótica que jamás había imaginado. A veces se sacaba mi miembro de la boca y utilizaba pasaba su lengua por mi glande y parte del resto de mi verga, lamiéndola siempre cuidadosamente, como si de un arte se tratara. Luego, cuando menos lo esperaba, se la volvía a meter en la boca y la chupaba con brío durante un rato, para luego disminuir la intensidad y reducir el acto a un roce sensual de sus labios. Tan efectivo resulto su método, que consiguió dejarme indefenso y sin poder contenerme, de forma que un chorro de leche salió disparado de mi polla y cayó dentro de su boca. Mamá se la sacó entonces y dos chorros posteriores pringaron sus mejillas, parte de su pelo y su mentón. Los dos últimos cayeron sobre sus tetas y su mano derecha, con la que me estuvo masturbando mientras me corría. Finalmente, mamá se volvió a sentar, esta vez sobre sus gemelos y se quedó mirándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me esperaba eso... -le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te ha gustado? -me preguntó quitándose del mentón la gota de semen que había caído con un dedo y metiéndoselo luego en la boca para saborearlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás de broma? ¡Claro! Jamás me habían dado tanto gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y a mí jamás me habían puesto tan caliente... Ni tan pringada -dijo mamá sonriendo pícaramente y metiéndose en la boca los otros goterones de semen que habían pringado su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Todavía tienes ganas...? -le pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No especialmente, pero ya veo que esto sigue muy animado... -dijo pasando la mano derecha por mi rabo, que sorprendentemente seguía empinado-. Lo malo es que ya te has corrido dos veces y no tengo condones, así que mejor será que no me la metas, no vaya a ser que me dejes... embarazada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso sería fuerte... -comenté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá se quedó pensativa un momento y luego agarró mi rabo de nuevo y me empezó a masturbar despacio mientras me miraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De verdad que no me engañabas cuando me dijiste que no te habías estrenado? -me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te lo prometo -contesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo te lo decía porque aguantas muy bien, parece que tienes experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sonreí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y tú realmente has estado dos años sin sexo? -le pregunté, sintiéndome en el derecho de hacer yo mis propias preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De verdad, te lo aseguro; nada de nada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues deben estar tontos los tipos que pululan por la noche madrileña, porque tú eres muy sexy...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero es que yo no me entrego al primero que pasa. Algunas, incluidas mis amigas, se prestan a rollos de una noche, pero eso no va conmigo, por mucho que lo necesite. Quizá, como lo nuestro ha sucedido tan repentinamente, creas que soy una facilona, pero no es así, te lo aseguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que no, yo no había pensado eso -mentí mientras ella seguía masturbándome sin prisa, pero sin pausa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y si lo hubieras pensado no sería raro, porque es que uno primero piensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo lo único que espero es que esto no sea sólo esta noche... -dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, eso puedes tenerlo por seguro. Llevo años deseándote y ahora que por fin te tengo no voy a parar así como así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo volví a sonreír mientras miraba cómo mamá me hacía aquella paja. La mano que me la estaba haciendo era suave y hábil y me dejaba claro que mamá había hecho varias pajas en su vida. Me costaba trabajo creer que no hubiera comido pollas o se hubiera dejado follar todas aquellas noches que salía con sus amigas, pero por otro lado me parecía imposible que quisiera sexo conmigo si tenía otros ligues por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensando en aquellas cosas me olvidé de lo que estaba haciéndome mi madre y cuando me di cuenta estaba a punto de correrme. Mamá me la estaba meneando rápidamente, pero al ver que me acercaba al orgasmo frenó un poco y luego se detuvo. Me miró de la forma más pícara y sugerente que pueda imaginarse y se inclinó sobre mi rabo, metiéndoselo de nuevo en la boca y empezando a chuparlo con vehemencia. Me lo estuvo mamando un poco y, cuando se dio cuenta de que me iba a correr, se lo sacó y se dio la vuelta de forma que sus pies, sacados apresuradamente de las sandalias de tacón negras, pudieran continuar la paja. Lo hicieron así y, al poco, empecé a echar leche de nuevo. No hubo chorros potentes aquella vez, sino un simple fluir de esperma blanco, que caía sobre la pintura negra de las uñas de los pies de mamá y se metía entre sus dedos blancos y pulcros. Sus sandalias, aún algo manchadas de semen, estaban junto a mí, pero mamá las cogió cuando acabé de correrme y volvió a ponérselas, pringando las tiras de los dedos. Mamá se sentó mirando hacia mí y flexionó las piernas, apretando de nuevo las rodillas contra su pecho. Sus pies con las sandalias de tacón pringadas de esperma puestas eran la visión más erótica que jamás había tenido ocasión de disfrutar y mamá me la estaba brindando con un sonrisa pícara y maternal al mismo tiempo. A pesar de ello, mi rabo ya no se mantuvo erguido y cayó hacia un lado semierecto. Mamá, tras ofrecerme aquella maravillosa vista, se puso de rodillas en la cama y luego se puso de pie en el suelo. Allí estaba aún más sexi, con sus sandalias repletas de virilidad y el espesor negro de su entrepierna satisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya verás cuando compre condones lo que me vas a hacer aquí... -me dijo guiñándome un ojo y señalando su vulva. Luego se dio media vuelta y se metió en la ducha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me quedé tirado sobre la cama, exhausto, pero habiendo recibido las dosis de erotismo más increíbles de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Skaidan&lt;br /&gt;skaidan2000@gmail.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-3743432995455825106?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/despues-de-la-boda.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-8677035162578682184</guid><pubDate>Sat, 26 Sep 2009 16:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-26T09:19:43.523-07:00</atom:updated><title>Cálculo elemental</title><description>-Señorita, despierte… Señorita, despierte…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdalena –Magda- Ruz oía las palabras pero no formaban ideas en su cerebro. Poco a poco, comenzó a notar la pesadez en los párpados que sentía cuando había dormido poco, sabía que debía despertar, pero no podía abrir los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señorita, despierte… Señorita, despierte…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Movió la lengua –seca, áspera, como si se hubiera bebido todo el Bourbon del Innombrable- y notó una punzada de dolor en la sien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué había hecho? No recordaba lo ocurrido la noche anterior. De hecho, no recordaba más que el final de la clase de Matemáticas, su clase de Matemáticas, en el elitista colegio privado donde enseñaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo una mueca de desagrado. La verdad es que algún día dejaría la enseñanza, seguro. Lo cierto es que, millonaria por derecho familiar, no necesitaba los míseros mil euros al mes que cobraba por desasnar a los hijos de papá –como ella- que acudían a clase y prestaban más atención a sus curvas que a los logaritmos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señorita, despierte… Señorita, despierte…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿quién la llamaba? Aguzó el oído. La voz tenía un acusado timbre metálico, pero no era una grabación, seguro. Era… como un robot. Volvió a recordar por qué había estudiado Ciencias Exactas. Nadie se lo explicaba, y menos sus padres. Rica, mujer de bandera, inteligente, se había encerrado cinco años en la Facultad más árida de la Universidad, para terminar dando clases en un colegio privado "¿Para qué, hija mía? Si querías vivir tu vida unos años, podrías haber estudiado Económicas, que habrías llevado la empresa de tu padre, o Medicina, que te permitiría conocer algún buen partido..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie lo sabía, y ella no iba a decirlo, al menos de momento. Estudiar Matemáticas le sirvió para hacer sufrir a los Pagafantas más desesperados de la Universidad; siempre bella e inalcanzable, seguro que había sido la causante de reventones inconsolables de braguetas, en chicos que nunca se atrevieron siquiera a decirle nada… Y enseñar la misma asignatura a muchachos de Bachillerato superó aún más su placer: no sólo les provocaba calentones, sino que les humillaba con una mirada de desprecio, mientras les ponía Deficiente en los exámenes. Jamás fue tan imposible aprobar, jamás fue acompañado un suspenso de tantos comentarios mordaces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señorita, despierte… Señorita, despierte…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era hora de abrir los ojos. La voz sonaba cada vez más fuerte, y la cabeza comenzaba a mandarle dolorosas punzadas. Miró alrededor, e inmediatamente volvió a cerrar los ojos, deslumbrada por un habitáculo de diez por cinco metros –su capacidad de cálculo instantáneo parecía indemne- de metal plateado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a abrir los ojos ¿Dónde estaba? Desde luego, no en ningún lugar que conociera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por fin, señorita Magdalena. Ya era hora. Imagino que se estará preguntando dónde está. Bueno, no vale la pena usar eufemismos. La hemos secuestrado, y está en nuestro poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quiénes sois, hijos de puta? ¡Os exijo que me soltéis, inmediatamente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Comprenderá, señorita, que sería una tontería habernos molestado tanto para soltarla a la primera amenaza. Drogar su bebida, seguirla hasta que se quedó dormida en un banco, meterla en un coche y traerla aquí. Por cierto, está usted en una prensa hidráulica de las que se usan para prensar el acero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué queréis? ¿Dinero? ¿Cuánto queréis? ¡Mi padre pagará, pero si me hacéis daño, podéis daros por muertos, hijos de puta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no… Verá, iré al grano. Es usted la tía más buena del Colegio Richelieu, pero también la más sádica calientapollas que haya nacido nunca en este país. ¡Cree que no nos íbamos a dar cuenta? Para usted, venir con esas blusas, esos escotes, siempre tan recatada en apariencia pero con un botón que se le desabrochaba "sin darse cuenta", faldas por debajo de la rodilla pero la cremallera abierta "por casualidad" para que viéramos que no llevaba bragas… y siempre el suspenso. El maldito suspenso. ¿Cuántos alumnos han fracasado en las Pruebas de Acceso por no tener la media requerida? ¡Y siempre por su culpa! Y, siempre, con su maldita sonrisa de niña pija altanera, soberbia..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo, yo… Vamos, chicos, todo tiene arreglo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto. Para esto la hemos traído aquí. Vamos a examinarla, nosotros también. Verá. Yo le haré preguntas de su especialidad, de matemáticas, y cada vez que falle una pregunta, la prensa se cerrará un metro por cada lado. La longitud de la habitación son diez metros, o sea que sólo tiene derecho a cuatro fallos antes de quedar despachurrada…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Un momento! ¡Es una broma! ¡Estáis locos! ¡No podéis hacer eso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vaya si podemos! Yo que usted, señorita Magdalena, me pondría en el punto rojo dibujado en el centro de la habitación. Se evitará golpes prematuros. Pero deje que siga… ¿Recuerda que nos daba una oportunidad de mejorar un punto en los exámenes? Nos hacía cantar, bailar, ponernos a croar de rodillas…Siempre elegía usted las pruebas más ridículas… Nunca aprobó a nadie con ese sistema ¿no? Cuando llegábamos al cuatro, siempre decía que no lo hacíamos lo suficientemente bien, y nuca nadie alcanzó el cinco. Pues yo también le voy a dar una opción de rescatar metros. Si falla, puede quitarse una prenda y la prensa no se moverá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Canallas! ¡Yo nunca os hice desnudaros!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero no fue por falta de ganas ¿verdad? Los curas del colegio nunca lo hubieran permitido. Se hubiera metido en un lío muy, muy grande. Bien, señorita. Tiene quince segundos. DÉCIMO DECIMAL DEL NÚMERO PI…¡YA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asustada, Magdalena estuvo a punto de no responder a lo que se le pedía. Pero su cerebro, bien entrenado, dio la respuesta, casi sin pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien… ¡Esa es mi chica!. No hay castigo. Continuemos con el número pi ¿Quién fue el que adoptó el nombre pi para la relación entre diámetro y longitud de la circunferencia? ¡YA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero… pero… ¡No hay derecho, eso no son Matemáticas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz no respondió. Tras unos segundos, comenzó una serie de pitidos, diez en total, como una cuenta atrás, y finalmente, uno más largo marcó la prueba no superada. Pasó un tiempo, tanto que Magdalena comenzó a creer que todo era una broma, que no iban a cumplir su amenaza de mover los brazos de la prensa, pero finalmente las paredes de la sala acortaron su distancia dos metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La respuesta era William Jones, señorita. Y no debería extrañarse, usted solía meter preguntas imposibles de responder, para burlarse más de nosotros. Creo que ya lo va entendiendo. Cuando falle, oirá el claxon de error, y tiene que comenzar a quitarse una prenda antes de treinta segundos. De lo contrario, perderá dos metros más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero… ¡no podré seguir acertando siempre! ¡Tendré que dormir! ¡Esto es un asesinato! ¡No tengo ninguna posibilidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No somos como usted, Señorita. Es posible salir viva de aquí. Por eso no le mostramos nuestro rostro. Y le aviso que hemos borrado muy bien las huellas, y que le haremos las suficientes preguntas como para que nos tenga que enseñar alguna parte de su cuerpo… que fotografiaremos y guardaremos, como seguro para que usted no vaya a la Policía. Usted se queda quieta, las fotos también. Si va a la bofia, no nos encontrará, y sus fotos saldrán en todos los blogs y foros eróticos de Internet… con una explicación de por qué esta venganza. ¡Bueno, venga, que ya hemos perdido el tiempo! ¡DECIMOTERCER MIEMBRO DE LA SERIE DE FIBONACCI! ¡YA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Doscientos treinta y tres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdalena se sentía un poco más segura de sí misma. Hasta cierto punto, las explicaciones le habían tranquilizado. Por eso, cuando escuchó la cuenta atrás de los pitidos, se quedó helada, y no supo reaccionar. Sonó la bocina de error. Treinta segundos. Sin embargo, ella no se había equivocado. Los brazos de la prensa se aproximaron dos metros más. Sólo seis metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cabrones! ¡No me he equivocado! ¡Era doscientos treinta y tres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si cuentas el cero, no, querida. Si cuentas el cero, es el ciento cuarenta y cuatro. A ti también te gustaba ponernos trampas y cambiar los términos de las preguntas ¿recuerdas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuántas preguntas más tendré que responder?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El examen se acabará cuando yo lo diga. Era otra de tus frases favoritas ¿no recuerdas? A veces llegaba a desmayarse algún pobre al que habías estado martirizando, pregunta tras pregunta… Otra cuestión: HALLA EL VE´RTICE DE UNA PARÁBOLA, DE FÓRMULA EQUIS AL CUADRADO MÁS SEIS EQUIS MÁS 11, SI LA RECTA TANGENTE ES HORIZONTAL ¡YA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puede ser ¡No hay tiempo para responder! ¡Dadme más tiempo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez ni siquiera empezó a calcular. Estaba claro que no iba a poder hallar el resultado a tiempo. Sonó el claxon de fallo, y poco después se cerró la presa. Era una chica alta, medía uno ochenta y cinco. Si fallaba otra vez, quedarían sólo dos metros. Si extendía los brazos, casi llegaría a tocar las paredes de la presa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hummm ¿Qué decías tú cuando te pedíamos tiempo? ¡Ah, sí! ¡El tiempo es relativo, joven! ¡Y zas! ¡Cero al canto! ¡Otra! ¡integral de logaritmo neperiano de número e elevadoa logaritmo decImal de tres equis más cinco! ¡YA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdalena se dio cuenta, con terror, de que hasta el momento había tenido la esperanza de que todo fuera una trágica broma, que se detuvieran cuando sólo faltasen un par de metros, sin hacerle daño, sin obligarla a desnudarse. Sin embargo, ahora que aún quedaban cuatro metros, estaba segura de que la prensa no se detendría. Cuando sonó el claxon –ni siquiera había intentado resolver la integral, tan aterrorizada estaba- se comenzó a desabrochar a toda velocidad la blusa. Tal vez si era generosa con sus secuestradores la liberaran tras imponerle una humillación. Tal vez se conformaran con verla en ropa interior, o algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdalena se quitó la blusa. Llevaba un sujetador negro de encaje, cuyas copas resaltaban sus pechos, tapando justo los pezones, permitiendo que por encima del tejido se mostrasen sus rotundas formas. Miró hacia abajo. Pantys, falda, y ropa interior. Los zapatos se los habían quitado. Tenía pocas bazas. Trató de serenarse para jugarlas de la mejor manera posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, bien. Ya eres una experta jugadora. ¡NOMBRE DE PILA DE LOVELACE! ¡YA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa era fácil. Demasiado fácil. Buscó la trampa, y se dio cuenta, demasiado tarde, de que ya habían pasado muchos segunos y sólo podía dar una respuesta. Si se equivocaba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi no se sorprendió cuando sonó el claxon y, rápidamente, se subió la falda –tratando de no enseñar demasiado, no les iba a dar ese gusto, al menos no antes de tiempo- y tiró de sus pantis hasta abajo, hasta quitárselos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Huyyy. A punto. Concretamente, Ada Augusta Lovelace. ¿No protestas? Era otro de tus trucos favoritos. Respuesta incompleta, cero y a la cuneta, decías… Vamos a ver… ¡VIGÉSIMO DECIMAL DEL PRODUCTO DEL NÚMERO PI POR EL NÚMERO E! ¡YA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era imposible, claro. Podía recitar el número pi con veinte decimales –tres catorce quince…- y el número e –dos setenta y uno ochenta y dos…- pero jamás llegaría a acertar el vigésimo decimal de su producto… La bocina interrumpió sus pensamientos. Automáticamente se llevó la mano a las faldas, las desabrochó y las dejó caer. Llevaba braga, a juego con el sujetador, tan pequeñas que por encima del elástico se veían unos pocos pelos del pubis. No llevaba tanga. Nunca había llevado tanga, porque odiaba tener una cinta en la raja del culo. A través del encaje se transparentaban sus glúteos. Estaba seguro que los de arriba se estaban haciendo una paja a su salud. ¡Oh, como consiguiera salir de allí…! Dedicaría todo el dinero de su padre a encontrarlos ¿Policía? ¿Qué Policía? ¡Se creían muy listos, pero sin duda los encontraría! Alguno tendría un padre, o tío, o hermano, dueño de la fábrica donde estaba. Y cuando los encontrase, les castraría, a los pequeños cerdos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repentinamente, un sonido estridente le sacó de su ensueño. Aparentemente, sus agradables pensamientos de venganza le habían costado otra prenda. Sintiendo crecer su humillación hasta límites inconcebibles, se llevó la mano al cierre del sujetador, y lo desabrochó. Antes de quitárselo, dudó, llorando de rabia. Nunca, desde los diez años hasta los veintiocho actuales, un hombre había visto su pecho desnudo. No hacía top-less. Tenía médicos privados, todos mujeres. Nunca, jamás, dejaba que su padre o hermano entrase en la habitación –bueno, en la suite- o el baño privado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, un zumbido de advertencia hizo que se decidiera. Con rabia. Se quitó la prenda y mostró sus rotundas tetas, magníficamente erguidas, con unas aréolas grandes, de color melocotón. Sus tetas blancas por no haber sido nunca bronceadas, estaba segura, aún excitarían más a los hijos de puta de arriba. Y, para colmo de humillación, descubrió que sus pezones se habían puesto erguidos, desafiantes, como si estuviera sexualmente excitada. Notó cómo se ponía colorada. Para su consternación, las tetas y ¡horror! los pezones también estaban escarlata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya… Ahora va a ser que la profesora también se excita… ¡Mira esos pitones! ¿Lo coges, profesora? ¡Pi-tones! ¡Ja, ja, ja!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ni lo sueñes, cabrón! ¡Es el odio, el odio y la rabia, y las ganas de matarte cuando salga de aquí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, bueno, no te pongas así. Vamos con otra pregunta. Números complejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdalena trató de prestar atención al problema, pero le zumbaban los oídos. No escuchó bien un número. Estaba segura de que no repetirían el enunciado. Bastantes veces, ella, se había negado a repetir un problema que, con malignidad, había leído en voz apenas audible. No quiso darles el gusto de preguntar. Prefirió concentrarse en qué hacer ante el inminente fallo. Aún se podía permitir perder dos metros, pero eso la dejaría a merced de cualquier fallo para morir aplastada –Magdalena ya no se hacía ilusiones de que todo fuera una broma, y trataba, simplemente, de seguir viva el mayor tiempo posible. Decidió perder la braga. Estaba seguro de que no la dejarían ir sin enseñar el coño … tanto más daba hacerlo ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonó la bocina. Cogió con las dos manos los elásticos de la braga y tiró para abajo, hasta las rodillas. ¿Desde dónde la observaban? Mientras se inclinaba hacia abajo, le asaltó el curioso pensamiento de que no sabía si estaban observando, en ese preciso momento, sus nalgas, con el agujero del culo y los labios menores en visión de primera fila, o los tenía delante, mirando el pubis. Finalmente, se quitó la braga, y se irguió, completamente desnuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Separa los brazos. Da la vuelta. Inclínate un poco. Ponte a cuatro patas. Cógete los cachetes del culo, y sepáralos con las manos… así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente, le estaban haciendo fotografías del agujero el culo y del coño, desde atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Túmbate boca arriba. Ábrete de piernas. Levanta el coño… Bien. Vamos a continuar… ¡DECIR TODOS LOS NÚMEROS TRASCENDENTES QUE PUEDAS! ¡YA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdalena se animó un poco. Parecía fácil. El número pi, el número e, la constante de Chaitin… sin embargo, escuchó horrorizada cómo, a pesar de decir todos los número que iba recordando, sonaron los timbres de aviso. Comprendió, demasiado tarde, que ella tampoco admitñia ningún suplemento de tiempo en los exámenes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando sonó el último pitido, se quedó sobrecogida. Estaba desnuda ¿no? ¿qué pretendían? ¿qué iba a entregar ahora?. Su terror llegó a tener casi un regusto de excitación sexual cuando vio que las paredes se estrechaban. Sólo dos metros. Ya no tenía ningún comodín…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estáis locos? ¡Ya me habéis desnudado! ¡Ya me habéis visto en pelotas! ¡Mis tetas, mi culo!¿Qué más queréis? ¡Dejadme ir!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no, aún es pronto, profesora. Lo estamos pasando tan bien… De hecho, hemos pensado cómo prolongar la diversión. Una posibilidad es metértela, por detrás o por delante, pero verás, para hacer eso deberíamos bajar allí, abrir la puerta, y tener contacto físico contigo, lo que siempre es arriesgado. Imagínate que nos pegas un mordisco en la polla, o que te consigues escapar. No, no, nuestro deseo de venganza es mayor que el de echarte un polvo. Sin embargo tal vez un espectáculo visual…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdalena no comprendía. Lo único que había entendido es que no iba a violarla. De alguna manera, se sintió aliviada, y furiosa consigo mismo por ello. Ciertamente, era virgen, y estaba seguro de que, en estas condiciones, la penetración sería dolorosa, pero ¿qué más daba, en estas circunstancias? ¡Qué patética era! Se obligó a prestar atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...un dedito. Que te masturbes, señorita magdalena. Te metes un dedito en ese coño virginal que tienes y te das arriba y abajo hasta que te corras ¿Has entendido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas asintió, sonaron unas órdenes en un idioma extranjero. Rabiosa, comprendió que era ruso, o polaco. Se habían asegurado que no hubiera respuesta, utilizando un idioma poco habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con precaución, introdujo el dedo índice de la mano derecha entre sus labios. Trataría de no desvirgarse. Frotó su pubis con los demás dedos, buscando fingir un orgasmo que dejara satisfechos a sus captores, sin darles el gusto de humillarse corriéndose en su presencia. Sin embargo, Magdalena no había gozado nunca el sexo, ni siquiera en solitario. Sus placeres humillando a los alumnos habían hecho innecesarios otros gustos. De manera que, tras pocos segundos, notó una oleada de calor que le subía a la cara, y un placer diferente, que nunca había experimentado, fue subiendo, subiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jadeó, intentando controlarlo, pero era imposible. Su vagina estaba empapada, su mano se llenaba de fluidos. El dedo se metía más y más en su vagina, la mano izquierda frotaba sus tetas, sus pezones; su mano derecha, a veces, salía de su vagina y con un dedo se insinuaba en el agujero del culo… Ya no fingía, gemía, solloozaba, ya llegaba el orgasmo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un grito de placer, Magdalena se dejó llevar, y se acostó, agotada, en el ya reducido espacio que quedaba entre las planchas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien… ha sido un bonito espectáculo.-dijo la voz de arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo una pequeña pausa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ahora vamos a seguir trabajando. VAMOS CON LAS PREGUNTAS DIFÍCILES…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor&lt;br /&gt;miguelmyriam&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-8677035162578682184?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/calculo-elemental.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-4195191882701116827</guid><pubDate>Sat, 26 Sep 2009 16:10:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-26T09:14:35.690-07:00</atom:updated><title>Las cinco amigas</title><description>Cuando se fue Dalia, yo seguí tumbada sobre la cama. Aparte de dejarme caer, no había cambiado demasiado mi postura, por lo que mis tetitas y hasta mi micropene seguían aplastados sobre la cama. Notaba mi culo palpitar. Me ardía y me escocía un poco, pero sentía un vacío en mi interior que me dejaba algo melancólica. Me había encantado que me follaran. Daba por bueno todos los dolores y todo el sufimiento que representaba para mí entregarme a otra persona a cambio de obtener la recompensa de su placer. Como me habían dicho, a través del goce de otros era como yo conseguía el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me giré de lado para poder respirar mejor y noté como mi enorme culo se desplazaba casi como un anexo a mi persona. Mis nalgas desproporcionadas no habían resultado ser ningún impedimiento para que mi amiga, que no tenía una equipación gigante precisamente, pudiera usarme sin problemas. Bueno, con una pequeña ayuda mía separándomelas, pero ese gesto de entrega absoluta me había gustado mucho. De hecho, aunque ya he probado muchas, muchas posturas en la cama, que me follen desde detrás, y más concretamente, justo así, como mi primera vez, es como más me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitaba abrazar a alguien, pero me tuve que conformar con el almohadón. Me sentí bien cuando lo cogí y lo puse a mi lado, como si fuera un amante. Pensaba en los puntos que cambiaría. Naturalmente, estaba el dolor del principio. Había sido tan grande que pensaba que me iba a morir. Menos mal que cedió un poco después de un rato. En cambio, la fricción que todavía hacía que mi culo ardiera me parecía algo excitante, parte del proceso de dar placer al otro. Lo que no me había gustado era algo a lo que tendría que acostumbrarme, porque tampoco tenía más remedio que hacerlo. No le había dado mucha importancia mientras la rubia me sodomizaba, pero ahora venía a mi mente: los enormes aros de mis orejas y mi diminuto colgajo se movían salvajemente con cada embestida lo que resultaba bastante molesto... hasta que las sensaciones me hacían abandonar cualquier cosa que no fuera dar placer a quien me follaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas me había puesto cómoda, reposando sobre mi costado izquierdo, cuando empecé a notar un cosquilleo en la nalga que quedaba debajo. Intrigada, pasé la mano para descubrir que de mi culo salía, de manera débil pero continua, un hilillo de líquido. ¿Estaría sangrando? ¿Me habría hecho Dalia más daño del que creía? Alarmada, encendí la luz de la mesilla. Era algo transparente. Como agua, aunque algo más pastosa y con un peculiar olor a... ¡mierda! Lógicamente, salía de mi intestino. Más curiosa que asustada, exploré con mis dedos mi abertura anal. Al contrario que en las películas porno, donde las chicas a las que han dado por el culo lo muestran completamente abierto, como si no volviera a cerrarse nunca, el mío estaba tan cerrado como siempre. Mi bendición  y mi maldición: tan estrechito, las pollas disfrutaban más que cualquier otra rajita, y al mismo tiempo hacía que me doliera siempre que me follaran. Tan sólo el anillo externo, un poco más hinchado de lo normal, mostraba lo que había pasado momentos antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me deslicé sobre mis sandalias de tacón y acudí al baño. Hasta en esas circunstancias, no podía dejar de caminar moviendo mi culo provocativamente a un lado y a otro. Hasta ahí llegaba ya mi condicionamiento, que nunca abandonaría. De hecho, creo que no sé andar de otra manera, aunque me lo proponga. Puse una mano en el culo para evitar manchar con mi goteo, hasta que asenté mis nalgas sobre la taza. Entonces, cuando hice la fuerza habitual, mi esfinter se abrió para dejar salir una buena cantidad de esa pasta blanquecina, con un ligero tono marrón. Entonces, de repente, lo entendí: ¡Era la corrida de mi amiga! Me había llenado de semen, y ese semen a algún sitio tenía que haber ido. Como yo no tengo útero ni nada similar, busca su salida por gravedad: el mismo agujero por el que ha entrado. Sin embargo, el hecho de que mi ano sea tan estrecho provoca que cierre casi herméticamente, por lo que apenas unas finas gotas logran escapar. Es toda una ventaja cuando me follan en algún sitio fuera de mi casa y no tengo mucho tiempo de limpiarme. Pero entonces ni siquiera sospechaba que fuera a hacer esas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tranquila, volví a a cama, feliz de haber perdido mi virginidad, feliz de ser capaz de dar tanto placer y más o menos satisfecha sexualmente por primera vez desde mi nacimiento. Desvié el curso de pensamientos de mi mente porque, si seguía pensando en sexo, volvería a excitarme y ya no tenía a nadie para que me calmara regalándome su orgasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;************************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente no me crucé con Dalia, pero sí con Natalia. Durante el desayuno, le conté todo lo que había pasado. Abrió los ojos como platos y si hubiera sido capaz de alzar las cejas o arrugar la frente, sin duda lo habría hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de comer, fuimos a pasear al parque de la azotea. Hacía viento, y yo tenía que sujetarme la blusa para que mi culo no quedara al aire. Aunque la temperatura era agradable, las dos teníamos los pezones duros. Los de Natalia se veían casi a cada lado del ombligo. Como era habitual, todo su pecho bamboleaba a cada paso, lo que tendría que ser muy incómodo para la pobre. Al menos mi culo, que también se movía como gelatina al andar, quedaba a mi espalda y no molestaba tanto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Me lo dices de verdad? ¿Has follado con Dalia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me escapó una pequeña sonrisa pícara. Me gustaba oirlo. Sentirme sexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Más bien ella me ha follado a mí. ¡Soy un pequeño agujerito para dar placer! —me salió, naturalmente, sin pensarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Hala, Laura! ¡No te menosprecies así! ¡Eres mucho más que eso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te tomes las cosas de manera tan literal, mujer... Pero ¿sabes una cosa? ¡Me encanta sentirme un poco objeto! —confesé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno... —dijo, después de un rato de silencio—. Creo que a mí también me gustaría sentirme así. ¡Pero es que a mí no me han hecho como a ti! ¡Si pudiera librarme de este maldito artilugio —dió dos golpes en su costado, que sonaron extrañamente metálicos— podría sentir como Dalia, utilizar mi pene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero... ¿te gustaría usarlo así? —le pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No... —respondió, tras fruncir los labios, casi la única expresividad que su rostro le permitía—. Definitivamente, me siento mujer y heterosexual. No me veo ya follando a nadie, por raro que me suene reconocer esto... Creo que me gustaría —añadió en voz baja— haber sentido ya lo que tu has sentido: lo que representa ser follada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno... por la tarde también se la chupé...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿A Dalia? ¡Jo chica, no paráis! ¿Y qué tal...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno... definitivamente, quiero probar cómo sería con un hombre pero tendré que conformarme por ahora...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así seguimos la charla, como dos pequeñas adolescentes empezando a descubrir su sexualidad. Hasta que llegó la hora de las clases de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;************************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando bajé, me estaba esperando Mercedes. Pensé que habría hecho algo malo. Tenía algo en la cara que resultaba francamente extraño. Tan fuera de lugar que me costó entenderlo... ¡¡era una sonrisa!! Detrás de ella también estaba Agustín y Alberto. De la única que no había ni rastro, era de Isabel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Enhorabuena! —dijo la seca mujer—. Hoy ha sido tu último día con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De no ser por la primera palabra, hubiera pensado que me iban a ejecutar. No me pasaba por la cabeza otra cosa que pudiera resultarle agradable a aquella desagradable persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No podemos enseñarte más —se adelantó Agustín—. A partir de hoy, dependes sólo de ti misma. Has sido probablemente la mejor alumna que jamás haya pasado por aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero no olvides seguir haciendo tus ejercicios —terció Alberto—. Los necesitas para mantenerte sana y esbelta. ¡No lo olvides!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo estaba anonadada. Era lo último que me esperaba. Cuando lo empecé a asimilar, me sentí un tanto asustada. Me alejaba del sitio que me había visto nacer pero que, en realidad, me había forzado a ser lo que soy en contra de mi voluntad. Y siempre me daba miedo que me pudieran volver a llevar al sótano para cualquier extraña modificación. Los recientes aros en mis orejas eran buena prueba de ello. Todo eso iba a quedar atrás. Pero también mis amigas. No tardé en saber que ellas no saldrían aún. Dalia necesitaba más clases psicológicas. No me explicaron más, pero yo sabía por qué era... Y en parte yo tenía la culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También lamentaba no haber podido conocer más a fondo a Tamara y a Flor... ¿las volvería a ver en mi vida? Y la pequeña y dulce Natalia... ¿qué sería de ella sin mí? ¿También se la follaría Dalia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dejaron pasar por la peluquería para arreglar mi pelo, que ya empezaba a mostrar una brevísima raíz un poco más clara que mi negro brillante. Una hora después, un taxi me esperaba en la puerta. Por primera vez, desde mi nacimiento, estaba en la calle y sola. Y aterrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba un sujetador blanco con relleno que a duras penas servía para aparentar que tenía algo de pecho y un tanga que tapaba perfectamente mi micropene. Un sencillo y ajustado vestido violeta de rayas horizontales, de lana fina completaba mi atuendo. Mis piernas quedaban completamente al descubierto desde más arriba de medio muslo. Unos zapatos negros del altísimo tacón que necesitaba para caminar se ajustaban en mis pies. Me habían dado un teléfono móvil, una cuenta bancaria con unos pocos cientos de euros, la llaves de un apartamento y una maleta con alguna ropa básica y mejunjes de belleza. Eso era todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras caminaba, arrastrando la maleta detrás de mí y cimbreando las caderas a cada paso, el taxista no me quitaba ojo de encima. Me hizo sonrojar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿A donde vamos? —preguntó, tras ayudarme a meter la maleta en su vehículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al centro —contesté, con un hilillo de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*************Fin de la trigésimo tercera parte*************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*************FIN DEL LIBRO PRIMERO*************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno... hasta aquí hemos llegado en esta primera parte de las aventuras de las cinco amigas. Voy a tomarme un descanso para aclarar mis ideas y dedicarme a otros proyectos antes de volver con el libro segundo, donde veremos los primeros pasos de Laura en la ciudad, como persona libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias a todos los que lo habéis leído, a los que ha gustado y a los que no. Gracias por las críticas constructivas, por las ideas y por el entusiasmo. Gracias por insistirme en que continuara cada capítulo y, en resumen, gracias porque, sin vosotros, este "libro" no habría sido posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura Anubis&lt;br /&gt;Lauraanubis@gmail.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-4195191882701116827?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/las-cinco-amigas.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-7530501510012840101</guid><pubDate>Sat, 26 Sep 2009 16:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-26T09:18:29.733-07:00</atom:updated><title>Una amiga quiere vérmela por cam</title><description>- ¿De qué hablas por messenger con tu amiga, mamá, que te ríes tanto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nada, hijo, nada, jajaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marisol tenía 40 años y su hijo Pablo 18. Vivían solos desde que Marisol se separó de Ricardo, el papá de Pablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué te cuenta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jaja, nada, es una guarrilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y eso? ¿De qué habláis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me está preguntando por ti, jaja, pero mejor no quieras saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, dime, no me dejes así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jaja, nooooo, ¿qué vas a pensar de mi amiga si te lo digo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero si ya me has dicho que es una guarrilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me dice que le gustaría verte pronto, que hace 4 años que no te ve y te habrás desarrollado mucho, jaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y por qué habla de eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jaja, ya te lo puedes imaginar, jaja. Me pregunta si tienes tableta de chocolate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué le has dicho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que no lo sé, porque siempre estás con camiseta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero sí lo sabes, mamá, que voy al gimnasio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya, pero yo no te la he visto, jajaja. Le voy a decir que según tú sí que tienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué contesta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que ponga la cam y se la enseñes, jajaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿La tableta de chocolate?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, hombre, ¿qué va a ser?, jajaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero que ponga ella también la cam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, dice que no se atreve. Que es tímida, ¡tímida dice!, jajaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dile que le ponemos la cam si ella también la enciende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dice que si te quitas la camiseta como haciendo un striptease que la pone, jaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues venga, acepta, se va a enterar ésa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jajaja, hijo, qué atrevido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marisol puso la cam y su amiga hizo lo mismo. Al otro lado había una chica de treinta y pocos años, era amiga de mamá porque fue su monitora de aeróbic unos años antes, hasta que a Beatriz, que así se llamaba, la mandaron a otra ciudad. No habían vuelto a verse, pero tenían contacto por messenger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dice que empieces el striptease, jaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica del otro lado estaba en tirantes, igual que la mamá, que llevaba también un pantaloncito corto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lo prometido es deuda, Dani, que estaba de pie junto a su madre sentada, hizo un poco de bailoteo y se quitó la camiseta. Su madre se giró para verle bien y la amiga a través de la cam puso un gesto de sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sí que está bueno tu hijo sí, dile que siga quitándose cosas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jajaja, mira la zorrilla ésta lo que dice, siempre está igual, no para.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mi hijo no quiere quitarse más cosas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dile que si ella se quita la camiseta, yo me quito el pantalón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jajja, ¿quieres que le diga eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, díselo, pero se la tiene que quitar ella primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue escribírselo y Beatriz se quitó la camiseta, dejando a la vista unas tetas apenas cubiertas por un tenue sujetador de color negro que dejaba poco a la imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es su turno".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dani cumplió su parte y se bajó el pantalón dejando a la vista de ambas mujeres su ajustado bóxer en el que se marcaba su polla ya en estado morcillón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Que siga, que se lo quite todo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jaja, mira lo que dice, le voy a apagar la cam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, mamá, dile que si se quieta el sujetador, yo me quedo en pelotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Halaaaaaa, hijo, qué bruto eres! Mira, me pregunta que qué estás diciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Que si le enseñas las tetas, te enseña la polla".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Dani le sorprendió el lenguaje de su madre. Y más aún que a Beatriz le faltó tiempo para llevarse las manos a la espalda y desabrocharse el sujetador, dejando a la vista de madre e hijo sus espléndidas lolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, Dani se puso a tope.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"A ver esa polla".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dani no sabía dónde meterse, ahora se arrepentía de sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Venga, hijo, ella cumplió su parte - dijo la madre sin quitar ojo de la entrepierna de Dani.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien, pero si está en un estado que no os gusta, no os asustéis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre escribió: "Dice que no te asustes si está empalmado, jaja".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Precisamente me gustará más verle así".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dani se llevó las manos a los bóxers y de un tirón se los bajó, dejando a la vista de ambas mujeres su enhiesta polla que apuntaba hacia el techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pff, hijo, menudo escopetón, parece que vayas a ir de caza, jajaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Vaya pollón, dile que me la comería entera".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jaja, hijo, mira lo que te dicen, ¿estás leyendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, sí que leo. Dile que venga que aquí la espero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hala, no seas tan atrevido, no le voy a decir eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿A que no te atreves a tocársela, Mari?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Jajaja, ¿pero qué dices?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Eso, que no te atreves"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pero si es mi hijo!!!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, Dani, lo que me pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y te atreves o no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La pregunta es si tú te atreves a que yo te la toque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Puesss, si es sólo agarrarla... sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jajaja, es sólo agarrarla, a ver qué te piensas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero dile que antes se quite ella la ropa que le quede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Quiere que nos hagas un striptease, que si no, no me deja que se la toque".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente, Bea se puso en pie y pudimos ver que llevaba sólo unas braguitas, que no tardó en bajarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que acerque la cam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Acerca la cam, queremos ver de cerca lo que tienes ahí".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beatriz acercó la cámara a su conejito y madre e hijo pudieron comprobar lo depiladito que lo tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Está listo para que tu hijo me meta ese pollón que tiene".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Pero qué burra es!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ahora cumple tu parte".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ay que ver...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dani se acercó a Marisol y le puso la polla a escasos centímetros de la boca. Marisol era consciente y soltó una risita. Alargó la mano y acarició el pene desde la base hasta el glande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cáscale una paja".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Halaaa, no seas bruta".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Hazlo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dile que aceptas, mamá, pero si ella se pajea delante de la cam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Estás seguro? La verdad a mí también me apetece hacerlo, jeje, pero avísame antes de que te corras, que eso estaría mal entre una madre y un hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro, yo te aviso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Tienes que masturbarte mientras nos miras".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Eso está hecho".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la madre dirigió de nuevo la mano a la polla de su hijo, esta vez agarrándola totalmente, y empezó a moverse lentamente de arriba abajo, mientras Dani echó la cabeza para atrás pero sólo un instante porque no quería perderse aquel espectáculo de su madre pajeándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado de la cam, Beatriz se metía un dedo y disfrutaba con el morbo que le daba la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cómesela, cómele esa polla".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre miró al hijo con cara de interrogante, el hijo hizo un gesto de consentimiento y Marisol se metió aquel miembro en la boca todo entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró los ojos y se concentró en hacerle una buena mamada a su hijo del alma, haciéndole ver a Bea que ella también podía ser muy, pero que muy guarrilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madre e hijo dejaron de atender a la cam y se centraron ambos en la mamada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Mamá, me corro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre continuó mamando deprisa y se la dejó metida en la boca mientras la polla de Dani hacía espasmos y los chorros de semen iban a parar al fondo de la maternal garganta. Cuando hubo salido todo el esperma, se la limpió con la lengua y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, hijo, ahora vete a darte una duchita mientras yo le pregunto a Bea qué le ha parecido. Si es que es más guarrilla esta mujer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rungo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-7530501510012840101?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/una-amiga-de-mama-quiere-vermela-por.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-669649472706193776</guid><pubDate>Sat, 26 Sep 2009 15:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-26T09:08:20.091-07:00</atom:updated><title>Recogiendo el cuarto de papá</title><description>En cuanto escuché la llave girar en la cerradura de la puerta di un respingo en la silla del ordenador. Al fondo del pasillo se escuchaba la televisión. Mi padre había llegado del trabajo un poco extraño y con un olor de lo más raro, como a aceite. Habíamos intercambiado unas cuantas palabras, se había metido en la ducha y yo me había vuelto a poner en el ordenador, matando el tiempo y matando soldados en el juego on-line al que tan viciado estaba. Quería que pasara rápido el tiempo para que Jacobo volviera y me contara lo que había pasado en casa de Harry. ¿Habría ido Cachu al final?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi decepción fue mayúscula cuando descubrí que la que aparecía por la puerta era mi madre en vez de mi hermano. Salí al pasillo, fui al comedor y le di dos besos. Me dijo que pusiera la mesa porque íbamos a cenar y me preguntó por mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hoy no entrenaba. Estas no son horas para volver. Vamos a cenar –comentó ella gruñona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero si son las horas a las que sueles volver tú últimamente –comentó mi padre sin quitar ojo a la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, pero yo no soy una adolescente en una etapa problemática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Jacobo está pasando una etapa problemática? –pregunté con cara de circunstancia, sin haberme enterado de aquello, pues mi hermano era el hijo y estudiante ejemplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre me fulminó con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una forma de hablar, Nicolás –recogió su bolso y se dirigió al cuarto para deshacerse de sus altos tacones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me quedé mirando la tele, de pie, en el umbral de la puerta, observando también a mi padre, al que descubrí ensimismado. No estaba atendiendo a lo que decía el presentador del telediario. También me percaté de que el pelo le brillaba más que de costumbre y que tenía un rictus serio que arrugaba las comisuras de sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Papá! –le llamé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sí? –contestó volviendo en sí y mirándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada –dije divertido-. ¡Que te habías quedao!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso que se abrió la puerta de la calle y apareció Jacobo. Mi madre llegaba en ese momento, en dirección a la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hombre! ¡Ya son horas, eh! –le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano miró su reloj y se disculpó, diciendo que se había entretenido haciendo un trabajo en casa de Harry. Se descolgó la mochila del hombro y la dejó en el suelo, mientras miraba también la televisión, de pie junto a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ha ido Cachu con vosotros? –le pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel momento mi padre emitió un tenue carraspeó que a ambos nos pasó inadvertidos, lo mismo que su cambio de postura en el sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No –negó con la cabeza Jacobo-. Y tiene el móvil apagado. No sé que le habrá pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí no ha venido –le informé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El sabrá –se encogió de hombros mi hermano, echándose de nuevo la mochila al hombro e indicándome con la cabeza que le acompañara al cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la habitación cerré la puerta tras de mí y esperé ansioso a que Jacobo hablara. Soltó la mochila sobre la cama, abrió rápidamente la cremallera y sacó la videocámara de la funda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vas a flipar, hermanito! –exclamó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que ha pasado? –me acerqué rápidamente a la cama, sentándome junto a él, que destapaba la videocámara y comenzaba a encenderla para mostrarme en su pequeño LCD lo que había grabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Harry es un crack. Ha montado una en su casa tremenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero el qué ha montado? –le insistí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tú sabes quién es el moro ese que se dedica a pasar costo en la placita de Santa Eulalia? –preguntó, refiriéndose a una plazoleta cercana a donde vivíamos y en donde no nos reuníamos por ser demasiado bulliciosa y estar demasiado atestada de abuelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté hacer memoria para ver si había visto a aquel personaje que me decía mi hermano. Pero no caía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, joder –continuó-. El que se pone a partir de las ocho en la esquina de los contenedores a pasar costo. -En ese momento caí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero ese chaval es de tu edad, ¿no? ¿Uno que lleva siempre una sudadera de Nike?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ese! –Asintió Jacobo-. No es mucho mayor que yo. Bueno, pues ese pibe –continuó emocionado- ha venido a casa de Harry a follarse a la novia del primo de Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Espera, espera, espera! –le pedí que se detuviese para ver si había entendido bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y el primo de Harry se lo ha montado con ellos también. ¡Un trío!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Un trío? –arrugué la nariz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí –dijo mi hermano exultante-. Y lo tengo todo aquí –indicó la videocámara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero el moro y el primo de Harry se lo han montado también entre ellos? -La cara que puso mi hermano ante mi pregunta fue un poema-. ¡¿QUÉ?! –dije con fastidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que la cara tira al monte –respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué quieres decir con eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya sabes lo que quiero decir –puso su tono borde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. No lo sé. Explícate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que no se lo han montado entre ellos –aclaró mi duda sin seguir por un terreno escabroso que, fuera de enfadarme, lo que hacía era ofenderme. Me ofendía que Jacobo insinuara que yo estaba interesado en saber si… si eso… por alguno motivo en especial que no era cierto y que… ¡Bueno, es igual!-. Se lo han montado los dos con la novia del primo, que es una guarra de cuidado. ¡Pero guarra de verdad, eh!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Está buena? –le pregunte para intentar equilibrar mis preguntas con respecto de la anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Muy bajita para mi gusto, pero está mazo de buena. ¡Unas peras, Nico!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Joder –exclamé, sintiendo un cosquilleo extraño en el estómago al ver con que énfasis soltaba mi hermano aquellas expresiones-. Venga. Enséñamelo –le pedí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dio al botón de reproducir y apareció una chica en una cama. Aquella debía de ser la novia del primo. Una chica pequeñita, menuda, con el pelo a mechas rubias y color chocolate, con una blusa que dejaba su piercing en el ombligo al aire, muy morena de piel, con grandes aros de oro en las orejas, maquillada, y con unos pantalones blancos muy ajustados. Se presentó a la cámara. Se llamaba Bianca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me duelen mogollón los huevos –se acomodó mi hermano el paquete dentro del chándal mientras sostenía la cámara con la otra mano-. He estado empalmado toda la tarde, sobándomela por encima del pantalón, hasta que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano se calló y fue cuando en la pantalla, junto a la cama, aparecían dos tíos. En seguida reconocí al moro, con su sudadera característica de Nike y su gorra de malote de barrio. A su lado, aparecía un tío alto, fuertote, con el pelo medio largo, cuyo flequillo caía sobre su frente, rubio, molestándole en los ojos. Su jersey rosa claro y el cuello de una camisa de cuadros asomando por él me dieron una impresión de pijo redomado que alucinaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hasta que qué? –Insté a que siguiera contándome lo ocurrido-. ¿Te la ha chupado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿La piba? –preguntó-. ¿Qué va? Pero porque no he querido –soltó Harry una carcajada-. Pensaba en Cris y me sentía mazo de mal –comentó con una honestidad y un sentimiento que me habrían enternecido mucho si no hubiera estado ya tan empalmado y cachondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me he ido al baño y me he hecho una paja. Pero aún así me duelen mazo los huevos. Estoy deseando hacerme otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ahora? –le pregunté, tragando saliva por si le apetecía que nos la hiciéramos juntos. La verdad es que yo estaba bastante a tope y en ese momento me di cuenta de mi saliorrismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, ahora no –me sonrió con complicidad-. Luego cuando se acuesten papá y mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese es el primo de Harry –me señaló al tipo rubio, que era bastante guapete-. ¿Es guapo, verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí –comenté con la boca pequeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te gusta? –me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le miré con los ojos muy abiertos y el gesto serio, por no decir desafiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué debería gustarme? –dije algo cabreado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú sabrás –se encogió de hombros Jacobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vete a la mierda, Jacobo! –le empujé, a la vez que se habría la puerta y mi madre aparecía de sopetón dispuesta a decirnos algo, pero su cara cambio rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hacéis con la videocámara? –arrugó la nariz con su típico tono de sargento criminalista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La he cogido para un trabajo de Lengua, mamá –se inventó mi hermano una excusa mientras la apagaba-. Tengo que llevarla mañana a casa de Harry para grabar unas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué cosas? –preguntó ella suspicaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es un rollo sobre el simbolismo y Rubén Darío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Poesía? –preguntó mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso –asintió mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno. Pues entonces mañana la coges de donde estaba –estiró la mano, pidiéndosela-. Ahora guárdala. O mejor, la guardo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero tengo que ver si tiene carga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que tiene carga –dijo mi madre-. Siempre la tengo cargada para no quedarnos sin batería cuando llegan los cumpleaños o los eventos –e hizo otro movimiento para que Jacobo se la entregara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me miró con gesto de preocupación y yo, intenté transmitirle con la mirada que se la diera. Acto seguido mi madre la cogió y salió con ella de la habitación. Nos levantamos los dos como almas que lleva el diablo y salimos en su búsqueda para cerciorarnos de que la guardaba en su cuarto, pero fuera de eso se fue para el salón. La seguimos a través del pasillo de lo más acojonados por una más que posible pillada. ¡Otra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Juan! –Llamó mi madre a mi padre, llegando hasta el salón-. ¿Qué es lo último que grabamos con la videocámara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre la miró extrañado al verla con la videocámara en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Para qué quieres la videocámara ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no la quiero para nada –contestó resuelta-. Tu hijo –señaló a Jacobo-, que quiere usarla para grabar no se qué y no quiero que me borre ningún vídeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenía pensando grabarlo en la tarjeta de memoria, no en el mini-DVD –se quejó mi hermano, pero mi madre le ignoró, pendiente de la respuesta de mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues no sé, cariño –comenzó a hablar éste-. Yo creo que fue en algún cumpleaños, de tu hermana o de tus sobrinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya. Pero tengo tres hermanas y la tira de sobrinos. ¿Podrías especificar más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues sería de tu hermana Elia, que no fue hace mucho, ¿no? –arrugó el morro mi padre, pensándolo sin demasiado afán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé. Voy a verlo –dijo mi madre, abriendo la cámara y encendiéndola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel momento de desesperación Jacobo y yo comenzamos a hacer aspavientos como locos a espaldas de ella para que mi padre nos mirara, cosa que hizo. Comenzamos a decirle que no mediante gestos, que por favor no dejara que mi madre viese lo que había grabado en la cámara. Pero mi padre, extrañado por eso, fue bastante lento. Unas voces y unas risas restallaron en el pequeño altavoz que tenía la cámara. Mi madre estaba reproduciendo un vídeo. El vídeo de una celebración de cumpleaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, pues sí. Es el cumpleaños de Elia –movió mi madre la cabeza, refiriéndose a nuestra tía Elia, que vivía en Bilbao. Entonces dio al stop, abrió la cámara para sacar el mini-DVD, lo cogió y nos la entregó-. Por si acaso, mira la memoria, que aunque nunca grabamos en ella… Si hay algo lo metéis en el ordenador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vale –dijo mi hermano sin creer su suerte, que esa misma tarde había estado grabando el vídeo porno en casa de Harry en la tarjeta de memoria en vez de en el mini-DVD. Como por arte de magia nos volatilizamos, mientras mi madre le preguntaba a mi padre si nos pasaba algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresamos a la seguridad del cuarto, cerramos la puerta y respiramos aliviados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por qué poco! –solté aliviado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el alivio duró exactamente eso: poco. Unos nudillos tocaron y mi padre se asomó dentro, entró y cerró la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué habéis hecho? –preguntó curioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada –respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces por qué queríais que no dejara que vuestra madre mirara la videocámara? ¿Qué hay? –indicó con la barbilla el aparato que mi hermano mantenía entre sus manos, sentado sobre la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es… -dijo Jacobo, intentado escoger buenas palabras-. Es un vídeo que he grabado esta tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Una gamberrada? Porque si es algo para clase no creo que te hubiera importado que lo viera vuestra madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es más o menos una gamberrada –respondió mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lo has grabado en la memoria? –Jacobo asintió. -¿Y de qué se trata? –continuó mi padre con el interrogatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es… es un encargo que me ha pedido que hiciera mi amigo Harry. Tiene un negocio entre manos y quiere ver si puede funcionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es un vídeo –dijo Jacobo tontamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso ya lo sé, pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces le di un codazo en las costillas para que se lo dijera de una vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Harry me pidió la videocámara, pero le dije que no se la podía dejar. Entonces me pidió que fuese yo con ella y que grabara. Y entonces he ido a su casa y he grabado este vídeo que… pues en el que aparecen… pues…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es porno –concluí yo-. El primo de Harry y su novia haciendo un trío con el moro que trafica costo en la placita de Santa Eulalia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara de mi padre se quedó pálida, cosa que me hizo gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso suena ilegal –comentó con una voz neutra tras el shock inicial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿El qué? –pregunté-. ¿Lo del moro que vende costo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo de grabar vídeos de sexo con menores –comentó mi padre-. ¿Tu amigo Harry no lo sabe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacobo se encogió de hombros y después habló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El primo de Harry es mayor de edad y la novia también. El moro no sé que edad tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es un crío –comentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Le conoces? –pregunté suspicaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Le conoces porque le compras costo? –bromeé, partido de risa, pero mi padre me mató con la mirada, así que me callé al instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé qué voy a hacer con vosotros –se frotó mi padre la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eh! –me quejé-. A mí no me metas, que ha sido él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué no podéis ser dos adolescente normales y corrientes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo somos –dijo Jacobo-, pero estamos salidos, como todos los adolescentes. Además, yo sólo le hacía un favor a un amigo. No he hecho nada malo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso es verdad –comenté-. Jacobo no ha hecho nada. Sostener la cámara y dar a un botón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre soltó un profundo suspiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien. Haced lo que queráis. Pero no os metáis en ningún lío. ¡Y nada de protagonizar vídeos vosotros! ¿Entendido? Conforme están las cosas no es lo más inteligente en los tiempos que corren. Y menos siendo menores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no lo soy –apostillé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú a callar. Voy a ayudar a vuestra madre a preparar la cena –se dispuso a salir del cuarto, pero lo que dijo mi hermano le hizo detenerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No quieres verlo? –le dijo-. El Tate y yo íbamos a verlo ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre se giró y nos miró directamente a los ojos. Un atisbo de duda apareció en su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vuestra madre puede venir en cualquier momento –comentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disimularemos –esbozó una sonrisa Jacobo de auténtico cabrón. Aquella especie de trastada hizo que mi padre sonriera también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo un instante, por favor –pidió mi padre-. No quiero líos con vuestra madre. Siempre dice que me pongo de vuestro lado para estar los tres en contra de ella, si nos pilla…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Relájate, papá –le pedí, señalándose que se sentara al otro lado de Jacobo. Así lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacobo encendió la videocámara, la puso en modo reproducción y pasó rápidamente el vídeo hacia delante, en donde la chica aparecía hablando, luego se veía al primo de Harry y al moro acercarse a ella y definitivamente le caían encima. Ahí fue donde mi hermano se detuvo, justo cuando el moro le comía la boca a la chica, le levantaba el top y liberaba sus tetas para zampárselas, mientras el primo sonreía exultante y cachondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me cago en el copón bendito! –soltó mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A que está buena, eh? –movió mi hermano la cabeza arriba y abajo, contento ante su captura en aquel vídeo-. Menudas peras que tiene, eh, papi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre no se movía. Estaba hipnotizado observando a la piba y cómo se la comía el moro mientras el novio le daba instrucciones. Yo, fuera de estar pendiente de la pequeña pantalla de la cámara observaba los perfiles de mi padre y hermano, cuyos ojos titilaban de deseo y cachondez. Después bajé la mirada a sus entrepiernas, que disimulaban muy bien las pollas semierectas que debían ocuparlas en esos instantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Será mejor que cortéis aquí –les dije-. Mamá se va a mosquear por estar tan callados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les acababa de joder la fiesta. Mi padre me miró, tragó saliva y se puso en pie. Intentó hacerlo disimuladamente, pero no pudo. Plantó toda su mano en el paquete y se colocó el cipote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Empalmado? –le preguntó Jacobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un poco –sonrió él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues imagínate lo que me dolían a mi los huevos de ver eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Has grabado mucho tiempo? –dijo mi padre, expectante y algo ansioso. Curiosamente no había llamado la atención a Jacobo por su mal lenguaje, como solía hacer siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo creo –continuó Jacobo con su tono y risa de cabroncete. En ese momento un grito de mi madre llamándonos atravesó toda la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Podré verlo completo? –preguntó mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues… mañana cuando vuelvas de trabajar… -pensó mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta noche, cuando vuestra madre se acueste. Pasadlo al ordenador y lo vemos en la pantalla. Voy a amortizar la inversión que hice en ese cacharro –señaló al PC del escritorio-, que sólo lo utilizáis para dar tiros con el juego ese y a saber para qué más… pero vamos, ya me lo imagino, ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonreí y también me puse en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cenamos tranquila y apaciblemente, vimos la tele en el sofá y mi madre, a eso de las once y media, se fue a acostar. Mi padre la acompañó cinco minutos después. Debieron de estar hablando sobre qué tal el día, cómo solían hacer cada noche, pues les oíamos murmurar desde nuestro cuarto. Entonces, pasados unos diez o quince minutos, volvió al salón y nos hizo un gesto con la cabeza para que nos dirigiéramos a nuestra habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El vídeo dura casi dos horas, papá –comentó Jacobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues veremos un resumen –nos guiñó un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ordenador estaba encendido y todo preparado. Yo había llevado conmigo una silla del salón, poniéndola alrededor de la mesa del escritorio junto a las otras dos sillas que teníamos en el cuarto. Jacobo se sentó en el centro y mi padre y yo a los lados. Entonces, mi hermano abrió una carpeta con archivos, hizo doble clic y apareció el reproductor de vídeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quítale el sonido –recordó mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los altavoces están apagados –comenté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un silencio sepulcral se hizo entre los tres cuando el vídeo comenzó y Jacobo lo puso directamente en donde lo habíamos dejado antes de cenar, justo cuando el moro se comía a la piba. La acción iba in crescendo, el primo de Harry comenzaba a hacer lo propio también con la chica, que gemía como una loca, la desnudaron, ella les sacó los pantalones dejándoles en gayumbos y cuando ya les sacaba sus dos maravillosas pollas fuera, mi padre, mi hermano y yo teníamos una erección memorable. Tres tiendas de campaña bien hermosas se habían instalado en nuestras entrepiernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante tanto silencio, la casa callada, aquel vídeo, los tres encerrados a cal y canto en nuestro pequeño cuarto, el calor me empezaba a sofocar. Y a los otros dos también, pues respiraban fuertemente. Les miraba la cara de vez en cuando. Mi padre se humedecía los labios, pues se le quedaban secos. Se comía con la mirada la pantalla del ordenador, con una expresión en su rostro que me causaba estupor. Era algo así como lujuria. ¿Desde cuando habíamos llegado a aquel punto en nuestra relación familiar? Mi padre siempre había estado mucho con nosotros, pero hasta ese punto de estar viendo un vídeo porno casero en nuestra habitación…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es muy fuerte –susurró, y se toqueteó el cipote, como si se lo estuviera colocando-. Esa chica. ¡Es una cría!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tiene más de dieciocho –puntualizó Jacobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es igual. Eso que hace es como si tuviera… -mi padre calibró la respuesta-. Treinta y muchos. Jamás pensé qué…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es muy puta –dijo mi hermano. Mi padre no añadió nada-. Pero está tremenda. Yo no sé cómo he podido aguantar sin unirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces mi padre sí que giró el cuello para mirar a Jacobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Unirte? –preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, pero he dicho que no, eh. Que yo ahora con Cristina voy en serio y paso de rollos. -Mi padre esbozó una sonrisa como la que yo había esbozado horas antes cuando mi hermano me había contado aquello. –Eso sí. A las pajas no renuncio. Así que, ¿os importa si mientras lo vemos…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo abrí los ojos como platos ante aquella proposición y en seguida miré a mi padre, que giró el cuello para observar la expresión de mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La verdad es que yo irme así a la cama, en estas condiciones –se lamentó mi progenitor, refiriéndose a su erección-. Porque despertar a vuestra madre para que arreglara algo así sería un suicidio –bromeó, tocándose el bultazo que se le marcaba en el pantalón del pijama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces los dos me miraron a mí, que me sonrojé azorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mí no me apetece… -respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero te molesta? –me preguntó Jacobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, pero… No me gusta demasiado la idea. Pero yo me siento en la cama y hacéis lo que queráis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es porque estoy yo? –preguntó mi padre. No respondí. Sólo bajé los ojos-. Entiendo que te puedas sentir violento, hijo, pero después de las últimas semanas no creo que a estas alturas sea demasiado… grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encogí de hombros, sin decir nada. Me levanté y me tiré en la litera de abajo, mirando sólo el trozo de pantalla que se podía entrever entre las espaldas de mi padre y mi hermano. Ellos, totalmente desinhibidos, se bajaron los pantalones a medio muslo. No les vi, sólo detecte el movimiento. Entonces, giraron sus cuellos un poco y se miraron las pollas el uno al otro para luego sonreírse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Joder, ¡cómo estamos! –comentó Jacobo, refiriéndose al nabo de mi padre, lo que me provocó una cierta punzada de envidia insana, porque sin comerlo ni beberlo acababa de quedarme desplazado en aquella cosa que en un principio habíamos empezado los tres juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esa chica… es buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí –masticó mi hermano, cuyo brazo oscilaba ya arriba y abajo, masturbándose de buena gana. Lo mismo que mi padre, que echó su rostro hacia atrás para mirarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás bien, Nico? –me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todo bien –contesté, aunque no pude evitar que mis palabras sonaran con la mala ostia que se me estaba poniendo por dentro. Mi padre continuó mirándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Venga, hijo. No seas pudoroso. Ven aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me apetece –contesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre se volvió de nuevo a mirar la pantalla. No me esperaba que se levantara de la silla, se volviera después hacia mí mientras se volvía a guardar la polla en el pantalón y me dejaba anonadado con la visión de aquel cipote en erección. Debió de notármelo en la cara. Lo peor es que dio unos pasos hacia la cama, se sentó junto a mí, luego se tumbó sobre el colchón y se sacó los pantalones del pijama, quedándose desnudo de cintura para abajo, con todo su pepino apuntándole hacia el ombligo, bien duro y enhiesto. A mí se me había helado la sangre. Jacobo, que se había girado a observarnos, parecía divertido con aquella escena, con su circuncidado rabo asomándole por la goma del bóxer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos. No creo que sea algo poco ético. Sólo nos vamos a masturbar. Creo que ya sois mayores y es algo natural hacerlo. Es más. Antes no lo veía así, pero gracias a vosotros y a vuestras trastadas he cambiado mi forma de enfocarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya. Pero esto… -manifesté con la voz atragantada, sin poder retirar mis pupilas del venoso y moreno tronco del nabazo de mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No seas bobo, Nico –me dijo Jacobo-. Para una vez que ocurre algo divertido en esta casa…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces mi hermano se levantó enérgicamente y con toda su determinación se acercó a la cama, estiró sus manos y estas se asieron al desnudo rabo de mi padre y a mi embutido y empalmado pene. Ante aquello di un respingo de sorpresa y se me escapó un leve gemido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Instintivamente, mi padre me tapó la boca, para que no hiciera ruidos y despertara a mi madre. La cosa es que le miré con ojos de cordero degollado, mientras mi hermano apretaba más con su férrea mano mi paquete. Yo gemí de nuevo, ahogando el sonido la callosa palma de la mano de mi progenitor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Seguimos? –me preguntó. De modo que, totalmente rendido, asentí con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre me retiró lentamente la mano de la boca. Miré a Jacobo, que nos soltó los rabos a los dos. Estaba de pie junto a la litera. Entonces, una nueva cosa sucedió, helándome la sangre, pues mi padre, con una media y extraña sonrisa, estrujó entre su mano el duro nabo de mi hermano, cosa que me hizo estremecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Joooder! –resopló éste al sentir aquello. A nuestro propio padre sujetándole la polla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cipote estaba que no podía más e intentaba escapar de la goma del calzoncillos. Visto lo visto, decidí liberar y mostrarla en toda su plenitud. Así lo hice. Mi padre, al verlo, sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La cama es pequeña para los tres. ¿Volvemos a las sillas y terminamos de ver lo que hace esa guarra? –se refirió a la novia del primo de Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mejor nos sentamos en el suelo –señaló Jacobo con la barbilla la pequeña alfombra que teníamos a los pies de la litera-. Podemos apoyar la espalda en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre estuvo de acuerdo y yo simplemente acaté lo que proponían. Nos sentamos los tres de aquella forma, vestidos sólo con las camisetas del pijama y los calcetines, con las piernas estiradas, muslo contra muslo, los rabos enhiestos y el calor fundiendo nuestra carne. Un aroma especial a hombre y sexo en combustión había invadido el caldeado ambiente, y allí estábamos los tres. Dos hermanos y un padre a punto de compartir uno de los actos más íntimos de cada uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cantimpalo que mi padre ostentaba entre las piernas destacaba con claridad respecto a nuestros penes, pero las medidas eran lo de menos. Lo importante fue la forma en que nuestras manos subían y bajaban alrededor de sus troncos, masturbándonos, mirando alternativamente nuestras pollas, nuestros rostros cachondos, la pantalla del ordenador en donde aquella puta comenzaba a ser penetrada por el moro, que tenía un culo tremendo, lo mismo que el pálido trasero del primo de Harry, aquel pijo con melenita que tenía un trabuco gordo y venoso como un buen calabacín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre soltaba jadeos, Jacobo también, yo incluso, mientras mi progenitor me pasaba un brazo (el izquierdo) por encima del hombro y me pegaba a sus costillas, en donde podía sentir más el calor que desprendía su piel. Giró la cabeza y me susurró al oído, rozándome con su nariz en la oreja, cosquilleando allí con su bigote, lo que me hizo estremecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Seguro que estás bien, hijo? –me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le miré y asentí, sin soltar mi pene un segundo. A cambio de mi respuesta afirmativa, él me plantó un lento y parsimonioso beso en la sien. Después hizo lo mismo con Jacobo. Para ello soltó su rabo y pasó su otro brazo sobre los hombros de mi hermano. El cipote de mi padre quedó libre, pero por poco tiempo. Un despabilado Jacobo lo agarró sin prejuicio alguno y comenzó a masturbarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puedo hacerlo yo sólo –comentó mi padre divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero así es más cachondo –respondió mi hermano con picardía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver aquello, mi cuerpo tembló de una forma indescriptible. Un temblor que nunca antes había experimentado me sacudió y me hacía tiritar y bailar de puro nervio. Tanto mi hermano como mi padre se percataron de eso. ¿Qué me ocurría? Asustado, me puse en pie, me sujeté el cuerpo, cruzando mis brazos sobre mi pecho. Pero no podía dejar de temblar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puedo dejar de temblar –lloriqueé en un susurro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano y mi padre se pusieron en pie, y mi padre se acercó, intentado asirme para que dejara de temblar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquilízate –me pidió-. Estás muy nervioso –intentó calmarme, pero era imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero qué te pasa? –preguntó Jacobo, todavía con su polla erecta, cabeceando en el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé –gimoteé, preocupado-. No. Me he puesto muy nervioso. Ha sido demasiado. Yo no sé si esto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien –dijo mi padre- Túmbate en la cama, anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hice caso. Me tumbé en la litera de mi hermano. Ellos se encargaron de meterme el calzoncillo y el pantalón por los tobillos y yo tiré hacia arriba de ellos para vestirme. Lentamente el tembleque remitía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Mejor? –preguntó mi padre, también con su pijama recompuesto y vestido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Lo siento –me disculpé ante tal cortarrollos. Pero el caso es que aquello me había superado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es nada, hijo. No tienes que pedir disculpas. Quizás esto es demasiado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo es –atajé rápidamente-. Pero quizás otro día… sin mamá pudiendo entrar en cualquier momento… No me esperaba que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre esbozó una sonrisa. Mi hermano acababa de ponerse el pijama también y de detener el vídeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me he puesto muy nervioso porque es algo que no…-intenté explicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Demasiado intenso? –preguntó mi hermano, más acostumbrado a aquel tipo de jueguecitos con sus amiguetes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí –sisee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno. Pues ya surgirá otra ocasión. No es algo… no es algo que haya que buscar –comentó mi padre, pensando en su propio cinismo al decir aquello en comparación con lo que había hecho aquella misma tarde en los sótanos, buscando a Cachu hasta tenerlo partido por la mitad, ensartándole su grueso nabo hasta las entrañas del adolescente-. Es algo espontáneo y natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ya se te ha bajado la erección? –le preguntó mi hermano, llamando su atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí –le contestó mi padre, que sin tapujo alguno tiró hacia debajo de la cintura del pantalón del pijama, se sacó su nabo fláccido, nos lo mostró y lo meneó en el aire con tan poco pudor y vergüenza que supe que algo extraño le había ocurrido a aquel cuarentón afable del que llevábamos la misma sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche comencé a creer por primera vez en todas aquellas historias de Mulder, Scally, los secuestros de humanos por parte de los extraterrestres y los Expedientes X. Mi padre… Mi visión de él había cambiado radicalmente. Mi visión de él estaba mucho más completa y a la par… descuadrada. Descuadrada porque aún no había hecho espacio suficiente en mi mente para aquel gordo y moreno cipotazo que ostentaba mi progenitor entre las piernas y que ya, repuesto del tembleque, me moría de ganas de estrujar entre mis dedos como bien había hecho mi hermano Jacobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mi padre volvió a su cuarto y nosotros apagamos la luz, ya había decidido dormir en la cama de mi hermano. Él se subiría a la mía. Entonces, no pude evitar lanzarle a Jacobo aquella cuestión: "¿La polla de papá parece super dura y super gorda, no?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano contestó de lo más tranquilo: "Cuanto la tengas entre tus manos y la sientas palpitar de dura, ¡Lo vas a flipar!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por luisfo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-669649472706193776?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/recogiendo-el-cuarto-de-papa.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-1884448294606409781</guid><pubDate>Thu, 17 Sep 2009 13:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-17T06:32:41.680-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>relatos eroticos</category><title>Hurto de Uso</title><description>Si alguien me hubiera preguntado aquel día de verano qué era lo que más odiaba en este mundo habría dado una respuesta clara: el hurto de uso de vehículo a motor. Sí, ese delito que consiste en robar un vehículo y devolverlo antes de 48 horas. Lo había cometido el hijo de un amigo mío, residentes ambos en A Coruña: una noche de fiesta, y bajo la influencia del alcohol y otras sustancias, había decidido volver a casa en coche. Había localizado uno, había roto la ventanilla y, como el angelito sabía hacer puentes, lo había conducido hasta su casa. Cuando se le pasó la resaca le dijo a su padre lo que había hecho, y ambos llamaron a la dueña del vehículo. Sin embargo, ésta había sido clara: el chico tenía que aprender la lección y para ello nada mejor que un juicio penal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí me tenéis a mí, abogado madrileño residente en Valencia, conduciendo un lunes por la mañana para defender al chaval. La imprevisión de mi amigo, que me había impedido coger un avión con tiempo suficiente para que me saliera rentable, y mi fobia a trenes y autobuses me habían abocado a usar el coche. Pensaba hacer el trayecto en dos días, pernoctando en algún hotelucho del norte de Madrid y siguiendo al día siguiente hasta Galicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conducir solo es un aburrimiento. Un auténtico coñazo, y más si llevas seis horas seguidas, la batería de tu MP3 se ha agotado y es julio y pega un sol de justicia. Me estaba durmiendo, y eso no era bueno. De ahí que me decidiera a recogerlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente no suelo recoger autostopistas: no me fío de meter extraños en mi coche. Pero aquellas dos parecían inofensivas. Caminaban por el arcén de la manera que no se debe, por el sentido de la marcha, así que las rebasé. Entonces les pude echar un ojo: chicas normales, con un poco de pinta hippy. Y yo me estaba durmiendo... total, que paré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levantaron la cabeza cuando me eché al arcén y abrí mi puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde vais, chicas? –les pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos hacia Galicia –dijo la que iba delante, una pelirroja bajita-. ¿Nos puedes llevar al menos hasta Madrid?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vais a Ortigueira? –pregunté. Era una intuición, pero dos chicas con pinta jipiola que iban a Galicia unos días antes del festival de música celta que se celebraba en esa ciudad... la pelirroja asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, vamos al festival. ¿Hasta dónde nos puedes llevar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues estáis de suerte. Yo voy hasta Coruña, así que os puedo dejar en la misma puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bajita se alegró, pero su compañera, más alta y de pelo negro, la refrenó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cielo, no tenemos dinero para pagar un hotel... –se dirigió a mí-. Verás, pensábamos dormir hoy en cualquier parque de Madrid y luego seguir haciendo autostop hasta Galicia. Tú hoy dormirás donde sea, supongo que en un hotel, y no tenemos dinero para pagar una habitación. Así que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Escuchad, chicas. Yo voy a pagar una habitación en un hotel de mala muerte. Para una noche, me da igual pagar dos –pasé por alto sus protestas y continué-. Si no os apetece aceptar regalos, vedlo como mi pago a vuestra compañía y conversación, que me estoy aburriendo como una mona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las chicas se cruzaron una mirada y al final la alta y morena asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy bien, pues vamos –les dije, señalándoles el asiento trasero. Supuse que querrían sentarse juntas -. Por cierto, me llamo Alejandro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo soy Ruth y ella es Gema –dijo la alta y morena-. Somos pareja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una delicia charlar con ellas. La conversación fluyó rápidamente y enseguida nos entendimos bien. Yo les conté para qué iba a Coruña y ellas me dijeron que iban a Ortigueira ellas solas, pero que allí les esperaban amigos gallegos. Eran las dos de Guadalajara, pero mientras que Ruth era de la propia ciudad, Gema había nacido en un pueblo de los alrededores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos tenían ciertas similitudes. Ambas habían estudiado en la Autónoma de Madrid, aunque carreras diferentes: Ruth Biología y Gema Filología Hispánica. Luego se habían vuelto a Guadalajara, sólo para descubrir que no había trabajo en lo suyo: ahora Ruth trabajaba de teleoperadora y de profesora particular, mientras que Gema había logrado encontrar trabajo en una academia a costa de dejar definitivamente su pueblo y mudarse a Guadalajara. Según me dijo, tampoco era que le importara mucho, porque estaba hasta las narices del irrespirable ambiente que ser respiraba en su conservadora casa: al parecer la bronca que le había echado su padre cuando le confesó su bisexualidad había estado a punto de degenerar en agresión física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se habían conocido una noche, en un bar. Ruth ya había tenido experiencias con mujeres, Gema no, pero lo estaba deseando. Había sido verse y gustarse. Esa noche se habían liado: al día siguiente Ruth cortó con un amigo con el que estaba de rollo y le pidió algo serio a Gema. Seis meses después, estaban viviendo juntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo tonto, toda la historia me había puesto cachondo. Me la contaron a retazos, entre diálogos de una conversación que iba fluyendo entre la música (indie y, Gema, algo de heavy), el cine (negación de la americanada), la literatura (condena unánime al best-seller, Ruth un poco más matizada), la política (ambas de izquierdas pero sin definir) y la religión (ambas ateas). Las chicas me gustaban, y no sólo físicamente: eran las dos increíblemente agradables. De hecho, pensé, apenas me había fijado en su físico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude hacerlo en una parada que hicimos para repostar. Ruth era más guapa según los cánones imperantes: alta, pechos de tamaño normal, buen culo, unas piernas preciosas. Sin embargo, a mí me gustaba más Gema: tenía una cara realmente preciosa, los pechos algo más grandes y unos labios verdaderamente besables. Además, siempre me han puesto las pelirrojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos viaje y yo no le di más importancia. Al fin y al cabo, cuando llevas soltero tanto tiempo como yo, estos pensamientos pasan por tu cabeza cada cierto tiempo. La conversación siguió normalmente, pero al rato Ruth se durmió en los hombros de su novia y me quedé hablando sólo con Gema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se nota que la quieres mucho –le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, estamos hechas la una para la otra. ¿Sabes? Es increíble que podamos estar en tu coche, aquí, tranquilamente, y que tú aceptes nuestra relación como algo normal. Hace veinte años hubiera sido impensable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las cosas cambian. Por desgracia aún le queda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y que lo digas. ¿Te puedo contar una anécdota? Cuando estábamos empezando, creo que en la segunda o tercera semana, no teníamos sitio: Ruth vivía con sus padres y yo en un piso compartido en donde la privacidad no existía. Pues nos dio el calentón y nos metimos entre unas matas, en un parque. Total, que estamos ahí a lo nuestro y nos vemos a un viejo, asomándose detrás de un árbol y mirándonos fijamente... juro que se estaba pajeando. Total, que cuando nos vio levantó la voz y se puso a decir "¡Degeneradas! ¡Guarras! ¡Golfas, que no tenéis decencia!" y cosas por el estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me reí. Me imaginaba al viejo con la cara desencajada y los ojos desorbitados, y la verdad es que era divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues la cosa es que mientras nos alejábamos el tío nos seguía persiguiendo –se rió Gema- y gritándonos de todo. Entonces, se plantó una señora delante de él, una cincuentona que volvía de la compra, podría ser mi madre, y le empezó a gritar a él, y a llamarle viejo verde y mirón y de todo... Y varias personas se le unieron a echarle la bronca por retrógrado y antiguo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos reímos bajito, para no despertar a Ruth. Sin embargo, a mí la imagen de las dos chicas follando en un lugar semipúblico se me había metido en la cabeza y ya no se movía de ahí. Empecé a tener una erección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cuando ya mi calentura se desbordó completamente fue cuando finalmente paramos. En el hotel de carretera se les había roto el lector de tarjetas de crédito y tenía que pagar con el dinero que llevaba encima. Y no me daba para dos habitaciones. Así que les dije a las chicas que había dos opciones: o compartir una habitación doble con cama supletoria, o seguir viaje buscando otro hotel. Yo recomendé ésta última: el siguiente hotel no podía estar muy lejos. Sin embargo, Ruth, que estaba completamente agotada, pidió que nos quedáramos allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ahí estaba yo, sin comerlo ni beberlo, compartiendo habitación con dos bisexuales que no sabía cuál me ponía más. Pero aquello era ridículo: tenía que tranquilizarme. Me duché, me hice una paja y cuando bajamos a cenar ya estaba normal. Apenas hablamos y nos subimos enseguida a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las chicas eran poco pudorosas. Dormían con camiseta y bragas, y no tuvieron problema en pasearse por la habitación con ese uniforme. Pude comprobar que efectivamente Gema tenía las tetas más grandes y que Ruth tenía un culo precioso, pero la verdad es que no estuvimos nada de tiempo despiertos, pues los tres estábamos muy cansados. Me puse los pantalones de pijama y apagamos la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caí dormido inmediatamente. No recuerdo nada de mis sueños, pero sí que a las cuatro de la mañana me desperté. Pensé en un taco. Venía sucediéndome desde hacía unas semanas, un insomnio sobrevenido que me hacía pasarme la segunda parte de la noche dando vueltas. Pero ahora tenía compañeras de cuarto y no quería molestarlas: no sabía cuan ligeras de sueño eran, y no quería despertarlas. Así que me puse cómodo y me resigné a mantenerme despierto en la misma posición todo lo que quedaba de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba un rato así cuando empecé a oír ruidos. Escuché durante un rato y los percibí con más nitidez, no sólo por el tiempo, sino porque eran algo más fuertes. Se trataba de los muelles de la cama doble, un viejo armatoste desvencijado. Se movían rítmicamente. De repente, oí un gemido muy, muy bajito. Estaban follando. Delante de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi polla estaba dura como un tronco. Deslicé mi mano hacia ella y empecé a masturbarme. Con cada ruidito, con cada gemido, yo me imaginaba una escena completa. Pero justo en ese momento mi conciencia se impuso. Vamos a ver, razoné, a mí no me gustaría que me escucharan mientras follo, y que además se masturbaran. Así que tenía que cortar aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Chicas –dije por lo bajo. Los ruidos pararon-. Chicas, os estoy oyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te molestamos? –dijo la voz de Gema. Temblaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no es eso. Es por vosotras. Supongo que no os parecerá agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes lo que te dije antes? ¿La anécdota del parque?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh, sí –no entendía a qué venía aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre hemos sido un poco exhibicionistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego me enteré de que la razón por la que habían empezado a follar había sido precisamente porque a las dos les daba morbo que yo pudiera estar escuchándolas. Simplemente, les ponía cachondas tener público. Pero entonces no lo sabía y tuve que limitarme a escuchar con estupor cómo los ruidos continuaban, ya sin ocultación. Los gemidos de Gema eran música para mis oídos: me senté en la cama, me quité los pantalones y me puse a masturbarme a oscuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuché cuchicheos, y de repente escuché la voz de Ruth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alejandro... ¿te apetece mirar? –no me hice de rogar: simplemente encendí la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que vi no me defraudó. Ruth abrazaba a Gema desde atrás, clavándole sus tetas en la espalda. Le había subido la camiseta y pude contemplar dos tetas grandes pero firmes, con pezones gordos y rosados, que en ese momento estaban muy, muy erectos: la mano izquierda de Ruth estimulaba el pecho de su compañera. Pero lo que me terminó de infartar fue la mano derecha: Ruth tenía la mano derecha metida dentro de las bragas de Gema. Le estaba haciendo un dedo delante de mis ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y qué dedo. Veía moverse la mano dentro de las bragas, tocando el clítoris y penetrando por la vagina. Gema se mordía los labios y cada poco soltaba algún gemidito que me ponía aún más cachondo. Ruth también estaba muy caliente: le mordía el cuello y reaccionaba a las caricias que, en una postura bastante incómoda, le realizaba cada poco Gema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin darme cuenta había ido acercándome, hasta que estuve frente a ellas. Gema me miraba de reojo, viéndome masturbarme. Era una paja larga y lenta, porque me había corrido antes de cenar. Y, de repente, Gema levantó su mano derecha y me acarició los huevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era increíble. No me lo esperaba, y la sensación fue alucinante. Esa mano tocándome los huevos con suavidad y cariño... Gema subió por la polla y apartó mi propia mano, para masturbarme ella. No pude más. Me agaché y adelanté mi cuerpo. Gema supo lo que tenía que hacer: sacó la lengua y le dio un lametón a mi glande. Luego otro, y otro, cada vez más rápido, hasta que se la clavé en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me senté en la cama para disfrutar de la mamada. Ruth, que hasta el momento había permanecido pasiva, alargó la mano y acarició mi polla. Entonces, Gema se bajó de la cama y se arrodilló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca había probado una mamada a doble boca, y esta –Gema de rodillas, Ruth tumbada en la cama- me estaba resultando deliciosa. Dos lenguas lamían mi glande, dos bocas se tragaban mi tronco, cuatro manos acariciaban mis huevos. Las mías tampoco se estaban quietas: la izquierda acariciaba las tetas de Gema; la derecha, la espalda y el culo de Ruth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me corrí. Fue una corrida enorme, casi imposible teniendo en cuenta la paja que me había hecho hacía unas horas. Casi toda impactó contra la cara de Gema, que se quedó sorprendida porque no se la esperaba. Sin embargo, reaccionó bien: terminó de lamer las últimas gotas y se levantó para ir al baño a limpiarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ruth y yo nos miramos. Podíamos tomar aquello como un error, una equivocación, alguna clase de cosa que no tendría que haber pasado. O podíamos seguir adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos adelante. Me eché sobre ella y la tiré en la cama. Le bajé las bragas, le abrí las piernas y empecé a comer coño. Primero lamí su pubis, que llevaba depilado. Mi lengua se deslizó por la zona de sus labios, contorneando su vulva. Me puso la mano en la cabeza y me dejé guiar: abrí sus labios menores y descubrí su clítoris, hinchado y erecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lo lamí. Lametones amplios y largos, en espirales cada vez más pequeñas, hasta llegar a la cima del pequeño montoncito de carne. Luego, lo cogí con los labios y lo lamí con habilidad, cuidando de no morderlo. La presión fuerte pero sedosa de mis labios y los lametones concentrados en tan pocos puntos le hicieron lubricar aún más. Pronto le metería los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevábamos así varios minutos, y Gema había vuelto. Viendo como estaban las cosas, se había tumbado para seguir participando. Al lado de su novia, le comía las tetas. Levanté un momento la cara de entre las piernas de Ruth, y pude ver cómo Gema le hacía en los pezones movimientos parecidos a los míos en el clítoris. Una mano en la cabeza me obligó a volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le metí un dedo. Primero el índice, sin dejar de comer y de saborear sus flujos. Palpé sus rugosidades internas y me la follé con mi dedo. Cuando empezó a dilatar aún más, cupo el dedo corazón. Metí y saqué mientras mi lengua se movía como loca en toda la zona. De repente –de eso me enteré después- Gema le mordió un pezón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oleada de flujo fue inmensa. Me llenó la boca y me chorreó por las comisuras. Ruth arqueó su cuerpo mientras los últimos espasmos del orgasmo le recorrían. Sus últimos gemidos se apagaron. Luego, cayó pesadamente sobre la cama. Sin embargo, no se quedó quieta: alargó su mano para indicarme que me acercara a ella. Entonces me susurró en la oreja:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta noche somos tuyas. Haz con nosotras lo que quieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cosquilleo de su aliento y el contenido del mensaje me pusieron aún más burro. De repente, noté una mano en la polla. Levanté la vista y vi a Gema, que me miraba con expresión pícara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hizo falta más. Me lancé sobre ella y la puse a cuatro patas. Me miró con deseo, y yo busqué su coño con los dedos. Cuando lo encontré, le metí los dedos, pero inmediatamente empezó a gritarme que me la follara, que quería ser mi puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se la clavé, lentamente al principio pero luego ella misma se echó para atrás y terminó el trabajo. Apoyándome en su culo, empecé a moverme dentro de ella. Notaba su coño calentito y húmedo, y mi polla entraba y salía con facilidad. Ella mordió una almohada para ahogar sus propios gemidos: lo estaba pasando en grande y se le notaba. De repente, volví a sentir a Ruth detrás de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te gusta follarte a la zorra de mi novia? Es muy puta, ¿verdad? Le encanta... –y otras guarradas por el estilo. A mí eso siempre me ha puesto a mil, así que empecé a moverme con más fuerza. No pude aguantar: levanté la mano derecha y le pegué un azote a Gema. Levantó la cara de la almohada y gritó, pero se volvió hacia atrás y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Otro, por favor, dame más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí tirándomela mientras la azotaba. Mis huevos rebotaban en su clítoris: más tarde me dijo que eso era una de las cosas que más cachonda le ponían. Y no hacía falta mucho: con el pedazo de dedo que le había hecho Ruth hacía un rato, estaba ya casi a punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su orgasmo fue aún más brutal que el de su novia. No gritó, sino que se quedó callada, con la espada arqueada, chorreando. Sólo cuando terminó soltó una especie de gemido gutural, y después de eso se quedó desmadejada sobre la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo también caí, derrengado. Alguien apagó la luz y descubrí la solución a mi insomnio: echar un buen polvo. Dormí de un tirón cuatro horas, hasta las nueve. En ese momento mi reloj interno me volvió a despertar: abrí los ojos y pude presenciar una escena rebosante de ternura y erotismo: las dos chicas durmiendo, abrazadas, con los pechos rozándose y las cabezas juntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún hubo algo de sexo aquella mañana: Ruth se despertó cachonda y empezó a besar a Gema en los labios y los pechos para despertarla. Su novia sonrió y bajó hasta su entrepierna. Pude presenciar un cunnilingus lésbico: la cabeza de Gema se meneaba entre las piernas de su novia, pasándole la lengua por el clítoris. Los gemidos de Ruth aumentaron de volumen. Yo, apoyado en una mesita, contemplé el espectáculo sin meterme: intuía que aquello era algo sólo de ellas dos, que no habría sido buena idea participar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gema seguía lamiendo, y llegó a meter la lengua en la vagina de Ruth. Eso le encantó: se deshizo en suspiros de placer y agarró fuertemente las sábanas. Gema siguió follándola con la lengua, y pasó lo que tenía que pasar: un gemido largo y profundo y un nuevo orgasmo por su parte. Yo las miré con simpatía: aquella noche había bastado para empezar a forjar un profundo vínculo emocional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos subimos al coche, todo fue como el día anterior: risas y conversación amena. El resto del trayecto que nos quedaba hasta Coruña se nos hizo muy corto. No mencionamos la noche para nada, pero la sexualidad estaba en el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, por fin, llegamos a Coruña. Las chicas se bajaron del coche y se dispusieron a seguir haciendo autostop para recorrer los pocos kilómetros que les faltaban hasta Ortigueira. Les di a ambas un profundo abrazo, pero justo antes de subirme al coche, Gema me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye, Alejandro... esto no tiene por qué ser una despedida. Puede ser un "hasta luego", ¿no crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos intercambiamos los teléfonos y los mails. Cuando el festival terminó yo aún estaba peleándome con los juzgados de A Coruña, así que no nos vimos a la vuelta, pero las llamé cuando regresé a Valencia. En los meses siguientes nuestra relación se intensificó: retomé el messenger y todos los días hablaba al menos con una de ellas por teléfono o por el ordenador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el transcurso de los seis meses siguientes al concierto quedamos cuatro o cinco veces, en Valencia o en Guadalajara, y en dos de ellas acabamos acostándonos.. Por desgracia, parecía que cuanto mejor se compenetraban en la cama peor les iba como pareja: el último polvo que echamos está en la lista de los cinco mejores de mi vida, es cierto, pero dos semanas después cortaron. La relación había empezado a ir mal mes y medio después del concierto, y fue dando altibajos hasta que al final se sentaron a hablar y acordaron que se estaban haciendo demasiado daño la una a la otra. Según me contó Gema, se despidieron con un abrazo y con lágrimas en los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguna de las dos podía afrontar en solitario el pago del alquiler, así que deshicieron la casa. Ruth volvió con sus padres y siguió dando clases particulares y trabajando de teleoperadora: unos meses después, logró sacarse una plaza en un instituto público. Ahora está feliz y tiene un prometedor proyecto de relación con una de las profesoras de física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gema no lo tenía tan fácil. Cuando terminó el verano, la academia en la que trabajaba perdió clientes y a los pocos meses tuvo que recortar plantilla. Ella fue una de las despedidas. No pudo encontrar trabajo y cuando terminó la relación se le estaban acabando los ahorros. Se encontró muy jodida: al pueblo no podía ni quería volver, y sin trabajo se iba a la calle. Así que le ofrecí una solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Navidad, Gema estaba en mi casa. Vivimos un tiempo como compañeros de piso. Ella empezó a echar currículums en Valencia, sin demasiada suerte. Por aquél entonces yo llevaba un caso al propietario de un colegio privado al que unos alumnos borrachos le habían dado una paliza, y le convencí de que tenía a la candidata perfecta para cubrir una vacante que tenía en el departamento de Lengua y Literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué más puedo decir? La amistad se consolidó y pasó a algo más. Ahora Gema y yo estamos juntos, y parece que va para largo. Es una chica estupenda, y la quiero muchísimo. La verdad, creo que de todas las decisiones que he tomado en mi vida, defender al hijo de mi amigo de su delito de hurto de uso de vehículo a motor es, sin duda, la mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor Andres&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-1884448294606409781?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/hurto-de-uso.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-6046239264990093501</guid><pubDate>Thu, 17 Sep 2009 13:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-17T06:31:33.038-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>relatos eroticos</category><title>Kara</title><description>Esta historia me fue contada por un amigo en confidencia, yo le comente que conocía una página en la Web donde mucha gente contaba historias de su vida y si querría hacerlo. El después de charlarlo durante bastante tiempo accedió. También le comente que seria para mi la primera vez que escribiría un relato de este tipo, debo destacar que me entere de este sitio por mi hermano, cuando un día sin querer entre a su habitación sin llamar buscando un libro que necesitaba para mis tareas, el estaba leyendo uno de los tantos relatos. Si tengo que ser sincera debo decir que mi curiosidad fue más grande que mi vergüenza ya que leer el relato que estaba viendo mi hermano era realmente erótico, quiero dejar en claro que las distintas preferencias sexuales o de vivir la vida de la gente no me molestan, pero la verdad nunca me imagine que existieran tantas diversidad de gustos en la vida real por llamarlo de alguna forma. Ahora no solo se que algunas son creaciones de la imaginación de las personas, también se que son verdaderas historias de vida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación les contare esta historia como si la contase mi amigo para poder expresar mejor cada sentimiento, detalle o hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero les guste. Esta historia tiene varios capítulos. Pueden mandarme algún comentario al respecto, serán bien recibidos aun aquellos que sean críticos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclaro que hoy los protagonistas de esta historia actualmente tienen 31 años el y ella 22 y son hermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivíamos en una casona cerca del pueblo, mis padres, mi hermana menor y yo. Los nombres por cuestiones de privacidad los cambiare por otros, Darien será el mío y el de mi hermana kara. En ese entonces yo tendría 25 años recién recibido de medico, era un joven de 1,78 de estatura, mis ojos eran de un turquesa oscuro, cabello castaño claro y de piel bronceada ya que me gusta mucho la playa y cuando salgo de vacaciones me gusta ir a surfear. De cuerpo creo que soy del tipo atractivo ya que tengo mis músculos bien marcados, así y todo soy más bien delgado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermana kara en aquel entonces tendría casi 16 años, ¡no era hermosa sino bellísima! y hoy a pesar de los años no a cambiado casi nada. De 1,70, cintura estrecha y largas y bien torneadas piernas, a pesar de tener cara de niña su cuerpo estaba muy desarrollado para su edad y me refiero a todo aquello que a los hombres los vuelve locos... Sus ojos eran del color del cielo que cuando te miraban reflejaba la más profunda ternura que te puedes imaginar. Su cabello de un color oro con rulos en las puntas lo tenía hasta la cintura pero casi siempre lo tenía recogido. Tenia unos labios carnosos de un color rosado que cuando los miras sientes el deseo intenso de besarlos. Por supuesto que en ese entonces yo nunca había pensado o sentido nada en ese sentido por ella. Era muy inocente, pero el no entender o saber a ella eso no le molestaba, vivía con su inocencia como si fuese una de sus mas preciadas virtudes, poseía una personalidad extremadamente misteriosa, era de una naturaleza desconcertante ya que nunca dejaba entrever sus sentimientos o pensamientos cuando estos estuviesen comprometidos, en esos casos es extremadamente introvertida, con el correr de la historia sabrán como y porque me enamore perdidamente de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa semana que yo regrese a casa después de cinco años de universidad en EE.UU., encontré al pueblo igual que cuando me fui, era eterno sin cambios, hasta causaba fastidio. Estando acostumbrado a las grandes ciudades y a las salidas nocturnas eso para mí fue un bajón. Mientras caminaba por el camino que me llevaba a la casona de mis padres, pensaba que hacías mas de tres años que no veía a mi hermanita kara, a mis padres hacia poco que los había visto ya que ellos fueron de visista cuando fueron a Canadá al casamiento de una pariente lejana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al doblar la cuerva pude ver la entrada de la casona, en ella se encontraba una joven arrodillada que por la distancia no podía discernir que estaba haciendo. En uno de esos segundos levanto la cabeza y me vio, su rostro denotaba extrañeza y sorpresa al principio pero luego una inmensa sonrisa se dibujo en sus labios. Salio corriendo a mi encuentro y de un impulso salto sobre mí rodeándome con piernas y brazos como siempre lo había hecho de niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¡Darien!_ grito abrazándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo algo confundido tarde en darme cuenta que era kara. Como había crecido y la verdad me descoloco su belleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¿kara?… pero pequeñas como has crecido_ dije yo aturdido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se me quedo mirando con una sonrisa un tanto picara como juguetona, al entrar yo a casa aun la llevaba a ella en alzas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de saludar a mis padres y charlar un rato me di un buen baño y me dispuse a descansar, cuando tuviste un viaje de más de catorce horas, es lo único en que piensas, me quede inmediatamente dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despertó unos leves golpecitos en la puerta, ya había oscurecido. En eso entra kara a mi habitación sin hacer el más leve ruido, camino directamente hacia mi cama y como si no me pudiese distinguir en la penumbra dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_Darien… despierta dormilón, llevas seis horas durmiendo y ya esta lista la cena_ poso su mano en mi cabello con tanta suavidad y ternura que no pude contenerme, le agarre la mano y dándole un tiron la tire sobre la cama haciéndole cosquillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ¡pequeña diablilla! Porque no encendiste la luz para entrar a la habitación de un hombre_ grite cuando acrecenté aun mas las cosquillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se retorcía sonriendo sin decir nada ya que le era imposible hablar, aunque balbuceando dijo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_¡¡Tu no eres un hombre… eres mi hermanooo!!_ grito ya que no aguantaba las cosquillas en sus costillas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_¡¡Síiii es cierto soy tu hermano… pero primero soy hombre!!_ recalque sonriendo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo mis manos pude sentir una piel suave, tibia y sedosa, instintivamente comencé a recorrer su abdomen tocando con placer su ombligo, para luego seguir mas arriba, el roce con el soutien de encaje me hizo reaccionar porque, fue allí donde por primera vez sentí que una corriente me corría a lo largo de mi columna para terminar en mis partes erógenas. Me detuve en seco mirándola, desconcertado no entendía como podía sentir deseo, porque eso era, deseo de ella. No tenia explicación mas allá de ser un hombre activamente sexual me caracterizaba por ser muy racional y en control, la sensación que tuve fue la de tomar desesperadamente su seno entre mis manos y sobarlo a placer. Estaba completamente loco, no podía seguir sintiendo estas cosas por ella… era mi hermanita. Me levante apartándola bruscamente que casi se cayó de la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin decir nada fui hasta mi maleta y saque una bermuda y una remera ya que estaba solo con el eslip, hasta ese momento no me habían percatado que tenía una incipiente erección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dándole la espalda le dije a kara que me daría nuevamente una ducha. Que por cierto seria helada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no dijo nada solo me sonrió tímidamente y salio de la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que me estaba pasando, jamás ninguna mujer me puso en ese estado solo porque le haya tocado un poco de piel y peor aun sabiendo que era de mi propia sangre. Debería hacer algo al respecto, porque no solo me volvería loco sino que me podría haber pasado delante de mis padres. Eso seria mi fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ducha sentí dolor en mi miembro que estaba muy duro y completamente erecto. Comencé a sobarmelo suavemente dándome placer, a cada segundo la frotaba con mas fuerza, sentía que me iba a estallar, pequeñas gotas de liquido preseminal comenzaron a escapárseme, señal de que pronto acabaría. Un espasmo recorrió mi cuerpo y no pude contener mis jadeos, la excitación que sentía era en demasía. ¡Ah!... ¡ahhh!...grite por lo bajo y me vine como nunca, el orgasmo que tuve casi hizo que me cayera de rodillas tuve que sostenerme de las llave de la lluvia cuando la fuerzas de mis piernas casi me abandonaron, cuando me recupere unos minutos después tuve que limpiar la pared de la ducha porque había dejado un reguero increíble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba completamente fuera de mi, nunca acabe de esa forma y lo peor de todo era que mi propia hermanita me había excitado de esa manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez duchado y vestido baje hasta el comedor donde ya me esperaban sentados. Mis padres me miraron con tanta alegría que me sentí pésimo por lo ocurrido hacia unos momentos atrás. Sentí como que había traicionado su amor y confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al dirigir mi mirada hacia kara esta me miraba con tanta dulzura que tuve miedo de volver a sentir que mi miembro se despertara nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de cenar les dije a mis padres que saldría a dar una vuelta. Entonces papa dijo que me llevara el auto y con un movimiento me tiro las llaves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez ya en el asfalto me sentí aliviado. Estuve dando varias vueltas por la plazoleta del pueblo, había gran cantidad de gente, sobre todo chicas jóvenes, eso me alegro bastante, buscaría la oportunidad de desahogarme con alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pare mi auto en una esquina, di una mirada a mí alrededor y observe que varios pares de ojos femeninos me miraban descaradamente. ! Bien! Pensé… alguna de esas me servirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin hacer mucho esfuerzo una de las tres que estaban en el banco cercano se me adelanto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_hola guapo… andas solito? Quieres algo de acción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya con las pueblerinas, nada que envidiarle a las capitalinas cuando se trata de levante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos metimos en el auto y nos dirigimos a un lugar descampado que ella parece conocía muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había detenido el auto cuando se me tiro encima. Comenzó a buscar mi boca, metió su lengua buscando la mía, cuando la tuvo en su poder comenzó a chuparla con frenesís, jadeaba tanto la muy condenada que un segundo mi bulto hacia presión en mi bermuda, bajo su mano hasta el y comenzó a sobarlo de tal manera que parecía que era una experta en la materia. Me dejo con la boca abierta cuando bajo su cabeza hasta mi cremallera. Con pasión enloquecida me la bajo y saco mi pene que ya estaba duro, sentí como lo aprisionaba con sus labios, la humedad de estos me excitaba al punto que al estar ella agachada pude levantar su corta mini y sobarle su concha por encima de la tanga. Estaba completamente mojada,. Bruscamente la empuje al asiento trasero y le abrí las piernas tanto que ella se quejo, de un tiron le quite la tanga y me dispuse a chupar sus labios entreabiertos mostrándome su primoroso clítoris abultado. Se lo chupe de tal manera que se retorcía y jadea enloquecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sii… mas asiii ah ah ahhh… que rico que me la chupas cariño. Méteme mas la lengua siiiiiii ahhhhhhhhh creo que voy acabar primor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni loco dejaría que acabara tan rápido, primero me la follaría hasta partirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Nooo! chiquita te aguantas. Le dije. Ella me miro y saco su lengua húmeda para pasarla a lo largo de su boca como incitándome a follarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desesperado busque en mi bolsillo un preservativo ya que nunca había tenido sexo sin precaución, hombre precavido vale por dos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le levante las piernas y ubique mi polla en la entrada de su vagina, de un solo golpe se la metí, era tal mi excitación que no me importaban sus quejidos y protesta. Solo quería follarla para sacarme toda esa calentura que kara me había despertado. La cabalgue como un enloquecido, el ruido del mete y saca era descomunal, los jadeos de ella pidiéndome que se la metiera mas me cegaron de lujuria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abre mas las piernas chiquita… quiero partirte en dos... Ábrelas!!!!! Se las abrí todo lo que pude y me tire encima fallándola cada vez mas adentro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahhh!!! que rica estas putita, que caliente que estoy, voy a llenarte la boca de mi leche hasta la ultima gota… grita… grita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahh si papi métemela hasta el fondo… ahhhh que ya no aguanto … dale así así papi sigue que ya llego&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siiii siii que acabo!!!! Y con un brusco movimiento se la saque quite el preservativo y se la coloque en su boca, con un fuerte chorro le inunde hasta su garganta de semen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad fue un buen polvo, muy corto para mi gusto pero efectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin decir palabra alguna nos vestimos, arranque el auto y regresamos al pueblo, la deje en la plazoleta donde la encontré, la salude con la mano y me fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la casona estaba muy relajado, el polvo me había desahogado bastante, la luz de mi habitación estaba encendida. Quien diablos estaría allí, solo esperaba que no fuese kara, no podría controlarme delante de ella el deseo que había instalado en mi era incontrolable, acababa de confesarme a mi mismo que mi hermana me atraía como ninguna otra mujer lo había hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré a mi dormitorio y me di a pesar de todo con la agradable sorpresa de kara profundamente dormida en mi cama. Al entrar puse llave, la verdad fue algo inconsciente, me quite la remera y me acerque a ella, llevaba un camisón blanco casi transparente, de escote en ve que dejaba ver parte de sus inmaculados senos, su espalda estaba completamente descubierta a excepción de dos finas tirillas que las surcaban, el camisón le llegaba hasta las rodillas y en ese momento estaba recogido hasta la mitad de su muslo, dejando al descubierto las esbeltas piernas. Se había soltado el cabello que caía como una cascada ocupando casi la mitad del ancho de la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al verla allí en mi cama el deseo que sentía por ella se acrecentó y no solo eso, sentí un intenso amor que me desconcertaba cada vez mas porque no era nada parecido al amor fraternal que unos años atrás sentía por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente sin hacer ruido me quite la bermuda y me acosté a su lado, el suave aroma que despedía su cuerpo me empalmo nuevamente. Me apoye en mi brazo para acariciar su cabecita, tome impulso y me acerque tanto a su cuerpo que mi piel pudo sentir la suavidad y la tibieza del de ella. Para mi placer mi pene se fue a ubicar entre sus nalgas, si fuese mas audaz creo que hubiera sobado mi pene contra sus redondas y endurecidas nalgas, pero no me atreví, me aterrorizaba la idea que se despertase y gritase alertando a mis padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coloque mi brazo izquierdo sobre ella tratando de abrazarla, para mi sorpresa ella se dio vuelta y fue a colocarse tan cerca de mi cara que sus labios estaban solo a escasos centímetros de los míos. El aroma de su aliento me excitó tanto que sin darme cuenta la bese. Fue un beso suave tierno pero cargado de pasión, deseo y frustración por no poder amarla libremente como quisiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Baje mi mano hasta mi pene y comencé a sobarmelo en silencio sin dejar de mirarla, estuve jalándomelo por espacio de quince minutos cuando sin aviso me corrí dentro de mi slip no sin antes sentir un placentero orgasmo. Me acerque nuevamente a su boca y volví a besarla pero esta vez aprisione su labio superior con los míos y se lo chupe delicadamente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que después de aquel beso me acomode de la manera que la rodee con mis brazos y coloque mi cara en su hombro, el perfume de su fino y esbelto cuello fue un sedante natural tanto así que lo bese delicadamente rozándolo con mi lengua produciéndole un estremecimiento, sonreí porque me sentía pleno de felicidad al haberle producido esa sensación y por tenerla así de esa forma en mi lecho… eso fue lo ultimo que recuerdo antes de quedar dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros rayos del amanecer se perfilaban por la ventana entreabierta, uno de ellos, fino, dorado y calido se perdía sobre el cuerpo de kara, fue la imagen mas bella que pude observar en mi vida al abrir mis ojos aquella mañana, su cabello brillaba como hebras de oro, sobre el color del dorado suave de su cuerpo, donde sus casi transparentes bellos que cubría su piel hacían unísono con el color de su cabello. Me quede largo tiempo extasiado contemplándola, tratando de grabar en mi mente cada centímetro de sus rostro, un placer inmenso me embargaba cada vez que la descubría sonriendo, su sueño era tranquilo, su respiración pausada solo podía saberse que ella respiraba por el suave movimiento de su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin hacer ruido alguno trate de levantarme al escuchar los pasos de mi padre por el pasillo, no seria bueno que el descubriera que kara no durmió en su habitación, que escusa podría inventar… de seguro ninguna para unas mentes tan conservadoras como las de mis padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suavemente deslicé mi brazo que cobijaba su cabeza, sonreí a comprobar que aun dormía profundamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me puse mi bermudas y luego me dirigí a la puerta que lindaba con la habitación de kara, nuestros cuartos se comunicaban por medio de una puerta interna ubicada en la pared y cubierta por unos largos cortinajes, la misma puerta que años atrás quedaba abierta para yo poder cuidar a mi hermana cuando mi padre se ausentaba de casa y kara tenia mucho miedo, era eso o que ella durmiese conmigo, pero por decisión de nuestra madre se hacia lo primero alegando que no estaba bien que durmiéramos en la misma cama aun siendo hermanos, nunca entendí cual era el miedo de mi madre, pero hoy le doy completamente la razón ya que sin dormir con kara me enamore perdidamente de ella. La abrí, me dirigí hasta su cama que estaba tendida, corrí las sabanas y volví a mi habitación. Con la mayor suavidad del mundo me agaché y pase uno de mis brazos por debajo de sus tersas piernas y la otra por su espalda, de un impulso la alce en brazos, la mire un momento por las dudas se hubiera despertado pero para mi tranquilidad seguía dormida, siempre kara se caracterizó por tener un sueño profundo, mi padre alegaba que era por que su alma tenia paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encamine hasta su cuarto y la deposite en su cama con sumo cuidado, al hacerlo su camisón se deslizo hasta su cintura y pude ver para mi deleite su tanguita, era de encaje color blanca, a través de ella pude ver que su intimidad estaba cubierta por un bello fino y al parecer sedoso del mismo color de su cabellera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía decidirme a volver a mi habitación, con sumo cuidado me agaché hasta quedar solo un par de centímetros de su boca, tome coraje y la volví a besar por tercera vez en mi vida. La tibieza de esos labios carnosos me llevo a perder el control, con mis labios hice presión en los suyos hasta que para mi sorpresa se entreabrieron y fue allí cuando deslice mi lengua en el interior de su boca, su aliento, el sabor de su saliva y el calor que de ella emanaba me erizaron los bellos de mis brazos. En esa fracción de segundo que pude saborear su lengua ella soltó un gemido que me excitó hasta volverme loco, continúe acariciando su boca con la mía presionando cada vez mas hasta que logre meter totalmente mi lengua en su interior, los gemidos de ella pasaron a ser jadeos de placer, temiendo que se despertase y en contra de mis deseos me separe de la tibieza deseable de su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me enderece y por unos segundos me quede mirándola, hasta ese momento no me había percatado que el dolor que sentía en mi entrepierna era debido a la tremenda erección que tenia, había estado tan compenetrado en saborear su boca que no me había dado cuenta hasta que el dolor comenzó a ser insoportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pasos en el pasillo me volvieron a la realidad y me dirigí a prisa a mi cuarto, me quite el slip y entre al baño, mi miembro estaba duro como un bate de béisbol, el solo rozarlo me producía escalofríos. Con la mayor de la suavidad comencé a masturbarme, primero subía y bajaba delicadamente luego a cada subida y bajada aumentaba el ritmo, comencé a tocarme de manera sugestiva y lasciva mi pecho, mis tetillas estaban tan duras que me producían escalofríos al pellizcarlas imaginando para agrandar mi locura que era kara quien me acariciaba y mordía mis tetillas, no podía aguantar mucho más mis gemido iban en aumento y de imprevisto sentí como mi semen salía con tremenda presión que cayó más allá del lavabo. No pude contener mis jadeos al principio y una vez que me poseyó un tremendo orgasmo lance un ahogado grito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me aterraba la idea que me hubieran escuchado, trate de recuperar el aliento y serenarme para poder escuchar, el silencio me dio la certeza de que no… no me habían escuchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora mas tarde entre en el comedor, mi padre leía un viejo diario y mi madre servia el desayuno, ni rastros de kara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_¿kara no se ha levantado aun?_ pregunte a mama&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_no… dejare que duerma un poco mas antes de de irme al pueblo_ respondió&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_¿vas al pueblo? Quieres que te lleve madre_ pregunte abrazándola por la espalda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_no te preocupes querido… tu padre y yo debemos hacer unos tramites, cuando regresemos hablaremos de ello contigo y tu hermana- ¿esta bien? _dijo con una sonrisa picara&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver aquella mirada recordé que tanto se parece kara a mama, mi madre a pesar de sus cuarenta y dos años poseía una firmeza en su rostro que muchas mujeres envidiarían tanto como su belleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre no se quedaba atrás aun siendo quince años mayor que mama. Conservaba la fortaleza de un hombre joven y muy atractivo, ojala yo a su edad me viera tan guapo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Media hora mas tarde terminamos el desayuno y mama levanto la mesa para lavar las tazas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_querido me haces el favor de ir a despertar a tu hermana, tu padre y yo ya nos vamos_ pidió dulcemente mi madre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo le sonreí ya que era lo mejor que me podría pedir… despertar a kara&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre al cuarto aun en penumbras, kara estaba acostada en la misma posición en que yo la dejara, dormía placidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me arrodille al costado de la cama y con sumo cuidado aparte el cabello que cubría la mitad de su bello rostro. Se lo acaricie con inmensa ternura, roce sus labios con mis dedos, tibios, suaves y deseables, así los sentía con el deseo desesperado de que alguna vez recorrieran toda mi piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_despierta pequeña dormilona… abre esos ojitos traviesos_ dije dulcemente casi a unos centímetros de sus labios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella como si me hubiera escuchado desde lo más profundo de sus sueños comenzó a moverse como una gatita desperezándose giro todo su cuerpo quedando con su camisón más arriba de la cintura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis ojos no podían dar crédito al ver su firme y redondeado culito, la tanga cubría muy poco de sus nalgas, y como era de esperarse comencé a empalmarme. Respire hondo tratando de controlarme porque debía despertarla ya que mis padres esperaban para despedirse de ella. Con enorme esfuerzo le dije&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_oye tu, despierta princesa, mama y papa se van al pueblo y quieren que te levante_ acaricie su cabecita arremolinándole todo su cabello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos que eran brillantes como un cielo limpio después de una tormenta, me sonrío y se sentó en la cama. De pronto su sonrisa se desvaneció al ver que su camisón estaba levantado hasta la cintura, de un solo tiron lo bajo evitándome la mirada, se sonrojo desde el cuello hasta las raíces del cuero cabelludo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dulce niña… pensé… no tienes porque avergonzarte si solo te vi yo que soy tu hermano del alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras pensaba eso le tome el rostro para voltearla así me pudiera ver antes de hacérselo saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_oye no tienes de que apenarte yo no vi nada, además soy tu hermano o me dirás que a mi también me tienes vergüenza_ dije escrutando su mirada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no dijo nada solo tomo impulso y salio de la cama dejándome desconcertado, nunca me hubiera imaginado una reaccion así de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Talvez no estaba totalmente dormida anoche… no, no creo que fuera así, si ella supiera todas las cosas que le hice hubiera gritado como enloquecida, conociendo lo vergonzosa que ella era. Además no me hubiera recibido al despertarse con esa maravillosa sonrisa. Lo que sucedió es que yo le había visto su tanguita y esto para ella era humillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levante y me dirigí hasta la puerta cuando siento que una mano me toma la mía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_perdón no quise ser grosera Darien… es solo que sentí tanta vergüenza que me vieras mi ropa interior_ dijo ella con tanta tristeza que no pude mas que abrazarla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_chiquita eso no tiene nada de malo_ dije yo acariciando su espalda desnuda_ hagamos de cuenta que no paso nada esta bien?_ concluí tomando su rostro entre mis manos y dándole un sonoro beso en aquella suave frente de niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella me miro y me dedico una radiante sonrisa que me desarmaba totalmente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ ve a cambiarte que papa y mama nos esperan_ dije dándole una suave nalgada que por cierto desahogo un poco mi excitación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veinte minutos después aparecía kara en el rellano de la puerta de entrada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrió hasta papa y lo abrazo con todo el amor del mundo, este le dijo algo en el oído que hizo que ella me mirara con tanto cariño, luego le toco el turno a mama, con ella el abrazo fue casi eterno, no se decidía a soltarla hasta que mama le dio un suave beso en su cabecita que hizo que kara la soltara de una vez no sin antes decirle algo también en el oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad en ese momento me intrigo bastante pero pronto me olvide al ver subir al auto a mis padres. Los salude con la mano junto a kara quien tenía la cara cubierta de lágrimas y una inmensa tristeza. No sabia porque pero algo la preocupaba tanto así que se retorcía las manos hasta que los nudillos quedaban de un blanco níveo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente se abrazo y vi. la palidez en su dulce carita de ángel. Que le sucedía y fue allí cuando dijo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_tengo miedo Darien… tengo mucho miedo_ repitió dando vueltas y corrió hasta la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo quede perplejo, no entendía nada pero como un aguijón sembró la preocupación en mí. Regrese adentro y la busque. No la encontraba hasta que llegue a la habitación de nuestros padres, allí estaba hecha un mar de lágrimas y yo no entendía porque diablos estaba en ese estado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_kara que sucede pequeña... dime, háblame por favor no soporto verte así_ dije casi suplicando&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella poco a poco se incorporo mientras se secaba con las manos las lágrimas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_ tengo un gran vacío en el pecho… es como si nunca mas veré a papa y a mama… no se como explicarlo Darien… fue como un presentimiento de que ellos están en peligro_ dijo llorando nuevamente pero en silencio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_kara no te preocupes ya veraz que no pasara nada, a lo mejor te sientes así porque nunca estuviste sin ellos dos a la vez_ trate de consolarla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_no… es algo más Darien. Por favor abrázame fuerte_ suplico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al escuchar eso de sus labios fue como si me volviera el alma al cuerpo, mi corazón empezó a latir muy fuerte lleno de felicidad, de amor, de un amor nada fraternal, un amor de hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos recostamos abrazados en la cama de nuestros padre y estuvimos así hasta que me di cuenta de que kara se había quedado dormida, acaricie su espalda para luego continuar con su abdomen, no podía seguir haciendo eso porque me estaba comenzando a excitar, pero no me detuve, tome su carita y la acomode de la forma que tuviese cerca sus labios de mi boca y sin pensarlo la bese apasionadamente, me deje llevar acariciando nuevamente su espalda para luego bajar hasta su deseables nalgas que apreté hasta que la oí jadear. No me importaba ya que se despertase, mi calentura era demasiada, presione sus labios con los míos e introduce mi lengua buscando la suya, los jadeos de ella iban en aumento y por mi parte ya me encontraba completamente empalmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de esos momento que mis caricias y mis besos dejaban de ser cautos abrí los ojos para miarla y me di con la mirada aterrorizada de ella. Su mirada decía todo, no decía nada solo me miraba tratando de entender que era lo que yo le estaba haciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin preámbulos volví a besar su boca pero esta vez no fue un beso casto al contrario recorría cada uno de los rincones de su boca mientras mi mano comenzó a subir por su muslo. La sentía temblar debajo de mi mano lo que no sabia era si de deseo o terror. Continúe subiendo hasta que llegue hasta su tanguita y metí mi mano dentro de ella, la sedosidad de sus pelitos que por cierto eran muy pocos me enloqueció. Aparte con dos de mis dedos sus labios vaginales para luego introducir el mayor en su vagina. Lo más sorprendente era que estaba completamente mojada. Nunca lo hubiera creído. Introduci lentamente mi dedo, ella gimió abriendo su boca momento que aproveche para quitar mi dedo de su vagina para introducírselo en su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras ello kara reacciono violentamente dándome un empujón. Salio de la cama como alma que se la lleva el diablo y yo tras ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_kara… kara espera déjame explicar por favor _ suplique sabiendo que no conseguiría nada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuche como sollozaba ahogadamente. En ese momento me sentí un monstruo, como había sido capaz de hacerle algo tan espantoso a mi propia hermana que era lo más hermoso y puro que tenia en la vida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_perdón… perdón pequeña_ dije llorando mientras apoyando mi espalda en su puerta me agarre de la cabeza y me deslicé hasta quedar despatarrado en el suelo llorando como si se me fuera el alma de cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuara&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor kyra&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-6046239264990093501?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/kara.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-830054478897707722</guid><pubDate>Sun, 13 Sep 2009 23:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-13T16:25:26.739-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sexo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>pasion</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fantasias</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>relatos eroticos</category><title>El casero</title><description>Estaba harta de seguir discutiendo con mi padre un día sí y otro también. No soportaba por más tiempo que con la condición de vivir bajo su techo, tuviera que estar aguantando sus presiones, sus mandatos y sus absurdos caprichos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, tras hablarlo con Eduardo, mi novio, decidimos que era el momento de independizarnos. De una vez por todas buscaríamos un apartamento para nosotros dos, que aunque fuera enano debido a nuestros escasos recursos, nadie podría condicionarnos en nada y menos tenernos que someter a ningún tipo de orden o capricho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo trabaja como administrativo en una pequeña oficina inmobiliaria y no gana mucho, la verdad, pero entre su sueldo y el mío de cajera de una tienda de moda, también bastante justito, hicimos cuentas hasta decidir de común acuerdo que era el preciso momento para dar el paso: irnos a vivir juntos. Tras muchas visitas a pequeños apartamentos, estudios, áticos y pisitos en las afueras de la ciudad, nos decidimos por un anuncio en un barrio más céntrico y también más humilde de lo que ambos deseábamos: una buhardilla de 40 metros cuadrados, que hacía un sexto piso en altura, contando el entresuelo y el principal de un edificio bastante antiguo, que por cierto, carecía de ascensor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El casero vivía en el bajo del edificio y salió a nuestro encuentro cuando llamamos a su puerta. El tipo, de unos indefinibles cincuenta y muchos años, vestía un pantalón gris holgado, difícilmente sujetado por unos roídos tirantes sobre una camiseta que otrora fuera blanca y ahora lucía más bien en tonos ocres. Unas pantuflas de cuadros, una barba de tres días y un palillo en la boca eran el resto de su indumentaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola, buenas tardes. Somos Eduardo y Esther, los que llamamos esta mañana por el anuncio de la buhardilla ¿recuerda?- se presentó mi novio ante él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre, extendió la mano a Edu, pero sin apartar su mirada de mi cuerpo. Su cara de guarro no era ni medio normal. Si bien yo me había puesto mi minifalda negra para causar buena impresión, no me imaginaba encontrarme con un espécimen así. No hay duda que mis piernas eran engullidas por los ojos de aquel viejo verde, además de mi escote que se apretaba en mi sujetador de copas exaltando más de la cuenta el canalillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tenéis que darme dos meses por adelantado y os iré a cobrar personalmente cada semana. – decía maquinalmente el hombre sin apartar su vista de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cada semana? – pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si bonita… ya he tenido algún inquilino que se pasa un mes y justo a la hora de ir a cobrarle ha desaparecido junto a la tele, la nevera o lo que se tercie. Por eso, nada de talones ni transferencias... money en efectivo sin impuestos. Iré a cobrar personalmente cada lunes ¿Ok?- balbuceó el tipo consiguiendo mantener el palillo en equilibrio dentro de su boca, todo sin dejar de observar mis tetas y mis muslos el muy cerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo miraba a mi chico, para ver su reacción, pues sabía que no le gustaba en absoluto la forma de devorarme de ese tipejo, pero considerando que nos habíamos pateado media ciudad en la infructuosa búsqueda de pisitos baratos, el de este barrio era nuestra única esperanza. Fue entonces, cuando me adelanté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De acuerdo, aceptamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero cariño... tendremos que verle primero. - intervenía mi Edu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro, pero estoy segura que es ideal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nos quedaba otra, tenía que serlo, sino me daba algo. Lo que tenía clarísimo es que no me apetecía en absoluto tener que volver a casa con mi padre y con el rabo entre las patas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre nos invitó a subir al último piso mientras él nos seguía detrás. Sabía que esa nueva posición le permitía degustar mis piernas por la retaguardia en toda su longitud y seguramente hasta el nacimiento de mis posaderas, apenas ocultas por mi tanga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentaba por todos los medios sujetar con mi mano por detrás que la falda no mostrase más de lo debido, pero creo que eso era prácticamente inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin llegamos. La buhardilla no era muy grande, la verdad, apenas un apartamento, con una cama, una cocina empotrada y un pequeño baño con ducha, todo chequeado en un primer vistazo y desde una sola posición, pero para mí era mi mansión y no estaba dispuesta a renunciar a mi independencia ni aunque fuera el agujero más inmundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nos encanta. – Afirme sin tiempo a más debates.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero cielo, no sé, tendremos que discutirlo… es un piso muy pequeño, sin reformar… - me apuntaba Eduardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Venga amor… ¡Vamos! Ya verás como lo ponemos precioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El casero nos miraba con cierta indiferencia, aunque creo que solo prestaba atención a mis curvas sin disimulo, mientras se debía estar tocando sus partes con una mano metida en el bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Puede dejarnos solos un segundo? – pidió Edu al tipo que no apartaba su vista de mis muslos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que el hombre desapareció por la puerta, mi novio intentó hacerme razonar que aquello era bastante cutre, que era bastante peor de lo que hubiéramos soñado, pero la verdad es que apenas le dejé pronunciar muchas más palabras. Me agarré a su cuello y le besé con todas mis ganas. Mi lengua se adentró en su boca, sin darle tiempo a reaccionar. Me deshice en caricias mientras mi lengua se enroscaba contra la suya, intentándole convencer con hechos más que con palabras, de que aquel era el sitio donde quería vivir, que ese apartamento podía ser nuestro nidito de amor. Mis manos sobaron su culo y mis labios mordieron su barbilla, su cuello, esos puntos que sé que no le dejan espacio para pensar… los que siempre le acaban convenciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Vamos a quedarnos, cariño! – fui lo único que dije, antes de acariciarle suavemente por encima de la bragueta de su vaquero y mirarle fijamente a los ojos, esos ojos de deseo… Sabía que eso era más que una petición, era una súplica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible que aquella buhardilla no fuera precisamente un palacio, pero aparte del buen repaso que necesitaba y de la presencia del mirón del casero, la cercanía a nuestros trabajos y sobre todo la ansiada independencia que ansiábamos propiciaron a que no nos lo pensáramos por más tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dimos carpetazo. Al día siguiente estábamos de nuevo allí, pagándole al casero la fianza acordada y entregándonos a cambio las llaves de nuestro nuevo hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo negar que el pisito necesitaba, además de una limpieza a fondo, unas cuantas reformas y enormes dosis de optimismo para intentar hacerlo acogedor, pero creo que con nuestro amor y nuestra imaginación logramos hacerlo nuestro. Así convivimos durante apenas dos meses sin problemas, pero todo se empezó a desmoronar el día que mi chico vino a casa con una nefasta noticia. Debido a la crisis, su empresa se veía obligada a cerrar sus puertas, dejando a todo el personal en el paro, incluido Edu, claro. Para colmo, en esa misma época y debido a la escasez de ventas, la tienda donde yo trabajaba había recortado gastos y nos había colocado a las cajeras a media jornada, algo que por cierto no comenté con él para no preocuparle aun más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer mes pasó con más pena que gloria, pero pasó. En cambio al siguiente las cosas se fueron complicando y lo peor parecía que estaba por llegar. Todos los gastos de la vivienda nos fueron agobiando día a día, hasta plantearme el hecho de tener que dejar de pagar algún recibo, algo que por cierto nunca comenté con Edu, pues era yo la que estaba al cargo de la economía doméstica. Evidentemente, después de tanto esfuerzo y tanto empeño por mi parte, no iba a ser yo la que anunciase que lo estábamos pasando realmente mal… que apenas podíamos salir a flote. Hice una y mil verificaciones de todos los gastos y empecé a valorar de cual podríamos ir prescindiendo. El tema de la comida se podría recortar, pero eso apenas nos daba mucho margen. La luz imposible… el agua menos, las letras de la cama que nos compramos un mes antes estaba descartada, así que solo me quedaba el tema del alquiler de la buhardilla. Supongo que el casero, ante tal situación, sería medianamente razonable si le pedía un aplazamiento para el próximo recibo, argumentándole que el siguiente le pagaría seguramente sin problemas, porque para entonces Eduardo habría encontrado trabajo o posiblemente yo hubiese vuelto a la jornada completa en el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aproveché una mañana que Eduardo salió a su búsqueda diaria de empleo para bajar a hablar con el casero. Estaba convencida que con mis dotes femeninas, no podría dejarme en la estacada. Abrió la puerta y nuevamente volvió a desnudarme con su lasciva mirada, tal como imaginé, algo a lo que, por cierto, me tenía más o menos acostumbrada cada vez que nos encontrábamos en el portal. No me quitaba la vista de encima hasta que subía las escaleras hasta el primer rellano o tampoco se cortaba cuando subía a cobrarnos cada lunes y era yo quien abría la puerta. Siempre, antes de hablar, lo primero que hacía era recorrer de un largo vistazo cada centímetro de mi cuerpo. Me hacía sentirme desnuda y muy incómoda con esa mirada sucia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez era yo la que llamaba a su puerta y volvió a recrearse detenidamente en mi cuerpo, como si fuera la primera vez que me veía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días don Manuel. – me presenté sonriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola preciosa. ¿Qué se te ofrece, ricura? – respondía con su palillo ennegrecido jugueteando entre sus dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Verá, quería comentarle que este próximo lunes lo tenemos algo mal para abonarle el recibo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo de mal si puede saberse?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues que… si nos podría aplazar el pago para la próxima semana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi corto top que dejaba a la vista una buena porción de mi ombligo y un pantalón ceñido parecían ser más de su interés que lo que le estaba contando. Después de examinarme bien, sentenció:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No puedo aplazar nada, chiquitina… sabías las condiciones: O pagáis el lunes o a la puta calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por más que mi voz se intentase mostrar melosa y mi mirada suplicante, aquel tipo, no parecía interceder ni un ápice ante nuestra, complicadísima situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Verá, es que ahora estamos pasando por una situación algo compleja… será cuestión de días…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ese no es mi problema. – volvió a cortarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero si solo le pido un aplazamiento… - insistí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, ya me conozco el camelo, preciosa, ahora un aplazamiento, luego otro… Mira, si ahora tenéis problemas para pagar una semana, el próximo día, ¿Me pagareis dos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Naturalmente que sí… Tan solo le pido una semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No hija. Es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No podríamos hacer algo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, empezad a hacer vuestras maletas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo, además de un puerco redomado, no parecía tener intenciones de compadecerse de nosotros en absoluto, eso sí, lo único que hacía era divertirse con la obscena contemplación de mi cuerpo, con unos ojos que pasaban de mis tetas a mi ombligo y después a mi entrepierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por favor, Don Manuel… no puedo volver a casa con mi padre…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ricura: Te repito que ese no es mi problema. Dile a tu chico que venda la moto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que mi chico no sabe nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo que no sabe nada?... Nada ¿De qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De nuestra situación económica, no al menos de la gravedad en la que estamos, él ha perdido el empleo y yo estoy a media jornada, por eso es que le pido un poco de comprensión y de tiempo. Solo unos días. Hasta ahora no le hemos fallado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, ¿Y yo qué recibo a cambio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No entiendo. - dije confundida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una garantía. ¿Tienes una garantía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé por qué, pero sin haberlo insinuado, eran sus ojos los que parecían estar apuntando a la compensación a la que se refería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sé me ocurre que le puedo ofrecer yo de garantía – contesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Creo que sí, nena, seguro que hay muchas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sé a lo que se refiere. – dije aun a sabiendas de entenderle a la perfección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Llevas sujetador?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, pequeña, ¿que si usas sujetador ó si llevas esas tetillas al aire?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero ¿qué dice, oiga? – le manifesté totalmente ofendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, creo que se me ocurre cómo puedo darte una semana de aplazamiento. – apuntó con intención de cerrar su puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardé en reaccionar unos segundos, pero al fin pregunté sabiendo perfectamente cual podría ser la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál podría ser la garantía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tus tetas, nenita, ¿Qué si no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es usted un cerdo. – dije girando sobre mí misma, muy indignada, dispuesta a subirme a la buhardilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí… y tú tienes un problema. – añadió mientras yo seguía ascendiendo por las escaleras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que di un portazo en cuanto llegué al piso que hizo retumbar todo el edificio… pero aquellas palabras del asqueroso de mi casero, me habían encolerizado. Menudo sinvergüenza, se quería cobrar en “especie”. Desde luego no estaba dispuesta a enseñarle a ese tipo mis tetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma noche, cuando Eduardo regresó a casa, estuve a punto de contarle toda la verdad, pero cuando me expresó lo feliz que se sentía en nuestra nueva casa, la suerte que teníamos de vivir allí, los muchos proyectos que podríamos emprender juntos de la mano, lo rápidamente que seguramente podría volver a incorporarse al mundo laboral… No, no fui capaz de comentarle nada. Preferí seguir pensando en otras soluciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que se iba acercando el lunes y veía que nuestra situación no cambiaba, barajé la posibilidad de ampliar el plazo a cuenta de enseñarle mi pecho al casero. Sí, definitivamente estaba loca por humillarme de esa manera, de llegar a esos límites, pero ¿Qué otra cosa podía hacer? No podía rendirme a la primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamé al timbre de don Manuel intentando mostrar la mejor de mis sonrisas y que en el último momento, fuera condescendiente y tuviera cierta lástima de mí. Nuevamente mi camiseta ajustada pareció encantarle, pues en vez de mirarme a la cara fijó su vista allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola muñeca, ¿ya estás haciendo las maletas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No… verá… quería pedirle por última vez…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, te lo dije el otro día, si quieres un aplazamiento de una semana, quiero una compensación. Tus tetas. Es sencillo, ¿No?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a mirarle pidiendo clemencia, pero solo miraba mis curvas y mis piernas que ofrecía mi minifalda vaquera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien… - dije en un hilo de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Aceptas? – contestó sorprendido a la vez que cambiaba el gesto por uno de extensa sonrisa que aun no le había visto hasta entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Fantástico! Pasa, pasa, nena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró la puerta tras de mí y me quedé ciertamente asustada. Sabía que había cedido ante un auténtico cerdo y desconocía cuales podrían ser sus intenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sácate esa camiseta. – me pidió, mientras se sentaba en un sillón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me la subo un poco… y ya. - aclaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, de eso nada. La condición es quitártela del todo y dejarme ver esas tetas al menos durante un par de minutos, es lo mínimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acordé de Edu durante unos segundos y pensé que, total, miles de tíos me habían visto las tetas en la playa, que no era la cosa para tanto. Agarré mi camiseta por los costados con mis brazos cruzados, conté internamente hasta tres y me la saqué por la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo verde parecía estar regodeándose a base de bien con mi pecho desnudo, que sin ser excesivamente grande, parecía hechizarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que lindas tetillas… ¡Me encantan! – decía con una boca que parecía querer comerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sentía sucia, humillada, completamente entregada a un chantaje mezquino, pero intenté pensar en Eduardo mientras aquel puerco cincuentón seguía embobado con mis tetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pensé que había pasado el tiempo, me puse rápidamente la camiseta y subí a casa llorando, completamente hundida. Recuerdo que me metí en la cama y solo pensaba en morirme. La cara de Edu me llegaba continuamente a la mente y eso me desesperaba todavía más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez se me pasó el berrinche pensé que al fin y al cabo todo se había normalizado: Tenía una semana más de plazo. Sin embargo los días pasaban y las cosas seguían sin arreglarse…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente un día antes del final del plazo de mi segunda semana sin pagar fue el casero quién llamó a mi timbre. Ni me había dado tiempo a vestirme y salí a abrir la puerta con el albornoz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola pequeña. ¿Tienes ya la pasta? – me preguntó embobado con mi canalillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No aun no. Aun falta un día. – contesté seria, mientras él se deleitaba siguiendo las gotas de agua que caían de mi pelo y se guarnecían en mi escote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya, pero mañana tienes que pagarme, ¿cómo has pensado hacerlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me puse las manos en la cara y me eché a llorar… estaba desesperada, no sabía qué hacer…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Huy niña, esas lagrimitas de cocodrilo van a partirme el corazón – soltó el muy cabrón con tono desagradablemente jocoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué no se va a la mierda? – dije sollozando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quizá porque soy tu casero y vivo aquí?, ja, ja, ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté cerrar la puerta en sus narices, pero el tío puso la mano deteniéndola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, mocosa, si mañana no hay pasta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo un instante, en el que, por un instante, pensé que iba a interceder, pero después continuó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya lo sabes, si no hay pasta hablo con tu novio y os pongo las maletas en el portal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando dijo eso, pensé en cómo se lo podía tomar Edu. No podía soportarlo, estaba vencida, pero además atrapada en una situación de la que quería desaparecer a toda costa. Si le contaba todo a mi chico, seguramente sería una tragedia mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si le vuelvo a enseñar las tetas ¿Me daría otro aplazamiento? – dije de pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ja, ja, ja… vaya. ¿Así que sigues negociando, eh zorrita? Mira, si me las enseñas ahora, con el resto de tu cuerpo, quizás haga un esfuerzo… y te deje otra semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero ¿Qué dice?, ¿Desnuda del todo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ja, ja, ja, ja… claro, en pelota picada, morenita. Eso te daría otro margen más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cabeza daba vueltas; era un callejón sin salida, pero no había otra solución ante mi desamparo. Por unos segundos pasaron por mi cabeza mil imágenes, desde la cara de mi novio, echándome en cara que no le hubiera advertido desde el principio, o la de mi padre sonriente por verme perder la batalla, doblegada ante él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien… me despeloto, pero el aplazamiento tiene que ser de un mes entero – dije finalmente decidida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Un mes!, ¡Tu estás loca, chiquilla! Digamos quince días y vas que chutas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De acuerdo. – afirmé, sin forzar más la negociación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba tan desesperada, que me agarraba a un clavo ardiendo. No hizo falta que le invitara a pasar, porque el muy canalla se metió en mi piso dispuesto a verme desnuda, además, por cómo se tocaba el paquete parecía enormemente excitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó en mi sofá, el mismo en el que habíamos hecho el amor la noche anterior, mi chico y yo. Una lágrima de vergüenza, pena e impotencia se deslizó por mi mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deshice el nudo del albornoz mecánicamente, dejándolo caer al suelo mostrando mi desnudez absoluta ante aquel ser repugnante que se relamía mirando mis pechos, mis caderas, mi sexo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bufff, bonita, vaya coño que tienes, una delicia. ¡Recortado, precioso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentaba desviar la mirada, pero mis ojos se paraban en los suyos, viendo como estos recorrían mi cuerpo con lujuria. Yo no me veía bonita precisamente en una situación como aquella, pero aun así, en el fondo no podía evitar sentir ese poder de atracción de mi cuerpo, aunque fuera en una ambiente tan humillante y ante semejante animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Date la vuelta, niña, quiero ver ese culito apetitoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me giré tal y como me pedía, intentando pensar en algo que me alejara de aquella violenta situación. Cuando creí que había tenido tiempo suficiente para observarme con detenimiento, recogí el albornoz del suelo y me tapé como pude, sintiéndome fatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te has ganado los quince días, pequeña. Me la has puesto bien dura – dijo, levantándose, agarrándose el paquete y mostrando una erección descomunal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya ha tenido suficiente – dije cuando le vi acercarse hasta mí como si me fuera a morder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No te gustaría que te perdonara el mes completo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo?... ¿Qué insinúa?, ¿Qué nos olvidemos del mes por completo? ¿Sin aplazamientos?– pregunté perpleja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues que me dejes tocar ese cuerpito… esas tetas… – añadió acercando sus dedos a mi cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me aparté como una cobra y mirándole con repugnancia y casi odiándome a mí misma por haberle permitido tanto a aquel tipo depravado, le empujé hasta la puerta y le obligué a salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estoy hablándote de no cobrarte un mes entero… - insistió echando una ojeada a mi culo mientras yo seguía sacándole a empujones de mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Cerdo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue mi última palabra antes de cerrar de un portazo mientras él al otro lado se carcajeaba. No podía haber nada más denigrante y miserable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dirigí al baño y lloré a puro grito frente al espejo, desnuda, contemplando mi imagen patética, intentando ver en mi cuerpo y en mi rostro la mayor de las vergüenzas para intentar sacar toda la rabia, insultándome a mi misma por mi comportamiento… De pronto noté que una tenue gota se deslizaba entre mis muslos. No daba crédito: Mi sexo estaba empapado… ¡Me había mojado al desnudarme ante mi vecino!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Edu regresó a casa unas horas después, quise ser valiente y relatarle todo, estaba tan avergonzada… sentía lástima de mí, pero algo en mi interior me lo impedía, no sabía por donde salir, ni por donde empezar y callé abatida de nuevo escuchando cómo le había ido en su nueva entrevista de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé que en diez días algo se podría haber solucionado, pero ni mi novio encontraba empleo ni yo estaba en mejor situación, porque las pocas empleadas que quedábamos en plantilla teníamos los días contados. Con la maldita crisis, nos mandarían al paro durante al menos dos o tres meses. La cosa no podía ir peor…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creí morirme. Todo se me venía encima. Me torturaba la idea de tener que regresar a casa con mis padres. No lo podía permitir, prefería sacar dinero robando o haciendo de puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando recordé las palabras de mi casero y me agarré a ellas como mi única salvación. Sin embargo no podía acceder a que aquel repugnante me pusiera las manos encima ¡Eso jamás! Por tanto pensé que si me volvía a desnudar, incluso durante más tiempo delante de él, posiblemente me diera otro aplazamiento o decididamente me perdonara ese mes que era ya toda una tortura para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vaya preciosa, veo que estás cogiendo afición, eso me gusta, ja, ja, ja. – dijo cuando aparecí delante de su puerta, mientras husmeaba cada rincón de mi cuerpo ceñido bajo un vestido corto de tirantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No voy a poderle pagar esta semana, ni la siguiente – dije seria, esta vez sin cara de pena, sino completamente rendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien, entonces has venido dispuesta a recibir mis caricias y que pueda recorrer todo ese cuerpo serrano…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, no me ha entendido, de ninguna manera. De tocar, nada ¿vale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo es eso? No me entendiste la última vez, creo que he sido demasiado permisivo contigo, pequeña. – dijo cerrándome la puerta en las narices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por favor… - le repetía yo humillándome de nuevo al otro lado de la puerta – me desnudaré durante más tiempo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a sentirme acobardada, llorando desesperadamente mientras mi casero seguía sin interceder. Permanecí tras su puerta suplicándole durante un buen rato, hasta que por fin, se decidió a abrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino que mi cara de sufrimiento, mis ojos hinchados y mi rimel corrido, debieron causarle alguna impresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vamos a ver, pequeña, ¿Por qué tengo yo que resolver yo tus problemas? – dijo al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mire, por favor, usted es mi única salvación, le estoy pidiendo ayuda… no podré pagarle, estoy dispuesta a volverme a desnudar delante de usted – le repetía entre hipidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y ¿quieres que por verte desnuda otra vez te perdone cuatro semanas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mal negocio, chiquilla. Tendré que sacar algo a cambio. No me dejas tocarte… Desnuda ya te he visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero más tiempo. El que usted diga…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sé, se me ocurre, que me hagas un desnudo integral en plan largo, ya sabes, sin prisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, sí… por favor – contesté esbozando mi primera sonrisa ante aquel animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Debería ser un desnudo integral, en plan bailarina erótica delante de mis amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo?... ¿Amigos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, cuatro o cinco. Les cobraré una entrada por ver ese cuerpito en danza y así los dos saldremos ganando. Tú no me pagas, pero yo me lo cobro, ya me entiendes. Al menos en parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé como pude estrechar su mano aceptando semejante trato, ni como preparé mi show, tal y como me pidió, para vestirme de colegiala, dispuesta a hacer un numerito delante de cuatro o cinco de sus viejos amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las seis en punto, tal y como había concertado con mi casero me presenté de esa guisa en su casa. Una faldita corta, una blusa ajustada, unas medias hasta la rodilla y coletitas de niña buena. Pero a pesar de pensármelo miles de veces y completamente avergonzada, mi sorpresa fue al llegar, cuando me encontré que no eran cinco mis admiradores. Nada menos que ocho tipos, todos ellos del mismo nivel y de aspecto tan asqueroso como el del mugriento de mi vecino. Todos ellos me observaban con unos ojos de lascivia que hacían que me sintiera amenazada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Chicos, ¿qué os dije?, ¿no es un bomboncito? – anunció el anfitrión ante sus amigos señalándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los demás se limitaron a asentir y alguno incluso a quedarse con la boca abierta. Creo que no era para menos, pero es que las pintas que llevaba, eran las de una auténtica zorra… y lo más triste de todo es que aquello en cierto modo no me incomodaba tanto. Sí, eran definitivamente ocho guarros comiéndome con los ojos, varios de ellos incluso de la edad de mi abuelo, pero esa colegiala que yo llevaba dentro parecía extasiarles a medida que danzaba sensualmente. Curiosamente, al mismo tiempo, calentar a todos ellos por mí misma, era algo que me hacía estimularme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nena, vete quitándote la ropita… vamos, hazlo con ese arte. – me pidió Don Manuel sentado junto a sus colegas en el sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero es que… - realmente estaba avergonzada con aquel público tan salido, sin embargo ellos lo tomaban como una parte del juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Guauuu! Y además la niña es tímida… ¡Qué buen hallazgo, Manolo! – gritó uno de aquellos viejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me fui desabotonando la blusa al ritmo de una música que habían preparado de fondo… no recuerdo exactamente cual, pero de alguna manera agradecí al menos estar acompañada en ese improvisado show en el que yo era la absoluta protagonista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres bramaban en cuanto la blusa fue a parar al suelo y es que no estoy segura, pero creo que lo estaba haciendo bastante mejor de lo que hubiera podido imaginar. Intenté concentrarme en una sola cosa: Que durante cuatro semanas no tendría que pagar el alquiler, lo demás casi me daba igual, pues era tal el agobio que tenía, que estaba dispuesta a desnudarme ante aquellos cerdos prácticamente sin inmutarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando meneé las caderas para bajarme la corta falda, quedarme después girando sobre mí misma con unas breves braguitas y un sostén a juego aquello pareció caldearse a tope.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todo, todo, quítatelo todo. – pedía uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me di la vuelta desabrochándome el sujetador por mi espalda y girando lentamente tapando mis pechos con él, ante aquellos espectadores sedientos de carne fresca. Levemente fui mostrando mis tetas hasta dejar caer el sujetador al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siguiente eran mis braguitas… fue un momento cumbre, porque ellos no dejaban de vociferar de todo mientras que yo aun dudaba durante unos instantes si debía o no, seguir adelante. Cerraba los ojos despojándome de mi última prenda. Quedé desnuda ante todos ellos con tal solo unos zapatos de tacón y unos calcetines blancos hasta la rodilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Vaya nena, es un ángel!, ¡Ya me puedo morir! – era alguna de las frases que más o menos se pueden recordar pues otras eran bastante menos delicadas. Sin embargo, con todas ellas logré excitarme, aunque nunca lo dije, ni tan siquiera quería pensarlo. Me sentía sucia por ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los viejos parecían querer más, pero después de un par de minutos, que se me hicieron eternos bailando desnuda ante ellos, recogí mis ropas del suelo y me vestí aprisa, subiendo las escaleras de dos en dos como si me persiguiera el mismísimo diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fui capaz de contarle nada a Edu en esa ocasión, porque además cuanto más tiempo pasaba, más acorralada me sentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco pude mencionarle nada cuando recibí la carta de mi despido una semana después. Cobraríamos el paro, pero yo nunca podría revelarle la verdad, porque entonces tendría que enfrentarme ante mi padre que sin duda se burlaría de mí, como cuando me despedí de él y no hacía más que repetirme lo rápidamente que volvería a sus brazos. No, definitivamente no estaba dispuesta a eso a pesar de lo desesperada de mi situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cuatro semanas pasaron volando y el vecino morboso, repitiéndome en alguna que otra ocasión lo bien que lo había pasado con sus amigotes, me recordaba que el plazo se volvía a terminar. Parecía estar deseando que le dijera que no podía pagarle para volver a desnudarme ante esa pandilla de vejestorios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamentablemente tuve que ceder a sus pretensiones y llamar a su puerta por enésima vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Don Manuel, no puedo pagarle esta semana tampoco. Ya se que ha sido mucho tiempo, pero es imposible. Si quiere, estoy dispuesta a desnudarme otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pronunciaba esas palabras y él me escuchaba embobado perdido en mi escote y mis piernas, me maldecía por dentro, sacando la vergüenza no sé de donde, pero totalmente sometida a esos hechos teniéndome que humillar nuevamente ante él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira nena, reconozco que disfruté mucho con ese cuerpito y mis amigos también lo pasaron en grande, claro que sí, pero… verás, son jubilados en su mayoría y tampoco van a pagarme tanto, apenas unos billetes, ya sabes. Yo vivo prácticamente de una parte del cobro de los alquileres de estos apartamentos, que como sabes, tampoco es mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de querer matarle por su negativa, le veía más condescendiente, como si en el fondo él también fuera una víctima de todo o no estoy segura si realmente se lo hacía. El caso es que yo en el fondo veía que todo lo sucedido hasta entonces no había servido absolutamente para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero siendo tantos, una buena pasta les habrá sacado. Seguramente quieren otra sesión – insistía yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro, pero no pueden pagar tanto. Ellos también tienen crisis y sólo mirar… como comprenderás…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos no se desprendían de mis tetas y mi mirada de sus manos, que con solo imaginarlas sobre mí, me hacían sentirme despreciable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, ya le dije que de tocar, nada ¿Vale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces, complicado, muñeca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No puede darme ni tan siquiera unos días?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quedó callado, pensativo, supongo que dando vueltas a miles de ideas sucias, hasta que su sonrisa y su palillo aparecieron entre sus labios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se me ocurre algo. – dijo entoces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues que podría darte otras dos semanas más, creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sí? ¿En serio? ¿Qué tengo que hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sé. Creo que para sacar pasta, podrías masturbarte ante todos nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a maldecirle entre gritos. No recuerdo mis palabras pero su madre no quedó sana entre los sapos y culebras que salieron de mi boca mientras volvía furiosa a mi apartamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni que decir tiene que aun dándole miles de vueltas, la idea era de locura total. Pensaba que si apenas podía masturbarme ante Edu, imaginarme así ante aquellos tipos sucios era lo peor. Pero, incomprensiblemente, algo me empujaba a hacerlo, no estoy muy segura si la pura necesidad o algo en mi interior que me convertía en la puta que ellos querían que fuese, el caso es que pensar en ello, incomprensiblemente, me excitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nueva sesión y nuevos viejos en la casa de mi vecino me esperaban aquella tarde tras decidirme a ese nuevo paso de vender mi cuerpo, esta vez tocándome indecentemente. Creo que en esa ocasión, mi público superaba la docena, pero es que estaba tan avergonzada que no me atrevía ni a contarlos. Tal y como me había pedido don Manuel, me vestí con una camiseta ajustada y un tanga como única vestimenta. Ellos tampoco querían mucho más, sino ver carne: La carne fresca de una joven tímida y a la vez… descarada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así comencé mi nuevo show sobre una silla, manoseándome las tetas libidinosamente al ritmo de un bolero, ante la atenta mirada de una manada de buitres cachondos que no me quitaban ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de perfilar mis curvas, mirando sonrojada hacia el suelo, los tíos no hacían más que pedirme que me desnudara por completo, algo que también había quedado claro en ese contrato de palabra con mi casero: Nada de trampas. Debía masturbarme sin nada de ropa. Primero mis pechos, mis caderas, mis muslos para acabar sobando con la punta de los dedos, mi rajita, que curiosamente estaba completamente empapada. Introduje dos dedos, sobándome los labios y abriéndolos ante ellos, gimiendo ante mis caricias, acompañada por los propios jadeos de ellos en aquella actuación, calentándome cuando alguno incluso se masturbaba ante mis tocamientos… cuando mi propia masturbación les hacía ver que eran ellos los que me acariciaban, los que se apoderaban de mi dilatado sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuanto duró, pero me corrí ante aquellos puercos… y no fue fingiendo, aunque así lo pudiera parecer, me había corrido, a pesar de que todos pensaran que era una auténtica actriz erótica. El orgasmo fue completamente real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quince días después y otras muchas más sesiones sucedieron a aquella. Durante varios meses continué asistiendo a casa de don Manuel para mostrar mi cuerpo desnudo y masturbarme ante diferentes hombres maduros. De esa manera él les cobraba unas monedas y yo me libraba de semanas apuradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo fue pasando y mi trabajo de cajera esporádica, durante solo cuatro meses al año no me permitía continuar ni tan siquiera dejando apartado el asunto del alquiler, ni masturbarme varias veces al mes ante mi atento y entregado público. Todo eso no era suficiente en mi cada vez más desesperada situación. El resto de gastos aumentaban, las deudas y el trabajo de Edu que nunca salía, el subsidio por desempleo que se terminaba, forzaban a un entorno más limitado e indiscutiblemente, la necesidad de dinero apremiaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamé a la puerta de mi casero una vez más y como siempre, después de desnudarme con su sucia mirada y de sonreírme de aquella forma tan viciosa, me vacilaba diciendo si venía a proponer una nueva dosis de placer exhibicionista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Don Manuel. Ya no aguanto más. Me rindo. – le dije llorando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No me digas que nos vamos a quedar sin contemplar ese cuerpito, mientras te pajeas de esa forma magistral, preciosa? No puede ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No puedo continuar así, don Manuel…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis lágrimas invadían mis ojos, la impotencia, la humillación y el desamparo me habían podido por completo. A pesar de haberlo intentado todo, después de habérselo ocultado a Edu y de haber formado parte de un juego lascivo ante unos viejos indecentes, aquello era demasiado y mis recursos se agotaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a ver en mi casero cierta cara de compasión hacia mí, aunque en el fondo, creo que lo que pensaba era que dejaba de ingresar pasta por mis servicios y de paso también dejaría de disfrutar de mi cuerpo y de mis juegos eróticos sobre la silla de su salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero después de tanto luchar… ¿Vas a volver con tu padre? – me preguntaba preocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí. Creo que no han valido de nada todo los esfuerzos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me puedo creer que pienses eso. – Decía esto ciertamente enfadado, queriéndome provocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, pero es que no puedo… Hoy mismo le contaré todo a Edu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Chiquilla, no seas loca. ¡Te matará!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué otra cosa puedo hacer? Ya no es solo no poderle pagar el alquiler. Es que no nos llega ni para comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El casero mantuvo silencio durante unos minutos, en los que volvía a poner esa cabeza ladeada, buscando soluciones improvisadas que seguramente no serían del todo óptimas para mí, hasta que… tras achinar sus ojos, las desveló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Creo que podríamos mejorar las sesiones, nenita. – dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo?, ¿Cobrándoles más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, no creo que puedan pagar mucho más. Están al límite también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues conozco a quién estaría loco por pagar una pasta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por hacerle un numerito erótico? – pregunté pensando en que quizás no todo estaba perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, no exactamente. Creo que debería ser algo más que un numerito erótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues sexo, pequeña, sexo a tropel, ¿Qué va a ser?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo me explicó sin miramientos que podría mantener relaciones sexuales con los dueños de la finca: Parece ser que un tal don Ramiro, dueño de media ciudad y también del edificio donde vivíamos. Un viejo que estaba podrido de pasta. Según me comentaba le privaban especialmente las chicas jóvenes y que posiblemente estaría dispuesto a pagar una buena pasta por follarse a una muñequita como yo, según decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente le dije que ni hablar, pues el orgullo y la decencia todavía tenían una parcela de mi dignidad. Desde un principio me negué a tener sexo con nadie. No estaba tan loca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos días después, tras estar a punto de soltárselo todo a Edu, intenté pensar en que la suerte nos tendría que acompañar en el futuro cercano, que todo no podría ser más negro, que tendría que terminar en algún momento y que no deberíamos rendirnos por una maldita crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maduré mis alternativas. Eran pocas, pero bien claras: La primera era contarle todo a Edu, aunque se me antojaba imposible, ni tan siquiera me sentía con fuerzas de decirle que estábamos apurados económicamente, porque sabía que eso le mataría, menos le iba a poder contar que su amada novia había hecho todos los esfuerzos por salir a flote, entre otras cosas, desnudándome ante una manada de lobos hambrientos o peor, masturbándome como una auténtica furcia delante de todos ellos. Volver con mi padre era otra opción, pero quedaba descartada tajantemente. Y mi última opción era echar un polvo con un vejete desconocido, pero la idea era completamente descabellada, demasiado desesperada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé correr los días creyendo que el paso del tiempo lo curaría todo, pero cuando recibí el aviso de la compañía de electricidad anunciando que me cortaría el suministro ante la falta de pago, entonces me dije que todo había acabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana, en la que estaba más que dispuesta a renunciar a mi independencia, mi pisito y hasta incluso mi relación con Edu, llegué al portal como si fuera una zombie, pensando en hacer la maleta y abandonar aquel edificio, cuando el casero me salió al paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Morenita! Creo que lo que te dije el otro día es mejor de lo esperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿El qué? – pregunté medio aturdida por el shock que llevaba encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues lo que te solucionaría la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Follar con ese tipo? Olvídese. – le contesté seria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Preciosa, lo consulté y mira de lo que te hablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su mano temblorosa sostenía un papel con la cantidad que estaban dispuestos a pagarme. Una cifra llena de ceros. Francamente, nunca había tenido la oportunidad de ver junta una cantidad de dinero así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, no sé por qué, recordé a Demi Moore cuando tuvo esa propuesta en aquella peli del millón de dólares. Lo mío no era tanto, pero la situación… creo que bastante similar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandoné prejuicios, miedos, orgullos… y pensé, como bien decía don Manuel, que aquella era la oportunidad de mi vida. Todos mis problemas podrían solucionarse a través de un polvete con un vejestorio y que seguramente no me duraría mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la semana siguiente, no sé si decidida del todo, pero nerviosa como un flan, estaba ante la puerta de un lujoso chalet de la sierra, acompañada por mi casero. Al llamar al timbre nos salió a abrir la dueña de la casa tal y como me indicó mi vecino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vaya… esta es la joven Esther de la que tanto me has hablado ¿No Manolo? – dijo la mujer, sosteniendo mi mano y observando mi cuerpo tras mi vestido corto de color blanco que además de mostrar mis piernas morenas, también resaltaba mi busto en un amplio escote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, ella es, doña Margarita. Sabía que le gustaría. – añadió mi casero sonriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero pasad, pasad, mi marido está esperando ansioso en el salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando acudimos al salón, me quedé petrificada: La imagen era la que menos me podría esperar. El marido, ese tal don Ramiro, el ricachón que tenía media ciudad a sus pies, estaba postrado en una silla de ruedas y respiraba dificultosamente con un aparato que contenía oxígeno o algo parecido. Apenas sí podía moverse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira Ramiro, esta es la joven que nos ha traído Manolo. – decía su esposa ilusionada haciéndome girar en medio de aquel enorme salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre, naturalmente, no podía contestar, pues apenas casi podía respirar, tan solo sonreír, o eso me pareció, bajo esa mascarilla transparente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quieres que se desnude? – preguntó doña Margarita a su esposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo respuesta por parte de ese impedido hombre, que desde luego, no parecía ser ese que yo imaginaba como el que pudiera tener relaciones sexuales conmigo, pero ante el incómodo silencio y la extraña situación, yo si que me hice oír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero… ¿y el dinero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ja, ja, ja… vaya, la chica sabe a lo que ha venido – decía aquella pérfida mujer que parecía disfrutar humillándome. – Claro, el dinero, el maldito dinero… Manolo, tráeme la chequera que está sobre el piano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su empleado obedeció y la mujer firmó con poderes un talón que contenía la abultada cifra acordada. Lo doblé y me lo metí en el pequeño bolso que llevaba conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal y como hiciera en mis anteriores sesiones en casa de mi vecino, me situé en el centro de aquel inmenso salón, desnudándome lentamente, jugando con mi vestidito para ir ofreciendo a los tres espectadores, tras varios giros y bailes, la cuidada ropa interior que había traído debajo para ese evento: un tanga y un sostén igualmente blancos que me fui quitando con movimientos sensuales bien planificados, mientras aquel hombre seguía observándome desde su silla de ruedas, casi inerte, mientras su esposa, a su vera, acariciaba su hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi casero permanecía a mi lado, boquiabierto como siempre, a pesar de conocer bastante bien mi cuerpo desnudo. Sin embargo esta vez parecía eufórico y creo que en el fondo yo también, pues la actuación debía ser memorable y con un poco de suerte el viejo de la silla acabaría disfrutando antes de que me pusiera una mano encima, si no la palmaba antes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero una vez más, estaba equivocada. Cuando desnuda por completo danzaba como una furcia desbocada y me masturbaba con todo mi afán, el tal Ramiro seguía sin moverse mucho y sí su esposa que me llamaba para acercarme hacia ellos dos. La mujer extendió su mano, para acariciar suavemente mi teta izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Uy, cariño, son pequeñas pero muy, muy suaves – le repetía su esposa al oído sin dejar de acariciarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Ramiro seguía contemplándome pero sin moverse, pobrecito, mientras que su mujer no perdía oportunidad y se aventuraba a sobar mi culo con todas las ganas aprovechando que ella sí tenía toda la movilidad. Nunca antes me había tocado una mujer y menos en una sesión tan incoherente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El culo es firme y bien redondo, querido. – confirmaba doña Margarita a su marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mano de la señora se pasaba entre mis muslos y yo instintivamente, la rehuía, echándome unos pasos hacia atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Niña, ¿qué haces? Hemos acordado que tu cuerpo nos pertenece durante una hora. ¿De acuerdo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si, pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis peros fueron acallados cuando intentaba poner algo de juicio a aquel callejón sin salida en el que me encontraba, pues a pesar de entender que tenía que tener sexo con un viejo, no me esperaba que fuera a través de su esposa mientras él lo contemplaba impasible, además de la presencia de mi casero que continuaba a mi lado. La mano de ella, subió hasta mi sexo y pellizcó levemente mis labios vaginales. Noté un extraño agrado por todo mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tiene un chochito tierno, querido, da gusto. ¿Quieres que le meta un dedo a la niña? – preguntaba la señora a su esposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Ramiro apenas podía mover sus ojos, pero era el indicativo para que ella atendiera a sus presuntas peticiones, con las que, a simple vista, parecía disfrutar más que él. El dedo índice de la mujer se coló sin esfuerzo en mi sexo, hurgando en el interior con deleite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hummm, Ramiro, está mojadita, completamente empapada. Como a ti te gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego fueron dos dedos de la señora los que se introdujeron en mi sexo mojado mientras ella no dejaba de comentarle las sensaciones a su parapléjico esposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está estrecho, Ramiro, cielo y mira que caderas, que cintura, tan leve, que muslos tan armoniosos, que culo tan prieto. Que pena que no puedas follártela, querido…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento en el que era presa de las caricias de aquella mujer, el marido parecía querer decirle algo, por unos movimientos temblorosos que obligaron a doña Margarita a detenerse. Yo, ni me creía todo aquello, apenas me podía sostener en pie, pues los dulces tocamientos de unos femeninos y conocedores dedos en mi rajita, me habían trastornado tanto, hasta límites que nunca hubiera podido sospechar y ahora estaba expectante ante lo siguiente que podía sucederme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Ramiro, con bastantes dificultades hacía signos con sus ojos y levemente con sus manos. Parecía querer pronunciar algunas palabras indescifrables, que su mujer pareció comprender rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ah, claro, claro que sí, cariño. No hay problema – dijo ella al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa? – pregunté intentando averiguar qué ocurría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues nada, preciosa. Mi marido estaría encantado de poder penetrarte, pero como comprenderás él no está en condiciones, de modo que lo hará Manolo por él… vamos, como si fuera el mismo el que te follase. ¿Me entiendes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando giré mi cabeza hacia mi casero, este parecía tan alucinado o más que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero ¿Qué dice? – protesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa niña?, ¿No sabías a lo que venías?, ¿O qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sentí acobardada por sus palabras y por las miradas clavadas de ellos tres sobre mi cuerpo desnudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No es lo que habíamos acordado. – contesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que has acordado es follar esta noche a cambio de mucho dinero. Y sino, ya sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de pensar que después de tanto esfuerzo, el talón que tenía en mi bolso podría esfumarse, me hizo tambalearme medio mareada durante unos segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré al suelo, después al hombre que respiraba con dificultad en su silla de ruedas, a su esposa que me recriminaba con su mirada y después a mi casero que parecía esperar ansioso mi decisión. Estaba paralizada por tantas extrañas sensaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te estamos esperando, putita. – añadió la mujer, sulfurada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé en Edu, pobrecito, desconocedor de todas mis aventuras y desventuras con esa panda de viejos indecentes, pero creía que también aquello era una solución para él. La crisis nos estaba matando… y esa, mi única salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que me atrajera mucho más hacerlo con el hombre de la silla de ruedas que con mi casero, pero al fin y al cabo no me parecía tan repulsivo como este, sin embargo, ante la amenaza de la señora de retirarme el talón y verme de nuevo ante la situación que nos atenazaba, mi cabeza apenas podía pensar algo racional. Mi mente solo recordaba la cifra llena de ceros de aquel cheque, en mi chico, mi padre, mi piso... Al final, acabé cediendo una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vecino, ese que tanto había disfrutado con mis sesiones exhibicionistas en el salón de su casa, estaba ahora despelotado sobre el sofá y con su miembro en ristre, dispuesto a que le cabalgara sin más demora. Y allí acudí intentando no pensar en nada, poniéndome sobre él y acabar cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Espera, espera, pequeña. – me detuvo la señora de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No tan deprisa. Acercaros los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Manuel y yo, nos levantamos del sofá, tal y como nos requería doña Margarita, para acercamos hasta ella que permanecía apoyada junto a su esposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Poneros aquí cerca. Tu niña, te arrodillas y se la chupas a Manolo. que mi marido no pierda detalle. Hazle un buen trabajo. ¿Entendido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía creerme cómo me estaba empujando con su mano y como apenas yo me resistía, arrodillándome ante mi desagradable vecino, ni como hacia de tripas corazón para agarrar su polla y metérmela en la boca para succionarla con mis mejores ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estoy muy segura si era debido a la situación, a la cantidad de locuras acumuladas, o porque había perdido el juicio del todo, pero aquello, curiosamente, no me amargaba. Cuanto más me lo negaba a mí misma, algo por dentro me decía que lo deseaba con todas las fuerzas. Mientras arrodillada y alentada por la señora, se la estaba mamando con tesón a mi casero, mi cuerpo parecía transformarse fuera de mi control a niveles totalmente insospechados. Por un lado don Manuel, berreaba cada vez que mis labios atrapaban su dura verga, mientras que por otro, doña Margarita aprovechaba para sobarme las tetas y el culo para que su marido disfrutara del demente espectáculo. Todo sin dejar de repetir y narrar los buenos chupeteos que le estaba dedicando al miembro de mi casero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando parecía que la corrida de don Manuel estaba cerca, fue la señora la que apartó mi cabeza agarrándome fuertemente del pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No dejes que se corra todavía, zorrita, mi marido quiere ver como te lo follas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obedecí una vez más. Ya casi me movía más por instinto animal que por la persona consecuente que debía ser ante tales hechos. Me levanté y me sentí por un momento una esclava sometida a las vejaciones y caprichos de una pareja de ricos, pero eso también me estaba atrayendo más de lo anhelado… Di la mano a don Manuel y le llevé hasta la silla. Se sentó y yo levanté una pierna mientras miraba lascivamente a don Ramiro, como queriendo regalarle ese placer que él no podía disfrutar en carne propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La polla de mi vecino se coló en mi sexo al primer intento y empecé a cabalgarle agarrándome con ambas manos a su nuca. Lo hacía con todo el vicio de esa puta en la que me estaba convirtiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El peso de mi cuerpo lograba que mi vecino me la clavase hasta lo más hondo, algo que nos hacía resoplar y jadear a ambos, mientras seguíamos cabalgando ante la extraña pareja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira como folla esta muñeca, Ramiro. ¿No da gusto verla? –repetía doña Margarita, mientras sobaba mi culo, acariciaba mis tetas y mi cintura. Que joven y bonita, imagina que te la estás tirando tú…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Manuel, ante mis menesteres, más los tocamientos de doña Margarita sobre mi cuerpo y el suyo acompañado de las propias palabras incitadoras de la señora que pronunciaba cada vez más extasiada, el hombre no tardó en llegar al límite anunciando lo anunciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Me corro, me corro...! – repetía entre gemidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude evitar llegar también al orgasmo, mientras varios chorros de su leche caliente invadían mi interior y los músculos de mi vagina atrapaban la verga sedienta de sexo de su vecina, esa que tanto había deseado desde meses atrás. Y ahora era yo la que me estaba corriendo sobre él, mi asqueroso casero, intentando al mismo tiempo disimularlo, pues no quería demostrar esa debilidad mía ante él, esa debilidad que me había llevado a cometer una locura tras otra y encima disfrutar como nunca con todas ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellas reuniones de sexo continúan todavía. Sí… visito una vez al mes, acompañada siempre por mi casero, a doña Margarita y su desventurado esposo, don Ramiro, que no sé muy bien si disfruta tanto como todos los demás, pero yo mientras, muestro mi lado más humillado y avergonzado a cambio de un suntuoso talón y de paso sigo ocultando el placer que me invade por dentro cada una de esas sesiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, Edu vive feliz sin saber nada de todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor Sylke&lt;br /&gt;sylkeg8@hotmail.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-830054478897707722?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/el-casero.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-4162137208264426182</guid><pubDate>Sun, 13 Sep 2009 23:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-13T16:21:42.125-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sexo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>pasion</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fantasias</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>relatos eroticos</category><title>Una depilación inusual</title><description>&lt;div class="relato" id="relato" style="font-size: 12px;"&gt;&lt;p align="JUSTIFY"&gt;Una depilación inusual&lt;/p&gt;  &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Me había ido a vivir a una ciudad nueva y aún había muchas  cosas que tenía que descubrir. Me molestaba un poco el cambio por alguna de las  cosas que conllevaba, como tener que encontrar de nuevo sitios de confianza como  una peluquería a mi gusto o un centro de estética donde hubiese un servicio tan  bueno como a los que asistía en mi ciudad natal.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Poco a poco fui conociendo sitios nuevos, algunos mejores que  otros y otros más sorprendentes de lo que hubiese podido imaginar.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Por tercera vez y no muy contenta con las 2 anteriores  experiencias fui a un nuevo establecimiento que me habían recomendado varias  compañeras de trabajo para mi depilación mensual. Me gusta estar completamente  depilada, pues además del placer que mi marido me hace sentir lamiendo mi  chochito todo depilado, me encanta tocarme y sentir la suavidad y sensibilidad  de mi piel recién rasurada. He de decir que los momentos después de estar recién  depilada estoy súper excitada dado la gran sensibilidad de esa zona. Este día me  esperaba una gran sorpresa que nunca podría olvidar.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Siempre tenía que pedir la última hora por mi horario de  trabajo y cuando llegué al establecimiento solo estaba una empleada esperando mi  llegada para cerrar después de mi sesión, como no esperaba a nadie más me dijo  que iba a hacerlo ahora para no tener que estar pendiente de posibles clientes  que entraran para preguntar o comprar algo y así poder concentrarse en mí.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Me habló con un tono muy dulce que me llamó la atención, me  fijé un poco mejor en ella, tenía el pelo muy corto y rubio, estatura media, un  cuerpo que seguro hubiese excitado mucho a mi marido, no estaba muy delgada, por  el contrario tenía unas curvas muy sensuales, caderas anchas, cintura fina y  unos bonitos pechos muy bien escotados en su mini bata, muy a tono con el calor  que empezaba a dar el inminente verano.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Mi marido estaba en viaje de trabajo y yo, demasiado activa  sexualmente no pude por menos que excitarme al ver a esta chica tan sensual que  iba a tener el privilegio de verme desnuda esa calurosa tarde de primavera.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Pude apreciar a través de la luz de las lámparas de la sala  de depilación, que lo único que Paula, que así se llamaba, llevaba debajo de su  ajustada bata blanca, eran un bonito sujetador de encaje y un tanga apenas  visible. No podía creerme lo que estaba sucediendo en mi mente, comenzaba a  desnudarla en mi imaginación, como hubiese hecho cualquier hombre o mujer con  gustos distintos a los míos.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Paula comenzó a depilarme las piernas y a cada vez que me  tiraba de la cera me acariciaba suavemente en la zona dolorida haciéndome  sentir, por un lado alivio y por otro erizaba la piel de todo mi cuerpo, falto  como estaba estos días, de mi ración de sexo con otra persona. (Ya que si que me  autosatisfacía con mis juguetes siempre que echaba de menos a mi marido)&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Era ahora cuando Paula comenzó a depilar mi chochito, lo  hacía de forma muy profesional y no tuve ningún problema de dolor en exceso, eso  sí, en varias ocasiones tuvo que echarme polvos de talco para secar la humedad  que salía de mi ser.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;"Vaya, por lo que veo eres una chica muy húmeda".&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Su voz sensual hizo que no me sintiese incómoda con su  comentario, lejos de eso mi excitación subió de intensidad, momento en el que,  tras otro placentero tirón, paseo en un intenso masaje sus manos por la zona  depilada. No pude evitar un gemido, ya era demasiado.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;"Tranquila preciosa, ya estoy terminando".&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;En varios minutos ya había acabado con mi chochito, que ahora  estaba suave como a mi me encantaba, me llevó mis propias manos a él pidiéndome  que buscase alguna imperfección. Pero yo apenas podía evitar tocar mi clítoris,  hinchado por la excitación del momento.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Paula se acercó a echarme una espuma postdepilatoria para  aliviar el escozor y comenzó a masajearme sin disimulo todo mi chocho,  totalmente rojo y brillante después de tan estupenda sesión.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Acercó su cara como viendo algún vello que había escapado a  su expertas manos, pero antes de que me diese cuenta me estaba pidiendo permiso  y hundía su cara entre mis piernas, después de que yo casi le suplicara que lo  hiciera.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Nunca antes había tenido sexo con una mujer, era totalmente  distinto. Notaba como sus labios, suaves se habrían paso hacia mi coñito mojado,  sabiendo perfectamente lo que hacía, sin dilaciones.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;"Cariño, tienes un coño tan bonito que no podía pensar en  dejarte ir sin comértelo".&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Su voz, ahora más ronca por la excitación me llevaba hasta el  séptimo cielo. Siguió masajeando con su lengua, mis labios y el clítoris, que  parecía que me iba a estallar, comencé a gemir y gritar como una loca, no podía  creer que una mujer pudiera hacerme sentir de esa manera.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;"Sí, siiiii, sigue, sigue guarra, quiero correrme en esos  labios de putita que tienes".&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Estaba fuera de mí y apenas en unos breves minutos tuve un  orgasmo bestial que hizo que me temblase todo el cuerpo durante interminables  segundos, mientras ella, al darse cuenta que me corría lamía aún con más fuerza  mi clítoris.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Exhausta abrí los ojos y vi a una Paula un poco avergonzada  de lo que acababa de ocurrir. Me pedía perdón, como si en vez de correrme como  una perra, me hubiese dejado a medias.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;"Perdóname, no sé como he podido hacer algo así, nunca me  había pasado antes, eres tan bonita…"&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;"sssst" puse mi dedo índice en su sensual boca, "No quiero  que me pidas perdón, por haberme dado un orgasmo tan impresionante"&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Comencé a besarla para que dejase de pedirme perdón, lamí su  blanquito cuello, mientras mi mano se colaba por debajo de su bata accediendo a  su culo, bien formado y voluminoso. Me encantó el contraste de su piel suave a  la de un hombre, era como una fantasía hecha realidad, le quité la bata y  comencé a mordisquear suavemente sus pezones por encima del encaje de su  sujetador mientras ella gemía ostensiblemente.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;"ahhh, ahhh, sí Laura, eres una Diosa, hazme tuya".&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;La obligué a tumbarse en la camilla y comencé a lamer y besar  todo su cuerpo, me detuve deliberadamente en la zona de sus piernas más cercana  a su coño, y mientras seguía besando su blanca piel, le quite su pequeño tanga,  dejando ver un gran coño, de gruesos labios y color rosado. Metí un par de dedos  sin contemplaciones en su rajita que estaba totalmente húmeda y paseé mi lengua  por sus enormes labios mientras Paula me pedía a gritos que no parase.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;"Tranquila pequeña que aún te queda mucho más".&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Le dije mientras le daba la vuelta y poniéndola a cuatro  patas hundía mis dedos en su chochito y lamía ferozmente su bien depilado ano,  introduje mi lengua en él todo lo que pude y noté como Paula movía su pelvis  buscando que la penetración fuese aún más profunda.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Ahora ya tenía cuatro dedos dentro de su vagina y los movía  de forma circular buscando sus pliegues más secretos.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;"Date la vuelta guarrita mía, que voy a darte todo el placer  que te mereces"&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Me puse encima de ella y volviendo a meter mis dedos en todo  su ser volví a comerle sus preciosas tetas, metí mi lengua hasta el fondo de su  boca y bajé lentamente hasta encontrarme por primera vez con su clítoris, un  estremecimiento sacudió todo su cuerpo, era lo que estaba deseando desde que  empecé a besarla. Me dediqué a lamer su clítoris mientras mis dedos masajeaban  su ano, abierto a todo el placer que yo pudiese darle.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Gritaba sin cesar y me decía palabras incomprensibles  mientras yo no dejaba ni un segundo de lamer su preciado botón. &lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Entonces una vibrante secuencia de convulsiones inhundaron su  cuerpo, momento en que aproveché para hundir mis dedos de la otra mano en su  vagina para hacerle llegar a placeres aún incomprensibles para mí, mientras  seguía comiendo su coñito hasta que dejó de temblar y de gemir, totalmente  desmadejada en su propia camilla.&lt;/p&gt;  &lt;p align="JUSTIFY"&gt;Seguía con los ojos cerrados, la piernas abiertas y su  chochito aún palpitando del placer obtenido, mientras yo me vestí y dejando el  pago por la depilación más una generosa propina en el mostrador, abrí con las  llaves que ella había dejado puestas en la puerta y salí a la calle,  prometiéndome que después de aquella sesión, nadie más que Paula volvería a  depilarme.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="JUSTIFY"&gt;Autor&lt;/p&gt;&lt;p align="JUSTIFY"&gt;Avidey avidey77@yahoo.es&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-4162137208264426182?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/una-depilacion-inusual.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-3393773575043266278</guid><pubDate>Sun, 13 Sep 2009 23:16:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-13T16:22:19.837-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sexo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>pasion</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fantasias</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>relatos eroticos</category><title>Raquel y yo</title><description>&lt;div class="relato" id="relato" style="font-size: 12px;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;A medida que se aproximaba el fin de semana sentía  cómo mis nervios se iban tensando. Por fin iba a llegar el tan esperado y a la  vez temido momento y no podía dejar de preguntarme como sería él. A pesar de que  Raquel hacía ya más de un mes que me había comunicado que ya tenía un candidato  para meter en nuestra cama, no fue hasta esos largos días en los que empecé a  preguntarme con cierto temor como sería el hombre por ella escogido.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Prepárate –me dijo- porque el próximo sábado he  invitado a cenar al "elegido" para conocernos un poco antes de pasar a la  acción, si es que pasamos, claro.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Desde el principio de la idea del trío ella siempre  se refería al hombre que, según un trato al que habíamos llegado, ella misma  buscó y seleccionó, no sé muy bien ni dónde ni con qué criterios, como al  "elegido". Y dicho hombre había pasado varias veces por mi mente con distintas  caras y cuerpos cada vez, siempre de forma fugaz. Pero durante esos días, ante  la proximidad del encuentro real, su imagen se instaló de forma definitiva en  mis pensamientos, cambiando constantemente de rostro como si fuese el único  actor de una obra de teatro y él tuviera que interpretar a todos los personajes.  Unas veces se presentaba frente a mí como un joven atlético y delgado para al  cabo de un instante transformarse en un hombre maduro bajito y rechoncho. Otras  veces era moreno para transformase en unos instantes como por arte de magia en  un rubio escandinavo. Algunas otras veces me imaginaba que sería un fornido  negro de dos metro de altura y poco menos de anchura y otras veces se convertía  en un joven y enclenque adolescente al que doblaba la edad pero quien me doblaba  el tamaño de la polla. Porque el nexo común de todos estos personajes que  habitaban en mi mente era que todos disponían de enormes y poderosas vergas. Y  es que desde que durante esos últimos meses había descubierto el sexo anal, o  mejor dicho habíamos descubierto ya que Raquel lo había hecho a la par que yo,  uno de mis sueños más recurrentes era ser penetrado por una enorme verga.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Pero yo, fiel al trato que había hecho con ella,  aunque me moría de ganas me abstuve de preguntarle detalles sobre el tipo que  iba a reventarme el culo ese mismo fin de semana. Al principio, cuando surgió la  idea de meter a un hombre en nuestra cama los dos nos habíamos puesto a la  búsqueda de un candidato pero pronto nos dimos cuenta que nos resultaría difícil  ponernos de acuerdo. A través de internet, tras varias semanas logramos  contactar con varios posibles candidatos, pero los que le gustaban a ella no me  gustaban a mí o los que me gustaban a mí no le gustaban a ella, o bien no nos  agradaban a ninguno de los dos. Así que al final llegamos a un trato. Puesto que  yo ya había elegido a Sonia, la mujer que sustituiría al hombre en nuestra cama,  ella se encargaría de buscar a éste otro, lo cual además de parecerme justo me  pareció la mejor solución.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Tan solo una cosa, -le dije- solo te pido que por  favor esté depilado o tenga poco pelo. No soportaría la idea de un hombre peludo  dándome por culo, o chupándomela. Incluso la idea de verte follando con alguien  que tenga tanto pelo en la cabeza como en el pecho me resulta repulsivo. Por lo  demás, confiaré en tu buen gusto, que está claro que lo tienes, ya que te  casaste conmigo.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella rió mi gracia y me aseguró que me buscaría al  mejor metrosexual que pudiera encontrar, y a partir de ese día no volvimos a  hablar más del tema, a pesar de que a veces me moría de ganas por preguntarle  cómo llevaba la búsqueda. Hasta que finalmente un buen día me anunció que ya  tenía al "elegido" y que solo le faltaba concretar unos cuantos detalles antes  de fijar la fecha definitiva para el encuentro. Y ese mes se me convirtió en una  eternidad, pero no fue más que un suspiro comparado con la semana que pasé desde  que me dijo que el próximo fin de semana teníamos la cita con él. Me golpeó con  la noticia un lunes por la noche antes de acostarnos, y recuerdo que ese día no  pude dormir. Hacía ya casi cinco meses que había surgido la propuesta del trío,  así que había tenido tiempo más que de sobra para hacerme a la idea, pero esa  proximidad tan cercana había dejado a un lado la fantasía para convertirla en  hecho, todavía no consumado pero no por ello menos real. La verdad es que me  entraron unos nervios terribles pensando en lo que estábamos a punto de hacer.  Me asaltaban las dudas constantemente y no estaba seguro de hasta qué punto eso  podría afectar a mi relación con Raquel. Me daba miedo perderla, pensar que ella  disfrutara tanto con otro que yo le resultara insuficiente y me abandonara, o  peor todavía que dejara de quererme- Y ella, con increíble clarividencia se  apercibió de mi estado de ánimo y con tremenda dulzura se acercó a mí.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Cariño, quiero que sepas que te quiero con toda  mi alma, y que tengas muy claro que lo que va a pasar este fin de semana nada  tiene que ver con el amor, sino con el sexo. Sexo puro y duro. Y pase lo que  pase, te seguiré queriendo igual que hoy.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Y estas simples palabras bastaron para  tranquilizarme, aunque no aceleraron el paso de las horas, que se me hacían  eternas. Pero el tiempo, inexorable, continuaba su eterno discurrir, y  finalmente llegó el sábado. Amaneció lluvioso y a media tarde estalló una  violenta tormenta, tal vez un anuncio de lo que iba a ocurrir esa misma noche  entre las cuatro paredes de nuestro dormitorio. Durante todo el día estuvimos en  casa, preparándolo todo para que no fallara nada. Queríamos que fuera una velada  perfecta. Entre los dos preparamos una ligera cena y puse a enfriar en el  congelador unas botellas de cava. Pusimos velas en el comedor y en el dormitorio  y encendimos barras de incienso. Y tras todos los preparativos nos duchamos y  nos sentamos a esperar. Si la semana se me había hecho eterna, esa media hora  que tardó en sonar el timbre fue como si el tiempo se hubiera detenido por  completo, como si me hubiera quedado anclado en aquel instante y fuera a  permanecer siempre en él. Pero finalmente llamaron a la puerta. Dos timbrazos  cortos que rompieron el silencio en el que nos hallábamos sumidos Raquel y yo.  De un salto ambos nos levantamos al unísono y nos dirigimos hacia la puerta. El  momento había llegado.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Fue Raquel la que abrió la puerta. Y fue Raquel la  que me sacó del estupor que me produjo la visión del hombre que con una botella  de vino en una vistosa bolsa de papel permanecía de pie en la entrada de mi  casa.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Cariño, no creo que haga falta que os presente.  Me parece que ya os conocéis.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Y en efecto, ya conocía a ese hombre. No era otro  que Fran, el amigo de Paz que hacía ya casi veinte años que había hecho conmigo  lo mismo que había venido a hacer hoy a mi casa: follarse a mi mujer y follarme  a mí. No podía salir de mi asombro al verle frente a la puerta de mi hogar, con  una sonrisa en su boca, con el mismo aspecto tímido que tenía el día que lo  conocí y transmitiendo sin embargo esa seguridad en sí mismo. Los años le habían  tratado muy bien y a pesar de que debía tener aproximadamente la misma edad que  yo, parecía tener unos cuantos años menos, tal vez gracias a su rostro imberbe y  cierto aire infantil en su mirada. Continuaba igual de delgado y sus cabellos, a  diferencia de los míos, no mostraban ni una sola cana. Fran, viendo que yo no  reaccionaba se adelantó y tendiéndome una mano que estrechó la mía con fuerza,  me saludó.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Hola Javier. Encantado de volver a verte.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Tardé un rato en reaccionar antes de poder  contestarle e invitarle a pasar al interior. Entró al vestíbulo y saludó a  Raquel con un beso en cada mejilla.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Hola, Raquel. He traído una botella de vino.  Ponla un rato en la nevera para que se enfríe.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Yo estaba alucinado contemplando la absurda  situación. El hombre que había venido a follarnos trayendo una botella de vino  como si fuese un simple amigo invitado a cenar. No se parecía en nada a lo que  había imaginado, que básicamente consistía en que nada más abrir la puerta  íbamos a comenzar a follar como locos, aunque bien mirado no sé si habría  resultado esto más absurdo. Pasamos los tres al comedor y a pesar de mi  nerviosismo logré entablar una insustancial charla con Fran. Raquel de mientras  iba sacando los platos a la mesa con una naturalidad y tranquilidad que  contrastaba con mi propio estado. De todas formas y gracias sobre todo a la  sinceridad que transmitía Fran con su actitud, tranquila y relajada, el ambiente  se fue distendiendo poco a poco, y cuando Raquel hubo terminado de preparar  todas las cosas estábamos ya charlando casi como dos buenos amigos, porque ya os  conté en un anterior relato, aquel que iba sobre mi primer y único trío hasta  entonces, que Fran era un tipo muy simpático. Educado, inteligente y con buena  conversación, era además divertido e ingenioso.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Nos sentamos los tres a la mesa y comenzamos a  cenar, no sin poner antes un poco de música suave y relajante para dar un poco  de ambiente. Al parecer a Raquel también le gustaba Fran y parecía divertirse  mucho con él y he de reconocer que sentía un ligero cosquilleo en la boca de mi  estómago provocado por los celos al verlos riendo juntos, pero nada comparable a  aquella otra vez en que era Paz la que tonteaba con él. Quizás fuera porque  aquella otra vez no sabía yo de lo qué iba la cosa y esta, sin embargo sabía  exactamente lo que iba a ocurrir, y no solo lo sabía sino que además deseaba que  ocurriera. Aunque durante la cena casi ni me acordé de ello, tal era el ambiente  tan relajado que habíamos logrado. Charlamos de un montón de cosas, como dos  viejos amigos que hace mucho que no se ven a pesar de que solo le había visto  anteriormente durante unas pocas horas. Hablamos de esa primera vez que nos  habíamos visto aunque él por discreción en ningún momento mencionó nada de lo  sucedido durante aquella noche. Hablamos de Paz, igualmente sin mencionar que  había estado saliendo conmigo durante aquel verano. Era evidente que no íbamos a  encontrar a nadie más discreto que Fran. Y pasó el tiempo entre plato y plato y  entre copa y copa de vino hasta que saqué el ligero postre que había preparado  Raquel. Y el postre se terminó y yo me levanté de la mesa y antes de dirigirme a  la cocina pregunté.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- ¿Queréis tomar alguna copa?&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- No, -respondió Fran- La verdad es que prefiero  follarme a Raquel.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Me quedé de piedra, sin saber muy bien qué decir a  continuación. Por fin había llegado el momento. De esa forma tan directa había  sido Fran quién había sacado a relucir el motivo de su visita. Dirigí mi rostro  hacia Raquel con mirada inquisitiva y ella me respondió con una simple mirada y  un pequeño gesto afirmativo de su cabeza. Acto seguido se arrimó a él y le  abrazó, dándole un pequeño beso en los labios, acariciando su cara con la yema  de sus dedos, tras lo cual y con clara voz le dijo.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Perfecto. Es lo mismo que yo quiero. Pero antes  me encantaría ver como Javier te la chupa.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Y se giró hacia mí con una mirada llena de amor y  una sensual sonrisa brillando en su cara que hizo que me dirigiera hacia donde  ella estaba sentada y rodeándola entre mis brazos la besara en un largo y  apasionado beso. Ella se levantó y se fundió conmigo en un estrecho abrazo,  restregando su cuerpo contra el mío, acariciándome. Y el breve momento que me  separé de ella bastó para que Fran, que también se había levantado y permanecía  de pie a mis espaldas, se adelantara y se interpusiera entre ella y yo y la  abrazara. Y esta vez fui yo el que contempló como Raquel le besaba con la misma  pasión con la que me había besado a mí. Vi las manos de él deslizándose por su  espalda hasta alcanzar su culo y como ella se fundía contra él. Contemplé  atónito como él masajeaba sus nalgas entre sus fuertes dedos mientras ella  rodeaba su cuello con las manos y lo atraía hacia ella, y escuché maravillado el  sonido de sus lenguas buscándose desesperadas. Y de repente me di cuenta de lo  absurdo de todos los temores que había sentido al imaginarme a Raquel en brazos  de otro hombre, por que os puedo asegurar que el cosquilleo que sentía en mi  vientre no era provocado por los celos sino por la más tremenda excitación que  os podáis imaginar.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Aproveché un momento en el que sus rostros se  separaron para meterme entre ellos, y esta vez fue a mí a quien besó más  apasionadamente que antes, pero abrazada todavía a Fran. Intuía más que veía las  manos de él sobre el opulento culo de Raquel, moviéndose sobre los tersos  glúteos, al igual que imaginaba sus tetas chafándose contra el pecho de él. Y no  pude evitarlo y me fundí con ellos en el mismo abrazo, un brazo sobre el cuerpo  de Fran, otro sobre el de mi mujer, y nos besamos. Nos besamos con desaforada  pasión. Y cuando digo que nos besamos me refiero a los tres, porque fueron los  labios de Fran los que se juntaron a los míos y fue su lengua la que se  introdujo en mi boca buscando la mía. Y no sentí nada de lo que había imaginado  al imaginarme besando a otro hombre, nada malo ocurrió, nada desagradable, nada  asqueroso, sino todo lo contrario. Él me besaba con la misma pasión con la que  lo había hecho Raquel, solo que con más fuerza, más violento, haciéndolo todavía  más excitante. Y mientras me besaba yo cerraba los ojos y me apretaba contra  Raquel, rodeando su cintura y acariciándola bajo la blusa. Y luego eran los  labios de ella los que buscaban los míos y la mano de Fran la que acariciaba mi  cintura por encima de la camisa. Otras veces eran ellos dos los que frotaban sus  lenguas en un desenfrenado baile que lo único que conseguía era que no pudiera  dejar de observarles, de mirar la cara de lujuria de Raquel, los ojos de deseo  de él. Y me pregunté cómo se verían los míos propios, porque reconozco que por  ese momento estaba ya con una tremenda erección que amenazaba con salir del  estrecho slip que me había puesto. Y la consciencia de mi propia excitación me  hizo preguntarme por la de ellos, concretamente por la de él. La de ella ya la  conocía, ya a fin de cuentas es mi mujer y conozco cada uno de los síntomas. Y  tratando de averiguar en qué estado se encontraba Fran metí una mano entre ellos  dos, separando sus cuerpos, y acaricié el abdomen de él por encima de la fina  camisa sorprendiéndome la dureza de su vientre, duro como una piedra. Y mis  dedos se deslizaron con cierta brusquedad hacia abajo, hacia el otro lado del  cinturón y hacia la cremallera de su pantalón. Y todavía no había alcanzado ésta  que ya se apercibía el bulto, enorme, duro, turgente, amenazando con atravesar  la tela de la prenda.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Querías que le chupara la polla, ¿no? –pregunté  dirigiendo mi vista hacia los extasiados ojos de Raquel.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Siiiiii,… lo estoy deseando, quiero verte con una  polla en la boca… -respondió, el deseo brillando en sus preciosos ojos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Y la aparté de Fran a fin de poder colocarme  enfrente de él y arrodillarme a sus pies. Con trémulas manos, no de los nervios  sino de la emoción, le desabroché el cinturón y desabotoné su pantalón para  bajar luego la cremallera. Acerqué la boca al abultado paquete y dí un ligero  mordisco sobre la todavía invisible polla antes de dejar caer el pantalón a sus  pies, dejándolo frente a mí con el capullo de la verga sobresaliendo por el  elástico de su slip. Mis labios se posaron sobre la polla y la besé por encima  de la tela, deleitándome con la dureza que mis labios percibían. Subí las manos  por sus muslos hacia el slip y cogiéndolo por la cintura y en un rápido  movimiento lo bajé y enseguida aquella maravillosa polla saltó frente a mis  ojos. La cogí en mi mano, sintiendo lo caliente y dura que estaba, y miré a  Raquel. Se había sentado en el sofá y miraba con los ojos abiertos como platos.  No me había dado cuenta de en qué momento se había desnudado, pero permanecía  vestida tan solo con una diminuta tanga y un sujetador a juego que le había  regalado una vez para nuestro aniversario. Su mirada era una extraña mezcla de  asombro y excitación a partes iguales, y no deseando hacerla esperar más giré mi  cabeza y coloqué los labios sobre el inflamado glande y le di un lametón. Saqué  un preservativo del bolsillo de mi pantalón que por suerte había tenido la  precaución de guardar antes, y sacándolo del envoltorio lo coloqué sobre la  punta de la verga y lo desenrollé lentamente a lo largo de aquel hermoso cipote,  y tan pronto terminé me lo metí en la boca, muy suavemente y mirando de reojo a  Raquel sentada sobre el sofá. Estaba con la boca abierta, extasiada ante el  espectáculo que le estaba brindando, mirándome sin perderse ni un solo detalle y  con una sonrisa difícil de describir al ver como una de sus fantasías se  cumplía.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Un sabor a látex inundó mi paladar, aunque era  mejor de lo que había imaginado. Raquel había comprado esos condones con sabores  que le había recomendado para el sexo oral el dependiente de la tienda, y la  verdad es que aunque sabía algo a goma no era del todo desagradable. Y es que  habíamos hablado largamente sobre el tema y ambos habíamos decidido no hacer  nada con nadie sin condón, ya que si alguien estaba dispuesto a meterse en  nuestra cama se daba por supuesto que se habría metido en alguna más, y tal y  como están hoy en día las cosas, mejor prevenir. Así que ahí estaba yo, chupando  aquella polla de fresa sin apartar la mirada de Raquel, y os aseguro que se la  veía más hermosa de lo que nunca la he visto. Sus ojos relucían con un brillo de  deseo e irremediable pasión. Sus gruesos labios perfectamente pintados en color  rojo se curvaban en la comisura elevándose tan solo un milímetro, confiriéndole  una extraña pero sugerente sonrisa, sus lisos cabellos oscuros y brillantes  derramándose sobre sus hombros como una cascada pensada para realzar sus  hermosos pechos, grandes y poderosos, aprisionados en aquel estrecho sujetador y  formando entre ellos ese profundo y sugerente canal capaz de atrapar la mirada  de cualquier hombre. Por un momento estuve tentado de abandonar la polla de Fran  y abalanzarme sobre ella para hacerle el amor con alocada pasión, pero sabía que  lo que ella más deseaba ere verme hacer lo que estaba haciendo, así que sin  dejar de mirarla en ningún momento empecé deslizar mis labios a lo largo de  aquella polla que llenaba mi boca.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;A través de la fina capa de látex del condón me  llegaba el calor que desprendía, un calor agradable y delicioso que inundaba mi  boca de placenteras sensaciones. Al principio sólo pude introducir parte de la  polla, pero poco a poco, a medida que mi boca se acostumbraba a la extraña  presencia de aquel enfundado trozo de carne iba consiguiendo tragar cada vez un  pedazo más, hasta que conseguí meterla del todo y sus huevos reposaron sobre mi  barbilla haciéndome cosquillas con los rizados pelillos. Yo había estado  practicando para hacer una buena mamada con el vibrador, pero esto no se podía  comparar en nada a aquellas sesiones de prueba. Por una parte, la polla de Fran  era bastante más pequeña que el vibrador, cosa por cierto nada extraña, ya que  éste era bastante grande; por otra parte, el vibrador que había utilizado era  rígido y duro, mientras que la polla que estaba chupando tenía una consistencia  suave y sedosa sin perder la rigidez. Además, cuando lo había chupado eran mis  manos las que lo agarraban y controlaban los movimientos en todo momento,  mientras que ahora se movía con voluntad propia. Porque en efecto, Fran había  comenzado a imprimir un cierto movimiento a sus caderas de adelante hacia  detrás, que hacía que cada vez que se moviera mi boca se llenara todavía más de  polla, e incluso llegó a cogerme la cabeza entre las manos para marcar el ritmo  de la mamada.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Estuve un largo rato chupando aquella deliciosa  verga con sabor a fresa, escuchando los pequeños gemidos de Fran y viendo la  cara de Raquel, cada vez más encendida, que había comenzado a acariciar su sexo  por encima del fino tanga, hasta que con firmeza, Fran me apartó la cabeza de la  entrepierna, arrancándome aquel trozo de carne de la boca.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Ya está bien, -me dijo- Ahora le toca el turno a  Raquel.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Y se sentó en el borde del sofá al lado de Raquel,  quien no tardó nada en inclinarse sobre él y continuar el trabajo que yo había  comenzado. Era la primera vez que la veía chupando una polla que no fuera la  mía, y la visión he de reconocer que me turbó, pero a la vez logró encenderme  todavía más. Rápidamente me incorporé y me desnudé completamente, quedando  frente a ellos con mi tremenda erección, pero ellos no me dedicaron ni una sola  mirada. Raquel estaba concentrada saboreando la misma polla que había gozado yo  hacía tan solo unos instantes, con tanta pericia que Fran había cerrado los ojos  y se retorcía de gusto. Me acerqué hacia ellos y acaricié el cuerpo de Raquel y  mis manos se dirigieron presurosas hacia el cierre de su sujetador que desbroché  con ansia. Con avidez, mis manos buscaron la opulencia de sus pechos, por fin  liberados de la estrecha contención y los restregué con fuerza, tomándolos entre  mis dedos y acariciándolos con desenfrenada pasión. Pero tras un corto instante  Fran agarró a Raquel con ambas manos y la empujó hacia afuera del sofá.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Venga, siéntate ahora aquí. –le dijo con voz  clara y fuerte.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Y Raquel, sin dudarlo ni un instante me apartó con  un suave empujón y se levantó. En lo que dura un suspiro dejó caer sus bragas al  suelo y con cierta urgencia y sin ni siquiera mirarme se sentó a horcajadas  sobre los muslos de Fran hincándose aquella poderosa erección en el coño,  dejando escapar un ahogado gemido al sentir como la penetraba. Y comenzó a  moverse encima de él y yo me limité a permanecer ahí parado, mirando como mi  mujer se follaba a otro tío. Porque ciertamente era ella la que se lo estaba  tirando y él se limitaba a permanecer ahí tirado en el sofá disfrutando de mi  mujer. Viendo aquello decidí que si quería participar tendría que tomar yo la  iniciativa, así que sacando un condón y colocándomelo me subí de pié encima del  sofá y arrimé la polla a las dos cabezas, que apasionadamente se besaban. A la  que ambos vieron irrumpir aquella vigorosa verga giraron sus cabezas e  inmediatamente cuatro labios se posaron en mi polla y comenzaron una de las  mejores mamadas que me han nunca. Jamás en la vida había visto dos bocas  peleándose por tragarse mi polla. Unas veces eran los labios de Fran los que se  abrían para alojar entre ellos mi glande mientras Raquel deslizaba la lengua a  lo largo del inflamado tronco. Otras veces era al revés, y era la lengua de Fran  la que me chupaba el falo mientras Raquel metía la punta entre sus labios y la  iba engullendo poco a poco hasta que él tenía que apartarse y se limitaba  entonces a acariciar mis huevos con ágiles dedos. Algunas veces él la apartaba y  con gula se la metía de repente en la boca arrancándome gemidos de placer que  hacían temblar mis piernas. Y cuando estaba alcanzando la cima de la gloria,  sentí como de repente Raquel se levantaba, sacándose aquel clavo en el que  estaba ensartada y bajándose del sofá se dio media vuelta, mirando hacia el  televisor y dándole la espalda a Fran.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Ponte aquí delante de mí, -me dijo con una voz  distorsionada por el deseo- y mírame. Quiero que veas y disfrutes cómo me folla.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Y en el momento en el que hice lo que me pedía,  separando bien las piernas y apoyándose con las manos en los muslos de Fran se  sentó sobre aquella palpitante verga que apuntaba directamente a su coño, y  observé claramente como éste se la tragaba. Estupefacto contemplé cómo ella  comenzaba de nuevo a brincar. Mis ojos iban alternativamente de su coño  comepollas a su cara desencajada por el placer, y recuerdo que lo primero que me  vino a la mente fue pensar, qué bien, como en una película porno. Solo que la  actriz principal es mi mujer. Y pensando esto recordé todos los absurdos temores  que había tenido antes al imaginármela con otro hombre, y me sonreí.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Raquel, que me miraba directamente a los ojos  mientras follaba se extrañó al verme sonriendo y aceleró su cabalgada  olvidándose pronto de mi extraña sonrisa, siendo atrapada por su propia locura,  gimiendo desenfrenadamente hasta que se corrió entre fuertes gritos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Joder, joder, joder, -gritaba como loca brincando  encima de Fran, y pidiéndole que no parara a pesar de que él ni se movía.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Y tan pronto como se hubo corrido, sin darle a Fran  apenas ni un suspiro se sacó aquella verga que debía estar a punto de reventar y  ordenó más que pidió.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Por el culo, métemela por el culo…&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Y sin dejar que él hiciera nada, la agarró con la  mano y apuntándola hacia su objetivo se sentó sobre ella. No consiguió meterla a  la primera, lo cual tampoco me extrañó. De esos últimos meses en los que le  había dado por culo prácticamente a diario siempre habíamos utilizado un gel  lubricante y normalmente primero usaba un dedo para dilatar su esfínter. Pero al  parecer, estaba tan caliente que no deseaba esperar para los preparativos, y con  un par de empujones más hacia abajo consiguió ensartarse en la enguantada verga  y sin poder ahogar un pequeño quejido de dolor continuó empujando hasta estar  completamente empalada. Permaneció ahí quieta un instante antes de volver a  levantarse el trozo justo para que no se le saliera del culo para volver a  dejarse caer, esta vez de golpe, soltando un nuevo quejido esta vez no tan claro  de ya de si era de dolor o no. Y nuevamente comenzó el baile que había  practicado antes con la polla clavada en su coño, mientras yo, embobado, miraba  cómo brincaba, viendo entrar y salir aquella barra de carne mientras acariciaba  mi propia polla.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Tardé un instante, la falta de costumbre imagino,  en darme cuenta de que en esta posición yo también podía disfrutar de ella, que  me ofrecía su coño abierto solo para mí. Y colocándome de rodillas entre los  muslos de Fran acerqué mi polla al coño de Raquel. Enseguida me di cuenta de que  en esa posición me resultaría muy difícil metérsela, así que cogí un par de  cojines del sofá y arrodillándome sobre ellos mi polla quedaba al nivel de su  sexo, y sin pensarlo dos veces en un fuerte movimiento la ensarté hasta el fondo  haciéndola proferir un agónico grito.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Comenzó entonces un frenético baile en el que las  pollas entraban y salían de Raquel a toda velocidad. Yo no podía dejar de  mirarla a la cara, totalmente extasiado por la desencajada expresión de su  rostro. Apenas me miraba, y las veces que lo hacía estoy seguro de que ni me  veía. Sus ojos daban vueltas de una forma alarmante llegando incluso a quedarse  en blanco. Por su boca entreabierta escapaba un hilo de baba, que se escurría  por su barbilla donde quedaba colgando hasta caer sobre sus pechos, que se  bamboleaban a un ritmo frenético, danzando frente a mí.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Por los gemidos de Fran y la forma de moverse  deduje que se estaba corriendo, y no bastaron muchas más embestidas para que mi  condón se llenara también de leche que surgía en fuertes borbotones que me  hacían gritar y gemir de una forma descontrolada. Raquel tardó un poco más que  yo en correrse, pero lo hizo de una forma demoledora que la dejó agotada,  completamente exhausta, respirando aceleradamente tumbada sobre el pecho de  Fran.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Permanecimos un rato así, intentando que nuestros  corazones bombearan sangre a un ritmo normal, tras el cual saqué mi polla de su  coño y acto seguido Fran hizo lo mismo con la suya. Raquel se incorporó y se  dejó caer de nuevo sobre el sofá, todavía con el rostro desencajado y perlado de  pequeñas gotas de sudor. Y luego ocurrió algo muy curioso, ya que Fran y yo, al  mismo tiempo y sin habernos dicho nada ni tan siquiera haber intercambiado una  mirada, nos quitamos los preservativos y tal como lo hicimos vaciamos el  contenido de los mismos sobre los pechos de Raquel. Él en uno y yo en el otro. Y  tras hacerlo, nos miramos y estallamos en una sonora carcajada. Luego besé a  Raquel en los labios, un beso tierno y cariñoso. Y ella me respondió con dulzura  hasta que se levantó, y con el semen goteándole todavía por los pechos se  encaminó hacia el dormitorio, adonde la seguimos Fran y yo….&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Autor&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;unoequisdos dudodemiexistencia@gmail.com&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-3393773575043266278?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/raquel-y-yo.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-3734109007456460869.post-8123729264692568967</guid><pubDate>Sun, 13 Sep 2009 23:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-13T16:22:07.759-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>sexo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>pasion</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>fantasias</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>relatos eroticos</category><title>Las relaciones las carga el diablo</title><description>&lt;div class="relato" id="relato" style="font-size: 12px;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;En primer lugar quiero aclarar que, pese a cómo pueda  empezar el relato en cuanto a acción, se trata más bien de un texto que pretende  meter a la gente en situación, familiarizándolos con los personajes y la trama,  de manera que se dejen llevar de una manera mas sencilla, de manera que quien  busque algo rápido tal vez no se encuentre a gusto con él. De hecho,  inicialmente la historia iba a continuar bastante más centrándose también en  otros personajes, pero, de momento, la continuación se quedara en mi cabeza, que  ésto parece ser ya suficientemente largo para una "primera vez".&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Respecto a otros aspectos del relato, es la primera  vez que he intentado escribir algo así, y, no siendo un escritor, es probable  que sea muy mejorable.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;De hecho, ni tan siquiera lo he repasado, no queriendo  enfrascarme en un ciclo continuo de cambios, al no satisfacerme comparándolo con  muchos otros relatos que he leído aquí y, he de admitirlo, algunos eran  tremendamente buenos, con lo que me gustaría disculparme de antemano por los  posibles fallos que tenga, aunque me gustaría que, sea cual sea, me comentarais  vuestra opinión.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sin más, espero que lo disfrutéis.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Giró la llave con cuidado, y abrió lentamente la  puerta, tratando de no hacer ruido. Con la misma cautela, la cerró y, andando de  puntillas, fue hacia el salón, donde se escuchaba la televisión. Extremando el  cuidado trató de acercarse por detrás al sofá, donde podía ver sentado a su  presa. O, mas bien, la parte posterior de la cabeza de su presa, un cabello  castaño oscuro apoyado en el respaldo. Se acercó sigilosamente.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Que andas haciendo andando a hurtadillas, Laura? - dijo él, girando   levemente la cabeza para verle de reojo mientras sonreía.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pfffff, le quitas la gracia si te enteras. - dijo ella pasando sobre el   respaldo del sofá y dejándose caer sobre su regazo mientras le rodeaba con   los brazos, observándole con una mirada pícara adornada con una sonrisa   traviesa en una cara de tez clara que se mostraba un cierto tono rojo, que   él no supo si era por excitación de ella o por simple rubor. - ¿Cómo sabías   que era yo?.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cierto, fue arriesgado, podía ser cualquiera de mis otras novias a las   que les he dado las llaves de mi piso. - añadió con una sonrisa irónica   gesticulando de manera divertida, haciendo una parodia de como si tratara de   hablar en serio. Ella sabía que era la única persona que había recibido una   copia de las llaves.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Y si hubiera sido un ladrón?, ... - dijo ella mientras reía, sin querer   dar el brazo a torcer, mientras su gesto se tornaba aún mas pícaro.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;En ese caso les hubiera dicho que volvieran en otro momento, que estaba   esperando visita. Son gente comprensiva, y creo que lo entenderían. -   contestó riendo.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Y si hubiera sido un asesino?, ... - insistió ella, tratando de ganar   la batalla dialéctica.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Le hubiera dicho que después de la visita probablemente estaría mas   débil y fácil de matar – replico mientras hacía un gesto cómico, tratando de   hacer ver la lógica del argumento, como si fuera obvio.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;...¿y si hubiera sido un violador?... - añadió ella con mirada ya   decididamente provocadora y confiada, pensando que ya le había vencido -, no   estarías en el mejor estado después de la visita. - termino mientras reía   por lo bajo, y movía la cabeza sensualmente, haciendo que su rubio cabello   se balanceara acompañando el movimiento..  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Hmmm, depende. Si fuera un violador o una violadora que no me gustara,   entonces estaría en un problema, pero siempre podría lanzarles todo lo que   me encontrara por ahí, hasta conseguir salir huyendo despavorido, ... –   Ahora reía él, divertido, dejando sin contestar la otra posibilidad,   esperando la pregunta que sabía que ella le haría.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;...¿y si fuera una violadora que te gustara? - Sus ojos verdes   entrecerrados brillaban provocadores y traviesos.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Si fuera una violadora que me gustara atrancaría la puerta a cal y canto   y cambiaría yo las tornas inmediatamente. - Dijo él, tratando de poner cara   de peligroso mientras reía, y haciéndola caer totalmente sobre el sofá para,   a continuación, lanzarse sobre ella a hacerle cosquillas. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Aún estaba ella retorciéndose por las cosquillas  cuando la tomó por la cintura, echándosela sobre el hombro, cayendo las piernas  de ella sobre el pechó de el, y el pecho y la cabeza de ella sobre su espalda,  como si fuera un saco, y echó a andar hacia su habitación.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella, tras un momento de alarma al verse en el aire,  siguió riendo y golpeándole suavemente, como si quisiera evitar su "rapto".&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Viendo que sus acciones no tenían tanta respuesta como  ella quería, le agarro el culo con fuerza con las dos manos, y lamentó no llegar  para poder mordérselo. Él pego un leve respingo y rió, golpeándole suavemente  con las palmas de la mano en las nalgas a ella, mientras tardaba un instante  cada vez en quitarla, mientras se las acariciaba por encima del pantalón  vaquero. "Indignada" por el tratamiento, decidió hacer un movimiento mas  atrevido y, metiendo la mano entre las piernas de él, procedió a atrapar y  apretarle suavemente el paquete. Ahora el respingo fue bastante más  considerable, y por un momento temió que se cayeran ambos, hasta que notó como  él le agarra con fuerza las piernas, para evitar que ella resbalara, y se  detenía un momento para estabilizarse.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ten cuidado, que si te sueltas y te caes acabaras estropeada y ya no   tendrás valor para tu "secuestrador" - rió él mientras le daba un beso   tierno en la cintura, que ella tenía desnuda después de que la camiseta se   hubiera deslizado hacia sus pechos debido a la gravedad, y los pantalones se   le hubieran deslizado un poco hacia abajo producto del trayecto. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella, sin responderle, le levantó la camiseta y trató  de introducir su mano dentro de su pantalón.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡¡Espera, espera, loca, que nos la vamos a dar!! – rió aún mas él   mientras corría hacia la cama para soltarla, no fuera a ser que su siguiente   travesura acabara con los dos en el suelo y con algún traumatismo   considerable. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Una vez hubo llegado, la soltó con suavidad sobre la  cama, dejándola boca arriba, apoyando ella los codos tras de su espalda,  mientras le miraba con una expresión de inmensa lujuria. Por un momento él pensó  que venía muy caliente ya de antemano, pero no le dio importancia y se lanzo  encima de ella. Su metro y noventa centímetros sobre casi un metro y setenta  centímetros de una preciosa mujer que le había conquistado hace tanto tiempo y  que le seguía volviendo loco.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Se inclinó sobre ella, simulando acercarse para  besarla para luego alejarse, mientras le iba quitando la camiseta y el  sujetador, viendo sus pechos asomar de su prisión y reclamar atención, mostrando  sus rosados pezones enhiestos, pidiendo caricias tras la tela del sujetador  semitransparente. A continuación paso a acariciarle sutilmente con las yemas de  los dedos, desde sus hombros hasta su vientre en un lento trayecto que pareció  recorrer todos los rincones del camino, para llegar a la cintura y empezar a  quitarle los zapatos y el pantalón.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella se dejaba hacer, controlando sus ansias por  lanzarse sobre él.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Terminando de desnudarla, tras haberle quitado el  tanga y el sujetador, mostrando un sexo completamente afeitado y unos pechos  generosos, volvió a lanzarse sobre ella.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ella, al verle lanzarse, se terminó de dejar caer de  espaldas sobre la cama, echando los brazos a los lados y esperándole. Iba a  lanzarse a la boca de él cuando la sujetó por las muñecas y puso cara de  travieso. Ella puso un gesto de sorpresa, y permaneció quieta. Sabía que no iba  a poder moverse si él no quería, así que continuó expectante.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Él se incorporó un poco, poniéndose de rodillas sobre  ella, sujetando las piernas de ella poniendo las suyas propias encima con  cuidado para no hacerle daño, pero sin permitirle escapar, mientras mantenía las  muñecas de su presa sujetas en la misma posición que antes tenía.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Hecho esto, se inclino despacio hacia ella, mirándole  con sus ojos marrones, como dirigiéndose a sus labios para besarlos. Ella  reaccionó incorporándose ligeramente, tanto como le era posible teniendo los  brazos en esa posición, tratando de alcanzarle, y, cuando estaban a punto de  besarse y ya sentían sus alientos entrecortados, él corrigió el rumbo y le sopló  suavemente en el cuello, dejándola a medias entre sorprendida y enormemente  excitada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ella se retorció un poco, sintiendo un ligero  cosquilleo y espasmo de placer, y trató de buscar su boca con la propia, pero  él, besando suavemente el cuello, empezó a bajar a partir de ahí, primero  soplando ligeramente cada zona, antes de irle rozando suavemente con los labios  por cada punto que había pasado previamente. Ella sentía el corazón desbocado,  latiendo frenéticamente, mientras temblaba por las caricias que recibía y la  tensión que se acumulaba en su cuerpo, deseoso de lanzarse y apropiarse de el de  él, acentuándose mas esa sensación al no poder moverse, al estar a su merced. Y  la placentera tortura se prolongaba más y más.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Él jugaba con el deseo de ella, y regularmente la  miraba. La veía disfrutar con esa mezcla de enorme placer, deseo y ansiedad.  Cuando ella le veía levantar la cabeza veía la expresión de él, traviesa, pero  en la que se translucía todo lo que sentía por ella. Pensó en esa mirada. Él era  capaz de expresar en ella más que lo que se podría expresar con palabras, y ella  sabía leer en sus ojos. Fue precisamente la sensación de sentir lo que él con  esa mirada lo que se le unió al cúmulo de sensaciones que ya tenía y le hizo  empezar a temblar levemente. Sorprendida, cerró los ojos, y echó la cabeza hacia  atrás, curvando la espalda. Estaba a punto de correrse sin que le hubiera tocado  apenas, simplemente por todo lo que él estaba haciendo que fluyera en su cabeza.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Cuando él llego a los pechos y le besó un pezón el  temblor aumentó de nivel. Se retorcía como podía, presas sus piernas y sus  brazos, mientras él proseguía con el otro pecho, y bajando por su abdomen,  aumentando las sensaciones de ella. Y todo a una velocidad deliciosa y  exasperantemente lenta.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cuando llegó a su entrepierna y ella creía que iba a  aplicarle el mismo tratamiento, se desvió y comenzó a aplicárselo a sus muslos,  una zona próxima a donde ella le anhelaba, pero que se le hacía a la vez tan  distante. Sea como fuera, ella estaba tremendamente encendida, porque el dulce  "castigo" recibido, si bien no culminaba, no había parado, y su cabeza no había  podido ni querido desconectar.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Por fin, después de unos minutos en los que estuvo él  recreándose en las proximidades, comenzó a soplar ligeramente en su entrepierna.  Ella estaba en una tensión tremenda, moviendo sus caderas inconscientemente,  como si buscara llegar a la fuente de ese cálido aliento que le martirizaba. En  un gesto lento, él acerco su boca a su clítoris, le dio un ligero beso que duró  unos instantes. Abriendo la boca, lo aferro con los labios y, usando su lengua,  lo acarició, para pasar a dedicar su boca a toda la entrepierna.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Echándose para atrás, le libero brazos y piernas a  ella, volviendo a los labios que húmedamente le llamaban entre sus piernas, y  retomando la estimulación de la zona, mientras estiraba sus manos hacia delante  y le acariciaba y apretaba ligeramente los pezones duros como rocas desde hace  ya mucho rato, estimulándolos,.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella se sorprendió un instante al verse libre,  instante que él aprovechó para ponerse en la mencionada posición, pero una vez  que ella reaccionó, y notando de nuevo la estimulación en su sexo, le puso las  manos en ambos lados de la cabeza, lo que provocó que él abriera los ojos y le  mirara a los suyos, trasladando de nuevo una marea de sensaciones y emociones en  una mirada mezcla de ternura, amor, lujuria y travesura. Ella deslizó las manos  acariciándole la cara, enredándose con su cabello y tomándolo para apretarle con  mas fuerza contra su sexo, mientras volvía a echar la cabeza hacia atrás,  curvando las espalda y temblando de nuevo ante el trato recibido.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El orgasmo no tardó, atrapando la cabeza de él entre  sus muslos con fuerza, mientras sus manos agarraban las de él, que seguían sobre  sus pechos, y así permanecieron mientras el orgasmo duró y varios minutos mas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Una vez que ella terminó de notar los últimos  síntomas, él se irguió, situándose sobre ella y mirándole fijamente a los ojos.  Le encantaba ver su cara de satisfacción, su cara de lascivia y lujuria. Él era  del tipo de personas que dan la imagen de absoluta seguridad en si mismos,  pensando mucha gente que él se creía mejor que los demás. La realidad era que él  era su mayor crítico, conociendo perfectamente sus defectos, y ni le gustaba ni  confiaba en la gente, mucho menos en los halagos que le hicieran, por lo que  solía buscar las expresiones más básicas de pensamiento y agradecimiento en los  demás. Aquellas que se mostraban inconscientemente, con pequeños gestos de  expresión. Aquellas que veía en la cara de ella en ese momento. La miraba  fijamente y se perdían ambos en los ojos del otro, hablando sin palabras.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ella le miraba, viendo su rostro bien definido, con  esos ojos marrones que tanto hablaban lo que su boca no. Esos labios que  invitaban a perderse en ellos y que ahora brillaban, como buen parte de su  rostro. Sonriendo, le pasó las manos por la cara, limpiándola de los jugos de su  sexo, y, agarrándole con las dos manos por la nuca, le atrajo para besarle con  ansiedad mientras le rodeaba también con los piernas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tras unos instantes, ella le empujó suavemente para  que él se incorporara un poco, y, mientras éste lo hacía, ella comenzó a subirle  la camiseta, a lo que él le ayudó en cuanto lo notó. Aparecía su cuerpo, ese  torso moreno donde se le marcaban todos los músculos, sin llegar a ser tan  exagerado como los que se machacan en el gimnasio, pero presentando una estampa  realmente excitante y erótica. Él no necesitaba gimnasio, simplemente era así, y  el deporte lo mantenía en ese estado. Con la camiseta volando en alguna  dirección que a ninguno de los dos le importó, ella comenzó a acariciarle el  pecho, marcando la silueta de cada músculo del abdomen y del pecho, de cada  dorsal, para pasar a repasar los de los brazos, volver al tronco, e ir bajando  hasta la cintura, para quitarle el pantalón con su ayuda.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Jugó un poco con el bóxer elástico que se pegaba a la  piel como si su piel fuera, dejando ver que él también estaba muy excitado. Tan  solo ocultaba de la visión directa, dicha prenda, pero marcaba perfectamente la  silueta, que ella recorrió sensual y lentamente con los dedos antes de quitarle  esos últimos retazos de tela.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tomo con la mano el trozo de carne pulsante, notando  las pulsaciones en sus venas, sintiéndolo vibrar con las caricias. No había  estado con más hombres, pero, por lo que había escuchado acerca de las medias de  tamaños, era bastante mas largo y sensiblemente mas grueso que dicha cantidad.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Hoy no puedo aguantar mas juegos – dijo ella sonriendo traviesa mientras   lo dirigía a sus labios vaginales, rozando el capullo contra ellos,   fascinada en la expresión profunda de los ojos de él, que le absorbían – lo   quiero dentro ya. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Tirando del falo hacia ella, él acompañó el  movimiento, realizando una lenta penetración, hasta que éste estuvo totalmente  en su interior. Una vez hecho esto, permanecieron quietos por un instante, hasta  que ella hizo fuerzas, girando ambos, quedando esta vez él tumbado boca arriba  en la cama, con ella encima sentada sobre las rodillas dobladas, sin haber  dejado él de estar totalmente dentro de ella en ningún momento.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sabía que lo harías – dijo él sonriendo -, te conozco demasiado bien ya.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Ah, si? - contestó ella, mirándole traviesa, mientras comenzaba a   moverse en círculos sobre el, sin sacar ni un centímetro de él de su   interior. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Las respiraciones iban ganando en intensidad,  dirigiendo el una mano al clítoris y otra a los pechos de ellas, estimulándolos  con toda la intensidad que podía, mientras que ella dirigió una de sus manos a  los testículos, usando la otra para acariciarle el pecho y, de cuando en cuando,  apoyarse en él, cuando el equilibrio le fallaba.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Se mantuvieron así durante varios minutos, mirándose  fijamente, estudiando cada expresión de la cara del otro, viendo cada mueca de  placer, cada jadeo, cada temblor, cada sensación del otro que podían sentir con  su propio cuerpo.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;En ello aplicaban todo su ser y su concentración,  cuando, de pronto, comenzó a sonar una melodía de teléfono móvil para cortarse  al momento.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Por un instante, se detuvieron ambos, mirándose  confusos.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Tu madre te ha dado un toque en el móvil? - pregunto Daniel extrañado,   puesto que a Laura le encantaba ponerle a cada persona una melodía, para   poder saber quien le llamaba sin tener que mirarlo en la pantalla. De   repente sus ojos se abrieron como platos - ...no le habrías dicho a tu madre   que te viniera a recoger para ir a la fiesta, y que te diera un toque al   llegar, ¿no?... &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡¡Ahí va, la fiesta!!, ¡¡pues va a ser eso!! - dijo ella, irguiéndose,   más sorprendida aún. - ¿Me perdonas si te dejo así? - le dijo simulando una   cara de niña buena y atribulada. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pues no se si te perdonare, la verdad, me has dejado a medias, y eso   esta muy feo – contestó el, con un gesto que imitaba ser serio, pero dejando   claro que era cómico. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Te prometo que te lo compensaré, cariño, y con creces. Y, no creas, que   yo también me voy bien encendida, así que también tendré que fastidiarme.   Además, eres tú el que no quiere acompañarme al cumpleaños de mi tía – dijo   ella remoloneando. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No puedo, Laura, que mañana tengo que trabajar, y tengo que acostarme   temprano. No todos estamos de vacaciones jugando a dejar a los novios   subiéndose por las paredes para irnos a fiestas sin preocuparse de   despertadores al día siguiente. Y, sí, mas te vale compensarme, que hay que   ver lo que tengo que aguantar... – Sonreía mientras lo decía, dejando claro   que el reproche era tan solo una broma, y que entendía que tuviera que irse. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella, que estaba ya a medio vestir, se acercó a él y  le dio un beso corto pero apasionado, apretando su cabeza contra la suya.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Te quiero – dijo ella dirigiéndose a su pene y besándolo en el capullo,   que dio un respingo, tras lo cual le dio una palmada en el trasero a Daniel,   y se fue para la puerta mientras se terminaba de poner la camiseta.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Encima cachondeito – dijo él, mirando como salía.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Mañana nos vemos y te compenso, te lo prometo. Adiós, cariño. - se le   escuchó a Laura mas lejos, mientras se escuchaba la puerta abierta.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Adiós, anda, adiós, que me tienes contento... - dijo él con una sonrisa   en los labios, aunque con un toque de resignación. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Aún no había cambiado un ápice su posición, y así se  quedó, mirándose a si mismo por un instante, hasta que echó la cabeza hacia  atrás, apoyándola en la almohada, dando un profundo suspiro, perdiendo su mirada  en el techo, mientras su cabeza se perdía en una maraña de pensamientos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Si al menos ella volviera de noche para estar con  él... ...pero ella aun vivía con sus padres y siempre dormía allí.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura se levantó a las 10 de la mañana, aún con  excitación. Había pasado la mayor parte del tiempo en la fiesta pensando en cómo  compensar a Daniel, y eso, naturalmente, la había mantenido encendida, puesto  que las ideas que le surgían eran todas de contenido erótico y sexual. Seguía  planteándose la gratificación cuando se acostó, manteniendo su calentura, pero  estaba bastante cansada para aliviarse, así que trató de dormir. En su estado,  el sueño acabó siendo sexual, haciendo que, al levantarse, su estado fuera el  mismo o tal vez peor del que tenía al acostarse.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Estaba pensando en liberar un poco su tensión por si  misma cuando sonó el tono del móvil que indicaba que acababa de entrar un  mensaje. Con lentitud perezosa, mientras se estiraba tratando de despejarse, lo  tomó y leyó el contenido del SMS. Era Arturo, y quería quedar para tomar algo  dentro de un rato. Lo pensó durante un momento y le contestó aceptando la  invitación, quedando a las 11:30 en una cafetería que les gustaba bastante a  ambos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Arturo era el tipo de chico que siempre esta diciendo  halagos a las mujeres, muy distinto a Daniel, que era mas bien callado para esas  cosas y le costaba mucho decir nada, aun cuando ella pudiera ver en sus ojos lo  que él no decía. Laura ya había quedado con Arturo el día anterior por la  mañana, y el flujo constante de halagos le había henchido. De hecho, ese fue el  motivo de que llegara tan encendida a casa de Daniel. Era sorprendente la  diferencia tan notable entre Arturo y Daniel, siendo ellos tan buenos amigos.  Daniel tenía una mirada penetrante y muy expresiva en sus ojos marrones, con  unos rasgos muy marcados, y sus pocas palabras con quienes no tenía confianza le  solían revestir de un halo de misterio que solía levantar una curiosidad que no  se solía disipar, porque era muy reservado. Además, su altura y su buena forma  física hacía que, de cierta forma, impusiera. Arturo era bastante diferente. No  tenía esa mirada penetrante, aunque tenía unos ojos azules bastante llamativos.  Ciertamente su cara no le acompañaba tanto, y su físico era mas común, pero eran  los ojos lo que centraba la atención y atraían. Mediría en torno al metro y  setenta y ocho o setenta y nueve, y su cuerpo era muy normalito, reflejando su  sedentarismo, sin llegara estar rellenito. Su carácter era también un autentico  contraste con respecto al de Daniel. Solía regalar halagos constantemente,  regalando el ego de las mujeres, y ésto era lo que Laura deseaba hoy, que la  adularan. No es que otro día no le gustara, porque le encantaba, era que ese día  su cuerpo parecía pedírselo a gritos. Quería sentirse guapa y sexy.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y, para ello, se vistió apropiadamente, insinuando sus  curvas, generosas sin ser excesivamente grandes, con un vestido que se le pegaba  a la piel, provocando la imaginación de con quienes se cruzaba, acentuando los  contrastes entre su piel clara y sus labios rosados, resaltando sus ojos verdes,  buscando que Arturo le dedicara tantos halagos como pudieran ocurrírsele. Y,  conociéndole, serian muchos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Efectivamente, en cuanto Arturo le vio llegar no tardó  en comenzar a decirle lo preciosa que estaba, lo guapa que era, las miradas que  atraía. Una lluvia de palabras que le henchía.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Poco a poco él fue subiendo el tono de los halagos, y  ella se dejó hacer, sin protestar. Atacaba a su vanidad, y ella sucumbía al  envite.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Sólo le surgieron tenues dudas cuando él le propuso ir  a su casa a tomarse unas copas de un ron que acababa de comprar y que decía que  era soberbio, pero igualmente aceptó, teniendo la cabeza llena de sus halagos y  deseosa de continuar escuchándolos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Fue entrando ya en su casa cuando Arturo retomó su  ataque. La tomó de los hombros y la giró despacio y con cuidado, alabando las  formas que iba viendo. Ella comenzó a enlazar cabos, pero no se le dio  importancia. Se sentía imponente, y quería que los halagos siguieran llegando.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Poco a poco fue pasando de tocarle en los hombros a  suaves caricias en los brazos, en el cuello, haciendo que la excitación en ella  aumentara, hasta que él finalmente se lanzó a sus labios.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ella hizo un leve gesto de apartarse, pero al comenzar  a besarle y escuchar las palabras de él, alabando mas intensamente toda su  figura y sus facciones, terminaron de llevarse las pocas reticencias que  quedaban. Se agarró a su cuello y a su cintura y le besó con frenesí, mientras  el le respondía con un beso igualmente ansioso y unas manos que le acariciaban  toda su anatomía. El ego le dominaba a a ella en esos instantes.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Lentamente, sin que ella se diera cuenta, fueron  subiendo las escaleras, enfrascados en una lucha de lenguas que solo se  interrumpía para continuar con más palabras de elogio sobre el cuerpo de ella.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;De repente ya estaban en la cama, cayendo el sobre  ella y quitándole la ropa con premura, con ansiedad, tras lo cual comenzó a  quitarse su ropa. Hecho esto, mostrando una cara que demostraba a las claras el  inmenso grado de excitación que tenía, Arturo tomo su miembro y lo dirigió a la  entrada del sexo de Laura. Sin demasiados preámbulos, comenzó a insertarlo y a  bombear con fuerza y rapidez mientras se lanzaba a devorarle los pechos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella, un tanto sorprendida por la velocidad y la  ansiedad de él, le agarró y, haciendo fuerza, le hizo girar, hasta quedar ella  sobre él, comenzando a cabalgarle tratando de imponer su ritmo echando la cabeza  hacia atrás con los ojos cerrados y las manos sobre el pecho de él, aunque  Arturo parecía no conformarse, y trataba de acelerar el ritmo de penetraciones  moviendo sus caderas hacia arriba y abajo mientras tomaba sus pechos con sus  manos y se recreaba en ellos, con una mirada repleta de lujuria que la enfocaba  a ella mientras continuaba con el torrente de halagos, esta vez repleto de  connotaciones sexuales.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Daniel estaba frente al ordenador, revisando unos  planos esquemáticos, cuando la corriente se fue. Al momento se escuchó por todo  el piso de la oficina una ola de imprecaciones y maldiciones varias, al haberse  perdido varias horas de trabajo por el inesperado incidente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Se levantó y se dirigió a hablar con algunos  compañeros, que, con visible cara de pocos amigos, se acordaban de los  familiares de los trabajadores de la empresa de electricidad en tono poco  amistoso.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Estaba hablando con ellos cuando llegó la noticia de  que el corte era debido a que, en unas obras próximas, los albañiles habían  cortado unos cables de la luz. Ésto solo cambio el objeto de las iras de los  empleados, aunque ya iban asumiendo la pérdida.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Al poco rato llegaron los encargados de los  departamentos comunicando que, visto que la avería no estaría resuelta hasta por  la tarde, como muy temprano, y todos necesitaban los ordenadores para trabajar,  la empresa les dejaba irse a casa, y ya al día siguiente continuarían con el  trabajo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El gesto de la mayor parte de la gente cambió  notablemente. Era cierto que habían perdido el trabajo de varias horas, pero  tener el resto de la mañana libre era un buen paso para mejorar su humor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel, tras pensar unos instantes en qué hacer, llamó  a Laura para quedar y ser compensado por el día anterior, pero el teléfono móvil  parecía estar apagado. Imaginó que debía estar aún acostada, descansando de la  fiesta del día anterior, y pensó, sonriendo, que eso sí que era buena vida.  Visto el resultado, repasó mentalmente quién de sus amigos podía estar libre  para quedar y hacer algo, cosa difícil al estar casi todos trabajando o en la  universidad. Y de repente se acordó de Arturo, que le había comentado que estaba  de vacaciones. Además, le había dicho que tenía una botella de ron que tenía que  probar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sin pensarlo mas, cogió el teléfono y le llamó.  También apagado. Pero con Arturo eso generalmente quería decir que estaba aún  durmiendo como un lirón. Sonrió mientras se le ocurría como devolverle una broma  que años atrás Arturo le gastó a él. Se dirigió al coche sonriendo travieso,  mientras se despedía de sus compañeros, pensando en los pasos de su plan. Hace  años Arturo le despertó a gritos y lanzándole un vaso de agua a la cara, tan  solo para reírse viendo la cara que ponía. Bien, como se suele decir, la  venganza de sirve fría, pensó Daniel.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Una vez en la casa de Arturo, busco la llave que solía  dejar enterrada en una maceta en el jardín, para emergencias. No era algo que  supiera mucha gente, solo unos pocos, pero ellos estaban muy unidos desde su  infancia, y tenían pocos secretos entre ellos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Giró lentamente la llave, y mas lentamente aún abrió  la puerta, tratando de minimizar el ruido. Se dirigió con cuidado a la cocina,  tomando un vaso y llenándolo de agua, para dirigirse con paso sigiloso hacia la  planta de arriba, a su cuarto. Escuchó algunos sonidos, y se extrañó un tanto,  pero prosiguió su marcha, hasta llegar a la puerta que estaba ligeramente  entornada.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;La abrió un poco, lo suficiente para echar un vistazo  sin molestar y la situación le conmocionó.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Eres una diosa, Laura, joder, como te mueves, y que tetas, dios, que   tetas - escuchó a Arturo, que yacía tumbado boca arriba hablando con   respiración pesada, mientras se aferraba con fuerza a los pechos de Laura,   mientras ella le cabalgaba soltando quedos jadeos, dando la espalda a la   puerta desde donde Daniel les había descubierto. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El golpe fue bastante fuerte, infinidad de imágenes,  ideas y emociones pasaron como un huracán por la cabeza de Daniel, que se  tambaleó, como si estuviera mareado. Se sentía principalmente aturdido. Su mundo  se le había desplomado repentinamente, y su interior bullía de tal manera que  sólo pudo quedarse quieto, petrificado, durante unos instantes a la que había  sido su amor de toda la vida con otro, que además, era de las pocas personas que  él consideraba como verdaderos amigos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Estuvo tentado de irse, pero en su interior el dolor  se alió con el orgullo, dirigiendo sus pasos en otra dirección. Abriendo la  puerta, entró en la habitación, dirigiéndose hacia ellos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura no podía verle acercarse, al estar de espaldas,  pero Arturo sí. Se quedo helado. Daniel era su amigo, y eran casi como hermanos,  pero principalmente lo que le hizo quedarse completamente tenso y quieto fue el  miedo. Daniel era más alto, más fuerte, más rápido, y se dirigía hacia el con  gesto serio y un mirada terriblemente dura. No era un gesto de locura ni de  agresividad extrema, pero Daniel no era de los que dejaban ver mucho en la cara.  Vio el vaso en la mano y temió que se lo lanzara antes de ir a por él. Arturo  comenzó incluso a temblar.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡No!, ¡dentro no! - dijo Laura, malinterpretando la tensión y el temblor   de Arturo, puesto que Daniel aún estaba a su espalda. Entonces fue cuando   vio pasar a una figura a su lado. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Primero reaccionó con sorpresa. No podía imaginarse  que una persona entrara en la habitación, pero cuando pudo ver que era Daniel el  que pasaba a su lado dirigiéndose a la mesilla que estaba al lado de la cabecera  de la cama, se quedo petrificada. En su caso no era el miedo a una agresión, era  entender, de repente, lo que ella había hecho, que la había visto, y lo que  podía significar. Era la angustia lo que la inundó e impidió reaccionar por unos  instantes.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel continuó su camino, dejando el vaso sobre la  mesilla.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Por si tenéis sed cuando terminéis – dijo con un gesto duro, mirando a   ambos, antes de volver a caminar saliendo de la habitación. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura fue la única que reaccionó, descabalgando a  Arturo y tratando de sujetar a Daniel mientras pasaba a su lado, reaccionando  éste apartándose violentamente, aunque sin tocarle a ella, dirigiéndole una  gélida mirada que la detuvo por unos instantes.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Déjame – Su voz sonó ronca, seca y extremadamente dura. Ella nunca le   había escuchado hablar así. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Arturo había conseguido reaccionar, pero tan sólo para  bajar de la cama y dirigirse a la esquina de la habitación mas apartada de la  puerta. Aún temía que se volviera Daniel y le atacara, y cuando Laura le intentó  sujetar y Daniel le contestó de esa manera sólo pudo aumentar su miedo. Luego se  permitiría tener vergüenza, pero en ese momento no podía dejar de temblar  mirando a Laura desencajado, temiendo que las acciones de ella provocaran que  Daniel finalmente explotara.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel cerró la puerta de la habitación y se le  escuchó alejarse, bajando las escaleras. Laura, tras recuperarse un poco, la  abrió para salir corriendo tras él.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;El miedo de Arturo fue decreciendo poco a poco, al  mismo tiempo que la vergüenza, arrepentimiento y otras desagradables emociones  lo sustituían.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura llegó a la puerta de la casa cuando Daniel ya  salia, dirigiéndose a su coche. Estuvo muy cerca de salir a la calle desnuda y  agarrarle, pero el pudor y la vergüenza a airear aún más el escándalo le pudo.  Volvió corriendo a la habitación para vestirse, donde vio a Arturo en un rincón,  sentado en un rincón casi en posición fetal, tapándose la cara con las manos.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Daniel subió al coche, arrancó y se puso en marcha. No  pensaba en ninguna dirección, ni tan siquiera en estar moviéndose, su cabeza  estaba inundada por otro tipo de pensamientos que le destrozaban y absorbían.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Sólo consiguió centrarse un poco en la conducción  cuando vio que, subconscientemente, había conducido hasta su piso. En un  repentino momento de lucidez, decidió su siguiente paso.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Una vez vestida, Laura se dirigió al piso de Daniel. A  ella Arturo le había llevado allí, así que no tenía vehículo, y él no parecía  que fuera a reaccionar, y menos aún para llevarla allí. Además, no quería estar  ni un segundo más con él. El precio hasta ahora probablemente sería enorme, y no  sería menor si iban los dos juntos. Incluso comenzaba a sentir una fuerte  animosidad contra él, en un intento de justificarse a sí misma y tratar de  engañarse, pensando que su participación había sido menor.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tuvo que recurrir al transporte urbano, nerviosa,  desaliñada, desesperada ante la espera a que llegara un autobús a la parada, a  que hiciera el trayecto, a subir al piso de Daniel.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cuando por fin lo logró saco las llaves del piso y  entró. Iba completamente desencajada y tratando de encontrarle, pero no pudo  dejar de observar que todos los objetos de ella, los que ella le había regalado,  e incluso los de ambos, habían desaparecido. Le buscó por todo el piso, hasta  darse cuenta de que no estaba.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Se sentó en el sofá, y, echándose las manos a la cara,  rompió a llorar desconsoladamente.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Daniel estaba en el coche, ya aparcado, tratando de  serenarse un poco, intentando respirar de manera regular y controlada. Cuando  decidió que no iba a poder relajarse más, salió del coche, con una decisión más  ficticia que real.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;María estaba en el sofá, leyendo algunas revistas y  periódicos, mientras tenía la televisión encendida y sonando, aunque sin mirarla  apenas, cuando el timbre sonó.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Miró el reloj mientras se levantaba. Las doce y pico,  no llegaba a la una. No podía ser su marido, que estaría trabajando, y su hija  Marta estaba en la universidad, así que debía ser Laura, que estaba de  vacaciones, aunque ésta le dijo que llegaría tarde.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, cuando abrió la puerta se encontró,  sorprendida, con Daniel, el novio de Laura. Le saludo con una cálida y alegre  sonrisa, mientras observaba el gesto serio del chico, y las cajas que traía.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Hola, Daniel, que sorpresa, ¿como tú por aquí a estas horas?, pasa,   pasa, pero Laura no está, ha salido, y dijo que vendría tarde. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;El gesto de Daniel se contrajo con una mueca de dolor,  como si le acabaran de clavar un cuchillo. Ella le observó, sorprendida y  desconcertada.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Hola, María, gracias, pero no, solo vengo a dejar estas cosas aquí y ya   me voy. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Al momento, comenzó a dejar las cajas en la entrada,  sin cruzar la mirada con ella y ocultando, en la medida de lo posible, el rostro  para que no le viera el gesto.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel, ¿qué te pasa?, ¿qué ha pasado?, ¿estás bien? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella estaba ya preocupada, y se avanzó hacia él  mientras veía como terminaba de dejar la última caja. El la rehuyó, dirigiéndose  a la salida.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Lo siento, María, realmente lo siento, pero ahora mismo no quiero   hablar. Sencillamente no puedo. Espero que lo entiendas y me disculpes. Si   ella quiere, que hable. - terminó mientras se giraba para caminar hacia el   coche – Adiós. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;María estaba tremendamente desconcertada. Era obvio  que algo había pasado entre su hija y él, una discusión muy seria, y a él se le  veía terriblemente abatido. ¿Le habría dejado ella?. Pero, ¿por qué?.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Con una curiosidad motivada por la angustia y la  preocupación abrió una de las cajas, y vio lo que esperaba, las cosas que tenían  relación con su hija que estaban en el piso de Daniel.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La dejó abierta y fue a por el teléfono, para llamar a  Laura. "Apagado o fuera de cobertura", decía la respuesta automática. Con cada  vez más nervios, se sentó en el sofá y esperó con tensión a que llegara.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Daniel llegó a su piso, tras dejar las cajas,  sintiéndose prácticamente igual que antes de hacerlo. No le había supuesto, al  menos de momento, ningún alivio el hecho de llevar todo lo que le relacionaba  con Laura a casa sus padres. Pero, pensó, era algo que había que hacer, y mejor  hacer las cosas cuanto antes.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Entrando en el piso, caminó hacia el salón con la  intención de dejarse caer en el sofá y tratar de procesar todo, de intentar  arrancarse o, al menos, mitigar todo lo que le devoraba por dentro. Pero los  deseos rara vez se cumplen, así que todas las emociones interiores se acentuaron  dolorosamente al ver a Laura, que levantaba la cabeza, llorosa, de sus manos y  le miraba.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Por unos instantes permanecieron callados y quietos,  observándose.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel, cariño – la última palabra se le clavó a él como si fuera un   puñal, solo aumentando el dolor y el recuerdo de la traición -, por favor,   dejame explicarte, perdoname, fue un estúpido error, lo siento, me deje   llevar... - Laura disparaba una tras otra toda serie de palabras con   intención de apaciguarle para tratar de llegar hasta él.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura, o te vas tu o me voy yo. - Fue seco y duro. Lo reforzó con una   mirada que, por primera vez, Laura no pudo leer. O tal vez él no quiso que   la leyera.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pero, cariño, por favor, por favor... - ella se fue acercando, tratando   de llegar a abrazarle para llorar en su hombro y suplicarle que le   perdonase.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Vale, pues me voy yo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura se quedo quieta, mirándole descompuesta. Daniel  se había girado y había salido en dirección a la puerta. Reaccionando, salió  corriendo tras él, incrementando sus lágrimas y súplicas. Sólo llego a tiempo  para ver como la puerta del ascensor se cerraba y él comenzaba a bajar.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Desencajada, corrió hacia las escaleras, odiando su  vestido y sus zapatos, que no le permitían ir todo lo rápido que ella  necesitaba.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y también llegó tarde en esa ocasión, viendo alejarse  en coche a Daniel.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;María escuchó unas llaves en la puerta, y el  inequívoco sonido de ésta al abrirse, por lo que se levantó rápidamente y fue  hacia la entrada, donde Laura pasaba con los ojos rojos del llanto que aún  persistía. Al ver las cajas, el llanto se acentuó de nuevo, mientras de su  garganta ronca salían palabras que su madre no lograba entender, pero que  sospechaba. Iba a lanzarse a abrazar a su hija para tratar de consolarla y que  lo contara todo cuando Laura salió corriendo hacia su habitación y se encerró en  ella.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Estaba completamente desconcertada, era evidente que  ella estaba sufriendo mucho, por lo que no parecía haber cortado ella. Sin  embargo, conocía a Daniel, y era un buen chico, además de que él mismo parecía  muy afectado también. Fue a la puerta del cuarto de su hija y llamó con  suavidad, escuchando los lloros al otro lado.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura, cariño, ¿estás bien?, ¿qué ha pasado, cielo? - María puso el oído   al lado de la puerta, esperando escuchar a su hija caminar para abrirla, o,   al menos, esperar una explicación, pero sólo consiguió que el llanto   volviera a aumentar. - Por favor, cariño, que me tienes muy preocupada y   solo quiero ayudarte, ábrele a mama... &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Los llantos continuaron, y las súplicas de la madre  para hablar, con nulo resultado, por lo que, al cabo de casi media hora,  desistió y volvió al sofá, mas desconcertada y preocupada que nunca. Trató de  llamar a Daniel, pero debía haber apagado el móvil. Se desesperaba y no sabía  que hacer.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Marta llego jovial y alegre, como siempre, con un  torrente de vitalidad que solía inundar todo. Y tropezó con una de las cajas,  haciendo que trastabillara.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡Bonito sitio para dejar unas cajas, si señor, para que alguien se vaya   de cabeza al suelo! - dijo en un tono de alegre reproche. Pasó rápidamente   por la puerta del salón, sin fijarse en la expresión de su madre, a la que   saludo con un "Hola, mamá, ya estoy aquí", para ir al cuarto de su hermana. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No llamó. La verdad es que tampoco solía hacerlo,  siempre se dejaba arrastrar por su impulsividad. Pero la puerta estaba cerrada.  Frunciendo el ceño, se echó las manos a las caderas, mirando la puerta.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Dile a tu señor novio que tiene el móvil apagado o sin batería, que le   he llamado y no me lo coge, y no habíamos dicho a que hora quedábamos. - Su   tono era de un divertido reproche, por eso la sorprendió escuchar, de   repente, como empezaba un llanto al otro lado de la puerta. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Marta abrió los ojos, muy sorprendida.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Laura?, ¿estas bien? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;No hubo respuesta. Intentó repetidamente hablar con  ella, pero no tuvo respuesta mas allá del llanto.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Entonces, su madre la tomó de los hombros y se la  llevó al salón, mientras le explicaba lo que ella había visto, y lo que ella  había deducido. Que no era otra cosa que pensaba que se habían peleado, pero de  manera bastante seria, y Daniel había llevado todas las cosas de ella a la casa,  pero que él parecía estar también afectado.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ahora la desconcertada era Marta, que miraba con cara  de sorpresa a su madre.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Marta era una joven muy vital y alegre. Y buena parte  de la culpa la tenía Daniel.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Se conocieron cuando él empezó a salir con Laura, e  hicieron inmediatamente buenas migas. A Daniel le encantaba enseñarle a Marta, y  jugar con ella, y ella adoraba estar con él y admiraba cuánto sabía. Por aquella  época Marta tenía 11 años y Daniel 16, teniendo Laura 15.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Para los padres, la amistad de Daniel con Marta era  una bendición. El chico le tenía mucho cariño a la pequeña, y ésta, en base a  estar siempre queriendo que Daniel le enseñara, aprendía a velocidades pasmosas,  y sus calificaciones se dispararon rápidamente.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Además, como Daniel jugaba al fútbol y hacía deporte,  ella decidió hacerlo también, por lo que, si bien la madre hubiera preferido  aficiones algo mas "femeninas", el padre y la madre estaban encantados. El novio  de su hija mayor, además de mostrar quererla mucho y parecer muy buen chaval,  estaba siendo una buena influencia en su pequeña.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Con el tiempo, Marta pasaba casi tanto tiempo con  Daniel como Laura. Solían ir a jugar al fútbol juntos, montar y desmontar  aparatejos para darles otros usos o por simple curiosidad, discutían de  infinidad de temas, o veían alguna película, para comentarla luego entre ellos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;No era algo que a Laura le entusiasmara, pero ella  sabía que su hermana y su novio eran únicamente muy buenos amigos, y que él a  quien quería era a ella, así que lo aceptaba.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Marta sí se molestaba a veces, cuando Laura acaparaba  en exceso a Daniel, pero él solía poner paz, entre bromas, haciendo que nunca  llegara la sangre al río.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;De hecho, a nadie extrañó que Marta acabara entrando  en un equipo de fútbol femenino, ni que eligiera la misma carrera que Daniel. Y  a sus 20 años así se encontraba, siguiendo los pasos del que era su mejor amigo,  y, hasta ese momento, novio de su hermana.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Víctor llegó cansado del trabajo y le impactó el  silencio que había en la mesa, mientras todos comían. No es que no le gustara el  silencio. De hecho, le encantaba, especialmente después de llegar de trabajar.  Era tan sólo que no era normal.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Su mujer solía comentar anécdotas, igual que Laura,  pero especialmente Marta. Y todas callaban, mirando a Laura disimuladamente y  con caras de preocupación, mientras ésta tenía la cabeza casi hundida en el  plato mientras comía.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Dejó el tenedor en el plato y las miró detenidamente.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿A alguien le importaría decirme qué pasa? - dijo con un cierto tono de   reproche. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Marta y su esposa miraron a Laura, que levantó la cara  levemente, mostrando unos ojos rojos y un gesto triste, para volver a bajarla en  cuanto volvieron a brillarle sus ojos, preludio de las lagrimas.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Víctor se mostró aún mas serio y desconcertado,  mirando de nuevo a todas ellas.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Y bien? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Su mujer se levantó y se puso a su lado, para decirle  al oído lo que ella sabía y sospechaba.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura hizo un ademán de levantarse, pero su padre la  detuvo.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura, si no quieres hablar aún – dijo, resaltando el "aún", como manera   de mostrarle que esperaba una explicación, aunque esperaría a que ella   estuviera mas desahogada -, de acuerdo, pero terminemos de comer todos   tranquilos. Luego te dejaremos que te tomes tu tiempo y nos lo cuentes. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Laura no tenía ninguna intención de contarles nada, no  sólo por el dolor de pensar en lo que había pasado, sino por la vergüenza que  sentiría al ver como la mirarían sus padres al saber lo que había hecho. La  apoyarían, al fin y al cabo la querían, pero seguro que les decepcionaba.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;De todas maneras, las palabras de su padre le  permitían un cierto tiempo de tranquilidad sin que nadie tratara de arrancarle  las respuestas. En ese momento ella no podía mirar mas allá.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Marta no estaba muy de acuerdo con lo que había dicho  su padre. Al fin y al cabo lo que hubiera pasado le estaba afectando a ella  también. Había llamado varias veces a Daniel, pero seguía teniendo el móvil  desconectado. Ella estaba siendo un daño colateral en una guerra en la que tenía  poco que ver.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ese día pasó sin poder ponerse en contacto con Daniel,  así como el siguiente. Pasó por el piso de él, pero nadie abrió la puerta. No  sabía si estaba ahí, ni tan siquiera. Llamo a los padres de él, pero ellos no  sabían nada. Ella no les quiso intranquilizar y les dijo, simulando una risa,  que "otra vez el despistado este se ha vuelto a dejar el móvil apagado...". Como  no era raro que eso ocurrieran, no le dieron mas importancia y se despidieron  sin mas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Al tercer día, siendo impulsiva como era, se hartó,  falto a unas clases de la universidad y fue a buscarlo al trabajo. Al parecer él  había estado allí el día anterior trabajando, pero pidió una semana de  vacaciones y ese día era el primero.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Volvía a casa frustrada, cuando se acordó de las  llaves de su hermana. Laura tenía las llaves del piso de Daniel, así que sólo  tenía que coger esa llave del llavero de su hermana e ir hacia allá. Tal vez no  estuviera, pero, al menos, descartaría algo para centrarse en otra cosa. Pero  tendría que hacerlo después de comer. Se acercaba la hora y no quería que  supieran lo que iba a hacer.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tomar la llave fue muy sencillo. Bastó con esperar a  que su hermana fuera al salón a comer, para tranquilamente quitar esa del  llavero, dejando el resto. No creía que lo mirara, así que por ahí no debía  haber problema. La comida fue un tramite.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Al poco de terminar de comer ya se había ido, y, tras  un rato de viaje en autobús, estaba frente a la puerta del piso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Abrió la puerta con nerviosismo, y entró. En el  escurridor se veía vajilla húmeda, por lo que debía haber comido ahí al menos.  Toda la casa estaba un tanto oscura. Pensó que tal vez se había ido después de  comer y se maldijo por no haber pasado ella antes de comer.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Daniel estaba sentado en el sofá, pensando, cuando vio  la silueta femenina en la puerta del salón. No quiso mirarla, y giro la cabeza,  cerrando los ojos.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Te dije que o estabas tu o estaba yo, pero que no quiero estar en el   mismo sitio contigo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Queeeé? - el quejido lastimero de Marta hizo que Daniel ahora si se   fijara en la figura de la puerta. No era la voz de la Laura. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Se fijó en las sutiles diferencias. Marta era un poco  mas alta que Laura, y mas delgada, con un cabello muy parecido al de su hermana,  pero con unos ojos marrones que, en esa oscuridad, no se veían bien. También se  diferenciaba en las redondeces. Marta tenía unos senos y un trasero mas pequeño  que su hermana, pero muy redondos y duros, así como unas piernas, cintura y  espaldas muy bonitas. El deporte había mejorado lo que, ya de por si, era una  buena materia prima. Pero era su cara lo que más llamaba la atención. No tenía  los ojos verdes de su hermana, pero sus ojos marrones claros encajaban de manera  excepcional en su cara y con sus expresiones, haciendo una cara simplemente  preciosa, con un toque ligeramente infantil.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;A Marta le había dolido lo que Daniel le acababa de  decir, estaba quieta, con los ojos abiertos y una expresión triste en el rostro,  mirándole fijamente.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Marta? - preguntó aún un poco confuso -, ¿eres tú?, ¿qué haces aquí? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;No había ningún tono negativo en su voz esta vez, sólo  confusión. Marta entendió la confusión, pero le sorprendió con que dureza había  hablado al confundirla con su hermana. Lentamente se acercó a él, sentándose a  su lado.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella trató de mirarle, pero él miró al suelo, tratando  de ocultar su rostro. Aún así, no era difícil ver que no lo estaba pasando bien.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Marta pasó un brazo por la espalda de él  acariciándosela.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;He venido porque me habías dado plantón y me tenías abandonada – dijo   ella con un tono de reproche cómico, en un intento de animarle un poco. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Lo siento, Marta, se me olvidó. Tenía demasiadas cosas en la cabeza y no   me acordé. De todas maneras, mi humor ahora mismo no es el más adecuado para   estar conmigo. Pero te prometo que cuando esté mejor te aviso, ¿vale? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No. – La respuesta le sorprendió a Daniel, que la miró   interrogativamente. - Mira, me da igual que estés peleado con mi hermana,   pero somos amigos, ¿no?, y no quiero irme. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Marta, es tu hermana y no quiero que vayas a tener problemas – dijo   mirándola por primera vez a los ojos. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No creo que tuviera problemas, yo soy libre de hacer lo que quiera.   Además, Laura no quiere hablar con nadie y no dice nada de nada de lo que os   haya pasado. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Qué sorpresa – dijo Daniel con tono marcadamente sarcástico girando la   cabeza y volviendo a quedarse mirando al suelo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Por qué?, ¿qué os ha pasado?, ¿por qué no te sorprende que ella no   quiera decírnoslo? - Laura estaba intrigada y desconcertada, mirándole   fijamente. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Si ella se atreve ya lo dirá. De verdad, Marta, no quiero hablar de   ello. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Esa respuesta inundó de preguntas la cabeza de Marta.  ¿Atreverse?, ¿pero qué demonios podía haber pasado?.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel se recostó en el sofá, y Marta se quedó junto a  él. No quería presionarle. Sabía que lo estaba pasando mal, y por algún motivo  no quería decírselo a ella, aun cuando ellos solían contárselo prácticamente  todo.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Como ya no podía acariciarle la espalda, al tenerla  apoyada en el respaldo del sofá, comenzó a acariciarle el pelo, abrazándole con  el otro brazo y poniendo su cabeza en el hombro de él. Quería ayudarle y  consolarle, pero, visto que él no quería hablar, optó por estar ahí, ofrecerle  su presencia como apoyo. Él le abrazó con un brazo, acariciándole el costado y  el brazo, mientras le daba un beso en la cabeza.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Gracias. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;No hacían falta mas palabras. Ella sonrió con ternura  y le abrazó con más fuerza.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Marta se despertó en la misma posición, oyendo el  timbre de la puerta. Hizo el gesto de levantarse, pero Daniel la retuvo, negando  con la cabeza. No quería ver a nadie. Volvió a colocarse en la misma posición,  notando como ahora Daniel estaba más tenso. Bastante más.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;El timbre sonó varias veces más, así como golpes en la  puerta. Marta se extrañó de la insistencia, y, por un momento, temió que fuera  su hermana, y que acabara de descubrir que le faltaban las llaves.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Pero, entonces, sonó una voz masculina.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Dani, tío, ¿estas ahí?. - A Marta le sonaba la nerviosa y dubitativa   voz, pero distorsionada tras la puerta no terminaba de ubicarla. Sin   embargo, notó como Daniel se tensaba aún más, cerraba los puños con fuerza y   su respiración se aceleraba. Le miró y le vio una expresión dura. Su cabeza   parecía querer atar cabos, pero ella se negaba a creerlo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Dani, soy Arturo, abre por favor. Tío, de veras que lo siento, de   verdad, no sé qué nos pasó, por favor, abre para que hablemos. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;La expresión en la cara de Marta cambió abismalmente,  su mente empezaba a aceptar lo que empezaba a ser evidente, y su expresión de  sorpresa era absoluta. Mas bien era una cara de shock.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Bueno, Dani, me voy, vale, pero te llamaré dentro de unos días, ¿vale?.   Y lo siento, de verdad, te lo juro por lo que quieras que lo siento. Adiós. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Marta escuchó, aun en estado de shock y abrazada a  Daniel, como los pasos se alejaban de la puerta.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Entonces, repentinamente, se puso de pié, hecha una  furia.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;-¡¡Será zorra!! - Marta tenía caminaba de un lado a  otro del salón, echándose las manos a la cabeza y con una cara difícilmente  descriptible – ¡¡Y encima con Arturo!!, ¡¡pero qué zorra!!...&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Se detuvo y observó a Daniel. Estaba en la misma  posición en que ella le dejó respirando forzadamente y tratando de relajarse.  Marta contuvo su ira. Estaba tremendamente furiosa, pero soltarlo todo ahí no  iba a ayudar en absoluto a Daniel, sino todo lo contrario. Y ya parecía estar  bastante afectado, por mas que se esforzara en no exteriorizarlo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Esta vez ella se sentó en su regazo y, tomándole la  cabeza, le abrazó con los dos brazos, apretándole contra si misma.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Dani, lo siento - dijo, interrumpiendo el abrazo  para darle un dulce beso en la frente y continuar abrazándole.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Él no dijo nada. Ella notó como temblaba, no sabía si  de rabia o de dolor, aunque él quisiera ocultarlo. Le apretó más fuerte en el  abrazo, notando cómo su enfado con su hermana iba aumentando.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Cuando Marta llegó a su casa ya estaban todos sentados  a la mesa. Entró gesto serio y enfadado y se sentó, sin articular palabra. El  padre se le quedó mirando, extrañado, esperando que dijera algo, pero no lo  hizo. Laura no levantó la cabeza del plato. Marta la miraba de cuando en cuando,  pensando que eso era lo mejor que podía hacer, no dignarse a levantar la vista.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Marta, llegas tarde, ¿donde has estado? - dijo la madre con naturalidad,   dado que estaba apartando y no se había percatado de las miradas ni   expresiones.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;En el piso de Daniel. - dijo ella mirando a Laura, para ver su expresión   al enterarse. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Como si hubiera sido una bomba, todos miraron a Marta  sorprendidos. Los padres, interrogantes, Laura, con temor. Laura y Marta se  miraron, y la primera se dio cuenta de que su hermana sabía la verdad. La  expresión en la cara de Marta mostraba su opinión hacia su hermana en ese  momento.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Laura no tardó en bajar la cabeza hacia el plato,  mientras sus ojos se le inundaban en lágrimas y se intuía la llorera  aproximándose.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Estoy harto de todo esto, ¿Marta, me puedes decir qué esta pasando aquí?   - Dijo el padre. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Su tono era duro, y la voz dejaba claro que quería  respuestas ya. La madre permaneció callada y quieta, expectante, pero  asintiendo. Ella también quería saber de una vez qué era lo que pasaba.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, la cara de Laura era un poema. Había  levantado de nuevo la vista, mirando a Marta con terror ante lo que pudiera  contar. Esa mirada no pasó desapercibida para sus padres, y a ninguno les gustó  en absoluto.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Lo siento, pero Daniel no me lo dijo, me dijo que si Laura quería que lo   contara. Yo me enteré de manera fortuita y por otros medios, y respetaré lo   que él quería. Que lo diga ella. - Ésto último lo dijo en tono de reto,   mirando con desprecio y rencor a su hermana, que lloraba ya totalmente   nerviosa sin saber hacia donde mirar. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El padre la miró severamente, pero vio determinación  en los ojos de su hija pequeña, por lo que se dirigió a la mayor.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura, habla de una santa vez. - El tono era ya notablemente duro. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Laura se encogía, como queriendo esconderse de las  miradas que la acechaban, evitar tener que responder. Pero esta vez no podía  encontrar la salida. Balbuceó unas palabras sin sentido, que nadie pudo  entender.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura, habla claro. - Recalcó el padre. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel me ha dicho que no quiere volver a verme. - Laura tuvo la   esperanza de librarse del interrogatorio y de decir todo diciendo eso. Era   un recurso a la desesperada, buscando que sus padres empatizaran con ella y   se olvidasen de preguntar mas. Sólo para ganar tiempo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Sus padres en cierta forma respondieron a sus  expectativas, puesto que sus impulsos se dirigieron a consolar a su hija antes  de proseguir preguntando.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Y por qué diría el eso? - Preguntó Marta socarronamente. Ella había   adivinado la intención de su hermana y se había enfadado aún más. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Sus padres hicieron un amago de reprender a Marta,  pero entonces fueron conscientes de la treta de Laura. Mas bien, vieron en la  expresión de Marta que Laura ocultaba algo. El verdadero motivo de todo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Su padre, por un momento, temió preguntar.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura, ¿qué paso para que Daniel te dijera eso? - preguntó su madre,   viendo la incomodidad del padre. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Laura farfulló otra serie de palabras ininteligibles.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Laura, tu padre te ha pedido que hables y que hables claro. - Su madre   comenzaba a enfadarse. Sin embargo, su padre se había colocado en un segundo   plano. No estaba seguro de querer escuchar lo que su hija iba a decir. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Laura comenzó a llorar con más fuerza, tapándose la  cara con las manos.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Y bien? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;La voz de su madre sonaba seria.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Nadie miraba ya a Marta. Ella no disfrutaba viendo así  a su hermana, pero tampoco había disfrutado viendo así a Daniel, ni mucho menos  cuando dedujo lo que ella había hecho.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Me vio acostándome con Arturo. - la voz de Laura fue débil, pero en ese   ambiente de tenso silencio la escucharon todos. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Las reacciones fueron muy dispares. Laura bajó la  cabeza, sin atreverse a mirar a nadie a la cara. El padre cerró los ojos con  fuerza y se apretaba la frente con una mano, como tratando de borrar lo que  acababa de oír. Suponía que, tras 9 años de noviazgo y con ya 24 años que tenía  ella, era probable que su hija se hubiera acostado con Daniel, pero escuchar que  se había acostado con el mejor amigo de su novio ponía a su hija en un escalafón  que no quería asumir. La madre la miró con decepción, y muy sorprendida,  tratando de asimilar todo. Marta, aún sabiendo que Laura había engañado a  Daniel, no esperaba que el les hubiera pillado. Pensó en lo duro que debía haber  sido presenciar eso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;María puso su mano suavemente en el hombro de su hija  y, con una voz suave, aunque su rostro no la acompañara, le pidió que se  levantara para que pudieran hablar en su cuarto.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Salieron del salón sin que hubiera ninguna otra  palabra.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sabía que no quería escucharlo, joder, lo sabía en cuanto dijo que   Daniel no quería volver a verla... - El padre había hablado entre dientes,   pero Marta llegó a entenderlo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Se levantó y se dirigió a su cuarto. No le gustaba que  hubiera tenido que pasar eso, pero antes no estaban mejor, con los lloros. Y,  encima, antes todo eran buenos ojos al no saber qué pasaba.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ahora la consolarían, claro, pero sabiendo la verdad.  Que no era la "pobrecita" que aparentaba.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Los días siguientes sirvieron para ir normalizando las  situaciones. Por un lado intentaban estar al lado de Laura, guardándose el  momento de censurarla para cuando estuviera mejor.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Por su parte, Marta pasaba casi todas las tardes con  Daniel, y en unos días, si bien no estaba animado, ya no tenía esa tensión  atenazándole, y se sentía mas libre para hablar. Sólo con eso Marta se sentía  muy orgullosa de si misma.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Habrían pasado un par de días desde el incidente de la  cena, cuando María se le acercó a su hija pequeña cuando la vio entrar por la  noche.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;La tomó del brazo suavemente y la llevó hasta su  cuarto para hablar.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tu hermana esta bastante mal, y echa mucho de menos a Daniel.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡Pues yo no voy a dejar de verle por su culpa!, ¡eso lo puedes tener   claro! - respondió con energía Marta, pensando que su madre trataba de   decirle eso.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Marta, no me refiero a eso, sino a que, tu que pasas tiempo con Daniel,   ¿crees que él podría volver con tu hermana? - dijo su madre con un tono muy   suave y comprensivo, tratando de calmar a su hija menor. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Marta se sorprendió bastante por la pregunta.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Lo dudo muchísimo. Si le conozco un poco se sentirá enormemente   traicionado, y no creo ni que quiera volver a hablarle. - Marta mostró   incluso un cierto desagrado ante la idea que mencionaba su madre. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Si, pero soy vuestra madre, y tengo que intentar procurar lo mejor para   vosotras. ¿Crees que él querría hablar conmigo? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Marta meditó durante unos segundos su respuesta.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Creo que podrías hablar con él, porque el sólo culpa a Laura y Arturo,   pero si no tienes cuidado es probable que le hagas daño y no quiera volver a   hacerlo. De todas maneras, no creo que debas aprovechar que te tenga aprecio   para intentar manipularlo. - Había estado animándole durante varios días y   no quería que su madre deshiciera todos los progresos. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pues dile que me pasaré mañana a hablar con él por la mañana, ¿vale?. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Marta la miro son suspicacia a su madre "¿por la  mañana?, ¿justo cuando yo no puedo?...". Sin embargo, cedió.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Su madre salió de su cuarto y ella empezó a marcar el  número de Daniel.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Daniel abrió la puerta y se apartó, para dejar pasar a  María, mientras le saludaba con un escueto "Pasa, por favor". María le saludó y  entró mientras le observaba. Era evidente que él estaba en tensión, bastante a  la defensiva, bastante incómodo. Ella se dirigió al salón y se sentó en el sofá,  y esperó a que él hiciera lo propio antes de hablar.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Supongo que habrás hablado con Marta, y sabrás a qué he venido. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel se movió incómodo.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sí, María, y no quiero que te lo tomes a mal, pero no hay marcha atrás. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella no pudo dejar de notar una mueca de dolor que  puso Daniel.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel, ella te quiere mucho, y esta muy mal, y creo que tú le quieres   también. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Trató de usar un tono suave, pero veía como él se  incomodaba más y más.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No se cuánto me querrá, pero ya no será tanto si estaba dispuesta a   hacer algo que sabía que me haría mucho daño. Y, sienta lo que sienta, no   voy a volver con ella. Puedes decir que ella no lo hará de nuevo, pero es   muy probable que, en cuanto olvidara lo mal que lo está pasando ahora,   pasara de nuevo. De hecho, yo tampoco creo que pueda mirarle igual que   antes. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Había sido muy honesto y, pese a que ella no iba a  admitirlo, también era de la opinión de que quien hace algo así una vez, suele  repetir en cuanto las cosas vuelven a la normalidad.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel, eso no lo sabes, ella ha aprendido la lección y ha visto el daño   que te ha hecho, y no lo volverá a hacer. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Repentinamente Daniel se volvió hacia ella con el  gesto serio y firme.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Ha visto el daño que me ha hecho a mi o sólo se ha preocupado del daño   que pueda tener ella al haberle dicho que no quería volver a verla? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;María se quedó sin palabras. Le hubiera gustado  decirle que su hija realmente lo sentía por él, pero Daniel intuía perfectamente  como debía estar pensando su hija, y su mirada le impidió mentirle.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Bajó la cabeza, pensativa, y un tanto avergonzada.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ya veo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel suavizó su gesto.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Mira, María, no quiero llevarme mal con tu familia, especialmente porque   Marta es una amiga de verdad y no querría que ella sufriera las   consecuencias. Pero para mi Laura quedó en el pasado. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;María le observo detenidamente.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tienes que entender que Laura es mi hija y es normal que trate de   ayudarle, pero que no trato de enfadarme contigo. Puede que Laura guarde   rencor por lo que ha pasado, pero creo que el resto te entendemos, aun a   pesar de que tenemos que apoyarle a ella para que se anime. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La conversación fue suavizándose y desviándose del  tema. Habían medido las posturas del otro, habían entendido la situación y la  habían aceptado, respetando la del otro. Estuvieron bastante tiempo, hasta que  ella tuvo que volver a su casa.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;El paso de los días contribuyó a terminar de  normalizar la situación. Daniel volvió a trabajar tras la semana de vacaciones,  tras lo cual solía pasar las tardes y días libres con Marta, ya fuera ayudándole  con alguna materia de la universidad, jugando al fútbol con ella, viendo alguna  película o haciendo cualquier otra cosa.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Laura fue aceptando el cambio en su vida, cosa que su  familia le facilitó, no mencionando nada acerca del incidente con Arturo.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Los padres aceptaron la nueva situación, no  especialmente gustosos, pero lo hicieron.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Todo parecía seguir un curso de normalización.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Al cabo de un par de semanas, le propusieron a Daniel  salir por la noche con un grupo de amigos, en plan botellón. Él, tras dudarlo un  poco y comentarlo con Marta, se dejó animar por ésta y acepto.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Era un grupo de amigos ajeno a Arturo, y que no  conocía muy bien los detalles del asunto. Sabían que había dejado a su novia y  poco más.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;No eran demasiados, tan sólo 8, 5 chicos y 3 chicas,  contando a Marta y Daniel. Sus edades oscilaban entre los 20 años de Marta y los  26 de Ramón, por lo que no había diferencias notables.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;El grupo lo componían Ramón, Violeta, Luis, Carlos,  Paco, Miriam, Daniel y Marta.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ramón era compañero de trabajo de Daniel, un chico muy  hablador y extrovertido, con un físico normalito, pero una personalidad muy  divertida y alegre. Marta observó que, a pesar de no tener gestos afeminados, si  observaba con miradas pícaras y fugaces cuando algún hombre atractivo pasaba  cerca. Él se percató de las miradas de Marta y rió.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sí, y si no fuera porque él no quiere yo le pondría las pilas a Dani...   – dijo susurrándole en el oído a Marta. Ésta respondió con risas.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Violeta era también compañera de Daniel y Ramón. Era,  ademas, novia de Paco. Era una chica que, inicialmente, parecía tímida, pero una  vez con confianza era sorprendente lo mucho que se soltaba y la cantidad de  burradas que podía decir sin sentir la más mínima vergüenza. A Marta también le  cayó bastante bien, gustándole ver que iba muy de cara. Físicamente tenía algún  quilo de más, pero con unas redondeces y curvas muy prominentes que su novio  solía acariciar de cuando en cuando, provocando las sonrisas de ella.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Luis era amigo de toda la vida de Ramón. Se habían  criado juntos y habían hecho toda clase de trastadas. A diferencia de Ramón, el  era heterosexual, y juntos se reían diciendo que lo que era para uno era para el  otro. Era un chico mono, de estatura media y delgado, no tan extrovertido y  divertido como Ramón, pero no demasiado lejos. Tras unos instantes de dudas, al  ver llegar a Daniel con Marta y pensar que eran pareja, se acercó a ella  melosamente al ser informado de que no lo eran. A Marta le sorprendió que, al  insinuarle sutilmente que no estaba interesada, Luis sonrió, dejo su coquetería,  y pasó a tratarla como una más del grupo, sin rencores.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Paco era un tipo callado y de pocas palabras. Era más  del tipo de personas que se quedan un poco aparte, observando. A Marta le  recordó a Daniel en ese aspecto. Paco no solía andar muy lejos de su novia. Se  les notaba bastante pillados al uno por el otro, y eran constantes los jugueteos  entre ellos, por los que Ramón les llamaba la atención en tono jocoso,  provocando que Violeta sonriera provocativa y metiera mano descaradamente a  Luis, que se ruborizaba ligeramente, aunque luego no dudara en devolver las  caricias discretamente, cuando creía que nadie les veía.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Carlos era amigo de Paco, un tipo de estatura media y  cuerpo de gimnasio con una cara seria, que trataba siempre de mantener poses de  foto frente a los demás. No era mal tipo, pero esa actitud le restaba muchos  puntos. Por lo demás era bastante normalito.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Miriam era un caso aparte. Era un imán de miradas,  especialmente masculinas. Tan alta como Marta, delgada, con un tono de piel  tostado, un pelo y ojos negros que adornaban una preciosa cara que ponía la  guinda a un cuerpo de infarto, con curvas, si bien no tan grandes como las de  Violeta, bastante grandes y redondeadas. Además, su forma sexy de vestir  acentuaba su belleza natural.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Era una mujer que era preciosa, tenía un cuerpo de  infarto, atraía las miradas constantemente, era inteligente y, encima de todo  eso, lo sabía, mostrando una enorme seguridad en si misma. Era normal verla  atendida por varios chicos, en este caso Carlos y Luis, que parecían  encandilados. Daniel la había visto, pero no le gustaban mucho las personas que  trataban de llamar la atención, así que no le echaba demasiada cuenta. Paco, por  su parte, estaba demasiado absorto con su novia como para ver a otras mujeres. Y  Ramón, bueno, a él simplemente no le interesaba ese "equipamiento".&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La noche estaba siendo muy divertida. Marta había  hecho buenas migas con Ramón, y, junto con Daniel y la pareja inseparable,  estuvieron hablando de multitud de cosas, desde asuntos de trabajo a lo pícaro  que era Paco cuando nadie le veía, provocando el sonrojo en él, mientras que su  novia le achuchaba y besaba tiernamente. Pero eso tampoco evitó que, momentos  mas tarde, la parejita siguiera con sus caricias furtivas.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam, Carlos y Luis hablaban con los demás a cada  rato, pero, aun estando al lado del resto, solían hablar entre ellos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Fue entonces cuando Miriam, tal vez por despecho de no  haber conseguido atraer la atención de Daniel, se metió en la conversación de  los otros para contestarle de mala manera a él, con un cierto aire de  prepotencia, a pesar de que ellos apenas habían cruzado mas que el saludo  inicial.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Todos callaron por un instante, incluso Ramón,  visiblemente incómodo por la inesperada reacción de la mujer.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Pero tu quién coño te crees para meterte en una conversación ajena y   venir con chulerías, niñata pija demasiado creída de si misma?, si quieres   llamar la atención vas y te tiras de un puente, y deja de tocar las narices   a los demás. A ver si aprendes a tener educación. Si crees que voy a babear   por ti y no responderte vas lista, vete a buscar a otro que te lama el culo   para henchir tu ego. - La respuesta de Daniel fue dura y seca, y su mirada   lo era aún más. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Todos estaban sorprendidos por la reacción, aunque no  la desaprobaban. Marta, particularmente, se sintió orgullosa. Miriam había ido a  por lana, pretendiendo que Daniel no le contestara, embelesado con sus encantos,  y había salido trasquilada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Más sorprendente aún fue la reacción de Miriam. Tras  la sorpresa inicial su cara pasó a la vergüenza, y se alejó un poco. No sólo sus  encantos no habían funcionado, sino que le habían dicho una sarta de cosas que,  para más inri, eran ciertas. Se sentía avergonzada y humillada, y lo peor era  que sabía que la culpa era solo suya.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Luis y Carlos hicieron un ademán de ir detrás de ella,  pero optaron por quedarse con el grupo, mientras volvían a hablar, arrastrados  por Ramón, y las cosas se iban normalizando.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ya habían olvidado el asunto y estaban charlando con  absoluta naturalidad, cuando Daniel se alejó, para irse a sentar a un banco a  descansar. No era raro que hiciera cosas así, y como él andaba en un segundo  plano en las ultimas conversaciones del grupo, no se dieron cuenta de su falta,  salvo Marta, pero en ese momento charlaba animadamente con Ramón, y decidió  terminar la discusión antes de acompañar a su amigo.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Se recostó en el banco y se relajó, levantando la  vista al cielo, como si mirara las estrellas, pero sin mirar nada en concreto.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Perdona por lo de antes, Daniel – La voz, extrañamente suave, de Miriam   le sacó de su ensoñación. Él la miró con un gesto serio. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Lo siento, sé que no hice bien, y de verdad que me arrepiento. - Ella le   miró avergonzada. Era extraño, pero ese gesto parecía desentonar con esa   cara y ese cuerpo. O sería que a Daniel ese gesto le resultaba imposible   asociarlo con un carácter como el de ella. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Él suspiró, encogiéndose de hombros.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No pasa, simplemente no gusta que me falten al respeto, y mucho menos   que me chuleen. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;La expresión de vergüenza aumentó en el rostro de  Miriam.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Lo siento, no fue algo premeditado... - comenzó ella. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pues fijate que yo diría que sí, yo diría que querías ganar más   atención, que todos los tíos heterosexuales disponibles te observaran. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Si la luz lo hubiera permitido, se habría podido  observar el rubor en las mejillas de la joven.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tienes una tendencia a despreciar a los hombres, tratando de jugar con   ellos. Deberías meditar acerca de esa actitud. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam se encogió un poco.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Supongo que tienes razón. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Supones? - inquirió Daniel. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Qué quieres que te diga?, ¿que juego con los hombres para sentirme   mejor, como dijiste tú antes?. Pues sí, pero porque ellos suelen prestarse a   ello mirándome y pensando en mí como lo hacen. - Dijo ella en un alarde de   orgullo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Claro, y tu te vistes así para evitar todo eso, ¿no? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Supongo que yo también busco eso... - admitió ella, con un tono de   resignación avergonzada. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No te critico por la forma de vestirte, ni por querer atrapar miradas.   Te critico por no respetar a los demás, especialmente a los hombres. Sabes   que eres guapa y llamas mucho la atención, y te vistes para acentuarlo,   hasta ahí bien, pero por más que te sepas también inteligente no deberías   infravalorar a los demás. Te expones a desagradables sorpresas, peores que   mi contestación. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam le miro a Daniel con una cara bastante mas  alegre, incluso inocentemente ruborizada. Le acababa de decir que pensaba que  ella era guapa e inteligente. Cierto que había criticado su forma de ser, pero  viniendo de un hombre que ella no había sido capaz de anular con sus encantos,  para ella significó bastante.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿De verdad crees que soy guapa e inteligente? - preguntó ella, melosa. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel la observó. Por un momento estuvo a punto de  contestarle duramente, preguntándole si no había aprendido nada, pero la cara de  ella reflejaba genuino rubor inocente. ¿Era posible que le hubieran afectado de  verdad sus palabras a ella?&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Miriam, tu ya sabes que eres guapa e inteligente, como te dije. El   problema es que te crees más guapa y más inteligente que el resto del mundo,   y que puedes manipularlos a tu antojo. - Su tono fue neutro. Por un momento   no sabía a qué atenerse con esa mujer. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Una sonrisa de alegre inocencia se dibujó en el rostro  de ella, mientras se sentaba al lado de Daniel, y permanecía acompañándole en  silencio.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel se relajó periódicamente. Parecía que ella  empezaba a comportarse como una persona.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Al cabo de un rato, ella comenzó a preguntarle cosas,  interesándose por él. Al principio Daniel seguía suspicaz, pero veía en ella  verdadero interés, así que se relajó y comenzaron a hablar distendidamente, como  un par de amigos.&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;---- ---- ----&lt;/p&gt;   &lt;p align="justify"&gt;Marta se entretuvo más de lo que ella esperaba  hablando con Ramón, porque era difícil dejar de hablar con él.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Cuando se acercaba al banco donde estaba Daniel y le  vio con Miriam, hablando con normalidad, se molestó un poco, y se les acercó  seria.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;La expresión le duró poco. Cuando Daniel la vio  acercarse le dedico una sonrisa que la derrotó. En ella, le invitaba a sentarse  junto a él, en el lado del banco que quedaba libre, mientras le pasaba un brazo  por los hombros.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam la miró sin decir nada, con una expresión  carente de la altivez con la que hasta ahora la había visto. De hecho,  comenzaron a hablar los tres y fueron periódicamente cogiendo confianza.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Para sorpresa de Marta, Miriam se interesó por ella y  manifestaba respeto por como era. Miriam demostró ser una persona bastante  decente, admitió para sí Marta, aunque antes hubiera que hacerle poner los pies  en el suelo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El resto de la noche se pasó volando. El resto de la  gente había ido despidiéndose poco a poco, y ellos tres decidieron dar la noche  por concluida cuando faltaban pocas horas para la mañana.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Por cuestiones de quién vivía más cerca y menos,  primero acompañarían a Marta a su casa, y luego Daniel acompañaría a Miriam, ya  que él era el que más lejos vivía.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;No es que a Marta le encantara la idea de dejar a  Miriam con Daniel. Miriam ya le caía bien, pero le miraba demasiado para su  gusto. Se sorprendió al notarse tan posesiva con su amigo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El paseo hasta casa de Marta fue bastante normal, al  menos hasta que la casa fue quedando a la vista, momento en el que Daniel cayó  en un completo silencio. Marta, sabiendo los motivos, no quiso molestarle y  calló también. Miriam no sabía que pasaba, pero sabía cuando había que mantener  la boca cerrada.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Marta se despidió cariñosamente de Daniel, y de forma  amistosa de Miriam, lo que ésta le agradeció con una sonrisa sincera. Una vez en  su cuarto, Marta les vio alejarse. No pudo evitar sentirse incómoda.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Quieres pasar? - dijo Miriam, ya en la puerta de su piso. Era una   persona muy diferente una vez perdida toda la soberbia. Parecía ruborizarse   e incluso estar nerviosa.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No me malinterpretes, Miriam, me caes bien y eres muy guapa y demás,   pero... - Daniel se incomodó un poco. El comportamiento de ella era un tanto   caótico, y no sabía si, de repente, ella pretendía tal o cual cosa, y no   quería tener que explicar a posteriori que no quería meterse en una   relación.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel, no te digo que pases para empezar un romance, solo para   divertirnos. Me lo he pasado muy bien esta noche, y me apetece terminarlo   aun mejor, y no quiere decir que ninguno tenga ninguna responsabilidad.   Amigos con derecho a roce, ¿que te parece? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella había recuperado aplomo, o tal vez nunca lo  hubiera perdido. Lo que era seguro es que, antes de la discusión, si ella  hubiera querido no lo hubiera planteado como si la otra persona tuviera alguna  decisión en el asunto. Y, generalmente, una propuesta así hubiera sido  difícilmente rechazada.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel permaneció en silencio unos instantes,  pensativo. Parte de sí mismo le empujaba a rechazarlo, pero otra parte le decía  que por qué no. Tras unos momentos de duda, aceptó.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Le guió hasta su cuarto cogido de la mano y, una vez  dentro, cerró la puerta y se lanzó sobre el con ansia, tratando de quitarle la  camiseta. Inicialmente Daniel se sorprendió de la reacción de ella, pero, una  vez repuesto, y aprovechando que, tras quitarle la camiseta a él ella se quitaba  el top y tenía los brazos estirados hacia arriba, tratando de sacárselo, agarró  la pieza de tela impidiéndolo a la vez que le impedía sacar los brazos de ella,  inmovilizándolos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;A Daniel no le había gustado tanta velocidad. A él le  apetecía lanzarse tanto como a ella, pero a las cosas, para que salgan bien, hay  que dedicarles el tiempo preciso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Miriam miró primero con sorpresa, para luego pasar a  mostrar una expresión de orgullo rebelde, tratando de soltarse.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Sabes cuál es la diferencia entre un polvo y un gran polvo? - la frase   de Daniel, dicha con un tono suave en su oído, hizo que se detuviera unos   segundos, expectante, sin hablar, pero pidiendo saber la respuesta con la   mirada. Por un momento volvía la Miriam orgullosa. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Te he hecho una pregunta, así que, si quieres saber la diferencia, ahora   tendrás que responder y preguntar tú. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam tal vez fuera una mujer tremendamente  orgullosa, pero Daniel no lo era menos, y decidió que, ya que ella quería jugar,  él pondría las normas, no ella. No lo había hecho antes, pero se sentía  impulsado a hacerlo por el carácter de su compañera de juegos.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Permanecieron inmóviles por un rato. Ella esperaba que  él desistiera, cansado de la espera, y él no estaba dispuesto a ceder.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Cuál es la diferencia? - Preguntó ella. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;No era que hubiera cedido, ni mucho menos. El orgullo  y la soberbia estaba ahí, simplemente pensó que con esa pregunta podrían  avanzar, llegando a una situación a partir de la cual ella pudiera tomar el  control.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Una de las diferencias es el tiempo y el esfuerzo que hay que dedicarle.   Otra es lo que sentirás cuando terminemos. - Esta vez Daniel fue el que le   dedicó una sonrisa socarrona. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Él había estado solo con una mujer, pero, a diferencia  de muchas personas, se había preocupado de aprender cada vez, y había buscado ir  aplicando cada cosa. Como en otras facetas de su vida, en el sexo él también  buscaba constantemente aprender más, y mejorar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Miriam le devolvió una sonrisa, con un cierto aire de  superioridad.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Tan seguro estás de que puedes complacerme? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel comenzó a desabrocharse el cinturón con una  mano, mirando fijamente a Miriam, que le dejaba hacer, estando a la expectativa,  devolviéndole la mirada. Tal vez por ello no se fijo en que se quitaba  totalmente el cinturón, y no adivinó sus intenciones hasta que él la hizo caer  de espaldas sobre la cama para ponerse de rodillas sobre su pecho, manteniéndola  presa, y usando el cinturón para atarle las manos al cabecero.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella reaccionó con sorpresa e incluso indignación,  tratando de revolverse.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Pero qué coño crees que haces? - El tono no era demasiado amigable. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Una vez atada, usando el top para que las muñecas no  hicieran contacto directo con el cinturón, para no hacerle daño, le puso una  mano en cada lado de la cara, haciendo fuerza para mantenerla fija.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Voy a hacer que aprendas lo que es un buen polvo, pero para eso tienes   que aprender a dejarte llevar. - Dijo con su boca casi en contacto con la de   ella, notando sus alientos. Ella quiso agarrarle de la cabeza, arrastrándole   hacia sus labios para besarle con lujuria, pero sus ataduras se lo   impidieron. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Confías en mí? - Preguntó Daniel, en la misma posición. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ahora mismo no mucho. - Dijo ella, aunque se encontraba excitada. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pues vas a tener que confiar. Es más, vas a tener que aprender a hacer   lo que te diga. - Ésto último lo dijo con un deje burlón. Ella intentó   rebelarse, sacudir la cabeza, pero las manos de él la tenían firmemente   sujeta. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y una mierda – Dijo ella, orgullosa. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ya lo verás - dijo él incorporándose, mientras se echaba hacia atrás   para sentarse sobre las piernas de ella, inmovilizándola. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;El orgullo la impelía a rebelarse. Trató de mover las  piernas para poder golpear la entrepierna de su captor, únicamente por el deseo  de mostrar que ella no se rendía, pero el peso de él se lo impedía.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Para reforzar la situación, vistas las intenciones de  Miriam, Daniel usó también sus brazos para sujetarla. Pensó durante unos  segundos y se le ocurrió el siguiente paso.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Comenzó a desabotonar el pantalón, cosa que no  revistió ninguna dificultad. Tras eso, se dispuso a quitárselo. Primero se lo  bajo hasta medio muslo, la altura sobre la que él estaba sentado.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Pudo ver un precioso tanga negro con transparencias, a  juego con el sostén. Ambos hacían juegos de dibujos usando las transparencias, y  sólo tapaban las zonas críticas, dejando el resto a la vista. Una vista muy  sugerente.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Miriam le observó mirar su ropa interior, asintiendo  de satisfacción con una sonrisa traviesa en su cara. Esa expresión hizo que,  temporalmente, se sintiera algo más dueña de la situación, aunque fuera algo  relativamente ficticio, en esa situación. Además, le excitó bastante.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Le hubiera encantado que él se lanzara sobre ella,  incluso arrancándole sus prendas íntimas, pero, sorprendiéndola de nuevo, se  levantó y terminó de quitarle los pantalones.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Por unos instantes ella decidió colaborar, cosa que  agradeció Daniel. Costaba trabajo pensar que ella hubiera sido capaz de meterse  en esos pantalones tan ajustados, y no era fácil sacarlos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Dejándolos a los pies de la cama, Daniel puso una mano  en cada pie de ella, por la parte del empeine, y fue subiendo, acariciándole  suavemente pasando las yemas de los dedos por la cara interior de sus piernas,  con un contacto extremadamente ligero, en un movimiento exasperantemente lento,  para lo que Miriam hubiera deseado.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Primero notó excitación, que no tardó en ser  sustituida por ansiedad, y que, conforme se fue acercando por sus muslos a su  sexo, terminó convirtiéndose en un temblor de placer. Se forzó a no dar muestras  de ello, orgullosa, pero cuando estaba a punto de llegar a su sexo no pudo  contenerse y se retorció, nerviosa, a las puertas de un orgasmo que le  sorprendía a ella misma. Llegaban los dedos de Daniel a la tela del tanga, con  el sexo de Miriam palpitando, esperando su contacto para terminar, para soltar  todo su placer, con ésta observando con los ojos abiertos como platos en una  cara de lujuria extrema, cuando él se detuvo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;A Miriam le faltó el aliento por unos instantes,  totalmente desconcertada.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡¡Pero, cabrón, ¿qué haces?!!, ¡¡¡ahora no te pares, joder, ni se te   ocurra!!! - La cara de Miriam era un poema. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Espera, mujer, confía en mí. - Dijo mientras sonreía y acariciaba las   líneas del tanga, sobre la clavícula. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam le miraba con cara desencajada, estupefacta.  Estaba seguro de que, de no haber estado tan al límite como estaba, le hubiera  dicho de todo menos bonito.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Con suavidad, Daniel le levantó el trasero, para ir  bajándole el tanga, dejando un sexo depilado completamente. Ella seguía aún  ligeramente conmocionada, como esperando que terminara la broma de Daniel y la  hiciera correrse de una vez.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Una vez desprendida la prenda, la colocó junto con los  pantalones de ella, mientras ella seguía absorta, tratando de adivinar qué venía  a continuación.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel comenzó a quitarse el pantalón, lentamente. Los  ojos de Miriam se le clavaban con la ansiedad, queriendo apremiarle. Quería ir  hacia él, arrancárselos ella misma y desnudarle con prisas para sentirlo dentro,  pero sus manos atadas le recordaron su estado.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Con la misma parsimonia, fue quitándose los bóxer,  quedando desnudo. Ella intentó estirar su pie derecho, tratando de llegar a la  entrepierna de él. Nunca se había sentido tan ansiosa. Claro que nunca otra  persona había impuesto la velocidad de sus juegos. Su miembro, de medidas  generosas, le hipnotizaba en ese momento, sin estar en una completa erección,  pero bastante alegre.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Él se agachó, como para dejar los bóxer junto a los  pantalones, cuando le sujetó la pierna derecha a ella, enrollándole la prenda  interior en el tobillo. Ella estaba sorprendida, desconcertada. Pero se dejó  hacer.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Vio que sus manos desaparecían bajo la cama. Hubo  sonido de tela, pero no imaginó qué podía ser. De repente, él se levantó y,  girándose, se sentó sobre su pierna. Ella notó los testículos y la ansiada barra  de carne, ardiente, en su espinilla. Miriam dobló la otra pierna de manera un  tanto forzada, tratando de llegar a tocarle el sexo el pie, ante la  imposibilidad de usar las manos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Escuchó las risas de él mientras se echaba hacia un  lado, impidiéndole la maniobra. Ella, pensó que él estaba intentando simplemente  martirizarla esa noche, y bufó contrariada. Un instante después notó como él  aferraba el tobillo de la pierna sobre la que estaba y estiraba la pierna en una  dirección para ella a sentir el tacto algo áspero de una tela vaquera levemente.  Eso le desconcertó. De repente notó algo de presión en el tobillo, donde tenía  enrollado el bóxer. Cuando Daniel se levantó Miriam pudo ver que le había atado  la pierna a una pata de la cama usando su pantalón vaquero.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;En ese momento se revolvió aún más, mirándole con un  cierto grado de ira. Él, aferrándole la pierna libre que, a la sazón era lo  único que podía mover en ese momento, usó los pantalones de ella para atarla,  usando en este caso su camiseta para que el roce no le hiciera dañó.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Te estás pasando ya bastante, no te parece? - dijo ella, parcialmente   enfadada, parcialmente excitada. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel se tumbo sobre ella, dejando si miembro  aprisionado entre el vientre de ambos, quedándose mirándola a los ojos. Ella no  pudo evitarlo, y empezó a mover las caderas, como queriendo atraparle e  introducirle dentro de ella. Daniel sonrió, tomándola de nuevo de la cabeza y  volviendo a acercarse hasta casi rozarse los labios de ambos, mezclando sus  alientos, sujetándola para que no llegara a poder besarle.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tienes que estar así hasta que confíes en mí. - Dijo Daniel, cerrando   los ojos y simulando ir a besarla, lo que hizo que ella hiciera lo propio,   retirándose Daniel y mirando la expresión de ella. La expresión era de   desconcierto y rabia.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pídemelo. - Dijo él, susurrándole en sus labios.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Que te pida qué? - Dijo ella, tratando de permanecer orgullosa.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tu sabrás, lo que quieras tendrás que pedírmelo. - Sus labios se rozaban   mientras sus miradas se enfrentaban. Orgullosa la de ella, divertida y   juguetona aunque decidida la de él. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡Bésame!. - Dijo finalmente ella tras unos instantes de tenso silencio,   tragando parte de su orgullo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Te dije que me lo pidieras, no que me lo ordenaras. - Dijo Daniel,   sonriendo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam le fulminó con la mirada. En ese momento le  odiaba. Tenía su miembro palpitando a poca distancia de la entrada de su sexo,  palpitando sobre su vientre, y los labios de él rozando los suyos. Le odiaba por  hacerle tener que pedir lo que quería.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡Por favor, bésame y métemela de una vez! - dijo ella, con un deje de   rabia. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Al instante, sus bocas se fundieron, buscándose con  pasión. Ella, frenética buscando su lengua, y aumentando el movimiento pélvico,  mientras él trataba de mantener una cierta calma.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel se separó del beso, viendo brillar un fino hilo  de saliva entre sus labios y los de ella, aún abiertos y sorprendidos de su  fuga.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;- Para metértela aún tendrás que esperar. - dijo él  sonriendo, haciéndose de rogar.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Incorporándose un poco, comenzó a acariciar con las  yemas de los dedos, como hiciera con las piernas, el tronco de ella, pasando por  sus costados, su vientre, subiendo hacia sus pechos, aun cubiertos por el  sujetador, rodeándolos. Ella volvía a agitarse nerviosa, excitada, ansiosa,  moviendo las caderas sobre las que notaba él duro cálido hierro de el.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Pasando las manos por la espalda de ella, quitó el  cierre del sostén y libero sus pechos, arrastrando la prenda interior hacia las  manos de ella, con su ayuda gustosa al pasar por su cabeza, y dejarlo enrollado  en el cinturón que le sujetaba las manos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Hecho esto, miró los pequeños y oscuros pezones, duros  como rocas, orgullosos. Comenzó a acariciarle con las yemas de los dedos las  proximidades de los senos, yendo poco a poco acercándose, tardando una  eternidad.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Eres un cabrón, ¿lo sabes? - dijo ella mirándole con la cara   desencajada, desesperada por poder terminar. Daniel sonrió y continuó su   trabajo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel había comenzado a acariciarle y agarrarle  suavemente los pezones, masajeándolos, cuando la vio agitarse, encorvándose,  cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás mientras agitaba  frenéticamente las caderas. Al instante dejó de hacerlo, levantándose y  quedándose de rodillas a su lado, mientras ella levantaba la cabeza, con  mirándole fijamente con los ojos llameantes.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡¡Joder, joder, joder!!, ¡¡no puedes hacerme esto de nuevo!! - en su voz   había un cierto tono de desesperación. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No me has pedido que te deje correrte. - dijo Daniel mientras sonreía. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡¿COMO?!, ¡¿PEDIRTE PERMISO PARA CORRERME?! - exclamó Miriam, casi   desquiciada. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel sólo pudo tener la esperanza de que ningún  vecino hubiera escuchado el alarido que ella había soltado.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Quieres correrte? - preguntó el. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam le miró, desafiante.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Tu que crees? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Creo que tienes que pedirme lo que quieras, para poder tenerlo. - dijo   sonriendo – Confía en mí. - le dijo acercándose al oído, tras lo cual se lo   besó, apartándose cuando ella se giró para besarle. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella se le quedó mirando fijamente durante un rato,  enfrentándose de nuevo en las miradas.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Puedes ayudarme a correrme? - dijo finalmente ella, bajando la vista. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Cómo se piden las cosas?... - inquirió él, insistente. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Puedes ayudarme a correrme, por favor, cabrón? - dijo ella, mirándole   con una cierta rabia a los ojos por obligarle a decir eso. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Bueno, hay que pulir algunas cosas, pero te lo voy a pasar por esta vez.   - dijo él mientras sonreía y rodeaba la cama hasta quedar a los pies de la   misma. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam le miraba expectante, mientras le veía gatear,  subiendo por la cama hasta estar sobre ella, viendo como colgaba el falo que  tanto ansiaba, mientras él seguía con una mirada traviesa, observándola.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel comenzó a repasar su cuerpo, echando suavemente  su aliento sobre sus antebrazos e ir besando muy ligeramente cada zona por la  que pasaba, a la misma torturadora velocidad que había usado en las caricias.  Mientras realizaba esta operación hubo un breve momento donde su pene permaneció  al alcance de la boca de Miriam. Ésta dudó, orgullosa, sobre qué hacer. Por un  lado podría atraparlo y chuparlo, tratando de rebelarse contra el tiempo  impuesto por Daniel, aunque complaciendo a éste, o bien podía no hacer nada,  para no darle placer y vengarse. Tardó solo un momento en darse cuenta que en la  segunda opción, a pesar de no darle placer, si la hacía no cambiarían en  absoluto los planes de él. Todo seguiría conforme él quisiera, así que única  opción de "rebeldía" era la primera. Desgraciadamente, para cuando lo decidió y  trató de alcanzarlo ya se encontraba fuera de su alcance.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Niña traviesa – rió Daniel, percatándose de la intención de ella, para   volver a su tratamiento. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;No lo consiguió, pero ese simple comentario de Daniel  pareció hacerle sonreír.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel proseguía su lenta y placentera tortura,  llegando ya al cuello desde los hombros. Sintió el impulso de girar la cabeza y  tratar de besarle, pero, sin saber cómo, se decidió a confiar en él.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Continuó la lenta procesión, recorriendo su torso,  para, tras ir acercándose en espiral, lentamente, dedicarse por uno instantes a  sus pechos, especialmente a sus pezones. El efecto fue inmediato, y Miriam  comenzó a temblar de excitación.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Transcurrido el tiempo que él juzgó oportuno, continuó  bajando por su vientre, desviándose cuando parecía llegar a su sexo, y  recorriendo sus muslos, primero bajando por uno, para subir, pasar por la parte  baja del vientre, bajar por el otro muslo, y subir de nuevo.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El temblor que sacudía a Miriam era increíblemente  intenso. Ella luchaba por no retorcerse, tratando de no molestar a su  torturador. Se dejaría hacer, resolvió. Confiaba en él.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel comenzó a aplicar su aliento sobre el sexo de  Miriam, viendo ésta, sin poder remediarlo, encorvaba la espalda, irguiendo aún  mas esos precioso y firmes senos, cerrando los ojos y puños con fuerza, echando  la cabeza hacia atrás, al límite de la explosión. Él acercó sus labios al  clítoris, aplicando su aliento, viendo como se le erizaba la piel de toda la  zona, increíblemente húmeda hacía ya mucho, y ella se retorcía completamente en  el límite del orgasmo, tras el tratamiento recibido y la tensión acumulada por  los anteriores.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Simplemente lo besó, y ella estalló. Bastó con poner  sus labios sobre su clítoris para que toda la tensión que ella almacenaba, que  debía ser inmensa, se desbocara. Ella trataba de retorcerse inconscientemente,  guiada por la marea de emociones que le embriagaban.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel abrió la boca y se dedicó a chupar su clítoris,  mientras comenzaba a penetrar su vagina con un par de dedos. Miriam puso los  ojos en blanco y aumentó brutalmente la fuerza de sus espasmos, de tal manera  que Daniel tuvo que usar la mano libre para apretar desde atrás las caderas de  ella, de manera que su sexo no se separara de su boca.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Miriam emitía un único gemido que se dilataba en  tiempo, enormemente intenso y sensual, que le levantaría el animo a un muerto,  inmersa en un estado de placer que la mantenía semiinconsciente.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Llevaba así varios minutos, entre oleadas de placer  que se sucedían mientras Daniel continuaba con las estimulaciones, cuando por  fin logró retomar algo de control. Orgasmo prolongado durante varios minutos o  encadenamiento de orgasmos, fuera lo que fuera, Miriam estaba extasiada.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡¡Oh, joder, joder, joder!!, ¡¡creía que me moría!!, ¡¡dios, que gusto!!   - exclamó ella con fuerza.  &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Ves como era bueno confiar en mí? - dijo el, incorporándose y mirándola   a los ojos, mientras ella le devolvía la mirada con ojos vidriosos y un   gesto de inmensa gratitud. - Y te has corrido con solo un beso – rió él. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Un escalofrío le recorrió el cuerpo y, por un momento,  incluso se asustó de tener otro orgasmo. No se veía con fuerzas para aguantarlo.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Quítame las ataduras, quiero besarte, abrazarte, compensarte. - dijo   ella, con nerviosismo, cuando, repentinamente, fijó sus ojos en Daniel y,   puso gesto de niña buena – Por favor, desatarme. Necesito besarte y   abrazarte. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel le miró con una expresión mezcla de ternura y  diversión.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Te portarás bien, confiarás en mí y harás lo que te diga? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sí, sí, sí y cien veces sí, por favor, por favor... - conforme le iban   volviendo las energías las ansias crecían. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel primero le desató las piernas, mientras ella  trataba de permanecer quieta. Cuando fue a quitarle la atadura del cinturón en  las muñecas, su pene estaba a escasa distancia de la boca de Miriam. Con las  piernas libres, ahora tenía mas libertad de movimientos, e hizo el amago de  aferrarla entre sus labios.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Dándose cuenta de sus intenciones, Daniel alejó su  sexo del alcance de su compañera.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Aún no, pórtate bien. - dijo él. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Quiso probarla y volvió a situarse en la misma  posición, mientras terminaba de quitar el cinturón, el top y el sostén que le  tenían atados los brazos. Miriam luchó consigo misma para no volver a hacer el  ataque, pero se controló. No quería defraudar ahora a quien le había dado tanto  placer.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Una vez liberada Miriam, Daniel se sentó en un lado de  la cama, para ver como al instante, sin casi darle tiempo a acomodar sus  posaderas, Miriam se le lanzaba encima, haciéndole caer al suelo con ella  encima, rodeando su cuello con sus brazos y besándole con una enorme pasión. La  abrazó con fuerza, devolviéndole el beso y dejándose llevar por unos instantes.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Permanecieron así varios minutos. Miriam iba  recuperando fuerzas, aunque vistas las energías que dedicaba desde el primer  momento no parecía haberlas perdido en ningún instante. El falo se encontraba  aprisionado entre ambos, pulsante, cuando Miriam, separándose de los labios de  Daniel le miró a los ojos, dirigiendo una de sus manos a su pene.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Puedo, por favor? - A Daniel le impactó su mirada. Era increíblemente   tierna y dulce. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Claro que sí – dijo Daniel acariciándole con una mano el cuelo para   subir hasta la mejilla y el pelo, besándole de nuevo. No sabía para qué le   había pedido permiso, pero no quería estropear el momento pidiendo   explicaciones. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam sonrió dulcemente, casi con inocencia, antes de  fundirse de nuevo en el beso. El asombro de Daniel se incrementaba  exponencialmente. No esperaba esas expresiones. No en esa mujer.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Miriam tomó el miembro de Daniel y lo dirigió a su  vagina, levantándose ligeramente sobre sus rodillas para luego ir bajando y  empalándose lentamente, con los ojos cerrados y suspirando a cada centímetro que  entraba, hasta que estuvo al completo dentro, permaneciendo quieta, apretando el  abrazo que le unía a Daniel.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Era un momento bastante tierno y dulce, así que Daniel  la dejó hacer, abrazándola mientras le acariciaba la espalda, con mejilla contra  mejilla.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Pasaron así varios minutos, tantos que Daniel, si bien  se encontraba cómodo, se encontraba un tanto desconcertado, pero sin querer  despertar a Miriam de la ensoñación en la que se había sumido. Quería que ella  marcara el tiempo de incremento de actividad.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Aún pasaron un par de minutos hasta que Miriam comenzó  a moverse lentamente, incrementando muy lentamente el ritmo, mientras se iba  incorporando despacio para facilitar sus movimientos, mientras acariciaba el  torso de Daniel con devoción, mientras mantenía la cabeza agachada, con su largo  pelo cayendo sobre el pecho de él, y sus ojos negros cerrados. Él aprovechó para  estimularle el clítoris con una mano y los senos con la otra, mirando extasiado  los movimientos de ella.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Cuando el ritmo comenzaba a ser más elevado,  finalmente ella abrió los ojos, perdiéndose en los de él. Daniel, notándola muy  excitada y cerca del límite, quiso probar una cosa que tenía en mente desde  hacía mucho tiempo y no se había atrevido. Pasando los brazos bajo las rodillas  de ella y cerrándolos en su espalda, se sentó primero en el suelo para,  posteriormente, ponerse de pie con Miriam aferrada a su cuello y sujeta por las  rodillas, en el aire, aún empalada por el.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;La primera sensación de ella fue de alarma, pero miró  a los ojos a Daniel y se tranquilizó. Asintió con suavidad. Confiaba en el.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel la llevo contra la pared, más por miedo a  caerse y a hacerle daño que por falta de fuerzas, y ahí comenzó a bombear,  interrogando con la mirada a Miriam hasta encontrar el ritmo que ella prefería.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ella confiaba en él, pero esa postura le provocaba un  cierto temor, lo que, unido a la excitación que también le provocaba esa  postura, a la constante invasión de sus entrañas que la atacaba como las mareas,  haciéndola subir y bajar, y la penetrante mirada de Daniel, todo junto se  mezclaba en un cóctel extraño y excitante, diferente a todo lo que había  experimentado antes. Igual que diferente de todo lo que había conocido había  sido lo que Daniel le había hecho antes, pero había disfrutado de una manera  jamás imaginada. Lentamente comenzó a sentir que un ligero temblor la invadía.  Por un momento se alarmó, pensando en lo peligroso de esa postura si en el  orgasmo se sacudía como en el anterior. Y la simple idea del peligro,  sorprendentemente para ella misma, le excitó aún mas, acercándole al clímax.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel lo comprendió. Notó el temblor, y lo confirmo  en los ojos de ella. Aumento la velocidad de las embestidas y comenzó a besarle  los brazos, los hombros, el cuello, el oído, y todas las zonas que pudieran  excitarla. Tenía las manos inhabilitadas sujetándola, y quiso compensarlo con la  boca.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y lo hacía. Miriam sentía deslizarse su masculinidad  dentro de ella, y como sus duros pezones se frotaban contra el pecho de Daniel,  y como los besos de él la recorrían provocándole escalofríos. Se abrazó con  fuerza a él mientras estallaba, escapándosele un fuerte y continuo gemido que  duró casi treinta segundos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Comparado al orgasmo anterior, éste había sido mucho  más débil. Sin embargo, interiormente le había llenado más. Le había encantado  estar abrazada a Daniel, pudiendo confiarse a él, sintiendo el abrazo devuelto.  Daniel la sacó de su ensoñación envolviéndola en un tierno beso, mientras la  dejaba caer con suavidad en la cama, quedando sobre ella.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Qué postura prefieres? - preguntó él, con ternura. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam meditó. Si bien no había estado con demasiados  hombres, había hecho una cantidad de posturas bastante elevada, que revisaba  buscando la que más le apeteciera. De repente el rostro se le iluminó. Había una  postura que, pese a haber leído que era muy placentera para las mujeres, y ser  bastante común, no la había practicado por su orgullo, al ser considerada por  algunas personas como "degradante" para la mujer. Pero con él ella no se sentía  degradada. La había atado, "torturado" e incluso humillado, pero en cuanto ella  había dejado de lado el orgullo y la soberbia la había tratado muy bien. De  hecho, mejor que el resto.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;En plan perrito – dijo ella con un cierto tono de rubor. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel se extraño, inclinando ligeramente la cabeza,  al ver arreboladas sus mejillas con ese tono rojo por una petición tan mundana,  pero sonrió, asintiendo y le besó.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel se separó, poniéndose de pie en el borde de la  cama, permitiendo que ella se colocara donde prefiriera, mientras la observaba.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam se colocó lentamente mirando al cabecero, y  giró la cabeza, sonriendo con cierta vergüenza en sus mejillas, invitando a  Daniel a ir.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel se colocó detrás de ella, acariciándole la  espalda, bajando lentamente hasta sus senos y estimulándolos, dejando allí una  de sus manos en esa función mientras con la otra bajaba, acariciando el vientre,  para pasar a los muslos y, finalmente centrarse en el clítoris mientras  comenzaba a penetrarla, dedicándose a recorrerle cuello y espalda besándosela..&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;En ese momento Miriam entendió el por qué muchas  mujeres adoraban esa posición. Una infinidad de estímulos le inundaban de todas  las zonas, haciéndole perder todo sentido de la realidad.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Permanecieron así varios minutos, cuando comenzó a  sentirse otra vez inundada por el temblor. Se aferró con fuerza a la colcha de  la cama, encorvándose de tal manera que Daniel la penetró incluso más profundo,  desatando el clímax, haciendo que sus brazos y piernas fallaran, cayendo sobre  la cama entre espasmos, con el miembro de él dentro suya, que presionó aun más  su vagina al caer el cuerpo de él sobre ella, haciendo que los espasmos  incrementaran su intensidad.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel permaneció quieto, masajeando su clítoris y sus  pechos, y besando su espalda, pero sin moverse en su interior, dejándola  disfrutar.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Tras unos instantes de descanso, Miriam levantó la  cabeza, tratando de mirar a Daniel. Para facilitarle la labor, éste salio de  dentro de ella y se quedó de rodillas, mientras ella inclinaba el tronco para  observarle, con una mirada de infinito agradecimiento.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel sonrió, mientras le acariciaba la espalda,  mientras le miraba ese precioso trasero.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Dios, ¡aún no te has corrido! &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Me cuesta, me lleva su tiempo, mi cabeza esta algo estropeada – comentó   jocosamente Daniel. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ella le vio mirarle fijamente el culo, mientras sentía  como lo acariciaba la espalda. Él parecía querer entrar también ahí. Miriam se  puso a pensar, con la mirada en el vacío. Por una parte, ella era virgen por  ahí, le daba un cierto miedo, y a algunas les dolía mucho. Por otra parte, a  quienes le gustaban parecían disfrutar mucho, y si tenía que probarlo con  alguien, Daniel era probablemente el que mejor la iba a tratar. Además ya sólo  por cómo le había tratado hasta ahora y cómo le hacía sentir se había ganado ser  el que lo estrenara. Meditó unos instantes, insegura.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Quieres hacerlo por ahí? - preguntó finalmente Miriam. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Perdón, ¿por donde? - preguntó Daniel, confuso y algo distraído. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Por donde no has dejado de mirar – dijo sonriendo ella, pero, donde   antes hubiera habido una sonrisa de una creída que se pensara superior,   ahora estaba la de una mujer halagada, mezclada de una cierta ternura. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel no pudo dejar de apreciar el cambio que se  había efectuado en ella.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Lo has hecho alguna vez por ahí? - preguntó un tanto azorado. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam le vio la expresión, que le llegó al alma. Era  todo un hombre y un tierno muchachito a la vez, y cada cosa cuando debía, no  como muchos otros.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;No, pero quiero intentarlo contigo, ¿lo has hecho así tu antes con   alguien? – dijo ella en un tono dulce, y algo azorada también. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel abrió los ojos, con asombro, mirándola  fijamente.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ufff, Miriam... ...no, no lo he hecho así con nadie. Y me da miedo   hacerte daño, creo que es mejor dejar eso, no quiero que lo pases mal. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Le impactó no ya solo lo que le había dicho, sino que  era totalmente sincero. De verdad que no quería hacerle daño, solo quería  hacerla disfrutar. Eso y el hecho de que él tampoco hubiera hecho eso antes le  hizo tomar una resolución.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel, quiero hacerlo, y quiero que seas tu, ahora. - dijo con   seguridad. - Si me duele demasiado siempre podemos parar. Y esto ya ha sido   lo suficientemente bueno como para recordarlo toda mi vida como un polvo   brutal. - Se detuvo unos instantes, observando a Daniel, que se retorcía   nervioso, inseguro. Cada vez le tenía más cariño, sin poder evitarlo. -   Empiezo a entender ya la diferencia entre un polvo y un gran polvo. - añadió   sonriendo, esperando arrancar una sonrisa a su compañero de juegos, para   tranquilizarlo. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Sus palabras tuvieron el efecto deseado, iluminándole  el rostro. Miriam no podía creer que hubieran personas así, acostumbrada a  tratar con otro tipo de hombres.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel se inclinó y le besó las nalgas con dulzura.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Si te duele me avisas, ¿vale? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Confío en ti – dijo ella mirándole fijamente a los ojos, esperando su   reacción. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;El semblante de Daniel se iluminó, con otra  cautivadora sonrisa que cautivó a Miriam. Daniel se acercó, tumbándose sobre  ella, besándola con ternura en los labios, mientras le acariciaba la mejilla con  una mano. Ella le devolvió el beso. Si antes tenía alguna duda, ahora estaba  convencida. Él debía ser el primero en invadir su otra intimidad.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Espera, toma – dijo Miriam, tras rebuscar en un cajón de la mesilla sin   moverse de donde estaba, tomando aceite para masajes y un par de condones. -   A falta de lubricante... ...y, bueno, lo otro es evidente, para que no   acabes manchado. Uno para los dedos y otro para mi instrumento favorito tuyo   – terminó mientras reía. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel tomó ambos objetos y se puso manos a la obra  con el aceite, untándole las nalgas con generosidad, mientras metía un dedo en  un preservativo y comenzaba a estimular la prieta abertura.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam estaba disfrutando del masaje, tanto del  recibido por las nalgas como el circular que acechaba su virgen ano, pero vio a  Daniel sin estar del todo erecto, por tanta charla, así que le pidió que se  tumbara para hacer un 69.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Así podemos hacer otra postura – rió ella. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel se colocó debajo, poniendo la almohada doblada  bajo su cuello, dejando caer Miriam su pelvis sobre el cuello de quien le iba a  quitar su segunda virginidad, y dedicando a animarle a base de besos en el  capullo y pases de lengua por las zonas más sensibles, mientras ella recibía  estimulación en sus dos agujeros. Tal vez hubiera cosas que ella no había  probado, pero definitivamente las mamadas sí, vista su maestría.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;La postura era algo incómoda, pero Daniel iba haciendo  progresos lentamente, sin forzar lo más mínimo, mientras Miriam comenzaba a  intentar alojar su falo en su garganta. Al cabo de un rato Daniel consiguió  insertar un dedo completo. A Miriam se le escapaban jadeos intermitentes. Cierto  era que, en determinados momentos, y a pesar de la suavidad de Daniel, había  sentido un leve dolor, pero él no había forzado en ningún momento, y ella estaba  dispuesta a asumir un grado bastante más elevado de dolor por él. Además,  mentiría si negara que, en realidad, le estaba gustando. Ya fuera por la  excitación de lo nuevo, o por que fuera él quien lo hiciera, el caso es que se  le unía a las nuevas sensaciones que percibía y, diferentes de las que conocía,  trataba de aprenderlas, disfrutándolas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Miriam se sorprendió lo poco que tardo en entrar el  segundo dedo, comparándolo con el primero. Tardo algunos minutos, pero bastante  menos que el explorador inicial. Sentía los dedos de Daniel dentro de sus  intimidades, frotándolos, presionando entre ellos, haciéndole sentir toda una  nueva serie de sensaciones.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Tras unos minutos más de masajes acompañados de nuevas  lubricaciones con aceite, Miriam giró su cabeza, mirándole, y le dijo que  empezara.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Ella permanecía en la misma posición mientras Daniel  se colocaba detrás de ella, sin prisas, como lo hacía todo. Se puso el condón  mientras le besaba la parte baja de la espalda. Miriam sintió un cierto temor,  pero no quiso echarse atrás.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Sintió el glande de Daniel en su virgen agujero, sin  presionar, como llamando a la puerta. Se sorprendió a si misma al notar como le  palpitaba el ano. Daniel le acarició el costado con la mano derecha, mientras  que, con la izquierda, estimulaba de nuevo su clítoris. Así permaneció por unos  instantes, hasta que sintió como le abandonaban las manos, para fijarse una en  su cadera. Al girarse, observó a Daniel, con su miembro en la mano y cara de  concentración y algo de preocupación. Sonrió y se dejó hacer.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel avanzó muy poco, apenas insertando la punta del  glande, y se detuvo. Había entrado con facilidad, gracias a la dilatación que  había ido dedicándole, pero quería ir poco a poco, dándole tiempo a ella a  habituarse. No dejaba de inundarla de caricias, mientras buscaba signos de  dolor, para salir si se producían. Tras unos instantes, insertó otra pequeña  porción y se detuvo de nuevo.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam se sentía extraña. Era una sensación rara. Si  bien era cierto que, a pesar del cuidado de Daniel había sentido un leve dolor,  era tan tenue que no le daba importancia. Además, sentía un extraño placer que  no reconocía. Daniel siguió el lento proceso, mientras ella estudiaba las  sensaciones. Cuando ya hubo algunos centímetros, empezó a notar más la presión  en sus tripas. Era una extraña sensación, como de querer ir a evacuar, pero  unida a otra serie de placenteros estímulos.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Tras bastantes minutos, muchos más de los que ambos  creían, Miriam sintió las caderas de Daniel en sus nalgas, y sus testículos  golpeando suavemente su sexo.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡Joder! - exclamó ella, girándose sorprendida para observarle, sin   moverse, con todo él enterrado en su interior - ¿ha entrado todo? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel asintió suavemente con la cabeza en silencio,  mientras se inclinaba sobre ella, besándola, y, dejándose caer sobre su espalda,  tomo sus senos con una mano, y, metiendo dos dedos en su vagina, uso la palma  para estimularle el clítoris, todo en lentos movimientos, mientras permanecían  sus caderas unidas y quietas.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Dejame a mi llevar el ritmo – dijo Miriam, dejando de besarle por un   momento. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel simplemente sonrió de manera dulce y asintió  con la cabeza. A pesar de la postura tan forzada que tenía que hacer para  besarle, ella no pudo evitar lanzarse a sus labios con pasión.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Instantes después, dejando de besarle y echando la  cabeza al frente, mientras seguía notando las manos de Daniel enloqueciéndola en  sus pezones y sexo, y su boca besando y recorriendo su cuello y espalda, comenzó  a moverse, despacio, de atrás a adelante. Seguía abrumada por esa diferente  sensación, que se mezclaba a las otras conocidas, formando entre todas una nueva  fuente de placer.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Poco a poco fue acelerando el ritmo, mientras notaba  como él también aceleraba la mano que tenía enterrada en su entrepierna, y  notando como volvía el ligero temblor que tantas veces le había visitado esa  noche.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel sentía también unas sensaciones completamente  nuevas. Era impresionante lo cerrado y prieto que sentía su miembro, presionado  de manera brutal, aumentando una excitación que, tras todo lo vivido hasta  ahora, con la suma de estar haciendo una de sus fantasías, perforar un culo  perfecto, le hacían temblar a él también. Cuando notó que los movimientos de  cadera de Miriam eran lo suficientemente fuertes y rápidos, comenzó él a bombear  con fuerza, apoyándolos para aumentar la cadencia, viendo como las firmes carnes  de sus nalgas botaban a cada envite, mientras entre ella se deslizaba con  fuerza, entrando donde, hasta ahora, nadie había entrado antes.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ambos comenzaron a notar los avisos del orgasmo en el  otro, lo que contribuyó a acelerar el propio. Ésta vez fue Daniel quien terminó  primero, agarrándole con fuerza de los senos y tirando hacia él, mientras le  empujaba con sus caderas, tratando de dejar su falo hasta el último milímetro en  su interior, permaneciendo en esa postura casi un minuto para, una vez más  relajado, seguir bombeando su miembro casi completamente erecto con más fuerza,  intentando provocar que terminara ella, mientras volvía a repartir sus manos  entre sus senos y su sexo, y sus labios volvían a su cuello.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Tras unos minutos, ella estalló, moviéndose como una  culebra, ensartada, hasta que, fallándole los brazos, cayó rendida en la cama,  con él encima, dejando aprisionadas las manos que habían estado dando placer,  aunque los dedos traviesos que tenía incrustados en su sexo seguían moviéndose  ligeramente, mientras ella seguía moviendo su inaugurado trasero, con su  preciado visitante aún en su interior.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;El miembro de Daniel fue perdiendo su tamaño poco a  poco, mientras el terreno invadido iba cerrándose de nuevo, rodeándolo aún.  Sacándolo, para evitar que el condón se le soltara en su interior, permaneció  sobre Miriam, sacando sus manos de debajo de ella para abrazarla y acariciarle.&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;Ésta, se giró sobre si misma, haciendo que Daniel  cayera a su lado, boca arriba, y se tumbó sobre él, mirándole a los ojos.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Te ha gustado? - preguntó él, con curiosa inocencia. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Miriam abrió los ojos, riendo mientras echaba la  cabeza hacia atrás.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Me ha encantado, y por muchas razones – le respondió, con una mirada   tierna. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Sin moverse de su posición, estiró un brazo hacia  atrás, hasta aferrar el pene de Daniel, para quitarle el preservativo, que  arrojó a un lado de la cama. Sin mirarse la mano, para no romper el momento, se  limpió en la colcha, y, con los brazos apoyados sobre los codos, tumbada sobre  él, notando sus latidos en los pezones que, duros, apretaba contra su pecho, le  acariciaba la cara, mientras él la abrazaba acariciando la espalda, hipnotizados  ambos en los ojos del otro, tratando de ver en su interior.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Permanecieron varios minutos así, quietos, hasta que  ella notó una dureza que, creciendo, comenzaba a tocar su sexo, haciendo que la  inundara una ola de calor, haciéndole mostrar una sonrisa traviesa.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Así que todavía tienes ganas de guerra, ¿eh? &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel sonrió, encogiéndose de hombros, pero no  contestó.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Miriam deslizó una de sus manos hacia el hasta  entonces durmiente intruso, para dirigirlo a su intimidad. Deslizándose un poco  hacia atrás, lo hizo entrar dentro de sí.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Te voy a ayudar a relajarte, pero después de esto nos dormimos, que me   vas a matar, casi no puedo moverme – dijo ella entre risas, mientras, aún   echada sobre él, comenzaba a mover furiosamente las caderas, para ver como   él le respondía moviendo las suyas. Cosa que agradeció, porque poco después,   demasiado cansada, simplemente se dejo hacer, quedándose quieta mientras él   continuaba. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Un rato después, comenzó a notar como la violencia de  la penetración aumentaba, embobada observando los gestos y la cara él, hasta que  sintió como la aferraba con fuerza, apretándola contra él, al tiempo que se  sentía irrigada por un cálido fluido en su interior, todo sin dejar de mirarse a  los ojos. Había sido jodidamente sensual, aunque no se hubiera corrido. Dudaba  que hubiera podido, tan cansada como estaba.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Daniel hizo un amago de quitarla de encima para  levantarse, pero ella se lo impidió. Aún tenía su miembro dentro, y seguían  abrazados.&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Tu no has terminado... - dijo él, tratando de justificar el tratar de   levantarse. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¡Y no creo que pueda! - rió ella. - Me tienes agotada, solo quiero   quedarme así toda la noche. - dijo, mientras se acercaba a besarle. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Tener a una persona encima es algo incómodo para  dormir, y más estando aún dentro de ella, pero lo más duro que se le clavaba a  Daniel eran los pezones de ella. Podría dormir así.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;li&gt;  &lt;p align="justify"&gt;¿Sabes? - dijo ella de repente -, podría enamorarme de ti, si no fuera   porque ya quieres a alguien – dijo, mientras se apretaba contra él. &lt;/p&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;Daniel se quedó bastante desconcertado, y no alcanzó a  decir nada. Tanto por el hecho de que dijera que podría enamorarse de él como  por que hubiera dicho que él ya quería a alguien. Sin embargo, trató de  relajarse, tratando tomar únicamente como halago.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Sonrió y, abrazándola, poniendo sus cabezas juntas,  mejilla con mejilla, se relajaron, tratando de dormirse, después de que ella  estirará un brazo para apretar el interruptor y apagar la luz.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Decir que habían estado así toda la noche era tan solo  un decir. Había llegado ya casi amaneciendo, y llevaban ya bastantes horas, por  lo que, a pesar no poder ver la luz al estar la persiana completamente bajada,  cuando terminaron era ya mediodía.&lt;/p&gt;      &lt;p align="justify"&gt;Se agradecerían comentarios, para tratar de mejorar en  la medida de lo posible. De hecho, se aceptarían con mucho agrado, ya sea para  realizar críticas como para saber cuales son los mejores puntos de cara a  continuar hipotéticamente la historia.&lt;/p&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Y lo pongo como interrogante porque he averiguado en  mis carnes que escribir cosas así sin tener ahora mismo una pareja con quien  desfogarse, después de estar un rato escribiendo e imaginando escenas, es algo  que roza la tortura, jejeje.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Autor&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lart braindeadsociety@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3734109007456460869-8123729264692568967?l=blog.tentalis.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://blog.tentalis.com/2009/09/las-relaciones-las-carga-el-diablo.html</link><author>noreply@blogger.com (Blogmaster)</author><thr:total>1</thr:total></item></channel></rss>
